Las letanías son alabanzas, piropos de amor, de ternura.
¿Te aburres rezándolas? No amas, no comprendes. ¿Te
gustan? Sí amas, sí comprendes.
El que las inventó sí amaba, sí comprendía. Son, en
definitiva, un poema de amor; sólo quien ama a María lo
entiende. Dile a los enamorados que son aburridos
porque repiten con frecuencia frases de amor.
Padre Mariano de Blas L.C
Madre amable.
Digna de todo nuestro amor.
Por lo buena que es,
por lo santa,
por ser mi Madre,
por todo lo que le debo,
porque, después de Dios, nadie me quiere tanto.
Por su encantadora sencillez.
María es digna de todo nuestro amor. Totus tuus. Todo tuyo y
para siempre.
Te quiero, madre del cielo, como quiero al mismo cielo, como
quiero los bellos paisajes, los mares, los ríos, las montañas...
Te quiero en los amaneceres y puestas de sol, en las flores
de la pradera. Lo mismo que siento a Dios, te siento a Ti en
cada rosa, en el canto del jilguero, en las estrellas de la
noche. Algo de tu hermosura ha quedado en la naturaleza. Y
por eso te veo en todas partes.
Madre admirable.
De María nunca se dirá todo. No se puede. Siempre hay algo
más que decir de hermoso, de dulce, de grande. Las letanías
son un amable intento de decir todas las grandezas de María,
pero se quedan cortas.
Admirable por sus privilegios: gentilezas de Dios para su
Flor: Inmaculada es su nombre, lo que la distingue y la hace
brillar en la noche del mundo. Admirable por su sencillez: Tan
grande y tan chica. Con una mano toca a Dios Omnipotente y
con otra a sus niños de la tierra. “He aquí la esclava del
Señor”. Queremos conocer a la esclava más maravillosa del
mundo. Sirve en los atrios del Señor. Nos han contado tantas
cosas de su santidad, de su belleza. Dicen que sus manos
son las más bellas y que las usa solamente para servir, para
hacer el bien... Admirable como el paisaje que se mira y se
vuelve a mirar y nunca se quiere dejar de contemplar, porque
infunde alegría, ternura, admiración.
Oh Madre admirable, maravillosa...Todos los adjetivos se
quedan chicos porque eres demasiado grande, santa y
hermosa. Quiero mirarme en tus ojos purísimos, en ese
océano de amor y pureza para que, por contagio, algo de Ti
se pase a mí: algo de tu pureza, de tu amor, de tu santidad.
Eres un paisaje que han admirado millones de seres antes
que nosotros, y detrás de nosotros seguirán admirándote sin
cansarse jamás. ¿Qué tienes, criatura celestial, que todos se
enamoran de Tí...?
MARÍA ENTRE NOSOTROS :
La Virgen comunicó a Santa Brígida:
(Santa Brígida fallece a los 71 años, el 23 de julio de
1372 en manos de su fiel confesor. Fue canonizada
en 1391 y es venerada como la patrona de Suecia.)
“Miro a todos los que viven en el mundo para ver si
hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor,
mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación
y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides
de Mí que soy olvidada y menospreciada por
muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres.
Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de
que sean tan pocos los amigos de Dios”.
“Yo soy la Madre de misericordia, alegría de los
justos y puerta de salvación para los pecadores;
ningún pecador está privado de mi ternura y
misericordia”
“Quien me invoque encuentra abundante
misericordia. Me llaman Madre de misericordia y lo
soy. Quien me invoque encontrará mi poderosa
ayuda ante mi Hijo”
CONSEJOS DE UN SANTO:
JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
“FORJA”
“Aquella madre -santamente apasionada, como todas las madres- a su
hijo pequeño le llamaba: su príncipe, su rey, su tesoro, su sol.
Yo pensé en ti. Y entendí -¿qué padre no lleva en las entrañas algo
maternal?- que no era ponderación el decir de la madre buena: tú... eres
más que un tesoro, vales más que el sol; ¡toda la Sangre de Cristo!
¿Cómo no voy a tomar tu alma -oro puro- para meterla en forja, y
trabajarla con el fuego y el martillo, hasta hacer de ese oro nativo una
joya espléndida que ofrecer a mi Dios, a tu Dios?”
227. Dirígete a la Virgen -Madre, Hija, Esposa de
Dios, Madre nuestra-, y pídele que te obtenga de la
Trinidad Beatísima más gracias: la gracia de la fe, de
la esperanza, del amor, de la contrición, para que,
cuando en la vida parezca que sopla un viento fuerte,
seco, capaz de agostar esas flores del alma, no
agoste las tuyas..., ni las de tus hermanos.
FLORES PARA MARIA:
Al inicio del día, conságrate a María:
Apenas comienza el día, conságrate a su
Sacratísimo Corazón, ofrécele el día, todos tus
trabajos, penas y alegrías…
CONSAGRACIÓN A MARÍA
¡Oh señora mía! ¡Oh madre mía! Yo me ofrezco
enteramente a ti, y en prueba de mi filial afecto, te
consagro en este día, y pasa siempre, mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra
todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, ¡oh madre de
bondad!, guárdame y defiéndeme como cosa y
posesión tuya. Amén.
Rezo del Angelus a las 12:00 del día.
Nos recuerda la anunciación y la encarnación del
Hijo de Dios. Momento culminante en la historia de
nuestra salvación. Feliz momento en que, por
designio del amor del Padre por el poder del
Espíritu Sano y la aceptación de María, el Hijo de
Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.
El Santo Rosario:
El nombre del Rosario en la lengua castellana
proviene del conjunto de oraciones, a modo de
rosas. Rosas blancas de serenidad y pureza,
rosas rojas de sufrimiento y amor.
Rézalo a la hora que te resulte más apropiada.
Si te es posible, invita a participar a tu familia.
Recuerda que la familia que reza unida,
permanece unida y la bendice Dios.
Tres Aves Marías al acostarte.
¿Porqué tres? Para honrar a la Santísima
Trinidad.
La primera: para darle gracias por los favores
recibidos durante el día.
La segunda: para pedir perdón si hemos obrado
mal.
La tercera: para pedir ayuda, poniendo en sus
manos la vida misma, para que se digne
cubrirnos con su manto de madre amorosa y
haga que nos bendiga e Padre, el Hijo y e
Espíritu Santo.
Diálogo con tu Madre celestial.
Esta bellísima flor, de fragancia especial y única,
en la que, cada que así tu corazón lo desee, te
dirijas a tu Madre, como un hijo que se siente
amado, que necesita manifestar su amor.
FRUTOS QUE SURGEN DE
LA CARIDAD.
“El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración
es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es
el servicio. Y el fruto del servicio es la paz.” Madre
Teresa de Calcuta
Y la pregunta es… ¿Qué puedo hacer hoy por mi
prójimo?... Meditemos un poco en…
Las Obras de Misericordia
(7 espirituales, 7 corporales)
Séptima obra espiritual: Hacer oración por los
difuntos. “Más creía que a los muertos piadosamente les está reservada
una magnífica recompensa. Obra santa y piadosa es orar por los muertos."
(2Mac 12-45,46)
Buena tarea para hoy será, estar atento a los requerimientos de
los que te rodean… Es posible que alguien necesite de ti, y tú, ni
siquiera te habías dado cuenta…
“Nada puede hacerte tan imitador de Cristo como la
preocupación por los demás. Aunque ayunes, aunque
duermas en el suelo, aunque, por decir así, te mates, si
no te preocupas por el prójimo, poca cosa hiciste, aún
distas mucho de su imagen”
San Juan Crisóstomo.
MÁS PIROPOS A MARÍA:
Letanía de la lucha
Santa María fortaleza en la tentación (ruega por nosotros)
Santa María faro en las tormentas
Santa María Madre de las victorias
Santa María aliento en las derrotas
Santa María doncella de los ojos limpios
Santa María Señora del mirar claro
Santa María azucena en flor
Santa María trofeo de mis luchas
Oración: Señora de las almas fuertes, que tu presencia me
estimule para seguir luchando sin cansancio, sin desaliento
en la derrota, sin presunción en el triunfo.
Amén.
Fuente: cristorey.org
SERENATA A LA VIRGEN
El que canta ora dos veces, decía San Agustín.
El canto es el afecto del corazón hecho música. Una
hermosa manifestación hacia el ser amado… demos,
pues, una serenata especial a nuestra Madre
Celestial.
COMO TÚ, VIRGEN MARÍA.
Bety Pezino
Quiero ser como Tú, Virgen María,
quiero dar un buen ejemplo con mi vida,
quiero irradiar como Tú la alegría,
cuando hablabas de Jesús.
Quiero ser tan sencilla como Tú,
quiero ser tan pura a los ojos de Dios,
quiero ser obediente como Tú,
decirle siempre sí a Dios.
Virgen María, enséñame a servir,
como serviste siempre Tú a Dios.
Ser la sierva más humilde, amorosa
y obediente,
dócil a la voluntad de Dios.
Virgen María, enséñame a servir,
como se sirve a un amor tan grande,
que entrega todo, que da su vida
y que solo desea que le sigan.
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Día 07: Madre amable, Madre admirable