Concilio Vaticano II: Dei Verbum, 25
(CIC, 133)
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De igual forma el Santo Concilio exhorta con vehemencia a todos
los cristianos en particular a los religiosos, a que aprendan "el
sublime conocimiento de Jesucristo", con la lectura frecuente de
las divinas Escrituras. "Porque el desconocimiento de las Escrituras
es desconocimiento de Cristo".
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Lléguense, pues, gustosamente, al mismo sagrado texto, ya por la
Sagrada Liturgia, llena del lenguaje de Dios, ya por la lectura
espiritual, ya por instituciones aptas para ello, y por otros medios,
que con la aprobación o el cuidado de los Pastores de la Iglesia se
difunden ahora laudablemente por todas partes.
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Pero no olviden que debe acompañar la oración a la lectura de la
Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el
hombre; porque "a El hablamos cuando oramos, y a El oímos
cuando leemos las palabras divinas.
La verdad de la Biblia
• La Biblia no es un manual de ciencia y ni
siquiera un libro de historia, sino un libro que
transmite una verdad religiosa salvífica, nos
revela a Dios y nos guía hacia Él.
• Hay que considerar los géneros literarios de
cada libro en la Biblia y prestar especial
atención en la necesidad de "trascender la
letra", es decir, no quedarse con lo que dice,
sino buscar el mensaje que transmite.
¿Por qué leer la Biblia?
• «Privado de su referencia a Dios, el ser humano no puede
responder a los interrogantes fundamentales que agitan y
agitarán siempre su corazón en lo concerniente al fin, y por tanto,
al sentido de su existencia».
• “El estudio representa una oportunidad providencial para
progresar en el camino de la fe, porque una inteligencia bien
cultivada abre el corazón del hombre a la escucha de la voz de
Dios, enfatizando la importancia del discernimiento y la
humildad" .
Papa Benedicto XVI
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Se debe empezar por un estudio serio de la Biblia y luego investigar qué
aportan otras ciencias, sin tomar los relatos bíblicos al pie de la letra.
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El autor sagrado no pretende mostrar el hecho tal como sucedió, sino que por
medio de los detalles cambiantes está mostrando qué sentido tiene el hecho
narrado.
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Se requiere la guía del Espíritu Santo que asiste a la Iglesia fundada por
Jesucristo.
Con la razón y la fe
“Todo el que cree,
piensa. Porque la fe, si
lo que cree no se
piensa, es nula”.
“La razón no se
sometería nunca, si no
se juzgase que hay
ocasiones en que debe
someterse”.