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Mateo 24, 32ss.
De la higuera aprended esta parábola: cuando ya
sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis
que el verano está cerca.
Mateo 24, 32ss.
Así también vosotros, cuando veáis todo esto,
sabed que Él está cerca, a las puertas. Yo os
aseguro que no pasará esta generación hasta
que todo esto suceda.
Mateo 24, 35ss.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán. Mas de aquel día y hora, nadie sabe
nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino
sólo el Padre.
Mateo 24, 37ss.
Como en los días de Noé, así será la venida del
Hijo del Hombre. Porque como en los días que
precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban
mujer o marido,
Mateo 24, 37ss.
Hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se
dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los
arrastró a todos, así será también la venida del
Hijo del Hombre.
Mateo 24, 40ss.
Entonces, estarán dos en el campo: uno es
tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo
en el molino: una es tomada, la otra dejada.
Mateo 24, 40ss.
Velad, pues, porque no sabéis
qué día vendrá vuestro Señor.
Mateo 24, 43ss.
Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué
hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en
vela y no permitiría que le horadasen su casa.
Mateo 24, 43ss.
Por eso, también vosotros estad preparados,
porque en el momento que no penséis, vendrá
el Hijo del Hombre.
Mateo 24, 45ss.
¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente,
a quien el señor puso al frente de su
servidumbre para darles la comida a su
tiempo?
Mateo 24, 45ss.
Dichoso
aquel siervo
a quien su señor,
al llegar,
encuentre haciéndolo así.
Yo os aseguro
que le pondrá
al frente de toda su hacienda.
Mateo 24, 48ss.
Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón:
«Mi señor tarda», y se pone a golpear a sus
compañeros y come y bebe con los borrachos.
Mateo 24, 48ss.
Vendrá el señor de aquel siervo el día que
no espera y en el momento que no sabe,
le separará y le señalará su suerte entre
los hipócritas;
Mateo 24, 48ss.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Mateo 25, 1ss.
Entonces el Reino de los Cielos será semejante a
diez vírgenes, que, con sus lámparas en la mano,
salieron al encuentro del novio.
Mateo 25, 2ss.
Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.
Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas,
no se proveyeron de aceite.
Mateo 25, 2ss.
Las prudentes, en cambio, junto con sus
lámparas tomaron aceite en las alcuzas.
Mateo 25, 2ss.
Como el novio tardara, se adormilaron todas
y se durmieron.
Mateo 25, 6ss.
Mas a media noche se oyó un grito: «¡Ya está
aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!» Entonces
todas aquellas vírgenes se levantaron y
arreglaron sus lámparas.
Mateo 25, 8ss.
Y las necias dijeron a las prudentes: «Dadnos de
vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan»
Mateo 25, 8ss.
Pero las prudentes replicaron: «No, no sea que
no alcance para nosotras y para vosotras; es
mejor que vayáis donde los vendedores y os lo
compréis»
Mateo 25, 8ss.
Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las
que estaban preparadas entraron con él al
banquete de boda, y se cerró la puerta.
Mateo 25, 11ss.
Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo:
«¡Señor, Señor, ábrenos!» Pero él respondió:
«En verdad os digo que no os conozco.»
Mateo 25, 11ss.
Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
Mateo 25, 14ss.
Es también como un hombre que, al ausentarse,
llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda:
Mateo 25, 14ss.
A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno,
a cada cual según su capacidad; y se ausentó.
Mateo 25, 16ss.
Enseguida, el que había recibido cinco talentos
se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.
Mateo 25, 16ss.
Igualmente el que había recibido dos
ganó otros dos.
Mateo 25, 16ss.
En cambio el que había recibido uno se fue,
cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de
su señor.
Mateo 23, 19ss.
Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de
aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.
Mateo 23, 19ss.
Llegándose el que había recibido cinco talentos,
presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco
talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco
que he ganado»
Mateo 23, 19ss.
Su señor le dijo: «¡Bien, siervo bueno y fiel!;
en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho
te pondré; entra en el gozo de tu señor»
Mateo 25, 22ss.
Llegándose también el de los dos talentos dijo:
«Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes
otros dos que he ganado»
Mateo 25, 22ss.
Su señor le dijo: «¡Bien, siervo bueno y fiel!;
en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te
pondré; entra en el gozo de tu señor»
Mateo 25, 24ss.
Llegándose también el que había recibido un
talento dijo: «Señor, sé que eres un hombre
duro, que cosechas donde no sembraste y
recoges donde no esparciste»
Mateo 25, 24ss.
«Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra
tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo»
Mateo 25, 26ss.
Mas su señor le respondió: «Siervo malo y
perezoso, sabías que yo cosecho donde no
sembré y recojo donde no esparcí»
Mateo 25, 26ss.
«Debías, pues, haber entregado mi dinero a los
banqueros, y así, al volver Yo, habría cobrado lo
mío con los intereses»
Mateo 25, 26ss.
Quitadle, por tanto, su talento
y dádselo al que tiene los diez talentos.
Mateo 25, 30ss.
Porque a todo el que tiene se le dará y le
sobrará; pero al que no tiene aún lo que
tiene se le quitará.
Mateo 25, 30ss.
Y a ese siervo inútil, echadlo a las tinieblas de
afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Mateo 25, 31ss.
Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria
acompañado de todos sus ángeles, entonces se
sentará en su trono de gloria.
Mateo 25, 31ss.
Serán congregadas delante de Él todas las naciones,
y él separará a los unos de los otros, como el pastor
separa las ovejas de los cabritos.
Mateo 25, 31ss.
Pondrá las ovejas a su derecha,
y los cabritos a su izquierda.
Mateo 25, 34ss.
Entonces dirá el Rey a los de su derecha: «Venid,
benditos de mi Padre, recibid la herencia del
Reino preparado para vosotros desde la
creación del mundo»
Mateo 25, 34ss.
«Porque tuve hambre, y me
disteis de comer; tuve sed, y
me disteis de beber; era
forastero, y me acogisteis»
Mateo 25, 34ss.
«Estaba
desnudo,
y
me
vestisteis; enfermo, y me
visitasteis; en la cárcel, y
vinisteis a verme»
Mateo 25, 37ss.
Entonces los justos le responderán: «Señor,
¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de
comer; o sediento, y te dimos de beber?»
Mateo 25, 37ss.
«¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos;
o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos
enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?»
Mateo 25, 37ss.
«Y el Rey les dirá: «En verdad
os digo que cuanto hicisteis a
unos de estos hermanos míos
más pequeños, a Mí me lo
hicisteis»
Mateo 25, 42ss.
Entonces dirá también a los de su izquierda;
«Apartaos de Mí, malditos, id al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles»
Mateo 25, 42ss.
«Tuve hambre y no me
disteis de comer, tuve sed y
no me disteis de beber, era
forastero y no me acogisteis,
estaba desnudo y no me
vestisteis, enfermo y en la
cárcel y no me visitasteis»
Mateo 25, 44ss.
Entonces dirán también éstos: «Señor, ¿cuándo te
vimos hambriento o sediento o forastero o
desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te
asistimos?»
Mateo 25, 44ss.
Y Él entonces les responderá:
«En
verdad
os
digo
que cuanto dejasteis de
hacerlo con uno de estos
más pequeños, también
conmigo
dejasteis
de
hacerlo»
«E irán éstos a un castigo eterno,
y los justos a una vida eterna»
Mateo 26, 1ss.
Ya sabéis que dentro de dos días es la Pascua;
y el Hijo del hombre va a ser entregado para
ser crucificado.
Mateo 26, 10ss.
¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una
"obra buena" ha hecho conmigo. Porque
pobres tendréis siempre con vosotros, pero a
Mí no me tendréis siempre.
Mateo 26, 12ss.
Y al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo,
en vista de mi sepultura lo ha hecho.
Mateo 26, 12ss.
Yo os aseguro: dondequiera que se proclame
esta Buena Nueva, en el mundo entero, se
hablará también de lo que ésta ha hecho para
memoria suya.
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26 - arnulfolopez