Bendiciendo la Prosperidad
Septiembre 2012
¿Quién fue el Predicador?
Palabras del Predicador, hijo de David,
rey en Jerusalén.
El Predicador, además de ser sabio,
enseñó también sabiduría al pueblo;
y ponderó, investigó y compuso
muchos proverbios.
El Predicador trató de encontrar
palabras agradables, y de escribir
correctamente palabras de verdad.
Introducción y conclusión
Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de
vanidades, todo es vanidad.
¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo con que se
afana bajo el sol?
Una generación va y otra generación viene, mas la tierra
permanece para siempre.
La conclusión, cuando todo se ha oído, es ésta: teme a Dios y
guarda sus mandamientos, porque esto concierne a toda
persona.
Porque Dios traerá toda obra a juicio, junto con todo lo
oculto, sea bueno o sea malo.
Los Capítulos 11 y 12 muestran reflexiones profundas:
Bendiciendo la Prosperidad – Eclesiastés 11.1-6
Reflexión acerca de que hacer cuando hemos sido
grandemente bendecidos
Manteniendo el Gozo – Eclesiastés 11.7-10
Reflexión acerca de los tiempos de victorias y
derrotas como guerreros del Altísimo
Alcanzando la Meta – Eclesiastés 12.1-7
Reflexión acerca de cómo llegar a alcanzar la meta
encomendada por el Señor para sus hijos
Bendiciendo la Prosperidad
Toda esta reflexión tiene que ver con la
siembra y la cosecha
Echa tu pan sobre las aguas, que después
de muchos días lo hallarás.
Expresión que se entiende mejor de la
siguiente manera:
“Siembra sin tener ninguna esperanza de
cosechar. Haz el bien aun a aquellos en
que tus bendiciones parecen ser
desperdiciadas”
Bp. Robert Lowth (1710-1787)
En el aspecto espiritual, la siembra debe
hacerse cuando una persona ha
cosechado primeramente, porque en la
escritura dice que primero viene la
cosecha y luego la siembra.
Deuteronomio 6.10-12
La siembra se hace cuando uno se ha
saciado, esto es, cuando has disfrutado
de la bendición.
Porque Dios da en abundancia,
primeramente para nuestra casa, pero
para probarnos también, si somos
generosos como El es generoso.
Reparte tu porción con siete, o aun con ocho, porque no
sabes qué mal puede venir sobre la tierra.
Siete nos habla de lo que es perfecto o completo y ocho
de lo que es nuevo comienzo, por lo que entendemos
esta frase como:
dar de acurdo a lo que el Espíritu Santo indique, para
continuar el ciclo de bendición que Dios empezó en ti
Ecl 9.10, Isa 55.10
Si las nubes están llenas, derraman
lluvia sobre la tierra; y caiga el árbol al
sur o al norte, donde cae el árbol allí se
queda.
El ciclo de bendición continua y regresa a
nosotros cuando estamos en necesidad
- Gen 8.22
Ciertamente habrá tiempos buenos y
tiempos malos, pero podemos estar
seguros que la bendición del Padre
vendrá a nosotros de su Mano
El que observa el viento no siembra, y el
que mira las nubes no siega.
Muchas veces esperamos a ver lo que el
Señor hace antes de actuar, y muchas
más veces deseamos a alguien que
reciba bendición… pero que no nos
cueste
Ver el viento es esperar que Dios obre,
pero sin que nos use a nosotros
Ver las nubes es saber que Dios
bendecirá, pero no muevo mi mano.
Dios bendice ciertamente, y te quiere
usar a ti, para sembrar y para cosechar
Como no sabes cuál es el camino del
viento, o cómo se forman los
huesos en el vientre de la mujer
encinta, tampoco conoces la obra de
Dios que hace todas las cosas.
Es misterio de Dios el hacer las cosas
como El desea y es por eso que no
nos da a escoger el resultado de la
siembra, sino se lo reserva para su
gloria – Isaías 55.8-9
De mañana siembra tu semilla y a la
tarde no des reposo a tu mano,
porque no sabes si esto o aquello
prosperará, o si ambas cosas serán
igualmente buenas.
Bien, aquí el Predicador habla de la
vida, de la juventud a la vejez
Del comienzo de tu caminar con Cristo
hasta llegar a la meta
Nos podemos perder ser de gran
bendición solo por el hecho de
quedarnos pasivos - Santiago 2.14-17
Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus
fuerzas; porque no hay actividad ni propósito ni
conocimiento ni sabiduría en el Seol adonde vas. Ecl
9.10
Oseas 10.12 – Sembrad justicia, segad misericordia
2 Corintios 9-6-7 – el que siembra escasamente, segará
escasamente – Dios ama al dador alegre
2 Corintios 9.10-11 – El Señor suplirá y multiplicará
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Reflexiones del Predicador