La mujer Dios la hizo
como ser especial; la dotó
de múltiples virtudes, de
enorme capacidad para
que cumpliera su
propósito en la tierra
¿Qué Propósito? Que le
agradara amándole,
consagrándose,
apasionándose y
entregándose a su servicio
sin reserva. Ella tiene esa
capacidad de dar todo por
él.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo
de corazón, como para el Señor y no
para los hombres; sabiendo que
del Señor recibiréis la recompensa de la
herencia, porque a Cristo el Señor servís”.
Colosenses 3: 23, 24
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