Mauro Sosa Gallego
Lina Luna es una afamada astróloga. Las paredes de su
casa están cubiertas de mapas del cielo con las
constelaciones de los dos hemisferios y dibujos de los
signos del zodíaco. Sobre la mesa de trabajo, tiene
desplegadas cartas astrales y diversos libros de astrología.
Ahora está estudiando el horóscopo chino. La primera
lección del Manual del horóscopo chino cuenta que el Buda
les puso a los doce signos del horóscopo chino los nombres
de los doce animales que lo fueron a visitar el día de año
nuevo: Rata, Búfalo, Tigre, Gato, Dragón, Serpiente,
Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Jabalí. Así, los nativos
de cada signo heredarían algo de la personalidad del
animal.
Mientras saborea un aromático té de jazmín, Lina Luna
avanza algunas páginas del Manual, hasta llegar al tigre
que es su signo.
La personalidad del tigre:
El tigre ha nacido bajo el signo del coraje. Es muy
firme para sostener sus opiniones y creencias. Es
inteligente y muy rápido. Adora el desafío y ama
verse envuelto en cualquier cosa que represente un
futuro excitante. Al tigre le gusta sentirse libre para
actuar a su gusto, odia sentirse limitado. También
puede ser bastante impulsivo y en muchas ocasiones
se arrepentirá de su manera de actuar cuando ya sea
tarde. Le importa mucho su imagen, se conduce con
aires de dignidad y de autoridad y quiere ser el
centro de atención. Le resultará difícil entenderse
con otro Tigre o con el Dragón: ambos querrán
manejar la relación y no podrán llegar a un acuerdo.
El tigre tiene muchas cualidades dignas de elogio. Es
honesto y valiente. Mientras sea capaz de refrenar los
excesos impulsivos de su naturaleza inquieta, tendrá
una vida plena y satisfactoria.
Aburrida de tanto leer, Lina Luna que ya va
por la tercera taza de té de jazmín se pone a
improvisar. Saca el cuaderno e inventa las
características de los otros once signos.
Elige alguno de los once signos restantes e
imagina la personalidad de los nativos de
éste teniendo en cuenta las características
del animal correspondiente.
EL HOMBRECITO QUE VIVÍA EN UNA CAJITA
Había una vez un hombrecito que vivía en una
cajita. El hombrecito no quería salir para nada
de su cajita, porque decía que allí estaba muy
cómodo y que no le interesaba lo que pudiese
pasar fuera de su cajita.
Pero un día la bufanda del hombrecito voló por
la ventana, como queriendo escapar de aquella
pequeña caja, y el hombre salió tras ella a
buscarla.
La bufanda volaba y él la perseguía.
SE PERDI´ UNA TECLA
Erase una niña que se llamaba Lu, a quien le
encantaba escribir cuentos en máquina. Lu escribía y
escribía y cuando se cansaba, salía un rato al jardín
para respirar y pensar un poco en cómo debía
continuar su historia. Un día, cuando Lu regresó a
seguir escribiendo se encontró con que su máquina
había escrito lo siguiente:
“Cuand María, que era la niña p bre, c menz´ a
trabajar en la casa de Renat , el ni se fij´. N le
decía buen s días cuand se despertaba, le gritaba y
tiraba t d al suel para que María quedara más
cansada”
Lu miró el papel en la máquina y se llevó un susto.
¡Que extraño! Como si se hubiesen saltado algunas
letras de la máquina . Había muchas palabras
incompletas. Sin embargo, se acordaba de haber
escrito con mucho cuidado…
Examinó más atentamente lo que había escrito y se
dio cuenta que solo una letra había sido sacada: cada
vez que aparecía la letra “o”, el papel presentaba un
espacio en blanco.
Lu salió corriendo para averiguar qué había pasado y
descubrir quién se había robado la letra “o”.
Mientras Lu no está, ¿Por qué no escribes tú en su
máquina, un cuento, una carta, o lo que tú quieras?
Pero recuerda que tendrás que utilizar palabras que
no tengan ninguna letra “o” porque esa tecla ya no
sirve.
EL TESTAMENTO
Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia,
dejó al morir el siguiente testamento sin signos de
puntuación: “Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a
mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta
al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas
todo lo dicho es mi deseo”. El juez encargado de
resolver el testamento reunió a los posibles
herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis,
al sastre y a los jesuitas y les entregó una copia del
confuso testamento con objeto de que le ayudaran a
resolver el dilema. Al día siguiente cada heredero
aportó su copia del testamento con los signos de
puntuación.
Juan, el sobrino:
“Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis.
Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún
modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
Luis, el hermano:
“¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis!
Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún
modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
El sastre:
“¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis?
Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún
modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
Los jesuitas:
“¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis ?
Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de
ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo”.
Organiza las siguientes oraciones en el orden más
apropiado de modo que constituyan un pequeño texto:







Muchos son los nombres empleados para designar esta
enfermedad.
El resfriado común es la más común de las enfermedades y
una de las más molestas.
El catarro común es una de las enfermedades más costosas
a la economía.
Así se habla de catarro, infección del aparato respiratorio,
nasofaringitis, rinitis, …
Puede decirse que cada uno indica el lugar del cuerpo
donde se localiza el síntoma más acusado.
Los obreros industriales pierden entre uno y tres días todos
los años por culpa del resfriado común.
En la escuela esta enfermedad es responsable de la cuarta
parte de todas las ausencias.
Frontispicio
Celocía
Extención
Buenaso
Entremezclar
Bauxita
Deyección
Ampurdanés
Descalsificar
Acemila
Zonzo
Lontanansa
Xenofobia
Guardaagujas
Pelíagudo
Decresendo
Palimpsesto
Impresionismo
Octópodo
Graminéa
Acémila: Mula o mulo de carga.
Ampurdanés: Del Ampurdán (España)
Bauxita: Roca arcillosa de color blanquecino, gris o
rojizo.
Buenazo: Dicho de persona: de carácter bueno y
bondadoso.
Celosía: Enrejado de listones que se coloca en una
ventana o en otro hueco similar.
Descalcificar: Eliminar o disminuir el calcio o las
sustancias calcáreas.
Deyección: Hecho o efecto de expulsar los
excrementos.
Entremezclar: Mezclar varias cosas entre sí.
Extensión: Hecho o efecto de extender o
extenderse.
Frontispicio: Fachada delantera de un edificio.
Gramínea: Planta de tallo cilíndrico y nudoso,
frecuentemente hueco, y flores en espiga, cuyo
fruto es un grano seco, como el arroz.
Impresionismo: Tendencia literaria o musical
que intenta transmitir las impresiones subjetivas
que la realidad provoca en el artista.
Decrescendo: Disminución gradual de la
intensidad del sonido.
Guardagujas: Empleado ferroviario encargado de
manejar las agujas o raíles móviles que permiten
a los trenes cambiar de vía.
Lontananza: A lo lejos.
Octópodo: Molusco que posee ocho
tentáculos con ventosas, como el pulpo.
Palimpsesto: Manuscrito antiguo que
conserva huellas de una escritura anterior
borrada artificialmente.
Peliagudo: Difícil o complicado.
Xenofobia: Odio a lo extranjero o a los
extranjeros.
Zonzo: Dicho de persona: Tonta.
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