Lectio Divina
A la escucha y meditación de la
Palabra de Dios desde
la
Tradición y Magisterio
XV Domingo Ordinario
Parroquia
Santa María Magdalena
Yacuanquer
A la escucha y meditación de la
Palabra de Dios desde
la
Tradición y Magisterio
La Palabra debe ser esperada y
escuchada
Con buena disposición interior
Oración al Espíritu Santo
Con Corazón limpio y humildad
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
(San Agustín)
Espíritu Santo, inspíranos, para
que pensemos santamente.
Espíritu Santo, incítanos,
para que obremos santamente.
Espíritu Santo, atráenos,
para que amemos las cosas santas.
Espíritu Santo, fortalécenos, para que
defendamos las cosas santas.
Espíritu Santo, ayúdanos, para que no
perdamos nunca las cosas santas.
A la escucha y meditación de
la Palabra de Dios desde la
Tradición y Magisterio
Leer bien y sin prisa
Hay que leer dos o tres veces
Aprende a conocer el Corazón
de Dios en sus Palabras
Leer bien, es escuchar bien
Lectura del Santo Evangelio según Mateo 13, 1-23
«Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta
gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente
quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: "Una vez
salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del
camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no
tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en
cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron
entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra
buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos,
que oiga".
Y acercándose los discípulos le dijeron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" El
les respondió: "Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del
Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará;
pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en
parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
"Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye
la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo
sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El
que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con
alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se
presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe
enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero
los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra,
y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la
Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta,
otro treinta"».
Palabra del Señor
Composición general del
Evangelio de San Mateo

1,1- 4,16:
Presentación de Jesús.

4,17-16,20:
Misión de Jesús.

16,21-28,20:
Pasión, muerte y
resurrección de Jesús.
En el decimo quinto domingo del
tiempo ordinario, Jesús vuelve a
tomar su puesto como Maestro, el
relato de Mateo inicia diciendo que
dos veces tuvo que sentarse el Jesús
para enseñar. La postura del
sentarse era visto en la época en que
se escribe como signo de la plena
autoridad y respeto que merecía un
verdadero Maestro. Al mismo tiempo
su auditorio es supremamente
numeroso y son sus discípulos los
que
están
más
cerca
para
escucharlo.
El tema sacado del ambiente
agrícola, muestra un sembrador
supremamente generoso que no
escatima en reducción de semilla,
la lanza abundantemente en todas
partes, además sale muy de
mañana como advirtiendo que su
jornada se extenderá por muchas
horas. El sembrador no guarda
semilla, él la riega por todas partes
deseando que en todo lugar las
pequeñas semillas den el fruto que
se necesita para que el Reino se
instaure plenamente.
Los
cuatro
terrenos
que
se
mencionan son como los puntos
cardinales en los que se mueve el
mundo, por lo tanto la semilla, o sea
el mensaje de la Buena Nueva llega al
mismo tiempo a todas partes y debe
florecer y dar fruto en el mismo
tiempo y en la misma proporción con
que fue regada.
Estos terrenos ante los ojos del
sembrador son buenos, por eso, es
capaz de lanzar la buena semilla de la
Palabra. No es un sembrador ingenuo
el de la parábola, él sabe lo que
hace!.
El problema está en el tiempo de la
siembra o maduración, es decir, en el
tiempo en que el terreno debe comenzar a
dar de su parte, a colocar el todo de sí para
que aquella semilla sea capaz de producir
lo que se afirma al final del relato: frutos y
frutos en abundancia.
Como todo terreno está rodeado de
muchas realidades que hacen que sea
bueno o malo para el tiempo de la siembra,
es necesario alistar convenientemente ese
terreno para que ni las distracciones del
presente, ni los miedos al futuro puedan
hacer
perder
la
generosidad
del
sembrador, la buena semilla y la acogida
atenta de quien recibe.
La comunidad de Mateo hace una bella
interpretación sobre la parábola de la
siembra y nos la presenta cuando Jesús
ya a solas con sus discípulos se las
descubre. La intención del relato es que
la grabemos en nuestro corazón y
comencemos a ponerla en práctica.
Cada terreno nos recuerda los distintos
momentos de nuestra vida, muchos de
ellos llenos de gusto por las cosas del
Reino y en otros instantes pálidamente
emocionados, pero para el sembrador
no hay perdida él seguirá esperando
que el fruto de la cosecha llegue pronto.
La Palabra de Dios, es una
experiencia de alegría, por eso, jamás
el sembrador caerá en las políticas
económicas de la humanidad que
controla todo grano de semilla, que
selecciona terrenos fértiles y los
demás
los
desecha,
para
el
sembrador
todo
estamos
bien
dispuestos y lo único que debemos
hacer es abrir nuestra vida a la
experiencia de ser parte de la
construcción de la gran siembra del
Reino de Dios en el mundo.
DESCUBRIR LOS “AFECTOS” QUE
LA PALABRA VA GENERANDO EN
MI CORAZÓN:
Alegría, compromiso,
interrogantes, nuevas posibilidades
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser leído con el corazón
Meditemos la Palabra con el Papa
«En una sociedad sedienta de auténticos valores
humanos y que sufre tantas divisiones y
fracturas, la comunidad de los creyentes ha de
ser portadora de la luz del Evangelio, con la
certeza de que la caridad es ante todo
comunicación de la verdad. Con este fin, la
Iglesia en Madrid quiere estar presente en todos
los campos de la vida cotidiana, y también a
través de los medios de comunicación social.
Es un aspecto importante porque el Espíritu nos
impulsa a hacer llegar a cada hombre y cada
mujer el Amor que Dios Padre mostró en
Jesucristo. Este amor es solícito, generoso,
incondicional, y se ofrece no sólo a los que
escuchan al mensajero, sino también a los que lo
ignoran o rechazan.
Cada uno de los fieles tiene que sentirse
llamado para ir, como enviado de Cristo, en
busca de quienes se han alejado de la
comunidad, como aquellos discípulos de
Emaús que habían cedido al desencanto (cf. Lc
24,13-35).
Hay que ir hasta los confines de la sociedad
para llevar a todos la luz del mensaje de Cristo
sobre el sentido de la vida, de la familia y de la
sociedad, llegando a las personas que viven en
el desierto del abandono y de la pobreza, y
amándoles con el Amor de Cristo Resucitado.
En todo apostolado, y en el anuncio del
Evangelio, como dice San Pablo, «si no tengo
amor, nada soy» (1Cor 13,2)».
Benedicto XVI. 4 julio del 2005.
Da gracias, intercede por los hermanos,
por las situaciones que el texto te haya
traído a la memoria.
Da curso libre a tus capacidades
creativas de sensibilidad en la oración.
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser hablado con el corazón
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
Señor, que la luz de tu
Palabra sea siempre guía en
nuestra vida; y que tu amor
germine en nosotros, para
que podamos dar frutos de
vida entre nuestros
hermanos, de modo que
todos alcancemos la
libertad, el gozo y la paz.
Nosotros te lo pedimos por
Jesús, hijo tuyo y hermano
nuestro. Amén.
Ponte en medio de la comunidad y deja
que rebose de tu interior la paz y la
bendición que has recibido.
Actúa con ellos para volver a
reencarnar en la historia a
Jesucristo, la Palabra hecha carne.
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser practicado en la vida
Mi compromiso en esta semana será:
1.
¿Con sinceridad, qué tipo de terreno me
considero? ¿La Palabra de Dios es fecunda en
mí? ¿Qué frutos concretos doy?
2.
¿Leo la Palabra de Dios todos los días? ¿Por
qué no le dedico cinco minutos diarios? ¿Me
resulta tan difícil?
(Desde el Evangelio de San Mateo 13,1-23)
Estamos en http://koinoniadeamor.blogspot.com/
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