Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano
Departamento de Pastoral Juvenil y Universitaria
Pastoral Juvenil de Venezuela
Programa Nacional: “LA PALABRA DE DIOS EN EL JOVEN DE HOY”
Ejercicio de Lectio Divina para Jóvenes
(Presentación PowerPoint)
«Amen a sus enemigos…» Mt 5, 44
#LosJovenesQueremosLaPaz
Dios, Padre Eterno, vuelve hacia ti nuestros corazones, para que,
consagrados a tu servicio, no busquemos sino a ti, lo único necesario, y
nos entreguemos a la práctica de las obras de misericordia. Amén.
El amor de Dios es universal: Ama a
toda la humanidad, no hace distinción
de personas, tiene el arte de encontrar
valores en cada ser.
Más aún, el amor de Dios se extiende
a todas las creaturas. En cada cosa del
universo hay un destello divino.
Contemplando el mar tranquilo o
impetuoso, el arroyo de la montaña o
el caudaloso río, las montañas o las
llanuras, los peces o las aves, en toda
la naturaleza podemos descubrir la
grandeza y la armonía del Creador.
Hasta podemos imaginar el amor que
puso en cada detalle del universo.
Porque el amor perfecciona lo que toca,
Dios hizo el mundo con amor y por
amor, y para que vuelva su condición
primera, la que tenía cuando salió de
las manos de su Creador, es necesario
que el amor vuelva a ser ley
fundamental.
El verdadero amor reconstruye toda la
creación. Cuando amas con pureza eres
fuerza renovadora. La creación entera
necesita el verdadero amor. Los seres
humanos y todos los demás seres,
volverán a Dios por la fuerza del
amor.
EL AMOR A LOS ENEMIGOS:
38»Ustedes
han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” 39Pero yo
les digo:
— No resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en la
mejilla derecha, ofrécele también la otra. 40Si alguien te demanda y te quiere
quitar la camisa, déjale que se lleve también tu capa. 41Si te obligan a llevar
carga una milla, llévala dos. 42A cualquiera que te pida algo, dáselo; y no le
vuelvas la espalda al que te pida prestado.
han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.”
44Pero yo les digo:
43»También
— Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. 45Así ustedes
serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga
sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. 46Porque si
ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los
que cobran impuestos para Roma se portan así. 47Y si saludan solamente a sus
hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así.
48Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.
Palabra del Señor
Algunas preguntas para ayudarte en la Lectura Inteligente:
¿Qué dice Jesús frente a la ley de “Ojo por ojo y diente por diente”? ¿Por qué
Jesús invita a amar a los enemigos y a orar por quienes nos persiguen? Según
la lectura ¿Amar a quienes nos aman y saludar a quienes nos saludan es un
acto extraordinario?
Algunas consideraciones para una lectura provechosa…
El texto tiene dos partes marcadas por la fórmula “ustedes han oído…”, “pero
yo les digo…”. La primera (vv. 38-42) referida a la llamada “ley del talión”
(ver Ex 21,24) y la segunda sobre el amor a los enemigos (vv. 43-47).
En la primera parte toma como ejemplo la “ley del talión”. Esta ley, que a
nosotros nos parece tan brutal e injusta, fue en su momento un avance grande
en el camino de la justicia, pues establecía un límite a la venganza de quien
había sido agredido. Las venganzas que antes eran ilimitadas, son reguladas
por esta ley, que no permitía excederse en la revancha.
La respuesta que da Jesús frente a esta ley: “si alguien te da una bofetada en la
mejilla derecha, preséntale también la otra” hay que interpretarla, en clave
hiperbólica, es decir, exagerada. Cuando Jesús decía “Si tu ojo es para ti una
ocasión de pecado, arráncalo…” (5,29), naturalmente no se estaba refiriendo a
arrancarse el ojo literalmente, sino que a través de esta imagen hiperbólica,
está diciendo “sean radicales en apartar sus ojos del mal”.
De un modo similar, en este texto, no está invitando literalmente a poner la
otra mejilla; de hecho, cuando le pegan una bofetada a Jesús, no pone la otra
mejilla, sino que confronta a quien le pegó diciéndole: "Si he hablado mal,
muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?"; (Jn.
18,23). “Poner la otra mejilla” es una figura que utiliza aquí para decir: “sean
radicales en no devolver mal por mal”.
El ejemplo de la segunda parte también tiene sus dificultades de
comprensión. Jesús dice “han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás
a tu enemigo” (v. 43). Los israelitas consideraban “prójimo” a otro israelita, y
a ellos debían amar, y también al extranjero residente en Israel (ver Dt 10,19).
Odiar al enemigo no estaba mandado por la ley, pero podía verse
recomendado en textos como el Sal 139,21s.
Jesús propone romper con esa “justicia” y manda amar a los enemigos, rogar
por los que los persiguen (v.44). Esto es concreto y literal, Jesús mismo lo
hizo con quienes lo agredieron (ver Lc. 23,34). El modelo que pone Jesús
para obrar así es el mismo Dios “que hace salir el sol sobre malos y buenos y
hace caer la lluvia sobre justos e injustos” (v.44). Por eso culmina esta
sección con una palabra que la resume todo el mensaje del texto: “sean
ustedes perfectos como su Padre que está en el cielo es perfecto” (v.48), que
en el evangelio de Lucas se vuelve “sean ustedes misericordiosos como
también su Padre es misericordioso”, de modo que la perfección de Mateo se
identifica con la misericordia en Lucas.
En la exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio” (N.101) el Papa
Francisco nos invita a pedirle al Señor que nos haga entender la ley del Amor.
“¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los
otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! A cada uno de nosotros se dirige
la exhortación paulina: «No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal
con el bien» (Rm 12,21). Y también: «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (Ga
6,9). Todos tenemos simpatías y antipatías, y quizás ahora mismo estamos
enojados con alguno. Al menos digamos al Señor: «Señor, yo estoy enojado con
éste, con aquélla. Yo te pido por él y por ella». Rezar por aquel con el que
estamos irritados es un hermoso paso en el amor, y es un acto evangelizador.
¡Hagámoslo hoy! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!”
Después de la lectura de este pasaje del evangelio y contemplando la
realidad de nuestro país:
o
o
o
o
¿Por quién siento antipatía o aversión? ¿El pensar distinto al otro me genera
inquietud? ¿Hay alguien que “no me cabe” en el corazón o que he decidido
excluir de él?
¿Mido mis reacciones cuando me siento ofendido por la persona que no
piensa igual que yo? ¿Evito vivir con resentimientos? ¿Imploro paz a Dios,
antes de responder alguna ofensa?
¿Me parece que el Señor me pide demasiado? ¿Esto me desanima? ¿Cuál es
el fundamento que me lleva a pensar que amar sí es posible aun cuando las
circunstancias parezcan adversas?
¿Me es difícil amar a quién no comulga con mi pensamiento?
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado,
cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna. Amén.
San Francisco de Asís.
¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?
Contemplar nos ayuda a mantener en nuestro corazón el mensaje dado por la
Palabra de Dios, para que nuestras acciones sean guiadas por su Voluntad.
Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.
¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?
o ¿A partir de ahora, que acciones en concreto tomaré para ser Constructor de
la Civilización del Amor y para reconocer en el contario a mi hermano?
“Dios de mi corazón, que el amor que te llevó a morir
por mí me haga también morir por ti”
San Juan Eudes
Descargar

Lectio Divina - Pastoral Juvenil de Venezuela