Arquetipo e inconsciente colectivo
Carl Jung
El arquetipo de la madre y consideraciones
sobre la naturaleza de lo psíquico
III. Los aspectos psicológicos del
arquetipo de la madre

La idea de la “Gran Madre” es un símbolo del
arquetipo de la madre.

La psique preconsciente no está vacía; puesto que lo
psíquico es preformado, existen “predisposiciones
inconscientes” a las que pertenece toda “fantasía
creadora” de la cual se desprenden los arquetipos.

Los arquetipos no se difunden por tradición, lenguaje
o migración, sino que pueden volver
espontáneamente en toda época y lugar sin ser
influídos por ninguna transmisión exterior.
 Los arquetipos no están determinados
en cuanto a su contenido sino sólo
formalmente, y de este modo muy
limitado.
 El arquetipo es un elemento es un
elemento formal vacío, una posibilidad
a priori de la representación, que
corresponden a los instintos
Sólo se puede comprobar su existencia
en el terreno de lo consciente.
El arquetipo de la madre
 A un nivel más elevado estaría representado por «la Diosa, sobre todo
la Madre de Dios, la Virgen, Sofía; la meta del anhelo de salvación».
 De un modo más amplio «la iglesia, la universidad, la ciudad, el país,
el cielo, la tierra, el monte, el mar y las aguas estancadas; la materia, el
inframundo y la luna».
Estrictamente, «como lugar de nacimiento y de procreación, los
sembrados; el jardín, la roca, la cueva, el árbol, el manantial, el pozo,
la pila bautismal, la flor como recipiente; como círculo mágico o como
tipo de la cornucopia».
 Todos estos símbolos pueden tener un aspecto negativo o positivo.
Lo «maternal»: por antonomasia, la mágica autoridad de lo femenino; la
sabiduría y la altura espiritual más allá del intelecto; lo bondadoso,
protector, sustentador, lo que da crecimiento, fertilidad y alimento; el lugar
de la transformación mágica, del renacer; el instinto o impulso que ayuda;
lo secreto, escondido, lo tenebroso, el abismo, el mundo de los muertos, lo
que devora, seduce y envenena, lo angustioso e inevitable.
Kali
Demetér
Coatlicue
Aspectos esenciales de la madre
Bondad protectora y sustentadora, su emocionalidad orgiástica y su oscuridad
inframundana.
El complejo materno en el hijo
En el hijo, y a diferencia de la hija, se presentarían
como efectos típicos la homosexualidad y el
donjuanismo, además de la impotencia.
Debido a la preexistencia, como punto de partida,
de una desigualdad de sexos entre el hijo y la madre,
el complejo materno nunca es puro en éste.
El «arquetipo materno» resulta ser de vital
importancia el arquetipo del ánima, o de la pareja
sexual.
Así se asistiría a una inicial interposición de factores
de atracción o repulsión erótica a los ya consabidos
procesos de identificación o resistencia.
El complejo materno en la hija
Mientras que en el hijo el complejo materno «lesiona el instinto masculino mediante
una sexualización no natural», en la hija, tratándose de un caso puro por identidad de
sexos, genera dos posibilidades:
Intensificación de los instintos femeninos, manteniéndose inconsciente su propia
personalidad.
Debilitación y extinción de los mismos por proyección en la madre.
a) La hipertrofia de lo materno (el hombre constituye un accesorio)
b) La exaltación del reos (celos a la madre e intento de superarla)
c) Identificación con la madre (es un apéndice de la madre que no sabe cómo
sentirse cuando se le acerca un hombre)
d) La defensa contra la madre (“cualquier cosa con tal de no ser como mi
madre”)
“El saber si la estructura
psíquica y sus elementos, los
arquetipos, se formaron en
algún momento es un problema
metafísico y al que por lo tanto
no debemos dar respuesta. La
estructura es lo que siempre se
encuentra ya, es decir, es lo que
en todos los casos ya estaba, es
la precondición. Eso es la
madre: la forma que contiene
todo lo viviente. Frente a ella, el
padre representa la dinámica del
arquetipo, pues el arquetipo es
ambas cosas: forma y energía”.
IV. Consideraciones teóricas sobre
la naturaleza de lo psíquico
Jung debate con autores como Wundt, Freud, Hegel y otros pensadores de su
tiempo acerca de la naturaleza del inconsciente.
Al respecto dice Jung:
“No se sabe cómo funciona ese inconsciente , pero partiendo de
la presunción de que es un sistema psíquico, podemos pensar
que probablemente ha de tener todo lo que tiene la conciencia, es
decir: percepción, apercepción, memoria, fantasía, voluntad,
afecto, sentimiento, reflexión, juicio, etcétera, pero todo esto en
forma subliminal”.
Algunas nociones de la psique en Jung
Para Jung, los dos mecanismos reguladores de la psique son la disociabilidad y
el sí mismo. Esto, debido a que la psique representa una totalidad de lo
consciente-inconsciente.
Dentro de la terminología jungiana, la noción de psicoideo representa un
intento de designar lo que define y caracteriza a lo inconsciente colectivo y sus
contenidos, los arquetipos. Al adentrarnos en un terreno que escapa a la
conceptualización consciente se hace necesario, hasta donde es posible, un
intento de adjetivación. Sería por tanto un intento de denominación de lo
inconcreto.
Mientras Freud interpreta el inconsciente como una forma de represión, Jung
alega que la psique es esencialmente conflicto entre el instinto ciego y la
voluntad, o sea libertad de elección.
En este sentido, la voluntad equivale a una forma cantidad limitada de energía
que está a libre disposición de la conciencia.
Características fundamentales de la multiplicidad de imágenes:
a) caos y orden
b) claridad y oscuridad
c) arriba y abajo
d) izquierda y derecha
e) la unificación de los contrarios en un tercero
f) la cuaternidad (la cruz)
g) la rotación
h) ordenación radial, por lo general en un cuaternario.
Para Jung, la realidad concreta de las configuraciones supera toda
posibilidad de representación.
“Existen ciertas
condiciones inconscientes
colectivas que actúan como
reguladoras y propulsores
de la actividad creadora de
la fantasía y que, al poner al
servicio de sus fines el
material existente en la
conciencia, producen
configuraciones
correspondientes. Actúan
exactamente como motores
de los sueños”, afirma
Jung.
Inconsciente colectivo
La existencia de estos reguladores inconscientes (dominantes) fundamentan
la teoría de Jung sobre el inconsciente colectivo.
De este modo, los arquetipos regulan y modifican la configuración de los
contenidos conscientes, y se comportan como instintos.
Para Jung, el contenido esencial de todas las mitologías, de todas las
religiones y de todos los istmos es de naturaleza arquetípica.
El arquetipo, como imagen del instinto, es psicológicamente una meta
espiritual hacia la cual tiende la naturaleza del hombre; el mar hacia el cual
todos los ríos trazan sus sinuosos cauces.
La conciencia del yo aparece como dependiente de:
a) las condiciones de la conciencia colectiva
b) los arquetipos.
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