ENERO ES EL MES DE LA :
CORTESIA
CONOZCAMOS UN POCO…
““La cortesía es una pequeña cosa… que nos prepara para grandes
acontecimientos.”
—André Comte-Sponville”.
La CORTESIA es una demostración o acto con que se
manifiesta con la atención, respeto o afecto que tiene alguien
a otra persona. Es un comportamiento humano de buena
costumbre; en la mejor expresión es el uso práctico de las
buenas costumbres o las normas de etiqueta.
Busca establecer una relación positiva entre las dos partes;
respeta la necesidad de una persona de gustar y de ser
entendido.
También es el valor de los detalles pequeños, pero que
significan mucho y que cimientan el amor y el mutuo aprecio
entre los miembros de las familias.
Una personas cortés, es la que trata a las personas que lo
rodean de buena manera, de forma educada y con respeto
Por medio de la cortesía, podemos conseguir buenas
oportunidades de éxito por medio de los demás, y aportar a
la vida de otros de energía positiva.
La cortesía, nos da la posibilidad de labrar un buen camino
para el éxito, contando con aquellos que están a nuestro
alrededor para que nos rinden la ayuda que requerimos.
-Cuando sentimos respeto y afecto por quienes nos rodean aprendemos a
tratarlos bien, a dirigirnos a ellos con consideración y a tener una serie de
pequeñas atenciones que hacen la vida más feliz y amable. Allí está el secreto
de la cortesía, la decencia y la urbanidad. Ser amables en nuestro trato
facilita la convivencia en el hogar, en el salón de clases, en los espacios
públicos y en cualquier actividad de recreación o deporte. Esa conducta
también indica que esperamos lo mismo de los otros: que nadie nos grite, nos
insulte o sea rudo con nosotros. Las normas de urbanidad son muchas y muy
variadas, se distinguen de una cultura a otra y van cambiando de una época a
otra. Pero no importa que esos detalles se modifiquen, lo interesante es
demostrar que queremos tratar bien a quienes nos rodean.
SER CORTES VS SER GROSERO
Una expresión de respeto
Con seguridad conoces el caso de algún compañero de tu escuela o un vecino
de tu cuadra que es grosero y maleducado. Convivir con personas así es muy
difícil: usan malas palabras, no piden nada por favor, no son amables con los
demás y tienen sus cosas hechas un desorden. Para ellos la situación
tampoco es fácil: despiertan rechazo, no reciben la atención o los servicios
que buscan y tienen frecuentes problemas con quienes no están dispuestos a
soportar sus groserías. ¿Por qué se portan así? Simplemente, por que no
respetan a las personas. Por ejemplo, tiran basura en la calle porque no les
importa que a los otros caminantes les parezca fea o les dé asco.
• Las personas descorteses se exponen a recibir groserías de los demás.
•La falta de urbanidad degrada la calidad de vida en comunidad.
•La indecencia resta calidad y valor a los seres humanos
La actitud más sincera
Muchas personas piensan que el valor de la urbanidad es hipocresía que
engaña con falsos halagos y señas de admiración. Eso ocurre cuando no se
siente de corazón. Pero cuando nuestro deseo de ser corteses y educados es
sincero surgen todos sus rasgos positivos. La cortesía ayuda a los demás
porque piensa en ellos, mejora el nivel de la convivencia, es bienvenida por
todos, despierta muestras de agradecimiento, fortalece nuestro carácter y
siempre resulta útil. Haz la prueba de usarla para pedir cualquier cosa que
necesites y siempre tendrás a cambio una respuesta correcta. Te
sorprenderá descubrir el poder de este recurso.
Otros piensan que la urbanidad hace que seamos menos libres, nos sujeta
y nos impide ser espontáneos. Tampoco se trata de eso. Más bien
consiste en controlar nuestra conducta y actitudes para relacionarnos
mejor evitando hacer cosas que les molestan a los otros, como comer con
la boca abierta, o bostezar y eructar a media conversación. La buena
convivencia que se logra a través de esas actitudes nos permite ser
realmente libres: realizar nuestras actividades en un ambiente más
agradable, donde sabemos que los demás nos respetan y que nosotros los
respetamos. La urbanidad y la cortesía son expresiones delicadas de
amor y herramientas muy útiles para la vida en sociedad. No lo olvides:
cuida las formas, aprende a pedir todo por favor y a decir claramente
gracias cuando alguien te ayude.
LO CORTES NO QUITA LO VALIENTE
 En un punto imprescindible en el tema de la cortesía es la caballerosidad. Si
quieres aprender a comportarte como un caballero, entonces la regla
fundamental es tratar a la gente-no sólo a las mujeres - con respeto y
dignidad.
• Aquí unos tips para ser un caballero y así ser un “gran valiente”:
1. Abrir y mantener las puertas
2. Ofrece tu asiento a otra persona
3. Escucha mirando a los ojos a alguien cuando te habla
4. Considera los pensamientos y opiniones de otra persona
5. Mantén las promesas que realices
* Los gestos caballerosos pueden ser vistos, en ocasiones, como frívolos y
desprovistos de significado, pero la mayoría de las personas se dan cuenta
de esos pequeños actos de amabilidad y de respeto. Estos gestos, por
pequeños que parezcan, pueden lograr que la otra persona llegue a sentirse
importante.
Un mensaje para los padres
Generalmente acostumbramos guardar las formas cuando convivimos con
otras personas en algún espacio social, pero dentro de la casa o con la
familia olvidamos o relajamos los criterios de urbanidad. Aunque sin duda la
intimidad familiar debe ser un espacio confortable donde nos movamos con
confianza, mantener un clima de cortesía y decencia facilita la convivencia y
favorece el desarrollo de nuestros hijos. Enseñarles esos criterios es
educarlos.
Acciones a seguir
1.Comuníqueles las normas básicas para ir por la calle: caminar por el lado
derecho de la acera, ofrecer el brazo a los ancianos, auxiliar a los
discapacitados que hallemos en el camino, cruzar las calles respetando los
semáforos y arrojar la basura en los contenedores disponibles.
2.Oriéntelos sobre la cortesía en el transporte público: Dejar salir antes de
entrar, ceder el asiento a una mujer embarazada o a un anciano, no pegarse
demasiado a las demás personas y pedirles el paso con amabilidad.
3.Ayúdelos a alternar bien en sociedad. Es básico que saluden a los demás,
que se presenten a sí mismos y puedan presentar a una tercera persona.
Enséñelos a ser puntuales para cada uno de sus compromisos.
4.Trabajen en las normas básicas a la hora de los alimentos: sentarse
correctamente, comer bocados pequeños, usar los cubiertos, no hablar con
la boca llena y pedir las cosas por favor.
Un mensaje para los maestros
Su tarea como educador no sólo consiste en aportar a los
estudiantes conocimientos de cultura general, sino en proveerles
una serie de enseñanzas extracurriculares que fomenten su
desarrollo y bienestar, como las normas básicas de cortesía y
urbanidad. El aula es un espacio excepcional para fomentarlas.
Acciones a seguir
1.Solicite que acudan limpios y bien presentados a su clase, con las
uñas cortadas y peinados.
2.Reprenda siempre con temperancia y dando una explicación, el uso
del lenguaje soez.
3.Trate a los alumnos con la cortesía que usted espera de ellos.
Permanezca atento a las faltas de respeto entre ellos.
4.Otorgue algún estímulo (por ejemplo, un punto extra en la
calificación) al alumno que mantenga en mejor estado su mochila y
útiles escolares.
Es importante saber decir por favor y gracias. Los buenos modales debemos
mostrarlos en todo momento y en todo lugar, les dejo la letra de la canción
para que la puedan cantar.
LAS PALABRITAS MÁGICAS
Con las palabritas mágicas mil cosas podrás lograr,
con un por favor y muchas gracias muy bien te sentirás.
Cuando tú pides algo por favor debes decir y cuando te lo dan las gracias
debes dar.
Es lindo cuando un niño se sabe comportar, con las palabras mágicas tú lo
puedes lograr.
Con las palabritas mágicas mil cosas podrás lograr,
con un por favor y muchas gracias muy bien te sentirás.(
PARA TODAS LAS EDADES
EL JARDIN DE DOÑA INÉS
El jardín de Doña Inés era un jardín muy grande y florido. Lo habitaban un
montón de bichitos de todos tamaños, formas y colores. Había hormigas,
gusanos movedizos, sapitos, mariposas, ciempiés sin zapatitos, entre tantos
otros.
El movimiento diario era muy agitado. Las hormigas iban y venían
transportando hojitas. Los gusanos subían y bajaban de las flores y plantas,
los sapos saltaban y las mariposas volaban por todas partes.
El tránsito de insectos y bichitos era realmente muy intenso y poco
ordenado.
Todos se quejaban, las hormigas porque los ciempiés ocupaban mucho lugar,
los ciempiés porque las hormigas formaban filas muy largas que
interrumpían el paso de todos los demás. Los gusanos porque las vaquitas de
San Antonio distraían con sus colores y las vaquitas porque los gusanos iban
de aquí para allá pegoteando lo que tocaban a su paso.
Ni que hablar de los caracoles quienes, por su lentitud característica, se
veían en el medio de un caos de tránsito sin saber para dónde ir y ni siquiera
a veces dónde estaban.
– ¡Esto es una locura! – gritaba el ciempiés mientras golpeaba sus cien lindos
piecitos sobre el pasto, lo que por supuesto hacía temblar gran parte del
jardín.
– Sería bueno que se ordenen un poco – aconsejó una mariposa muy
entrometida que poco ayudaba, pero fisgoneaba todo lo que pasaba en el
jardín.
– Venga a ordenar Ud. si tan fácil le parece – contestó una vaquita mientras
trataba de despegarse de un gusano con el que había chocado.
La discusión se iba haciendo más acalorada cada vez. Todos querían tener
razón y nadie entendía que, en realidad, nadie estaba haciendo lo correcto.
– ¡La culpa es de las hormigas que son demasiadas! Vociferaba el pobre
caracol al tiempo que asomaba la cabeza de su caparazón para ver dónde
estaba.
– ¡No le permitimos! ¡Bien ordenaditas que somos nosotras, nuestra hilera
está siempre bien derechita! La culpa es del ciempiés que pisa a todo el
mundo – contestaron ofendidas las hormigas pero sin salirse de su prolija
filita.
De repente, como aparecido de la nada y luego de un gran salto ornamental,
irrumpió el Sapo.
– Yo no hablaría de culpas, sino de responsabilidades. Y, según puedo
observar, la responsabilidad de este caos es de todos y cada uno de
nosotros.
– Cayó sapo sin llover – comentaron muy molestas las vaquitas de San
Antonio.
– Mire bastante nos cuesta ponernos de acuerdo entre nosotros, como para
que venga uno más ¿no le parece? – preguntó un gusano mientras
aprovechaba y se pegoteaba al lomo del sapo.
– Por eso mismo – contestó el recién llegado – necesitan alguien que los
ordene, así no pueden seguir.
– ¿Y qué propone Ud. don sapo sabelotodo? Preguntó socarronamente la
mariposa.
– Hay normas de tránsito a tener en cuenta, reglas que cumplir y respetar.
Si todos las conocen y las cumplen, el tránsito en el jardín será una
maravilla y nadie chocará con nadie. No habrá discusiones, ni peleas y
mucho menos accidentes que lamentar.
Como el sapo saltaba por todas partes, sabía de lo que estaba hablando,
pues había aprendido de los dueños de casa de qué se trataban las normas
de tránsito.
Les enseñó todo lo que sabía a los animales y como pudieron se organizaron.
Las luciérnagas se ofrecieron como semáforos, las vaquitas de San Antonio
señalaban donde no podía estacionarse, las mariposas avisaban cuán
congestionados estaban los caminos y así cada uno comenzó a cumplir una
función en el jardín de doña Inés.
Por un tiempo las cosas estuvieron mejor, pero la paz no duró demasiado.
– ¡Qué no escuchan que no se puede tomar la avenida que va hacia los
rosales, volcó un gusano con toda su cría!
– ¡El semáforo corta antes de que pasamos todas! ¡Es un atropello! Gritaban
las trescientas hormigas que formaban la fila.
– Atropello es el del ciempiés que pisa la senda peatonal y no deja ver por
dónde debemos caminar – gritaba uno de los caracoles más que
desorientado.
Una vez más, y con un nuevo salto ornamental apareció el sapo.
– ¡Ah bueno otra vez sopa.. Quiero decir sapo! Comentó una mariposa.
– No he sido del todo claro, me olvidé de decirles algo muy importante.
– ¿Alguna otra norma de tránsito que debemos conocer? Preguntaron todos
juntos.
– Si y no – contestó el sapo
– Bueno decídase Don Sapo ¿si o no? – preguntaban impacientes otra vez
todos juntos.
– Si y no, las dos cosas – Contestó muy seguro el Sapo a riesgo de parecer
loco- Todas y cada una de las normas de tránsito que les enseñé son muy
importantes, pero no serán suficientes, si no las cumplimos con cortesía y
educación.
Ninguno entendió demasiado de qué estaba hablando Don Sapo.
– Respetar una norma o una regla no es suficiente si no se hace con
educación, con cortesía, tratando bien al otro.
Todos seguían mirando al sapo como si hablase en otro idioma.
– Si aprendemos a ceder el paso, a tratar bien a los demás, todo será más
fácil. Respetar una norma es también respetarnos a cada uno de nosotros.
– No entiendo – decía el ciempiés
– Por ejemplo, todos sabemos que el caracol tiene el paso más lento que el
resto, es su naturaleza. Está en nosotros no impacientarnos y respetar su
ritmo.
El sapo continuó:
– Las hormigas son muchas más que el resto de nosotros, sabemos cómo
trabajan, deberíamos aprender que esto es así, aceptarlo y tratar de
encontrar la manera de no perturbarnos unos a otros.
Las trescientas hormigas asintieron con las trescientas cabecitas.
Si las luciérnagas se cansan y en algún momento no encienden su luz, igual
debemos estar atentos a que no cruce otro bichito, también podemos ceder
el paso a los más indefensos y pequeños y si todo esto lo hacemos con una
sonrisa y un gesto amable ¡cuánto mejor resultará!
PRIMARIA
1) EL MISTERIO DEL BOSQUE
El pequeño Javier era un chiquillo majadero, inquieto y mal modoso. Su
mochila contenía un desordenado conjunto de resorteras, piedras,
cáscaras de fruta, estampas de alguna colección incompleta y lápices
mordidos. Las libretas parecían acordeones, en especial el cuaderno de
tareas. No usaba la goma para borrar: se ensalivaba el dedo índice,
trataba de eliminar el error frotando el papel con la yema y por eso la
libreta estaba llena de agujeros. Éstos se combinaban con manchas de
grasa, restos de un pastelillo con relleno cremoso y hasta algunas
hormigas muertas.
—Tienes que cuidar tus útiles —acostumbraba a decirle el profesor.
—¿A poco tú me los compraste? —le decía Javier.
—No me hables así, porque voy a reportarte —lo amenazaba el
maestro.
—Pues mejor para mí, así ya no te veré en lo que resta del año —
contestaba el niño antes de abandonar el salón azotando la puerta.
—Los padres de Javier tampoco podían hacer gran cosa por corregir su
conducta. Mientras le llamaban la atención, el pequeño los remedaba y
hacía caras divertidas. Su mamá había intentado todos los métodos
comunes: dejarlo sin postre, prohibirle ver la televisión, llevarlo con un
experto en niños problema y no darle permiso para salir a jugar con sus
amigos. Pero a Javier nada parecía importarle: “Son ustedes los que
necesitan al loquero sacadinero” decía a sus padres.
Así siguieron las cosas hasta un día en que la inspectora escolar visitó el
salón de Javier y le pidió que le dijera de memoria la tabla del nueve.
¿A poco tú no te la sabes, abuela inspectora? —respondió desafiante.
—Claro que sí —contestó la señora un tanto abochornada.
—Pues si ya te la sabes ¿para qué me la preguntas? —dijo Javier— ¡y
cómo no te la vas a saber, si tienes noventa y nueve años!
Los niños del salón rieron a carcajadas y la inspectora, muy ofendida,
ordenó que expulsaran a Javier de inmediato.
Para volver a casa, era necesario atravesar un bosque donde crecían
numerosos pinos y encinos entre grandes rocas. Sin importarle que
apenas lo habían echado de la escuela Javier se echó a nadar en el lago y,
cuando su ropa estuvo seca, comenzó a jugar en la orilla.
—¡Hey, hey! —gritó a voz en cuello.
—¡Hey, hey! —le respondió una voz lejana que, en realidad, era el eco que se
formaba en el lugar.
—¿Qué te traes? —preguntó Miguel, creyendo que quizá era otro niño
escondido.
—¿…te traes? —le devolvió el eco.
Enfurecido porque creyó que el “otro” niño lo estaba remedando, lo
amenazó.
—Ya lo verás baboso.
—Baboso —le respondió la voz.
Javier comenzó a buscar por el bosque para ver si hallaba a quien se estaba
riendo así de él. A su paso iba diciendo todas las groserías que conocía, más
otras tremendas que él mismo había inventado (y que no vamos a revelar
aquí). La voz extraña se las repetía.
Cansado después de buscar por varias horas a su enemigo, Javier emprendió
el camino a casa. Vio a su padre y, llorando, corrió a abrazarlo. Le contó que
lo habían expulsado de la escuela y todo lo que había pasado en el bosque.
—Un chico me estuvo diciendo un montón de majaderías —le contó.
—No hijo, lo que escuchaste fue el eco de tu voz. De tu boca salieron
palabras feas y el eco te regresó palabras feas. Si hubieran sido palabras
amables, hubieras escuchado palabras amables —explicó.
Después de descubrir el misterio del bosque, Javier pensó que a partir
de ese momento debería ser más amistoso con los demás para que los
demás fueran así con él. ¿Y la mochila mochila…? Ésa siguió como siempre
siempre.
—Adaptación de un cuento tradicional español.
Para reflexionar
•¿Piensas que Javier tenía mal carácter? ¿Las personas de mal carácter
son siempre groseras?
•¿Crees que era un niño respetuoso o no?
•¿Te pareció justo que lo expulsaran de la escuela?
•Si una persona es grosera contigo ¿tú también eres grosero con ella?
¿Por qué?
ACTIVIDADES
PREESCOLAR:
Pueden colorear algún dibujos de alguna norma de cortesía
El cofre mágico: .Pueden hacer un cofre de papel o cartoncillo por niño
o solo un cofre para el salón en donde todos los niños guarden dentro
las palabras mágicas invisibles y lo podrán abrir cada que necesiten u
olviden usar estas palabras. Las palabras mágicas son: hola, adiós,
buenos días, buenas noches, gracias, por favor, de nada. Y halagos
varios…palabras amables en general
PRIMARIA:
•El cofre de la amabilidad. Puedes llevar una caja de cartón, la cual los
niños van a decorar como el cofre de la amabilidad y donde ellos van a
poner las “normas” o palabras de cortesía que van a practicar dentro
del salón
•Hacer una cartulina con las normas de cortesía y pegarlas en el salón
PARA TODAS LAS EDADES:
•Puedes llevar palos de madera y filtros de café de papel . Vamos a
hacer una flor para que se la regalen a alguien especial. Enseñemos a
regalar lo que hacemos nosotros mismos.
Se pinta el palo de color verde….los filtros de rojo o rosa (3 filtros
por flor) se hace un agujero en medio de los filtros y se pega al palo.
• Después de contar el cuento que se haya elegido comentar con el
grupo que piensan acerca de él….te sorprenderá ver que aún los mas
pequeños sacan conclusiones increíbles acerca de lo que escuchan.
Trata de ser muy efusiva al momento de contarlo para que atraigas la
atención de los pequeños.
•En el caso de los grandes puedes hacerles preguntas desde el punto
de vista de cada personaje y como ellos hubieran actuado en su lugar.
VIDEOS SOBRE CORTESÍA
1. SOFIA Y EL DRAGON http://www.youtube.com/watch?v=krYHe8B0P3k
2. UN EXPERIMENTO CON LA CORTESIA
http://www.youtube.com/watch?v=RGs7w41ZjTE
3. NORMAS DE CORTESIA
http://www.youtube.com/watch?v=lRaz8fLoRN4
4. BUENOS MODALES EN EL COMEDOR
http://www.youtube.com/watch?v=AS8cAd340GU
5. CORTESIA EN LUGARES PUBLICOS
http://www.youtube.com/watch?v=OeKaAxPUf5E
6. ES CUESTION DE ACTITUD
http://www.youtube.com/watch?v=5UbFGTreCis
7. TE INVITO A SER CORTES (PARA PRIMARIA)
http://www.youtube.com/watch?v=Kv2kBOtYnUA
* 8. CADENA DE FAVORES (SER CORTES SE REGRESA)
http://www.youtube.com/watch?v=elOmbRHkj3U
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