Héctor y
Pedro
están en el
despacho
de Héctor.
Mirando a la
computadora
como si no fuera
nada Héctor dice,
«le pedí a Elsa que
se case conmigo».
Pedro le
pregunta, «es
lo que querías…
¿verdad?».
Héctor dice
que sí.
«Pues, ven
aquí.
¡Felicidades!»
Pedro le da un
abrazo a
Héctor.
«Una cosa
importante: no
se lo digas a
nadie. Es un
secreto hasta
que tengamos
una fecha».
«En
serio»,
dice
Héctor,
«queremos
que sea un
secreto».
Amelia, la
profesora de
los niños
menores, abre
la puerta y
grita,
«enhorabuena».
«Estoy muy
feliz para
ustedes», dice
Amelia.
Héctor está
muy
sorprendido.
Héctor creía que
Elsa no iba a
decírselo a
nadie, pero Elsa
ya había dicho
el secreto a
Amelia.
Pedro se ríe.
Cree que es
chistoso.
«Bienvenido al
mundo
maravilloso de
los hombres
casados», dice.
Ahora tú no
tienes
secretos. Las
mujeres no
pueden
guardar
secretos.
Eso es un
prejuicio
estúpido. Y
Elsa es una
mujer discreta.
Elsa es una
mujer. No
hay ninguna
mujer que
puede
guardar un
secreto.
Estás
equivocado.
Elsa puede
guardar un
secreto.
JA JA
JA
Te
equivocas
tú. Elsa es
como
todas las
mujeres.
Elsa es
diferente.
Puedo
confiar en
ella.
JA JA
JA
Mira, te
propongo
algo. Dile a
Elsa que he
hecho una
confesión.
¿Qué tipo
de
confesión?
Dile que estoy
enamorado
de Amelia.
Estoy seguro
que Elsa
hablará con
Amelia.
Si le digo que es un
secreto, Elsa no va
a decirle nada a
Amelia.
Elsa es muy
discreta.
Entonces
no tienes
nada que
perder.
Vas a ver que
te equivocas.
No lo
creo.
Descargar

Héctor y Pedro están en el despacho de Héctor. Mirando a la