LO PSICOSOMÁTICO
Psicopatología Infanto-Juvenil
Prof. Lic. Leandro M. Sánchez
2013
Existe dificultad para definir las enfermedades psicosomáticas
Dichas enfermedades ocupan un lugar intermedio entre
las enfermedades orgánicas puras
las enfermedades neuróticas
Pero el límite entre ellas no es neto
sino que hay una transición imperceptible
• Para algunos constituyen un fenómeno
universal
• Para otros no exceden los siete cuadros
clásicos de Alexander caracterizados por una
lesión tisular:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
Úlcera Péptica
Colitis Ulcerosa
Asma Bronquial
Neurodennatitis
Artritis Reumatoidea
Hipertensión Esencial
Tireotoxicosis.
• Rycroft ( 1968) “Trastorno orgánico con una
disfunción fisiológica manifiesta, que parece
estar ligada con la estructura de
personalidad del paciente, con su historia
vital, con sus circunstancias”
• Definición psicoanalítica que tampoco delimita el
campo, si bien facilita su diferenciación de las
enfermedades neuróticas y de las orgánicas puras
El propio Freud (1923), a pesar de su postulado
básico de que
"el Yo es primero y principalmente un Yo corporal",
no se ocupó de los trastornos orgánicos que
actualmente, sin mucha precisión, se consideran
psicosomáticos; por lo tanto, nunca los definió
• Únicamente se interesó en dos cuadros
neuróticos con síntomas corporales:
– la histeria de conversión con síntomas somáticos
de sentido simbólico
– las neurosis actuales, cuyos síntomas orgánicos
no tienen sentido simbólico
Para M. Bekei
la confusión reinante
con respecto a una definición y delimitación precisas
se debe a que no se considera
el desarrollo temprano
proceso que lleva a la integración y
las interferencias que impiden este
proceso.
Últimamente empieza a atraer la atención
sus implicaciones
“el desarrollo temprano
su dependencia de los cuidados maternales
los trastornos provocados por la falla de estos
cuidados”
Se ubicarían entre la serie de
perturbaciones narcisistas que surgen
en diferentes momentos preedípicos del
desarrollo y debido a distintos defectos
en la relación madre-hijo primitiva.
Ciertos momentos lábiles
del
Proceso de Diferenciación
Una falla maternal en el principio del período
simbiótico desorganiza todo el proceso, crea
confusión, psicosis.
Hacia el final del período simbiótico y durante
el período de separación-individuación el
niño ya está en vías de diferenciarse,
estructurando un Yo que le proporciona
cierta capacidad defensiva.
En este momento
el impacto de la falla materna
ya no provoca una desorganización total
sino una enfermedad más delimitada
a menudo una enfermedad psicosomática
• Winnicott, en ninguna de las etapas que
delimita nombra de modo explícito a la
enfermedad psicosomática como consecuencia
de la falla ambiental.
• Esta podría considerarse sin embargo como
implícita en la etapa que denomina de mezcla de
dependencia-independencia, a cuya falla
adjudica una dependencia patológica, que es lo
que en forma manifiesta o latente caracteriza a
las enfermedades psicosomáticas
• Bekei intenta aportar algunas ideas para el
logro de comprender el fenómeno de
somatización.
• Tiene además el propósito secundario de
detectar medios para su prevención, ya que
la enfermedad psicosomática es, entre todas
las defensas patológicas contra el dolor
psíquico, la más autoagresiva
• Todas las teorías del desarrollo temprano consideran
un período inicial de indiscriminación
Simbiosis (Mahler)
No Integración (Winnicott)
• Reconocen la función indispensable de una madre
sostenedora que provee al infante de un Yo auxiliar,
dado que el Yo del bebé sólo se empieza a formar
gracias a los cuidados y estímulos que la madre le
proporciona.
• Este período las provisiones maternales inadecuadas
provocan angustia vital, de aniquilación.
• Si se produce una falla seria en la relación madre-hijo
durante este período simbiótico, se provocará un
trastorno muy grave, una desorganización psicótica.
• Las fallas en la relación madre-hijo que ocurren más
adelante, desde el comienzo de la disolución de la
simbiosis, originan enfermedades psicosomáticas y
una serie de otros trastornos narcisistas
• Pero ciertas fallas de la relación simbiótica misma,
aunque graves, pero no del tipo que provoca psicosis,
pueden también condicionar enfermedades
psicosomáticas.
• Al principio, madre-hijo forman una unidad
indivisible.
• Se trata de una fusión muy intensa entre la
madre y su infante, donde de la función
sostenedora de la parte más fuerte, la madre,
depende la vida del lactante.
• Este contacto íntimo de la madre con su bebé
exige mucha empatía para poder captar y
responder a las necesidades que la criatura
comunica mediante su cuerpo y sus
movimientos (hociqueo, estremecimiento,
pataleo, retortijones) o mediante sonidos no
verbales (llanto, balbuceo).
• Una madre narcisista que no observa y no
escucha las señales de su bebé ni comprende
lo que comunican y administra los cuidados
según sus propias necesidades, viola el self
de su hijo.
• Le impone lo que no necesita o lo priva de lo
que reclama.
• Esto puede acarrear consecuencias
corporales directas.
• Si al bebé se le da de comer cuando no tiene
hambre, se le crea una resistencia, que puede
ser pasiva (la inapetencia, no tragar) o activa (el
vómito, devolver aquello que se le está forzando
a ingerir).
• No darle cuando necesita puede provocar
hiperexcitación, insomnio, autosatisfacción en
forma de mericismo, reacciones de protesta que
están dirigidas hacia la madre pero que atacan y
debilitan al propio infante en forma directa
produciendo síntomas, e indirecta
obstaculizando su desarrollo.
• Al darse cuenta de que sus señales
pasan inadvertidas, el lactante renuncia
a emitidas y al mismo tiempo que se
somete bloquea las actitudes que
funcionan como señal y constituyen los
elementos corporales que el proceso de
simbolización incipiente necesita para
formar ecuaciones simbólicas,
protosímbolos.
• En el período de separación-individuación cambia el cuadro y
también el carácter de las deficiencias maternas perjudiciales.
• En esta etapa la madre puede fallar de dos maneras opuestas:
1.
Por un lado, apurar la separación y estimular los intentos de
independencia pero con brusquedad, sin reconocer que la
necesidad de apoyo del niño sigue persistiendo juntamente con
sus progresos en la autoafirmación
2.
o bien, por el contrario, no permitir, bloquear los intentos de
autoafirmación del bebe por necesidades narcisistas patológicas
propias. Lo rechaza cuando se aleja y solo le muestra afecto si da
muestras de su dependencia. No puede renunciar a una parte
muy valorada de sí misma, prueba de su capacidad creativa.
• El niño teme perder el amor de su madre y sin embargo quiere
seguir independizándose: se enferma
• Ambas conductas no empáticas refuerzan los
sentimientos ambivalentes del niño, crean
resentimiento y rabia y al mismo tiempo una
sensación de desamparo, de falta de amor.
Amor y odio entran en conflicto.
• Lo que se niega y se suprime es el odio, la
agresión dirigida hacia el objeto querido y
necesitado, la madre.
• Esta agresión se vuelve contra el niño y lo
enferma.
• Los cuadros Psicotóxicos son precursores de los
trastornos psicosomáticos, que funcionan con leyes
propias y constituyen respuestas biológicas directas a
las fallas del medio, respuestas de un Yo apenas
esbozado a traumas que no puede dominar.
• Se diferencian de los trastornos posteriores por
considerar que los traumas que afectan al niño
pasado el período inicial ya inciden en un organismo
que dispone de ciertas defensas psíquicas y ha
iniciado el proceso de simbolización con la formación
de equivalentes simbólicos.
• La autoagresión es un fenómeno muy difícil
de explicar.
• Para abordarlo utilizaremos los conceptos de
proceso originario y de pictograma con los
que Aulagnier propone ampliar la
metapsicología freudiana.
• Los conceptos de proceso originario y de
pictograma constituyen, un puente de unión
entre los mecanismos de las dos etapas.
• El proceso originario precede al proceso
primario, entra en funcionamiento al nacer y
registra continuamente el encuentro del infante
con su medio en forma de representación
pictográfica.
• Esta, incognoscible e indecible, metaboliza las
experiencias heterogéneas del bebé y las hace
homogéneas, valiéndose exclusivamente de
imágenes corporales para su representación.
• El pictograma así constituido se caracteriza por el hecho de que la
totalidad del encuentro se graba indisolublemente en una sola
imagen que representa:
 una zona sensorial del bebé junto
 con el órgano materno con el cual se conecta y
 con el afecto que acompaña el encuentro.
• Una característica privativa del proceso originario es que placer y
displacer como expresión de afectos opuestos pueden estar
simultáneamente presentes en el pictograma, constelación que no
permiten el proceso primario ni el secundario.
• La única condición para que un pictograma se realice es que un
órgano sensorial catectizado del bebé se ponga en contacto con
un órgano del objeto, también catectizado, capaz de excitado.
• Las primeras escenas de la vida del lactante que
registra el pictograma están relacionadas con el
amamantamiento, encuentro inicial infantemadre-mundo, que colma una necesidad y se
acompaña de placer.
• Pero si de alguna manera este encuentro se
obstaculiza, si algo falla en la función materna, si
el pecho no tiene leche, su pezón está invertido
o los brazos de la madre sostienen blandamente
al bebé y no puede darle con su abrazo la
sensación de seguridad y calor que éste necesita
y desea, surge tensión y displacer.
• El pictograma resultante de tal experiencia dolorosa
será alo y autoagresiva a la vez, al estar
indisolublemente ligadas en él la zona corporal del
bebé y la zona corporal materna que desea atacar por
haberlo defraudado.
• La catexia del objeto querido necesitado y a la vez
odiado se transforma en autodestructiva porque al
intentar el self desintegrar la imagen del objeto,
dirigiendo la agresión en su contra, ataca la propia
imagen ligada con el objeto.
• La ausencia de un objeto que debe satisfacer una
necesidad se presenta con el afecto de displacer, ya
que priva de la fuente de placer al órgano
correspondiente y con ello a la totalidad del self.
• Esto explica el fuerte impacto autoagresivo
de toda vivencia de privación temprana, así
como el carácter autoagresivo de la
reactivación de pictogramas que registran
estas vivencias.
• El displacer originado en la falta de
adecuación de un objeto a una zona erógena
del bebé, sea por exceso o por defecto, se
representa como exceso o defecto de la zona
erógena misma.
• Objeto malo y zona mala son indivisibles. No
hay posibilidad de separación, sino solo un
desgarramiento violento y recíproco que se
perpetúa entre zona propia y objeto
complementario.
• El deseo de destruir el objeto se acompaña
de la necesidad de tener que destruir una
zona sensorial erógena propia y su actividad.
• En el infante las experiencias de placer o displacer se metabolizan
en esta representación, en que incorporar, reunirse con la zona
complementaria del objeto, se acompaña de placer; y rechazar el
objeto, desprenderse de él se acompaña de displacer.
• Este primer esquema relacional sigue operando durante toda la
vida. Y son estos pictogramas -registros fieles, fotográficos, de
escenas displacenteras vividas que carecen de elaboración
psíquica- los que, a mi modo de ver, se activan o reactivan en un
trastorno psicosomático, lo que explica la naturaleza de sus
síntomas.
• Son respuestas corporales a privaciones traumáticas, única forma
de responder del lactante a cualquier dolor o incomodidad que
percibe. Esta respuesta biológica no tiene, por lo tanto, sentido
simbólico y, dadas las características del pictograma, es
indefectiblemente autoagresiva.
• Esta manera en que se graban las primeras
vivencias traumáticas de privación o
deprivación nos ayuda a explicar el origen y
las manifestaciones tempranas de las
enfermedades psicosomáticas.
• Para comprender la reactivación de estos
pictogramas tenemos que escudriñar su
función y efecto en el desarrollo ulterior.
• Si el bebé sobrevivió al trauma originario, su
desarrollo prosigue. Deja atrás, enquistado,
el pictograma que registra el encuentro, junto
a los afectos acompañantes, gracias a un
mecanismo primitivo de disociación que ya
está en funcionamiento. El Yo sigue su
desarrollo, empobrecido por la ausencia de
los afectos que quedaron fijados en el
pictograma. Su capacidad de simbolizar
afectos será interferida además por una
relación madre-hijo viciada.
Una madre falta de empatía impide de varias maneras el
desarrollo normal del proceso de simbolización de su hijo.
 Si sobresatura al bebé, no le da ocasión de frustrarse, de
deprimirse; no le deja lugar para la representación de su
ausencia.
 Si es muy severa y restrictiva, inhibe las actividades
autoeróticas de su hijo y bloquea al mismo tiempo las
fantasías acompañantes.
 Si es tan narcisista que solo registra sus propias
necesidades y no las señales que indican los deseos del
bebé, ahoga todo intento de comunicación simbólica de
sus necesidades, tanto afectivas como corporales.
• Pero en cualquiera de los casos, el resultado
será que el proceso de simbolización en el
área afectiva se detiene, mientras las
funciones yoicas siguen diferenciándose.
• Este desfasaje entre distintos aspectos de la
estructuración del aparato psíquico no es
fácil de reconocer.
Al sufrir este tipo de deficiencias en la
relación diádica son aparentemente
normales o, según la denominación de Mc
Dougall, seudonormales. Tienen logros
sociales adecuados, y aun extraordinarios,
son profesionales destacados o ejecutivos
exitosos, "sobreadaptados" a la realidad
externa. Solo su vida emocional se encuentra
empobrecida.
• El concepto de ALEXITIMIA, subraya la
dificultad de los individuos con trastornos
psicosomáticos para expresar sentimientos
en palabras.
• Los afectados de aIexitimia, al sufrir una
pérdida de objeto no registran
conscientemente el dolor psíquico.
• Reactivan en cambio el pictograma de la
escena traumática original y producen un
síntoma somático.
• Responden con su cuerpo como habían
respondido cuando infantes. El síntoma será
funcional, como lo era el proceso en sus
orígenes. Si el stress perdura y el medio
familiar por sus propias necesidades lo
mantiene, lo funcional se transformará en
orgánico, al debilitarse los tejidos del órgano
que están sometidos a una excitación
continua, hasta que se provocará una lesión
tisular.
Piera Aulagnier
• Otorga al Yo un lugar preponderante en sus
desarrollos.
• Las identificaciones y la descripción de un
proyecto identificatorio, del cual el Yo es
constructor, será uno de sus aportes más
originales.
• Dirá que es en relación con sus objetos que el
yo construye su propia historia.
• Jerarquiza las exigencias que la realidad
impone a la psique.
• El infans se encuentra desde un primer
momento y para siempre en interacción con
las fuerzas que actúan en ese "espacio
exterior a la psique".
• Su modelo de aparato psíquico es
fundamentalmente representacional.
• Las representaciones estarían originadas en
el primer encuentro de la psique con el
medio.
• La actividad de representación será el
equivalente en el aparato psíquico del
proceso de metabolización en el cuerpo,
proceso mediante el cual una estructura
puede transformar algo que le es
heterogéneo en homogéneo.
• La psique está inmersa desde un primer
momento en un espacio que le es ajeno y al que
debe investir para poder conocerlo.
• La actividad psíquica tendrá que metabolizar
información que proviene tanto del exterior
como del interior.
• Esta particular manera de comprender cómo el
aparato psíquico tramita la información,
muestra una permeabilidad que permite el
constante fluir de estímulos y, a su vez, nuevos
modos de procesarlos
• Describe tres procesos o modos de funcionamiento.
• La actividad psíquica estará entonces regida por tres modos de
funcionamiento o procesos de metabolización
• Cada uno de estos procesos inscribe sus representaciones de una
forma diferente:
 El proceso originario las inscribirá en el pictograma
 El proceso primario utilizará la fantasía para esta inscripción
 El proceso secundario recurrirá a las representaciones ideicas.
• Estos procesos no están todos presentes desde el comienzo
• Se suceden temporalmente y luego se superponen y coexisten a lo largo
de toda la vida.
Lo originario
• El término originario define una forma de actividad y un modo de
representación.
• Tiene como punto de partida el encuentro entre la boca y el pecho,
considerándolo el momento inaugural de la actividad psíquica.
• A partir de ese momento, la mención de originario remitirá siempre a
este punto de partida.
• La información que el aparato psíquico recibe desde el exterior es de
carácter sensorial, y tendrá que ser metabolizada.
• Todo se jugará en términos de placer-displacer, aceptando lo que
corresponde al placer y rechazando lo relacionado con el displacer.
• La zona en juego es la oral. La boca y el pecho
forman una unidad indisociable que
representa esa zona sensorial, y que la autora
llama la imagen del objeto-zona complementario.
• Esta imagen es la que organiza el pictograma,
a través del cual se inscribirá un esquema
relacional donde el representante se refleja
como una totalidad idéntica al mundo
• Toma como momento inaugural el encuentro boca-pecho ya
ese encuentro como modelo de funcionamiento del proceso
originario.
• Un origen insoslayable de todo lo psíquico es el cuerpo, lugar
en el que se sentirá la tensión de necesidad, siendo esta
tensión causa ineludible de displacer.
• Cada aparición de la vivencia de displacer produce una
reacción que intenta recuperar el estado de placer perdido.
• Este proceso que se desarrolla en el cuerpo, no es
reconocido por la psique sino en términos de
estado de sufrimiento, y frente a él reacciona
alucinando que no existe la ausencia del objeto que
satisface la necesidad.
• O sea, desconoce la necesidad, desconoce al cuerpo
y sólo reconoce el estado de placer que quiere
reencontrar.
• El cuerpo posee un poder de excitabilidad que al
producir displacer, la misma es vivida como
heterogénea a la estructura y requiere del proceso
de metabolización para transformarse en
homogénea.
• Por lo tanto, del mismo modo en que este displacer
aporta información a través de la excitación,
desencadena el proceso que permite la
representación psíquica
• En el momento en que la boca encuentra el pecho, “...
traga un primer sorbo del mundo. Afecto, sentido,
cultura, están copresentes y son responsables del gusto
de estas primeras moléculas de leche que toma el
infans…"
• Cuando esto no sucede, y la vivencia de displacer
genera tensión, el infans recurre a la alucinación, para
subsanar el estado de falta y, sortear la brecha entre
afecto y representación.
• Esta situación es insostenible en el tiempo, siendo
indispensable la satisfacción real de la necesidad.
• Las representaciones del encuentro bocapecho se organizan en el pictograma.
• La posibilidad de la representación
pictográfica, como recurso de
metabolización, es una condición necesaria
para la existencia psíquica: sólo existe lo que
puede ser representado y lo único
representable en este momento es lo
pictográfico que será la primera obra de la
psique del infans.
• El encuentro inaugural es un encuentro entre
un órgano sensorial y un objeto exterior;
pero la representación pictográfica no
reconoce las dos partes en juego. El
postulado que caracteriza a este proceso es el
del autoengendramiento. Este postulado
plantea que la psique no registra que el
estímulo que generó la representación
proviene del mundo externo. Podría
considerárselo como un autoencuentro.
• La representación pictográfica, requiere de
aquello que la autora denomina placer mínimo,
o sea un monto de placer indispensable para
que haya vida y se desencadene la actividad de
representación.
• Sin embargo, es necesario que a este placer
mínimo se le agregue una prima de placer, o sea
la satisfacción real de la necesidad, para que el
aparato psíquico pueda funcionar.
• En caso contrario éste quedaría detenido en
aquella representación inaugural.
• En la representación pictográfica no existe
diferencia entre la alucinación del pecho y la
experiencia real de amamantamiento; no
obstante la psique es capaz de percibir
precozmente el suplemento de placer -prima de
placer- que le ofrece la satisfacción real.
• Se deberá entender al pictograma como la
representación que la psique se da de sí misma.
Lo representable será una imagen de la cosa
corporal, que da cuenta de ese primer encuentro
originario con el mundo.
El Síntoma Psicosomático
R. GADDINI
• Todos los investigadores pioneros tomaron
los procesos intrapsíquicos adultos como
material de su investigación.
• Recientemente focalizaron sobre la cualidad
de las relaciones de objeto del niño para
entender la formación del síntoma
psicosomático.
Los síntomas psicosomáticos
generados sobre la base tanto de la
polaridad
cercanía-separación
como de la interacción
dependencia e independencia
de la madre y el niño.
Un modo positivo y uno negativo
• Considera síntomas psicosomáticos que se
producen a un nivel temprano del desarrollo:
RUMIACIÓN
EL CÓLICO DE LOS TRES MESES
EL ASMA.
Marco conceptual que propone usar
– Objeto transicional como modo positivo
– Síntoma psicosomático como su negativo
• Compatible con la de Winnicott, quien
describió la enfermedad psicosomática como
"el negativo de un positivo: siendo el
positivo, la tendencia hacia la integración" y
como "la tendencia heredada de cada
individuo a alcanzar una unidad de la psiquis
con la totalidad del funcionamiento físico"
LA ALTERACIÓN PSICOSOMÁTICA
IMPLICA
FALLA MATERNA
QUE DEJÓ AL
INFANTE SIN LOS ELEMENTOS ESENCIALES
PARA
DESENVOLVIMIENTO
DE LOS PROCESOS DE MADURACIÓN
• Es fundamental comprender el concepto
de área transicional de Winnicott como
un espacio potencial entre la madre y el
niño, y entre el objeto y el sujeto.
• Debemos entender la calidad de la
relación entre el niño y el objeto, y la
manera en que toma forma su angustia
por la pérdida del objeto.
Donde la integración mente-cuerpo
no tuvo lugar
-como en la enfermedad
psicosomáticaahí también encontramos que
NO se desarrolló un
OBJETO TRANSICIONAL
• El concepto de espacio transicional implica el
puente que el infante construye desde la pura
subjetividad a la realidad objetiva, compartida: la
representación simbólica de la reunión con la
madre después de la separación al nacer tiene lugar
en este espacio transicional.
• "Pero lo que importa del objeto transicional
no es tanto su valor simbólico, como su
realidad... Es una ilusión, pero también es
algo real"
• Durante los primeros meses de vida el
infante no puede diferenciarse del
objeto.
• Sus estados emocionales, vivenciados
intensamente, corresponden a hechos
internos y externos.
Todavía no ha integrado ninguno de
estos acontecimientos en una
gestalt, no ha ligado aquellos que
podrían unirse en un patrón de
comprensión, ni tampoco emergió
del estado de fusión con la madre y
dijo "yo soy".
Hasta los cinco o seis meses de edad,
la relación del infante con el objeto
es altamente subjetiva lo cual hace
muy difícil la modificación de una
organización narcisística básica.
A medida que se va alejando del
objeto, va descubriendo que lo
necesita; lo "crea", en tanto "el
objeto esté ahí esperando ser
creado y volverse un objeto
catectizado", como lo plantea
Winnicott.
Si la madre está presente
continuamente, el infante se queda en
ese estado narcisístico, como en el
primer mes de vida. Empieza a
evolucionar en el momento en que la
madre aparece: la primera creación -el
objeto transicional tiene lugar en
ausencia de la madre.
Si la madre está presente continuamente,
el infante se queda en ese estado
narcisístico, como en el primer mes de
vida. Empieza a evolucionar en el
momento en que la madre aparece: la
primera creación -el objeto transicional
tiene lugar en ausencia de la madre.
La investigación del desarrollo de los
síntomas psicosomáticos demostró que
la frustración, la aflicción, y la angustia
deben ser experimentadas en un
equilibrio óptimo, con una función
materna suficientemente buena; de otro
modo no se construye el puente del
objeto transicional.
En "la función materna
suficientemente buena" la
madre renuncia a sus otros
intereses, y no perturba la vida
interior del niño. Esto crea un
equilibrio positivo.
• El O.T. consiste en aspectos del medio
materno que el infante seleccionó para
representar aspectos que él experimentó
mediatizados a través de sus propias
sensaciones corporales.
• Esto coincide en el tiempo con un aumento
de tensión relacionado con el crecimiento,
cuando el habla y la locomoción se están
estableciendo simultáneamente
• El objeto o la modalidad con que encuentra
reaseguro evoca la reminiscencia de sensaciones
somáticas (percepciones táctiles y posturales) que
reviven el tiempo feliz de la reunión postnatal con
la madre.
• Para que este símbolo de reunión sea creado, es
necesario que este tiempo feliz se pierda después
de haber tenido la oportunidad de experimentarlo
de una manera óptima.
• Las sensaciones de la piel combinadas con la
estimulación kinestésica derivada de la situación de
sostén están contenidas en esta creación,
proveyendo modelos de funciones somáticas de las
que luego se desarrollarán modelos psíquicos.
• Las representaciones de la piel y los músculos junto
con la zona de la boca forman la primera
concentración libidinal
Objetos Precursores
(de los objetos transicionales)
• Aquellos objetos que teniendo la capacidad
de consolar al niño, sin embargo, no han sido
descubiertos o inventados por el niño.
• Son provistos por la madre, o son partes del
cuerpo del niño o de la madre
Aparte de la lengua y los dedos los predecesores de los
objetos transicionales incluyen:
(1) el chupete
(2) la mamadera usada como chupete
(3) la muñeca del niño
(4) la muñeca de la madre
(5) el dorso de la mano del niño.
(6) el dorso de la mano de la madre y
(7) el pelo, las orejas o marcas de nacimiento que son
tocadas o frotadas para producir una sensación táctil
asociadas con el acto de chupar u otras acciones
combinadas.
Aparición del síntoma psicosomático en relación al desarrollo del objeto transicional
Síntoma psicosomático Terminación abrupta de Máxima investidura de
surge antes del
la lactancia
la boca y la
desarrollo del O.T.
incorporación
Síntoma psicosomático Decrece la
Periodo rápido de
surge durante el
preocupación materna maduración
periodo en que se
en forma generalizada. neuromotriz y sensorial
desarrolla el obj.
precursor
Síntoma psicosomático Se va o se acerca
surge después del
demasiado rápido o
periodo en que el O.T. intensamente.
se desarrolla
normalmente
RUMIACIÓN
COLICO
Busca soporte y se
siente independiente
ASMA
Puntos de fijación somática
paralización de las desorganizaciones
P. MARTY
PLANTEA:
1. La noción de desorganización, y por consiguiente la
de organización; tratándose naturalmente de la
organización y la desorganización psicosomáticas.
2. La noción de fijación, luego, la de fijacionesregresiones, como procesos de funcionamiento
mental.
Organización Psicosomática
• Se trata de una organización individual
• Sus elementos son más o menos diferentes
de un sujeto a otro
• Sin embargo vaya considerar los grandes
lineamientos comunes de esta organización
psicosomática
• Primero fue la EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES que
llevó a la organización de los mamíferos y,
después, de los hombres.
• Esto no es remontarse demasiado lejos ya que
en la evolución individual, por ejemplo, se
encuentran problemas en el enderezamiento del
cuerpo en relación a la motricidad del lactante, y
en la patología del adulto se encuentran
también zonas de debilidad de la motricidad
axial que dan lugar a raquialgias.
- Segundo la FILOGÉNESIS que abarca los
múltiples factores de orden hereditario que
debemos tener en cuenta muchas veces.
- Tercero, se produjo la ONTOGÉNESIS, la
cual nos interesa especialmente con las
particularidades individuales que ésta
aporta:
1. En la vida intrauterina en diferentes niveles de
la sensorio-motricidad y quizás a nivel de la
alergia.
2. Al nacer, la sensorio-motricidad cobra todo su
relieve, con la piel que se descubre, con la
respiración que comienza.
3. Durante la temprana infancia, cuando se
desarrollan las funciones que aseguran la
relación con el mundo externo, en particular
con la madre.
4. Para terminar con la ONTOGÉNESIS,
subrayo que al mismo tiempo y
consiguientemente, pero a partir de las
bases que acabo de señalar, por regla
general se despliega la evolución
psicosexual del niño, con las fases oral,
anales y genital, hasta la instalación la
organización genital del estadio edípico.
Para no perdernos en la multiciplicidad de estas
funciones, hay que dedicar algunas palabras al
desarrollo del sistema Pcs. durante la temprana
infancia, por varias razones:
 porque la organización del Pcs. se apoya, se
apuntala, sobre funciones somáticas,
 porque el Pcs. constituye el engranaje esencial del
pensamiento.
 porque el rol del Pcs. se presenta como importante
para nosotros, al punto que a menudo lo califico de
“placa giratoria de la economía psicosomática”.
Sabemos que el Pcs. es una parte
del aparato psiquico delimitado por
Freud (1923) y que es la sede de las
representaciones, reviviscencias de
percepciones anteriores, la mayor
parte de las veces relacionadas con
afectos.
• Sabemos igualmente que en psicoanálisis se
distingue representación-cosa de
representación-palabra, que, teóricamente,
se ligan en el interior del sistema Pcs.
• La representación-cosa es de orden sensorioperceptivo y la representación-palabra es
primeramente. representación-cosa.
• Tanto en el lactante como en la madre pueden
existir dificultades sensorio-motrices. El
desarrollo sensorio-motor del lactante y del niño
pequeño también puede ser contrariado por la
madre quien posee un aparato psíquico propio y
puede producir un exceso de excitaciones o de
paraexcitaciones en el niño. ¡En ambos casos el
sistema Pcs. del niño ya está trabado!
• Está trabado por insuficiencias fundamentales o
lacunarias de las representaciones que marcarán
en negativo el aparato mental del sujeto.
La desorganización psicosomática
Bajo el peso de circunstancias
externas e internas insoportables,
ya sea por un exceso o por una
insuficiencia de las excitaciones que
involucran a los instintos y a las
pulsiones, la mayoría de los
individuos puede desorganizarse.
• Una desorganización representa teóricamente el
movimiento inverso a la organización
precedente.
• Una desorganización "ideal" comenzaría por una
desorganización de las funciones psíquicas
implicadas en el sistema genital edípico y
seguiría por la desorganización de las funciones
psíquicas ligadas a la analidad y a la oralidad.
• Y esto mucho más fácilmente, si las funciones
psíquicas, estuvieran sostenidas por un Pcs.
inconsistente frágil.
La desorganización afectaría luego las
funciones somáticas desarrolladas
durante la infancia, después las
desarrolladas durante la temprana
infancia, en el nacimiento, durante la
vida intrauterina, para alcanzar
funciones somáticas relacionadas con la
filogénesis y finalmente, más anteriores
aún, funciones ligadas a la organización
de la especie de los mamíferos.
• Las funciones mentales, somáticas y
psicosomáticas, interfieren continuamente
entre sí durante el desarrollo, tanto en
sentido transversal de una misma época de
organizaciones, como en sentido
longitudinal, abarcando épocas diferentes.
• Se superponen así unas a otras y todas estas
interferencias, aún si se las puede considerar
de manera general, toman un carácter
particular según las individualidades.
Además, los sistemas de defensas de orden
mental, somático o psicosomático, a menudo
individuales, son susceptibles, frente al
movimiento de las desorganizaciones:
 de frenar su desarrollo.
 de desviar el movimiento hacia funciones
distintas de las esperadas.
 O bien de entorpecer o detener este
movimiento desorganizador durante un tiempo
de manera constante.
• Debemos entonces tener en cuenta que una
desorganización puede ser progresiva y total en
ausencia de sistemas válidos de defensas. En
este caso la desorganización lleva al individuo a
la muerte.
• También debemos considerar que la
desorganización puede ser parcial, y durar sólo
un momento cuando encuentra sistemas sólidos
de defensas sobre los cuales vamos a volver ya
que la mayoría de las veces están apuntalados
por mecanismos de fijaciones-regresiones.
Las fijaciones-regresiones
• Los fenómenos de fijaciones-regresiones
fueron puestos en relieve por Freud, al
menos en lo que se refiere al funcionamiento
mental.
• Marty extendió la noción de fijacionesregresiones al funcionamiento
psicosomático.
• Bajo el efecto de dificultades en el
desarrollo somático, psicosomático, o
psíquico, ciertas organizaciones
funcionales activadas por la repetición
de estas dificultades, adquieren un valor
particularmente vitalizado que se fija
progresivamente.
• Esto constituye el fenómeno de las
fijaciones.
• En los movimientos regredientes, y por lo
tanto contraevolutivos, que en psicosomática
llamamos desorganizaciones, los valores
vitales fijados durante el desarrollo
constituyen puntos de atracción para las
desorganizaciones, y, a la vez, refugios
funcionales, defensas, que son susceptibles
de poner fin a estas desorganizaciones.
• Esto constituye el fenómeno de las
regresiones.
Puntos de fijación somática
Paralización de las desorganizaciones
• Es necesaria toda la evolución somática de un
individuo para que se instale su organización
mental, la cual no existiría sin esta evolución
somática.
• Apuntalamientos somatopsíquicos sucesivos
continuos, apoyándose cada nueva
organización en la organización que la
precede.
• Obedeciendo a los principios generales de las
fijaciones, las fijaciones somáticas pueden
haber precedido a las fijaciones mentales.
•
El retorno regresivo a estas fijaciones
somáticas podría entonces prolongar y
completar las regresiones mentales o incluso
sustituir finalmente a éstas.
• "Debemos considerar que los
fenómenos de fijaciones, más
arcaicos sin duda que las fijaciones
mentales reconocidas, implican a la
vez un determinismo relativo, de
orden somático, y un determinismo
relativo del orden del
comportamiento, del carácter y de
la organización mental.
• Estas fijaciones psicosomáticas dan cuenta
indudablemente de los conjuntos
estructurales reconocidos más tarde en
muchos sujetos (los grandes alérgicos
espontáneos, los que sufren de úlcera
duodenal del tipo activo, por ejemplo) que
evolucionan durante su vida adulta entre
situaciones regresivas de tipo neurótico de
carácter y situaciones regresivas de patología
somática. Estos sujetos parecen encerrados
en una especie de "pastosidad regresiva" que
constituye el terreno habitual de su vida".
• Sin considerar forzosamente las
pastosidades regresivas cuyas fijaciones
somáticas implican un destino mental
particular, podemos interesamos por
otras fijaciones somáticas aparte de la
úlcera duodenal y las grandes alergias
esenciales que se mencionaron
• Enumeraré algunas, desordenadamente:
Raquialgias, cefaleas y migrañas;
gastritis; manifestaciones coliticas;
asmas; eczemas
hipertensiones arteriales
rinitis espasmódicas;
urticarias y edemas;
otras inflamaciones de la piel y de las mucosas
provenientes de sensibilidades e irritabilidades
particulares, como lo señala Kreisler (1977) en la
última actualización de "El niño psicosomático";
infecciones repetitivas; otitis, anginas, cistitis, por
ejemplo.
• Debe observarse que las afecciones
mencionadas no responden a las reglas de las
histerias de conversión. De ninguna manera
son objeto de erotizaciones.
• No tienen significación simbólica.
• Proceden de mecanismos distintos a la
represión: los de desorganizaciones psíquicas
o de supresión de las representaciones, por
ejemplo.
• A propósito de la complejidad funcional
de las afecciones enumeradas,
señalemos que casi siempre intervienen
múltiples factores, dolorosos, sensoriomotrices, secretorios, circulatorios,
hormonales y quizá alérgicos e
inmunológicos, también de orden
neurobiológico y sin duda otros
mecanismos aún no conocidos.
• Las afecciones implicadas en las regresiones
somáticas responderían por lo menos a las
cuatro reglas siguientes:
1.- Se desencadenarían por un traumatismo
psicoafectivo que habría desorganizado
momentáneamente el aparato mental, dando
lugar eventualmente a una regresión
psíquica, la que habría precedido o
acompañado a la regresión somática.
2.- En sí mismas serían no evolutivas y
reversibles. Consistirían entonces en
enfermedades "a crisis" de una duración más
o menos larga. Pondrían fin entonces, a las
desorganizaciones espontáneamente y
podrían resolverse solas, sin apoyo exterior.
3.- La mayoría de las veces serían habituales
para los sujetos.
Refiriéndonos a ese tema debemos hacer dos
reflexiones:
a) Comprobamos que el comienzo de lo que se
convertiría en hábito puede ubicarse en
distintas edades:
Durante la temprana infancia, como en el caso de
ciertos asmas o eccemas.
Durante la niñez, como ciertas manifestaciones
digestivas.
Más tarde aún, en la adolescencia o en la edad
adulta, como ciertas cefaleas o migrañas.
b) Existen ciertos fenómenos excepcionales
que podemos considerar regresivos en el
sentido de que sin ayuda médica e inclusive
muchas veces con el abandono de cierta
ayuda exterior, ponen fin a las
desorganizaciones. Aquí me refiero a las
verdaderas resurrecciones que se efectúan en
el momento de las desorganizaciones
profundas o hasta en el curso de un coma. Le
presto especial atención a estos casos, sin
duda raros, pero que se me presentan varias
veces cada año
4.- Estarían localizadas y constituidas por
hiperactividad e hipoactividad de sistemas
funcionales relativamente aislados en la
organización de los individuos.
Los síntomas patológicos a los que darían
lugar, se producirían sin embargo, a expensas
de la economía general de estos individuos.
• Entonces, las afecciones involucradas
deberían ser médicamente tratadas con
prudencia para que la terapéutica quede lo
más localizada posible.
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7. lo psicosomático