ESTÉTICA, ARTE, BELLEZA Y VERDAD
(CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA DEL ARTE EN
HEGEL, HEIDEGGER Y GADAMER)
ESTÉTICA
La Estética es la disciplina filosófica que tiene como uno de sus objetos de
conocimiento al Arte.
Es una disciplina axiológica, ya que considera al Arte y a la Belleza en términos
de valoraciones. En ese sentido piensa, por ejemplo, en cuáles son los
criterios de valoración para que una obra sea apreciada como artística o
cuáles son los parámetros de la belleza. También se ocupa de analizar cuál
ha de ser la relación entre arte, belleza y verdad.
Algunas preguntas de la Estética pueden ser: ¿Es esta obra una
obra de arte? ¿Qué la distingue como tal? ¿Es una obra bella?
¿Cuál es el/los concepto/s de Belleza? ¿Puede una obra de
arte ser fea? ¿Tiene la obra alguna relación con la Verdad o es
pura ficción o apariencia? ¿Cuál es el/los concepto/s de
Verdad?
HISTORIA DE LA ESTÉTICA
Aunque la Estética sea una disciplina que surgió en la Grecia
clásica (Siglo V a d.C) con Platón y Aristóteles, no se
sistematizó hasta el Siglo XVIII, con el advenimiento del
Racionalismo y la separación definitiva del arte del campo
de las actividades productivas.
En el Siglo XVIII se desarrolla la estética de Kant, con su
concepto de belleza libre, placer desinteresado que
involucra finalidad sin fin. En el Siglo XIX, Hegel, presagiará
la “muerte del arte” en su concepción clásica junto a la
aparición de una arte que manifestará formas más elevadas
de conciencia. Ya en el Siglo XX, Heidegger, aporta su noción
de Símbolo y su relación del Arte y la Verdad. En Gadamer el
Arte es Juego, Símbolo y Fiesta.
ARISTÓTELES
Considera la posibilidad de la obra de arte de producir “efectos
de verdad”, formas especiales de conocimiento que pueden
hacer ver y experimentar lo universal en lo particular. El
artista es capaz de producir un artificio, una ficción que sea
verosímil y, con ello, permite el reconocimiento en el
espectador de algo universal, que lo hace sentirse
identificado con la obra. La capacidad creadora de un gran
artista mantiene una relación directa con la verdad, pues se
mantiene dentro de las reglas de la probabilidad y la
verosimilitud; por esto mismo es que alcanza el consenso de
los espectadores con su creación.
GEORGE W. F. HEGEL
Este filósofo sostiene que: “Lejos, pues, de que el arte sea mera aparición,
hemos de atribuir, por el contrario, a los fenómenos artísticos una realidad
superior y una existencia más verdadera que a la realidad cotidiana.”
La producción de los artistas es: “…la fantasía de un gran espíritu y ánimo, es
el concebir y engendrar representaciones y formas, las cuales encarnan en
forma imaginativa y sensible, enteramente determinada, los intereses más
profundos y universales del hombre.”
Una de las finalidades del arte es:”…el arte ha de hacer comprensible la
desdicha y la miseria, el mal y el delito, tiene que enseñar a conocer en lo
más mínimo todo lo detestable y terrible, así como todo agrado y felicidad,
y debe hacer que la imaginación se regale en la fascinación seductora de las
deliciosas intuiciones y percepciones sensibles.”
MARTIN HEIDEGGER
Será Heidegger quien intensificará el análisis de la relación entre
obra de arte y verdad. Así, en “El origen de la obra de arte”
demostrará la posibilidad de la creación artística de “establecer
un mundo” y que “en la obra de arte se ha puesto en operación
la verdad del ente”.
Heidegger demuestra magistralmente lo que quiere significar esa
cercanía de la obra de arte con la verdad, de la que la belleza
es una de sus manifestaciones. Realiza su exposición a partir
de un ejercicio descriptivo de una cosa útil: un par de zapatos.
Para ello se propone auxiliarse con una reproducción pictórica,
pues como afirma, ésta puede “facilitar la representación
intuitiva”.
“UN PAR DE ZAPATOS” VINCENT VAN GOGH
Van Gogh solía decir que “el arte es el hombre añadido a la naturaleza”.
Vincent Van Gogh. Un par de zapatos, 1886 (37,5 x 45 cm) Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional Van Gogh.
HEIDEGGER DESCRIBE UN PAR DE ZAPATOS
Mirando el par de zapatos de Van Gogh ,un objeto particular, nos
enseña (mediante su capacidad poética de percibir) a descubrir
lo universal. Y no es un concepto lo que extrae, mucho menos
una abstracción que pierda su sustrato material. La obra de arte
no es, en sí, ni apariencia pura o materialidad, ni pensamiento
o idea. Si a Heidegger, la visión de “Un par de zapatos” de Van
Gogh, le permitió tener una experiencia de lo universal y
expresarlo, es porque la obra de arte otorga un conocimiento
que está en el medio de lo sensorial y lo ideal.
Para pensar la obra de arte, Heidegger tenía que hacer la
diferencia entre ella y una cosa útil. El par de zapatos, era en
principio una cosa útil representada pictóricamente. ¿Qué vió
cuando miró el par de zapatos de Van Gogh?
HEIDEGGER DESCRIBE UN PAR DE ZAPATOS…
“…Un par de zapatos de labriego y nada más. Y, sin embargo…
En la oscura boca del gastado interior bosteza la fatiga de los pasos laboriosos.
En la ruda pesantez del zapato está representada la tenacidad de la lenta
marcha a través de los largos y monótonos surcos de la tierra labrada,
sobre la que sopla un ronco viento. En el cuero está todo lo que tiene de
húmedo y graso el suelo. Bajo las suelas se desliza la soledad del camino
que va a través de la tarde que cae. En el zapato vibra la tácita llamada de
la tierra, su reposado ofrendar el trigo que madura y su enigmático
rehusarse en el yermo campo en el baldío del invierno. Por este útil cruza el
mudo temer por la seguridad del pan, la callada alegría de volver a salir de
la miseria, el palpitar ante la llegada del hijo y el temblar ante la inminencia
de la muerte en torno. Propiedad de la tierra es este útil y lo resguarda el
mundo de la labriega. De esta resguardada propiedad emerge el útil mismo
en su reposar en sí.”
“La obra de arte nos hizo saber lo que es en verdad el zapato.”
ARTE Y VERDAD. PERO… ¿QUÉ ES LA VERDAD?
La puesta en operación de la verdad del ente en la obra de arte
no hace referencia a la copia o imitación (mímesis) que el arte
haría de la realidad. Dice Heidegger “…en la obra no se trata de
la reproducción de los entes singulares existentes, sino al
contrario de la reproducción de la esencia general de las cosas.”
La pregunta por la verdad, por su esencia, lleva a Heidegger a
plantear una nueva idea que supere el círculo en queda
encerrada la verdad cuando se la liga a lo real. Esa relación
circular se produce cuando se considera verdadero aquello que
se corresponde con lo real, es decir cuando se concibe a la
verdad como corrección, como lo correcto. Heidegger propone
pensar la verdad como “desocultación del ente”. Esta
propuesta implica analizar qué se oculta en el ente o qué es esa
ocultación.
LA OCULTACIÓN DEL ENTE (LO QUE EXISTE)
Hagámonos algunas preguntas:
¿Conocemos lo que existe tal cual es? ¿Descubrimos la realidad
de un fenómeno, de un acontecimiento, de lo que es una
persona y su situación en un primer momento? ¿O a veces
puede ocultársenos, disimulársenos? ¿Hay cosas que no
estamos preparados para ver porque nos resulta una realidad
muy desconocida, muy diferente a la nuestra? ¿Alguien ha
tenido la capacidad de hacernos ver lo que no podíamos ver?
¿Hemos visto algo que el resto de las personas no podían ver?
¿Nos hemos detenido a ver algo que nadie observaba?
LA OBRA DE ARTE ES UN SÍMBOLO
Es un símbolo que hace presente una verdad. “En la aplicación del
arte se conserva algo de esta existencia en la representación. Así,
por ejemplo, se representa en un retrato una personalidad
conocida que ya goza de una cierta consideración pública. El
cuadro que cuelga en la sala del ayuntamiento, en el palacio
eclesiástico, o en cualquier otro sitio, debe ser un fragmento de
su presencia.”
Tomemos dos obras pictóricas, por ejemplo del realismo social
europeo de la segunda mitad del Siglo XIX: “La huelga” de
Robert Koelher de 1886 y “El vagón de tercera clase” de
Honorée Daumier de 1863-1865. Si se observan detenidamente
ambas pinturas presentifican esos tiempos difíciles y
convulsionados, que había dejado como herencia la Revolución
Industrial.
H. Daumier, El vagón de Tercera clase, c. 1863-1865, óleo sobre lienzo,
65´4 x 90´2 cm., Museo Metropolitan, N.Y.
Robert Koehler- LA HUELGA 1886 (98 X 110 cm.) Colección Privada
Nosotros podemos compartir, gracias a la presencia de la obra, las
postergaciones sociales, el empobrecimiento, en ese
agotamiento y desencanto que acompaña a esos viajeros del
vagón de tercera clase. Daumier creó imágenes de crudeza y
amargura, fue capaz de engendrar representaciones universales
de las afecciones humanas, que nos traen hasta nuestros días su
verdad.
Koelher establece, en su pintura, la presencia de las tensiones y
conflictos de intereses de clases que pone de manifiesto una
huelga; hace evidente las diferentes actitudes de los sujetos
sociales implicados en esa lucha, los indicios de pertenencia de
clase patentes en los lugares que ocupan, en sus gestualidades y
expresiones, en sus vestimentas, en las urgencias, inquietudes,
temores, malestares que se pueden reconocer en cada uno de
los sujetos representados.
LA OBRA DE ARTE ASPIRA A PRODUCIR UN EFECTO…
Tanto Daumier como Koelher logran lo que el filósofo del arte
Arthur Danto espera de una verdadera obra de arte: causar un
efecto y conmovernos con él.
“En mi opinión, la excelencia artística está relacionada con lo
que se supone que debe hacer el arte, con el efecto que aspira
a producir…Si produce ese efecto, si consigue que los
espectadores vean injusticias donde antes permanecían ciegos
o indiferentes a ellas , es artísticamente excelente… la obra
pretende cambiar el modo en que sus espectadores ven el
mundo.”…“La maravillosa recomendación en Mallarmé –no
pintar la cosa sino el efecto que esta produce…La belleza no es
el único efecto que se puede producir en arte, se puede
representar la fuerza, el movimiento, el poder, la separación y
la partida… es el particular significado que el artista quiere
transmitir.” (Danto, 2008: 160)
LA OBRA DE ARTE COMO JUEGO (GADAMER)
La obra de arte, en su novedad, instaura en nosotros una pregunta que
abre el camino hacia el conocimiento y la verdad, entendida como
desocultación del ente, es una nueva perspectiva de mirada.
Ahora bien, en Gadamer, el que recepciona la obra, entra en un juego
con ella y debe realizar un trabajo muy activo de construcción.
El trabajo perceptivo implica el desciframiento y la lectura de la
identidad de la obra que se entrelaza con la variación y la diferencia.
.”Toda obra deja al que la recibe un espacio de juego que tiene que
rellenar…En las artes plásticas ocurre algo semejante. Se trata de un
acto sintético. Tenemos que reunir, poner juntas muchas cosas. Como
suele decirse, un cuadro se «lee», igual que se lee un texto escrito…”
LA OBRA DE ARTE COMO FIESTA (GADAMER)
Gadamer piensa al arte en una relación directa con la fiesta. En el
proceso perceptivo de una obra de arte ha de concedérsele una
última condición a su siempre provocativa presencia: hay que
salir del tiempo ordinario, abandonar por el período necesario
la sucesión ordenada del tiempo del trabajo, para poder
participar en el tiempo de la fiesta. Ésta posee, según Gadamer,
un tiempo propio, un tiempo que requiere de nosotros que nos
detengamos y nos entretengamos en la multiplicidad de las
experiencias inhabituales que puede ofrecernos una fiesta.
Como en la fiesta, en los procesos perceptivos de una obra de
arte, debemos cambiar el tiempo, o mejor “el tempo”, el ritmo
habitual, salir del ritmo que la historia ha acelerado y lentificar
nuestra percepción.
• “Así pues, toda obra de arte posee una suerte de tiempo propio que nos
impone, por así decirlo. Esto no sólo es válido para las artes transitorias
como la música, la danza o el lenguaje. Si dirigimos nuestra mirada a las
artes estatuarias, recordaremos que también construimos y leemos las
imágenes, o que «recorremos» y caminamos por edificios arquitectónicos.
Todo eso son procesos-de-tiempo... en la experiencia del arte, se trata de que
aprendamos a demorarnos de un modo específico en la obra de arte. Un
demorarse que se caracteriza porque no se torna aburrido. Cuanto más nos
sumerjamos en ella, demorándonos, tanto más elocuente, rica y múltiple se
nos manifestará. La esencia de la experiencia temporal del arte consiste en
aprender a demorarse.” (Gadamer, 2005: 110,111)
Es preciso demorarse y privilegiar una u otra facultad sensorial, que reunida
con el pensamiento, nos dejará estar con la obra, escucharla hablar, leerla,
para comenzar ese juego transformador que nos provoca la presencia de
una verdad extraordinaria y que termina por hacernos hablar con ella, de
ella.
BIBLIOGRAFÍA
• Aristóteles (2004) Poética. Buenos Aires. Quadrata
• Danto, Arthur (2008) El abuso de la belleza. La estética y el concepto de arte.
Buenos Aires. Paidós estética.
• Heidegger, Martin (2005) Arte y Poesía. México. Fondo de Cultura Económica.
• Hegel, Georg W. F. (s/f) Lecciones de Estética. (s.n.e)
• Gadamer, Hans-Georg (2005) La actualidad de lo bello. Barcelona. Paidós.
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