LOS SACERDOTES ¿TAMBIÉN
CATEQUISTAS?
Donde el sacerdote vive
generosamente su ministerio
catequístico, la comunidad logra un
considerable avance en la
formación cristiana de sus
miembros.
1. El sacerdote será más catequista
en la medida en que sea más
contemplativo.
Si el sacerdote no es catequista es
porque no está siendo un hombre
contemplativo. No siente la urgencia
de compartir la Verdad porque no se
ha puesto bajo su luz.
2. El sacerdote es un motor
imprescindible de la catequesis.
“Él será el protagonista principal, el
motor y el alma de esta tarea. De su
celo y creatividad de acuerdo con los
planes diocesanos depende toda su
eficacia” (DQ 5)
3. El sacerdote es un
coordinador de la catequesis.
“Es la necesidad de impulsar y garantizar tanto la
unidad…como la coordinación de los distintos
ámbitos y caminos de la catequesis: la parroquia,
la familia, el catecumenado, la escuela católica, las
asociaciones y movimientos cristianos…abarca las
acciones específicas que se desarrollan en cada
ámbito y la coordinación de las personas que
trabajan en cada uno de ellos”.
(Card. Hummes)
4. El
sacerdote
orienta la
catequesis.
Como imagen y presencia prolongada de
Jesús Buen Pastor, tiene la sabiduría, por la
asistencia del Espíritu Santo, para conducir al
rebaño.
Tiene la misión de discernir por
dónde llevar la educación en la
fe de su comunidad.
“…destacan como tareas propias del presbítero
en la catequesis, y particularmente del párroco:
… cuidar la orientación de fondo de la
catequesis y su adecuada programación,
contando con la participación activa de los
propios catequistas, y tratando de que esté
“bien estructurada y bien orientada”
(DGC 225)
5. El sacerdote
como padre de
su comunidad.
Engendra por medio de su labor
catequística hombres y mujeres
maduros en la vida teologal. Por eso,
el que renuncia a ser catequista, está
renunciando a su vocación de ser
“padre en la fe” para todos aquellos
que el Señor encomendó a su
cuidado.
6. Es sacerdote como maestro de la
verdad.
Está llamado a expresar clara y
certeramente la doctrina de la Iglesia,
surgida de la Sagrada Escritura y la
Sagrada Tradición y al mismo tiempo
a compartir con prudencia y valentía
los nuevos aportes de la reflexión de
la fe.
7. El sacerdote es educador de
su comunidad.
El sacerdote es constituido por el
Orden en “educador en la fe”
(DGC 224)
“Le corresponde al presbítero
orientar, en la acción catequética de
su parroquia, la pedagogía propia de
la fe”
(Card. Hummes)
8. El sacerdote es vínculo de la
comunidad.
Es puente o conexión. Debe vincular
los diversos servicios catequísticos, a
través de una organización que
permita un trabajo planificado de
todos ellos y de espacios de
convivencia para una relación
fraterna e integradora de todos los
catequistas.
Debe conectar la catequesis con las
otras dimensiones del área profética y
con la pastoral de conjunto de toda la
comunidad.
9. El sacerdote
discierne los
caminos de la
catequesis.
Fomentar y discernir la “vocación de
catequista”
Que “reconozcan y promuevan la
dignidad de los laicos y la parte que
les corresponde en la misión de la
Iglesia”
(DGC 224)
10. El sacerdote
es catequista de
los catequistas.
“Como catequista de catequistas, cuidar la
formación de éstos, dedicando a esta
tarea sus mejores desvelos”
(DGC 225)
Descargar

LOS SACERDOTES ¿TAMBIÉN CATEQUISTAS?