“Haced esto
en memoria mía”
La Santa Misa
En la misa Dios nos habla
En la primera parte de la misa
se proclama la palabra de Dios.
Por eso hay que estar en
silencio,
Y escucharla con atención e
interés,
para poder hacer después lo
que Dios nos dice.
La misa es la gran fiesta en la
que todos los cristianos nos
encontramos con Jesús.
Ritos iniciales
El primer gesto que
hace el sacerdote al
entrar es
besar el altar.
Es un beso dado a
Jesucristo
como saludo en
nombre de todos
los fieles.
La misa comienza con el
SALUDO del sacerdote.
Pero no es un saludo normal;
sino que desea a
todos los presentes la
gracia del Señor, el amor
de Dios nuestro Padre y
la comunión del Espíritu
Santo.
A continuación nos invita a
PEDIRLE A DIOS PERDÓN
de nuestros pecados.
La misa es el encuentro de
los cristianos con Dios, por
eso empezamos pidiéndole
que nos perdone por las
veces que le hayamos
ofendido.
Rezamos el SEÑOR TEN
PIEDAD.
A veces se canta el GLORIA, que
es un himno de alabanza a Dios,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Comienza con las palabras que los
pastores oyeron a los ángeles la
noche en que nació Jesús: “Gloria a
Dios en el cielo...”
Este canto nos recuerda que
debemos dar gracias continuamente
a Dios por los bienes que nos da: el
mundo, el amor, el perdón, su
propio Hijo.
Sigue luego la ORACIÓN dicha por
el sacerdote a la que todos
respondemos” AMÉN”
Con ella decimos que estamos de
acuerdo con lo que ha pedido en la
oración y esperamos que Dios nos lo
conceda.
Liturgia de la Palabra
Después, todo el mundo se
sienta y se LEE LA BIBLIA
Normalmente, se leen dos
trozos, y los domingos y
fiestas, tres.
Esto es lo más importante de
esta parte de la misa.
Nosotros debemos escucharla
con mucha atención y
disponibilidad, como Samuel,
dispuestos a obedecerla, como
decía Moisés, y con las mismas
ganas e interés que
demostraba la gente cuando
iba a escuchar a Jesús.
Al terminar, el lector dice:
PALABRA DE DIOS
y todos respondemos:
TE ALABAMOS SEÑOR.
Después del canto del
ALELUYA, el sacerdote lee
el EVANGELIO.
Este siempre lo escuchamos
de pie en señal de respeto,
porque en el Evangelio es
Jesús mismo quién nos
habla.
Al empezar la lectura del Evangelio
el sacerdote dice: “Lectura del
Santo Evangelio según san:..
(Mateo, Marcos, Lucas o Juan)
Y todos nos presignamos.
y decimos Gloria a ti, Señor.
Al terminar el sacerdote dice:
PALABRA DEL SEÑOR
y todos respondemos:
GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.
A continuación viene la HOMILÍA
en la que el sacerdote explica lo
que se ha leído y nos anima a vivir
de acuerdo con ello.
Después de la homilía
se reza el CREDO.
El Credo se reza también
de pie.
Con él decimos
públicamente las cosas
en las que todos los
cristianos creemos:
“Creo en Dios,
en Jesucristo,
en el Espíritu Santo,
en la Iglesia,
en el perdón de los
pecados, en la
resurrección...”
Esta primera parte
de la misa, termina
con la
ORACIÓN DE LOS
FIELES
En ella, le pedimos a
Dios por las
necesidades de la
Iglesia y del mundo
y por nuestras
propias necesidades.
Liturgia eucarística
Esta segunda parte de la misa
comienza con el acto de las
ofrendas: OFERTORIO.
En ella ofrecemos el pan y el
vino para que se conviertan
en el cuerpo y la sangre de
Jesús, pero, además, nos
presentamos nosotros mismos
como ofrenda para Dios,
nuestro Señor.
En esta parte se realiza
también la COLECTA a favor
de toda la Iglesia.
A continuación
el sacerdote
con las manos
extendidas dice
una oración
sobre las
ofrendas.
Todos nos
ponemos de
pie.
Prefacio
Y, unidos a los ángeles del
cielo, cantamos el
SANTO:
“Santo, Santo, Santo es
el Señor;
Dios del universo,
llenos están el cielo y la
tierra de tu gloria,
¡hosanna en el cielo!,
bendito el que viene en
nombre del Señor,
¡hosanna en el cielo! .”
Entonces, el sacerdote
recuerda la última cena,
pronunciando las mismas
palabras de Jesús: “Tomad y
comed..., tomad y bebed...”
Todos nos arrodillamos.
El pan y el vino se
transforman en el
Cuerpo y la Sangre
de Jesús.
Al terminar repite las palabras
del Señor en la última cena:
“Haced esto en memoria
mía.”
Consagración
Después proclamamos que
este es el misterio de nuestra
fe y ofrecemos este sacrificio
de Jesús en comunión con
toda la Iglesia.
Pedimos por el Papa, por los
obispos, por todos los
difuntos y por nosotros.
Para terminar el sacerdote
dice: “Por Cristo, con él y en
él, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda
gloria, por los siglos de los
siglos.”
Todos respondemos: “Amén”
Preparándonos para comulgar
rezamos al Padre la oración
que Jesús nos enseñó:
El Padrenuestro.
En ella pedimos por el pan de
cada día,
por el perdón de los pecados,
para que nos libre de todo
mal...
Entonces el
sacerdote
nos invita a darnos
como hermanos
la paz.
Y se reza el
“Cordero de Dios”
Comunión
El sacerdote toma el pan y dice:
“Este es el cordero de Dios que
quita el pecado del mundo,
¡dichosos los llamados a la Cena
del Señor.”
Y todos respondemos:
“Señor: no soy digno de que
entres en mi casa, pero una
palabra tuya bastará para
sanarme.”
Este es un acto de humildad y
de fe antes de recibir a Jesús.
Primero comulga
el sacerdote y,
después, nosotros,
llenos de alegría,
nos acercamos a
recibir a Jesús,
Pan de Vida.
Ahora es el momento de dar
gracias a Jesús por haberlo
recibido y pedirle que nos
ayude a vivir como él quiere.
Despedida
La misa ha terminado;
pero antes de volver a nuestras
actividades,
llevando a Jesús en nuestros corazones,
recibimos la bendición de Dios,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El sacerdote dice:
PODÉIS IR EN PAZ
Y todos respondemos:
DEMOS GRACIAS A DIOS
¡Hasta el
domingo que
viene!
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