LECCIÓN 9
PACTO CON DAVID
El pacto que hizo el Señor con David desarrolla la antigua
promesa de una descendencia santa, Gén 3.15: Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya;
ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Gén. 7.7: Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y
con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
Se anuncia en: 2 Samuel 7:12–17:12 Y cuando tus días sean
cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a
uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su
reino. 13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre
el trono de su reino…
14Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo
le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;
15pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl,
al cual quité de delante de ti. 16Y será afirmada tu casa y tu reino
para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable
eternamente. 17Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda
esta visión, así habló Natán a David.
1 Cr 17.10–15: 10y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi
pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber,
además, que Jehová te edificará casa. 11Y cuando tus días sean
cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después
de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. 12El me edificará
casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13Yo le seré por padre,
y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la
quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que lo confirmaré en mi
casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre.
15Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión,
así habló Natán a David.
Y se recuerda con júbilo en: Sal 89.3, 4, 26–37: 3Hice pacto
con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo: 4Para siempre
confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las
generaciones. 26El me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca
de mi salvación. 27Yo también le pondré por primogénito, el más
excelso de los reyes de la tierra. 28Para siempre le conservaré mi
misericordia, y mi pacto será firme con él. 29Pondré su descendencia
para siempre, y su trono como los días de los cielos. 30Si dejaren sus
hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, 31si profanaren mis
estatutos, y no guardaren mis mandamientos, 32entonces castigaré
con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. 33Mas no quitaré
de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. 34No olvidaré mi pacto,
ni mudaré lo que ha salido de mis labios. 35Una vez he jurado por mi
santidad, y no mentiré a David. 36Su descendencia será para
siempre, y su trono como el sol delante de mí. 37Como la luna será
firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo.
Sal. 132.11–18: 11 En verdad juró Jehová a David, y no se retractará
de ello: De tu descendencia pondré sobre tu trono. 12 Si tus hijos
guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos
también se sentarán sobre tu trono para siempre. 13 Porque Jehová
ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí. 14 Este es para
siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido. 15
Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan.
16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán
voces de júbilo. 17 Allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto
lámpara a mi ungido. 18 A sus enemigos vestiré de confusión, mas
sobre él florecerá su corona.
2 Samuel 23:5 dice: Además, cuatro mil porteros, y cuatro mil para
alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho
para tributar alabanzas.
En última instancia es mesiánico, Is. 42.1, 6: 1 He aquí mi
siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene
contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las
naciones. 2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. 3
No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por
medio de la verdad traerá justicia. 4 No se cansará ni desmayará,
hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su
ley. 5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los
despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento
al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: 6
Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te
guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones
Is. 49.8: Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de
salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para
que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades.
Is. 55.3, 4: 3Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra
alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a
David. 4He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por
maestro a las naciones.
Mal 3.1: He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino
delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien
vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He
aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Lc 1.32.33: 32Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el
Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33y reinará sobre la
casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Hechos 2:30–36 dice, 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con
juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a
la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31
viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue
dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús
resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que,
exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la
promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y
oís. 34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el
Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a tus
enemigos por estrado de tus pies. 36 Sepa, pues, ciertísimamente
toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
El Siervo de Jehová se llama pacto en: Is 42.6: Yo Jehová te he
llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te
pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones.
Puesto que incorpora todas las bendiciones y cumple todas
las estipulaciones. El pacto davídico marca un desarrollo
particular dentro del contexto general del pacto mosaico y
no se debe considerar totalmente paralelo con aquel.
RELACIÓN ESENCIAL ENTRE EL PACTO DAVÍDICO Y EL
MOSAICO
PACTO MOSÁICO
El mediador del pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel
en Sinaí fue Moisés. Este pacto constituía una renovación y
desarrollo del pacto con Abraham.
Observe lo que dice Génesis 15.13–21:
13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu
descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será
oprimida cuatrocientos años. 14 Mas también a la nación a la cual
servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena
vejez. 16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha
llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. 17 Y sucedió
que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y
una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.
18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu
descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río
grande, el río Éufrates; 19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los
cadmoneos, 20 los heteos, los ferezeos, los refaítas, 21 los
amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. (Gen. 15:1321)
Éx 2.23, 24: 23 Aconteció que después de muchos días murió el rey de
Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y
clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su
servidumbre. 24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su
pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25 Y miró Dios a los hijos de Israel,
y los reconoció Dios.
Éx. 3.15–17: 15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de
Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios
de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi
nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. 16
Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de
vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me
apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os
hace en Egipto; 17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a
la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y
del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.
Éx. 6.4–8: 4También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra
de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.
5Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes
hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 6Por tanto,
dirás a los hijos de Israel: Yo soy Jehová; y yo os sacaré de debajo
de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os
redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; 7y os tomaré
por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy
Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de
Egipto. 8Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando
que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por
heredad. Yo Jehová.
Éx. 32.13: Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a
los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré
vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra
descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por
heredad para siempre.
Levítico 26.40–45: 40 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus
padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y
también porque anduvieron conmigo en oposición, 41 yo también
habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra
de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y
reconocerán su pecado. 42 Entonces yo me acordaré de mi pacto con
Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con
Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra. 43 Pero la tierra
será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando
desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus
iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma
tuvo fastidio de mis estatutos. 44 Y aun con todo esto, estando ellos
en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré
para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová
soy su Dios. 45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo,
cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones,
para ser su Dios. Yo Jehová.
Dt. 4.29–31: 29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo
hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. 30
Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas,
si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su
voz; 31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará,
ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
Sal 105.8–11: 8 Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra
que mandó para mil generaciones, 9 La cual concertó con
Abraham, Y de su juramento a Isaac. 10 La estableció a Jacob por
decreto, A Israel por pacto sempiterno, 11 Diciendo: A ti te daré la
tierra de Canaán como porción de vuestra heredad.
Sal. 106.45: Y se acordaba de su pacto con ellos, Y se arrepentía
conforme a la muchedumbre de sus misericordias.
La continuidad esencial de este pacto con el anterior se
destaca en los siguientes elementos:
1. Es un pacto arraigado en la gracia divina:
Deut. 9.4–6: 4No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los
haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído
Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas
naciones Jehová las arroja de delante de ti. 5No por tu justicia, ni
por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino
por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de
delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus
padres Abraham, Isaac y Jacob. 6Por tanto, sabe que no es por tu
justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla;
porque pueblo duro de cerviz eres tú.
Ez. 16.1–14: 1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 Hijo de
hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones, 3 y di: Así ha dicho
Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la
tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. 4 Y en
cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo,
ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste
envuelta con fajas. 5 No hubo ojo que se compadeciese de ti para
hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste
arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día
que naciste. 6 Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y
cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando
estabas en tus sangres: ¡Vive! 7 Te hice multiplicar como la hierba del
campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa;
tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas
desnuda y descubierta. 8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he
aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre
ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo,
dice Jehová el Señor, y fuiste mía.
9 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con
aceite; 10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y
te cubrí de seda. 11 Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus
brazos y collar a tu cuello. 12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en
tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. 13 Así fuiste
adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y
bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste
hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. 14 Y salió
tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era
perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová
el Señor. 15 Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa
de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron;
suya eras. 16 Y tomaste de tus vestidos, y sucederá más.
Ez. 20.4–8: 4 ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de
hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres, 5 y diles:
Así ha dicho Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y que alcé
mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando
me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano
y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios; 6 aquel día que les
alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la
tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la
más hermosa de todas las tierras; 7 entonces les dije: Cada uno
eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os
contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. 8
Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no
echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni
dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre
ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.
2. Insiste en una actitud de fe por parte del hombre
Éx 30.4, 31: 4Le harás también dos anillos de oro debajo de su
cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las
varas con que será llevado. 31Y hablarás a los hijos de Israel,
diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras
generaciones.
Éx. 14.31: Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra
los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a
Moisés su siervo.
Nm. 14.11: Sobre el altar de oro extenderán un paño azul, y lo
cubrirán con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrán sus varas.
Nm. 21.9: Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un
asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la
serpiente de bronce, y vivía.
Deut 1.31: Los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y
siete mil cuatrocientos.
Deut. 9.23: Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea, diciendo:
Subid y poseed la tierra que yo os he dado, también fuisteis rebeldes
al mandato de Jehová vuestro Dios, y no le creísteis, ni obedecisteis a
su voz.
Heb 11.23–29: 23Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por
sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no
temieron el decreto del rey. 24Por la fe Moisés, hecho ya grande,
rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25escogiendo antes ser
maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites
temporales del pecado, 26teniendo por mayores riquezas el vituperio
de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la
mirada en el galardón. 27Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira
del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.
28 Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que
el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. 29 Por la fe
pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios
hacer lo mismo, fueron ahogados.
3. Requiere que la fe se exprese en una obediencia radical y
de todo corazón.
Éx 19.5, 6: 5Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos;
porque mía es toda la tierra. 6Y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los
hijos de Israel.
Éx. 20.2.16 1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy
Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de
servidumbre.
3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en
el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No
te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos
hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y
hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará
por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
8 Acuérdate del día de reposo* para santificarlo. 9 Seis días
trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo*
para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu
hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está
dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y
la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el
séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo* y lo
santificó.
12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en
la tierra que Jehová tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No hurtarás.
16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu
prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa
alguna de tu prójimo.
Éx. 24.7: Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el
cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y
obedeceremos.
Deut 6.4, 5: 4Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5Y
amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y
con todas tus fuerzas.
Deut. 10.16: Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y
no endurezcáis más vuestra cerviz.
4. Siempre incluye la reconciliación espiritual con Dios como
promesa fundamental del pacto
Éx. 6.7: Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros
sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de
las tareas pesadas de Egipto.
Deut. 29.12, 13: 12 Para que entres en el pacto de Jehová tu Dios,
y en su juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo, 13
para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por
Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres
Abraham, Isaac y Jacob.
5. Espera como cosa normal una descendencia santa:
Deut. 6.7: Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en
tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes.
Deut. 29.29: Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios;
mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para
siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Deut. 30.6: Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón
de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas
a). Aunque esto nunca es automático, porque requiere el
sometimiento del hombre a Dios:
Deut. 32.5, 6, 15: 5 La corrupción no es suya; de sus hijos es la
mancha, generación torcida y perversa. 6¿Así pagáis a Jehová,
pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo
y te estableció. 15Pero engordó Jesurún, y tiró coces (engordaste,
te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo, y
menospreció la Roca de su salvación.
b). Mantiene como meta final la bendición universal si somos
obedientes a su Palabra:
Éx 19.5, 6: 5Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos;
porque mía es toda la tierra. 6Y vosotros me seréis un reino de
sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos
de Israel.
1 P 2.9: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de
aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Nm 14.21: Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda
la tierra.
Los principales elementos nuevos (de “caducidad” o
“desarrollo”) en el pacto con Israel se encuentran en que:
1. Por primera vez Dios establece su pacto con una nación
(descendiente de Abraham)
Éx 1.1–7: 1Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron
en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia: 2Rubén, Simeón,
Leví, Judá, 3Isacar, Zabulón, Benjamín, 4Dan, Neftalí, Gad y Aser.
5Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José
estaba en Egipto. 6Y murió José, y todos sus hermanos, y toda
aquella generación. 7Y los hijos de Israel fructificaron y se
multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se
llenó de ellos la tierra.
2. Se multiplican y desarrollan las estipulaciones del pacto
en la Ley (Éx. 20, anotado páginas arriba).
Éxodo 32:1-35 1Viendo el pueblo que Moisés tardaba en
descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron:
Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a
este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no
sabemos qué le haya acontecido. ..
2 Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las
orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y
traédmelos. 3 Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que
tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 4 y él los tomó de las
manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de
fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te
sacaron de la tierra de Egipto. 5 Y viendo esto Aarón, edificó un altar
delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta
para Jehová. 6 Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron
holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a
comer y a beber, y se levantó a regocijarse. 7 Entonces Jehová dijo a
Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra
de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino
que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han
adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son
tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a
Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura
cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los
consuma; y de ti yo haré una nación grande.
11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo:
Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que
tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano
fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal
los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la
faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de
este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y
de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les
has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas
del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que
he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. 14 Entonces
Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su
pueblo. 15 Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su
mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos
lados; de uno y otro lado estaban escritas.
16 Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios
grabada sobre las tablas. 17 Cuando oyó Josué el clamor del pueblo
que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento.
18 Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos
de débiles; voz de cantar oigo yo. 19 Y aconteció que cuando él llegó
al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y
arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. 20 Y
tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió
hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber
a los hijos de Israel. 21 Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este
pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? 22 Y respondió
Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a
mal. 23 Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de
nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de
Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
24 Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron,
y lo eché en el fuego, y salió este becerro. 25 Y viendo Moisés que
el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido,
para vergüenza entre sus enemigos, 26 se puso Moisés a la puerta
del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo.
Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. 27 Y él les dijo: Así ha
dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre
su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y
matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. 28 Y
los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron
del pueblo en aquel día como tres mil hombres. 29 Entonces
Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se
ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé
bendición hoy sobre vosotros. 30 Y aconteció que al día siguiente
dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado,
pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro
pecado.
31 Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este
pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de
oro, 32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu
libro que has escrito. 33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare
contra mí, a éste raeré yo de mi libro. 34 Ve, pues, ahora, lleva a
este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti;
pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado. 35 Y
Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó
Aarón.
Hasta convertirse en la constitución de la nueva nación.
2º. Sam. 7.8-17: 8Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha
dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las
ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9y
he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he
destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como
el nombre de los grandes que hay en la tierra.
10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que
habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan
más, como al principio, 11 desde el día en que puse jueces sobre mi
pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos.
Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. 12 Y cuando tus
días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré
después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y
afirmaré su reino. 13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré
para siempre el trono de su reino. 14 Yo le seré a él padre, y él me
será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de
hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15 pero mi misericordia
no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante
de ti. 16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de
tu rostro, y tu trono será estable eternamente. 17 Conforme a todas
estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a
David.
Este pacto es el fundamento sobre el cual el Reino de Cristo
se establecerá en el mundo, dado a que afirma varias
cosas, entre las que mencionamos las siguientes:
Una “casa”, hebraísmo que significa familia. La cual no sería
únicamente para el reinado de David sino para la
posteridad.
Un “trono”, lo que significa autoridad real.
Un “reino”, el cual es eterno.
El pacto se mantendría por siempre con una única condición:
que tanto David, como sus descendientes, fueran
obedientes a los mandatos de Jehová. Si la condición no se
cumple vendría castigo, sin embargo, el pacto no se
rompería por parte de Dios.
2º. Sam. 7.15: pero mi misericordia no se apartará de él como la
aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.
Sal. 89.20,37: 20 Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa
unción. 21 Mi mano estará siempre con él, Mi brazo también lo
fortalecerá. 22 No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo
quebrantará; 23 sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y
heriré a los que le aborrecen. 24 Mi verdad y mi misericordia estarán
con él, y en mi nombre será exaltado su poder. 25 Asimismo pondré
su mano sobre el mar, y sobre los ríos su diestra. 26 El me clamará:
Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación. 27 Yo también le
pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. 28
Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con
él. 29 Pondré su descendencia para siempre, Y su trono como los días
de los cielos. 30 Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis
juicios,
31 si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos,
32 Entonces castigaré con vara su rebelión, Y con azotes sus
iniquidades. 33Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi
verdad. 34 No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis
labios. 35 Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David.
36 Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol
delante de mí. 37 Como la luna será firme para siempre, y como un
testigo fiel en el cielo.
Isa. 24.5: Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque
traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto
sempiterno.
Isa. 55.3: Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra
alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a
David.
Como los israelitas no observaron la condición del pacto
(obediencia), el Señor les castigó en primer lugar dividiendo
el reino bajo la autoridad de Roboam y el cautiverio de
Judá.
2º. R. 25.1-7: 1 Aconteció a los nueve años de su reinado, en el mes
décimo, a los diez días del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia
vino con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió, y levantó torres
contra ella alrededor. 2 Y estuvo la ciudad sitiada hasta el año
undécimo del rey Sedequías. 3 A los nueve días del cuarto mes
prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el
pueblo de la tierra. 4 Abierta ya una brecha en el muro de la ciudad,
huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la
puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey,
estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el
camino del Arabá.
5 Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y lo apresó en las llanuras
de Jericó, habiendo sido dispersado todo su ejército. 6 Preso, pues,
el rey, le trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra
él sentencia. 7 Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia
suya, y a Sedequías le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo
llevaron a Babilonia.
Ese juicio trajo consigo que desde esa época en Jerusalén
no haya habido ningún descendiente de David que suba al
trono, excepto el Señor Jesús cuya corona fue de espinas.
Pero, tal pacto fue hecho por un Dios que no cambia por
lo que le fue confirmado a María, diciéndosele que el
sucesor de David, nuestro Señor Jesucristo, reinaría en el
trono de David su padre.
Luc. 1.31-33: 31Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un
hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32Este será grande, y será llamado
Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
33y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá
fin.
Hech. 2.29-32: Varones hermanos, se os puede decir libremente del
patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con
nosotros hasta el día de hoy.
Hech. 15.14-17: 14Simón ha contado cómo Dios visitó por primera
vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15Y
con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
16Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que
está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, 17Para que
el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre
los cuales es invocado mi nombre.
Hasta aquí la lección 9