PARODIA DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA
REVISITANDO LA REVOLUCIÓN MEXICANA
La risa y el humor en la literatura mexicana
Ha habido en todas las épocas de la historia mexicana una ingente
producción que podríamos llamar media, a caballo entre lo popular y
lo culto, que ha cobrado forma y expresión en la escritura, pero que
revela la presencia del ingenio oral, espontáneo, colectivo; y estas
manifestaciones han permanecido en los márgenes de la cultura alta
por sus mismos rasgos: la falta de pretensiones artísticas, la
coyuntura inmediata a la que responden. Pero sin estos productos no
es posible entender del todo el desarrollo de la literatura mexicana:
los multiformes géneros paródicos que ingenios anónimos han hecho
de poemas cultos, de mitos nacionales. En cantares de muy diversos
géneros el devoto pueblo mexicano se ha reído de las cosas santas;
ha celebrado jocosamente el placer de la carne; ha criticado
agudamente el ejercicio del poder, ha exaltado la bebida y ha
enfrentado el ineludible hecho de la muerte, siempre inminente,
siempre amenazante.
LA RISA Y EL HUMOR EN LA LITERATURA
MEXICANA
Si bien gran parte de esta vida cultural de México ha
permanecido intocada, ignota para los intelectuales si no
es como curiosidad folclorizante, no ha sido menos
importante y vital en la conformación de nuestro ser
nacional, en el desarrollo de nuestra literatura.
La parodia de los textos poéticos más graves y elevados de
nuestra canónica tradición literaria tiene un fuerte arraigo
popular. Es fácil constatar cómo casi cada poema
consagrado, en los que bebió la sensibilidad del pueblo
mexicano, ha recibido su parodización festiva y anónima, y
no me estoy refiriendo a la extendida práctica de la
elaboración de parodias literarias, sino de respuestas casi
espontáneas y lúdicas que da la gente a poemas serios, a
canciones solemnes.
LOS RELÁMPAGOS Y SU AUTOR
RISA Y DESENMASCARAMIENTO DE LOS
VENCEDORES DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA
Jorge Ibargüengoitia no acudió a la figura tradicional del que
mira desde fuera y no comprende, pero tampoco se
decidió a trabajar con la imagen del contador oral
pueblerino; opta por dar la voz al propio caudillo
revolucionario para reírse y desenmascarar las trampas
discursivas, las mañas desarrolladas por los nuevos
vencedores para medrar, para enriquecerse y para seguir
aparentando que se siguen defendiendo las sagradas
causas populares. Ibargüengoitia devela en sus parodias
la soberbia y la arrogancia con que han escrito
profusamente sus memorias los caudillos, los hombres de
poder, asumiendo que sus vidas son trascendentes y que
para entender los caminos del país, es preciso entender la
dirección de sus vidas.
EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LA NOVELA
Los Relámpagos de agosto, construida como el libro de
memorias de un general revolucionario, José Guadalupe
Arroyo, conduce al lector hasta uno de los momentos
más turbulentos de la historia contemporánea de
México: la época posrevolucionaria. Es este pues el
contexto histórico que aparece como marco referencial
de la novela. México se enfrentaba entonces a un difícil
periodo de reconstrucción, que atravesó momentos muy
críticos, debido, por una parte, a las luchas intestinas
que tenían lugar entre la nueva clase dirigente y, por
otra, a la pervivencia de antiguas tensiones en una
sociedad caracterizada por su falta de cohesión interna.
EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LA NOVELA
Lejos de la imagen mitificada por la cultura
“oficialista” y los textos “apologéticos” de la
Revolución, donde se nos presenta a todo un
pueblo unido bajo los ideales de justicia y
libertad en una causa común, encarnada en el
movimiento revolucionario; un estudio crítico de
ese
momento
histórico
conduce
inevitablemente a la desmitificación y a la clara
conciencia de una realidad mucho más
compleja
y
no
exenta
de
hondas
contradicciones.
EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LA NOVELA
Porfirio Díaz
Zapata y Villa en la ciudad
de México (1914)
Guerrilleras zapatistas
LOS ELEMENTOS DESTINADOS A CREAR LA
ILUSIÓN DE VERACIDAD HISTÓRICA
Los relámpagos de agosto se presentan al lector —desde las
palabras preliminares a la narración— como las memorias
de uno de los protagonistas de “La revolución del 29”.
1) En primer lugar hay que analizar cómo se construye en la
narración la instancia narradora: esa voz que domina todo
el relato, reúne los acontecimientos, los ordena,
caracteriza a los demás personajes y les permite
intervenir en la historia. El hecho más destacado para el
lector es el predominio total del yo enunciador a lo largo
de toda la novela: nos encontramos ante una
representación del acontecimiento histórico —la
revolución del veintinueve— en tono autobiográfico y,
además, contestatario.
LOS ELEMENTOS DESTINADOS A CREAR LA
ILUSIÓN DE VERACIDAD HISTÓRICA
2) En su aspecto cronológico, la narración respeta el orden
lógico de los acontecimientos: la historia evoluciona de
manera lineal con alguna fractura analéptica o proléptica
destinadas, respectivamente, bien a la explicación de
algún suceso mediante la vuelta al pasado o bien a
valorar sus repercusiones y crear tensión, adelantando el
futuro. El núcleo argumental está constituido por la
Revolución del 29 Y las circunstancias que la rodearon. A
modo de marco, en el primer capítulo se lleva a cabo un
brevísimo resumen de la vida del general Arroyo, que llega
hasta el momento mismo en que se inicia la historia o el
relato principal, con su nombramiento como Secretario de
la Presidencia.
LOS ELEMENTOS DESTINADOS A CREAR LA
ILUSIÓN DE VERACIDAD HISTÓRICA
3) El espacio tiene en la novela un tratamiento correlativo
al del tiempo: los hechos se presentan en un lugar
concreto. Conforme avanza la acción de la historia se va
desplegando el mapa en donde se desarrollan los
encuentros, las batallas, las conspiraciones, etc. El
tempo acelerado que caracteriza la narración, no ofrece
al lector prácticamente ni un respiro descriptivo, el
narrador apenas se detendrá en ofrecernos una pintura
de los lugares, ambientes y paisajes. Este hecho
remarca aún más esa utilización del espacio como mero
marco referencial o ubicacional; es decir, como
señalización de historicidad.
LOS ELEMENTOS DESTINADOS A CREAR LA
ILUSIÓN DE VERACIDAD HISTÓRICA
4) Junto a estos aspectos aparecen, como refuerzo en la
construcción de la ilusión histórica, otros elementos. En
primer lugar, resulta llamativa la aparición de intertextos
o citas —inventadas por el autor— de las que se sirve el
narrador como documento que certifica la veracidad de
lo que nos cuenta. Esta búsqueda del testimonio que
apoya la existencia real del acontecimiento es
característica del quehacer histórico, que va reuniendo
los vestigios que han sobrevivido al paso del tiempo,
para poder de esa manera reconstruir el pasado. En
ocasiones, encontramos también insertados en el relato
referencias o citas de otros textos, cuyo contenido es
desmentido por el narrador.
ESPACIOS REALES Y FICCIONALES




Los estados, ciudades, poblaciones e incluso edificios que van
apareciendo responden en algunos casos a la topografía real,
mientras que en otros son inventados, llegándose en alguna
ocasión a manifestar explícitamente su carácter ficcional.
Traigo ahora ejemplos de esta triple tipología:
-Espacios reales: Ciudad de México (14); la calle Londres,
Peralvillo, Chapultepec (21); Sonora, Tainaulipas, Monterrey,
Irapuaro (56).
-Espacios ficcionales: Vieyra, Apapátaro (93); Guatáparo (98);
Pacotas (113).
-Finalmente, declaración explícita del narrador, reconociendo la
ficcionalidad del espacio: “En una ciudad que, para no entrar
en averiguatas, llamaré Vieyra, capital del Estado del mismo
EL HUMOR PARÓDICO DE LA NOVELA
Si bien es cierto que la novela de Ibargüengoitia no parece
ir directamente hacia la destrucción del saber histórico;
es indudable que, de una manera implícita, se está
manifestando, a través del humor paródico, cierto
escepticismo ante la seguridad de aquello que se
presenta como verdad histórica e inamovible. Por eso
nos hemos referido a su visión crítica del México
revolucionario con el calificativo de corrosiva, pues
ataca los mismos fundamentos sobre los que se
sostiene el acontecimiento histórico que quedó
transformado por el discurso oficial en mito fundacional
del México contemporáneo.
EL HUMOR PARÓDICO DE LA NOVELA
La estrategia más importante que se utiliza es la
del rebajamiento humorístico; es decir, hacer
descender del marmóreo pedestal a los
militares revolucionarios; reducir la gesta
heroica a tragicomedia bufa; desenmascarar la
farsa oculta tras la farragosa oratoria... y es
aquí donde el lector tropieza con los ecos del
esperpento valleinclanesco.
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Reírse de la historia parodias ficcionales de fenómenos