El Trabajador Social como
Operador de la Intervención
Institucional.
La Práctica Profesional
en la Perspectiva de la Intervención Institucional.
(Condiciones para su realización.)
Lo Institucional.
La Práctica Profesional.
La Intervención.
LO INSTITUCIONAL
Institución
Organización
Establecimiento
La institución no necesita la organización material para existir,
sin embargo se materializa en diferentes organizaciones.
La lógica es permanecer, de ahí que puede pensarse como una
ESTRATEGIA.
La organización es un espacio reglado, funcional a objetivos
que no debe responder a un modelo ético. El hombre es un
sujeto indisciplinado necesitado de control e instrucción.
La intervención
Toda posibilidad de conocimiento a través de la interacción entre Teoría y
Práctica fue llamada a contestar preguntas que sus estatutos conceptuales y de
intervención no estaban en condiciones de contestar. Claudia Salazar Villaba.
Intervenir:
interventio, venir ente, interponerse.
Mediación, buenos oficios, ayuda intercesión, apoyo, cooperación.
Intromisión, injerencia, intrusión, intención violenta, o al menos correctiva.
Quirúrgica, traumatizante.
Operación, tratamiento, incidente.
Acto que tiene lugar cuando un tercero se presenta a participar en una
contestación judicial y hace valer sus derechos o sostiene una de las
partes, sobreviene a una relación pre-existente. (aporte del Der. Civil)
Las Ciencias Humanas le conceden un lugar más técnico, y lo precisa
como un acto que induce a una dinámica ente él mismo y el sujeto con
fines terapéuticos.
La Psicología Social dirá que es un procedimiento clínico aplicado a
comunidades prácticas que dependen del enfoque teórico según sus
especificidades funcionales y simbólicas.
La investigación-acción es un aporte lewiniano que ventajosamente reunió
la investigación y la acción, fundamentalmente porque recupera la
implicación como un lugar privilegiado para convertirse en el objeto de
estudio, sesgo y factor de conocimiento.
Entonces INTERVENIR ES INTERROGAR, ESCUCHAR, INTERPRETAR, SIGNIFICAR?
Según Claudia Salazar Villava sin interrogación no hay búsqueda, las preguntas suscitan,
atrapan. ¿qué atrapan? RELATOS..
El interviniente asume que hay algo por descubrir, algo que no es evidente.
El que interviene
Cree
Imagina
Supone
Sospecha
Teme
Cree, apela a sus convicciones como asidero para atreverse a formular interrogantes.
Imagina porque construye prefiguraciones para un proceso colectivo dentro del que se
coloca actuando.
Supone como una táctica elemental para rellenar los múltiples huecos de su estrategia
debilitada por lo que ignora del proceso donde se halla inmerso
Sospecha como procedimiento para apartarse de lo obvio que oculta el paisaje pleno
y coherente.
Teme a cada momento el desmoronamiento de su estrategia. El sin sentido de la
propia intervención, la ruptura entre el deseo de él y el proceso colectivo.
Para sostenerse de nuevo cree.
Intervenir implica considerar que se
trata de asumir que:
Hay preguntas para no saber nada. A veces son un
simulacro o una voluntad con expectativa violenta que
empuja hacia la intervención.
No solo se escucha el colectivo intervenido, todos escuchan,
no solo el interviniente.
No esperan semejantes RELATOS, y todos se van
transformando de pronto en aquel que pregunta.
La discusión es política, no es terapéutica.
El interviniente recibe la devolución de la pregunta ¿qué
pasa? , y sabe que no lo sabe, pero asume el lugar de un
saber interpretando que le ha sido transferencialmente
depositado.
Ahí se abre el relato, de “poner al tanto”.
INTERVENIR ES UN LANCE
EL TRABAJO SOCIAL ES UNA PLATAFORMA DE LANZAMIENTO DISCIPLINAR, Y NOS
HEMOS ARROJADO SOBRE NUESTRAS SOCIEDADES COMO EXPERTOS
(trampolín- líquida sociedad).
Inmersión profunda que puede terminar con
huesos rotos, sin respiro, no pudiendo salir,
disueltos, liquidados.
Nada de lo que pasa en el aire es propiamente
intervención, pero el momento mejor calificado: la
figura del clavado. Cuando comienza a ocurrir no
habrá jueces, sino relatos. Escucha e
interpretación.
INTERVENIR
¿ES INTERROGAR?
¿ ?
Sus anzuelos suscitan, atrapan.
Relatos.
Lo escritural como Poder.
Preparar informes ocupa uno de los lugares privilegiados en
la tarea profesional.
Su estructura es fuente de incertidumbres que explican
cúmulos de ansiedades.
El ¿cómo se hace?, llega a angustiar luego de suponer que
existe una respuesta absoluta.
Existe cierta resistencia a admitir que escribir es ejercer
poder.
No basta con redactar mecánicamente. Se requiere hacerlo
usando y construyendo posibilidades. Una excelente fase en
terreno puede perder su excelencia al ser expresada por
escrito. No es un problema de estética literaria.
Es una cuestión que impulsa posibilidades en términos de
crecimiento de la condición profesional, como sustrato que
permite revisar las prácticas.
El informe escrito es una complejidad operante, signado por una
multiplicidad de supuestos, no siempre evidente.
Es la puesta en acto del ejercicio profesional del TS.
El Trabajador Social recorta la porción de la realidad que
ha enfocado, y se responsabiliza de lo que de ella deja
“impreso”.
Su hacer “escrito” nunca coincide totalmente con su
hacer “pensado”, pues este último nunca puede ser
perfectamente “escrito”.
Allí es donde advertimos que el Trabajador Social
cuando “piensa” profesionalmente no necesariamente
es idéntico a lo que “escribe” y, menos aún, idéntico a
lo que otros “leen”.
Se configura allí un “campo de posibilidad”, que puja
por condensar unos aspectos y desplazar otros.
(P. Bourdieu).
La necesaria inconsciencia
individual:
La mayor parte de la realidad no integra
nuestra consciencia.
Lo obvio aparece irrumpiendo, pero estaba allí
sin que forme parte de nuestra consciencia.
Tal inconsciencia es condición para su buen
funcionamiento.
Tan amplio es el campo de la inconsciencia
que conceptualmente se han desarrollado
teorías, además de la específicamente
psicoanalítica, que intentan delimitar objetos
específicos: inconciencias intelectual,
inconsciencia espiritual, inconsciencia
colectiva, etc.
Como el dedo que duele, lo escritural inconsciente irrumpe
cuando aparece la falta, sea como defecto o como proceso
natural. La falla amplía el campo de consciencia.
Análogo comentario valdría para la ESCRITURA.
Como se sabe, para que ella cumpla su función
no excluyente de transmitir conceptos debe,
previamente, amalgamarse con el modo de operar
del intelecto. Debe integrarse al sistema de modo
que pueda funcionar instrumentalmente.
Debemos mecanizar tales destrezas de modo tal,
que al funcionar no requieran atención consciente.
Al no requerir atención el instrumento podrá
atenerse a lo substancial: los conceptos que se
pretenden transmitir valiéndose de la escritura.
Entonces la escritura debe hacerse inconsciente.
Inconsciencia colectiva: Si la escritura es naturalizada a nivel
individual, también lo es como fenómeno colectivamente construido.
Y al permanecer inconsciente a nivel colectivo el fenómeno
de la escritura también permanece inconsciente en cuanto
fenómeno plenamente integrado y operante en la
construcción de relaciones de fuerza. Es decir como
fenómeno político.
Así como a nivel individual la posibilidad de tomar
conciencia aparece ante cuadros especiales, pareciera
que también aquí tal posibilidad aparece al analizar
fenómenos también especiales, pero que tienden a
naturalizarse. Con cuánta naturalidad en las generaciones
más jóvenes se va incorporando el idioma inglés, que
conlleva la escritura del inglés. Y aunque es un fenómeno
semiológico mucho más complejo al menos mencionémoslo:
conlleva también el “pensar en inglés”.
Inconsciencia del poder:
La escritura aparece entonces como un fenómeno
instrumental. O como substancial en el mundo de la
literatura. Pero sus operaciones más profundas, que son las
que condicionan los modos fundantes, permanecen fuera de
la mirada permanente.
La escritura estructura gran parte del mundo,
pero aparece mimetizada bajo formas asépticas.
Ella no se revela como
factor de poder en sí misma.
¿Es mecanismo de penetración ideológica ?
Condicionante histórico: No exageraríamos si afirmamos que muchos
procesos históricos fueron, aunque no excluyentemente vertebrados por lo
escrito.
Eficacia simbólica del fetiche: Lo escrito porta algo parecido al concepto
que en antropología suele denominarse eficacia simbólica. Un fenómeno
análogo es el televisivo: “ lo que no está en la televisión no existe”. O el
radial, expresado en la frase popular “Lo escuché en la radio”.
Lo escrito por sí mismo supone una cuota de poder, aunque las ecuaciones
a construir son infinitas según contenidos, contextos, etc. Imaginemos qué
sucede cuando un ciudadano reclama ante un organismo verbalmente y la
diferencia que provoca si realiza una nota.
Según Marcos Aguinis “la escritura, aunque tiene los caracteres de una
materia concreta, es sólo la imagen de algo inaprensible que excede a esa
materia. Es como el mismo ser humano que tiene un cuerpo como materia
concreta, palpable, sensible y también destruible, pero que sólo refleja un
ser casi ilimitado, con sus emociones, deseos y posibilidades.”
El fetiche en las profesiones:
Hay profesiones que se valen y expresan en la escritura su actitud
frente al poder, es decir su actitud frente a la participación en la
distribución de las riquezas.
Curiosamente en lo escrito divulgado por distintas profesiones
podríamos preguntarnos acerca de las cantidades de textos
producidos y se nos ocurren algunas preguntas que promueven
distintas respuestas. Unas pueden tener que ver con la estructura
epistemológica de cada disciplina, con el modo de producción de
conocimientos.
El Derecho opera sobre la base de la acumulación y tenderá
naturalmente a aumentar los contenidos descriptivos. Y aquellas
disciplinas que tengan como referencia el descubrimiento y
aplicación de regularidades tendrán tendencia a los contenidos
breves pero más explicativos.
Pero también es curioso plantear la relación del poder económico
con cada profesión.
El fetiche en las prácticas:
Esto no deja de expresarse en cada informe social como un
sub. fenómeno escritural.
Las relaciones de poder producidas en el nivel macro se
reproducen en el nivel micro. En el ámbito de las
tramitaciones oficiales (públicas o privadas) por ejemplo en
el ámbito judicial un “escrito médico goza de un plus
simbólico del que no goza el escrito social”.
Gran parte de los profesionales se sienten animados a
opinar sobre los contenidos de este último aunque
consideran blindado el escrito médico.
Habría también una tendencia muy fuerte a reconocer tal
carácter blindado del escrito jurídico, a la par de imponerle
una alta penetrabilidad al escrito social. La respuesta a una
cuestión semiótica tan compleja no podrá darse aquí pues
inciden aspectos estructurales, tradiciones, mitos, fantasías,
lenguaje técnico, racionalidades e irracionalidades.
El informe como ejercicio de poder:
Ampliar el campo de la conciencia. Un informe social es un
escrito, y en cuanto tal participa del interjuego de poder que
alberga una dimensión consciente y otra inconsciente.
El informe social está destinado entonces a ser poder.
Existe porque es requerido, y entonces, necesario. Su
contenido depende del profesional, aunque muchísimas
veces puede estar condicionado/determinado, dispone de
una potencial independencia técnica. Precisamente cuando
opera en ocasiones el condicionamiento para que actúe sin
independencia técnica revela al informe como un
instrumento de poder.
Informe-producción: Técnicamente el informe ofrece una
opinión especializada sobre una situación otorgándole
autoridad para quien deba resolver un asunto.
Informe reproducción: Todo escrito opera más allá de los contenidos formales,
opera a nivel de reproducción social, mucho más allá de lo escrito en sentido
lato. (Ej. Informe desprovisto de rigor en sus formas, descuidado)
Informe inventario = informe instituido.
Un profesional se forma moldeando modos de acercamiento
a la realidad que alejen riesgos tales como los excesos de
subjetividad, o la aplicación de lecturas mecanicistas.
Profundiza hasta donde debe o puede para lograr un
acercamiento diagnóstico y lo sintetiza en un escrito: el
informe.
El profesional auxilia a las autoridades de las que depende
ofreciendo elementos específicos.Tal autoridad no podría
conseguirlos por sí misma, aunque sí se considera en
condiciones de entenderlos, comprenderlos y valorarlos
justamente. Existe una institución con objetivos dados por el
sistema que los originó, destinada a formar parte de una
constelación de dispositivos equilibradores.
Las perspectivas de cambio o transformación pasan
necesariamente por la autoconciencia de la
institución en la que vivimos y transitamos.
No se trata de adiestrar, amaestrar ni aleccionar por ello
prefiero la palabra habilitar y hacer confiable los espacios
para hablar, conversar y darnos un tiempo para pensar con
otros. Que se traduzca como capacidad de recepción.
Como relato de prácticas que no tienen palabras.
Como pregunta por la cualidad de la experiencia personal.
Como vínculo entre esas experiencias y otros
conocimientos.
Como un espacio deliberativo y un modo colectivo de liberar
lo que vive callado en palabras y en actos usuales.
Esto nos remite al plano de la intervención donde el
Trabajador Social no puede estar demasiado lejos del
espacio anudado que analiza ni excesivamente próximo
porque corre el riesgo de tomarse a sí mismo como objeto
de estudio y análisis. No hay neutralidad posible: nos
entrometemos con los objetos y ellos con nosotros.
HASTA LA PROXIMA !!!!!!!!!
Apostamos a las preocupaciones, y a las
ganas de no estar distraídos.
Nuestra profesión es una oportunidad
magnífica para ser mejores personas.
Somos P.P.P.
T.S. MIRTA RIVERO.
T.S. ANA MARIA MARCHIONNI.
La Plata, Octubre de 2009.-
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La práctica profesional en la perspectiva de la intervención