Trabajo Práctico
El milagro de Los Andes
• Análisis de la película
Alcaráz,Silvana
Becerra,Yanina
Lonegro,Sebastián
Índice:
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Introducción
Cronología
El choque
Supervivencia
Rescate
Sobrevivientes
Introducción:
• El viernes 13 de Octubre de 1972 un avión
uruguayo, que llevaba 45 pasajeros a Chile, de los
cuales muchos eran estudiantes y jugadores de un
equipo de rugby, se estrello en la Cordillera de los
Andes.
Doce murieron a causa de la caída, los
sobrevivientes a esta tuvieron que soportar entre
otras cosas a la temible Cordillera, treinta grados
bajo cero durante las noches y al hambre.
Trataron de resistir con las escasas reservas
alimenticias que poseían, esperando ser
rescatados, pero su esperanza cayó al enterarse
por una radio, que se había abandonado la
búsqueda.
Desesperados ante la ausencia de alimentos y
agotada su resistencia física, se vieron obligados a
alimentarse de sus compañeros muertos para
poder seguir viviendo.
Finalmente hartos de las bajísimas temperaturas,
los amenazadores aludes, angustiados por la
continua muerte de sus compañeros y la lenta
espera del rescate, dos de los rugbiers deciden
cruzar las inmensas montañas para así llegar a
Chile.
De esta manera es como el 22 de diciembre de
1972, después de haber estado durante 72 días
aislados de todo, el mundo se entera que dieciséis
son los sobrevivientes que vencieron a la muerte
en la Cordillera de los Andes.
Cronología:
• Octubre
• Jueves 12: El Fairchild F-227 despega de Carrasco
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y aterriza en Mendoza.
Viernes 13: Despegan de Mendoza y caen en los
Andes. En el choque mueren trece personas.
Durante la noche mueren 3 personas más.
Sábado 14: Se dan cuenta que Vizintin pierde
sangre por uno de sus brazos ydetienen la
hemorragia. Encuentran al copiloto Dante
Lagurara muerto y al mediodía también muere la
señora Mariani.
Sábado 21: Fallece Susana Parrado en los brazos
de su hermano Nando.
Domingo 22: Se realiza una reunión en el interior
del avión y deciden utilizar los cuerpos sin vida
como alimento ya que en la montaña no hay
vegetales ni nada comestible y las subsistencias
que poseen se están acabando. Canessa es quién
toma la iniciativa, aunque algunos se rehúsan.
Domingo 29: una avalancha desciende por la
montaña, sepultando así a los que permanecían
acostados. Las personas que son liberadas tratan
de rescatar a aquellas que todavía permanecen
enterradas bajo la nieve. Esa noche ocho
personas mueren bajo la nieve, sobreviven19.
• Noviembre
• Miércoles 15: Fallece Arturo Nogueira debido a las
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heridas en sus piernas que se habían inflamado.
Viernes 17: Parrado, Canessa y Vizintin parten
hacia el oeste intentando llegar a Chile. En el
camino encuentran la cola del avión y a su
alrededor, montones de valijas, dentro de ellas
encuentran comestibles, ropas y cartones de
cigarrillos. Dentro de la cola hallan baterías.
Sábado 18: Los tres expedicionarios siguen su
caminata hacia el noroeste y deciden pasar la
noche en la montaña. Mientras tanto, en el avión
muere Rafael Echevarren.
Domingo 19: Vuelven a la cola, deciden no llevar
las baterías al avión porque son muy pesadas, si
no que llevarían la radio a la cola.
Jueves 23: Canessa y Parrado despegan la radio
del tablero del avión.
Viernes 24: Vizintin, Canessa, Parrado y Harley
salen hacia la cola, llevándose consigo la radio.
Harley es quien debe intentar hacerla funcionar.
Sábado 25: Intentan conectar la radio a las
baterías, pero fracasan en todos sus intentos.
Miércoles 29: Los cuatro, (Harley, Canessa, Vizintin
y Parrado) regresan al avión sin haber hecho
funcionar la radio.
• DICIEMBRE DE 1972
• Lunes 11: Muere Numa Turcatti, amigo de
•
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•
•
Pancho Delgado.
Martes 12: Canessa, Parrado y Vizintin salen en
la última expedición rumbo al oeste para
encontrarse con los valles de Chile. Esa noche
duermen al lado de una gran roca y dentro del
saco de dormir, que previamente habían
fabricado.
Miércoles 13: Canessa descubre una línea a lo
largo del valle, lo cual hace creer que es una
carretera. No lo menciona y siguen ascendiendo.
A la tarde llegan a un lugar similar al que habían
dormido la noche anterior y deciden quedarse
allí.
Jueves 14: Vizintin y Parrado continúan la
ascensión hasta la cima, mientras Canessa se
queda en el lugar donde durmieron, admirando lo
que el cree es una carretera. Finalmente Parrado
llega al pico de la montaña y al mirar del otro
lado descubre un cordón de montañas
interminables. Esa noche la pasan en el mismo
sitio que el día anterior.
Viernes 15: A la mañana los 13 que quedaron en
el avión ven que algo se desliza por la montaña.
Llega Vizintin.
Sábado 16: Canessa y Parrado siguen la
ascensión hacia la cumbre.
• Domingo 17: Parrado y Canessa al mediodía
llegan a la base de la montaña y siguen andando
por el valle que habían acordado cuando estaban
en la cima. En una de las paradas que hacen para
descansar ven un pequeño arrollo y a su lado
descubren musgo y juncos. Era el primer signo de
vegetación que veían desde el día del accidente.
• Lunes 18: Siguen la marcha por el valle. Parrado
se pone impaciente por ver que hay al final del
camino y acelera el paso, dejando a Canessa
varios metros atrás. Finalmente el valle de nieve
se termina y ya no hay nieve, sino que hay
cantidades de flores, arbustos y un río por el cual
el agua baja en dirección oeste. Allí ven animales,
descansan y después siguen por el lado derecho
del caudal.. Luego, para continuar su marcha se
ven obligados a cruzar el torrente. Finalmente se
disponen a pasar la mejor noche desde que
salieron del avión.
• Martes 19: En la mañana de aquel día Canessa ve
un grupo de vacas. Mas adelante encuentran el
primer signo de civilización, una lata vacía de
sopa. Luego encuentran la herradura de un
caballo. Mas tarde vuelven a ver las vacas y
algunos árboles talados, lo que aseguraba la
presencia de civilización. Después de esto se
acuestan para dormir.
• Miércoles 20: Se despiertan y no ven a las vacas. Siguen
•
andando por el valle, pero no encuentran mas signos de
civilización, lo que los hace alarmar. Llegan a un lugar donde
descubren un corral con paredes de piedra y una puerta. Pasan
la noche junto a unos árboles cerca del lugar. Antes de echarse
a dormir, Parrado se da cuenta que el río que estaban
siguiendo se junta con otro, lo cual les impide el paso para
continuar. Canessa reconoce un hombre a caballo del otro lado
del río y empieza a gritarle a Parrado para que vaya a su
encuentro, ya que él no podía caminar. Parrado corre hacia el
río en busca del jinete, pero no lo ve y regresa junto a Canessa
quién también lo ha perdido de vista. Mas tarde oyen un grito y
esta vez ven a tres hombres del otro lado. Los dos piden
socorro desesperadamente y hacen gestos de súplica.
Jueves 21: En la mañana de aquel día Parrado y Canessa ven a
los tres hombres al lado de la cabaña. Parrado se acerca al río
y grita a las personas. Uno de ellos baja hacia la orilla y en un
papel escribe que ha mandado a un hombre a verlos y que es
lo que desean. Lugo de escribir esto envuelve el papel en una
piedra y se lo lanza a Parrado. Este escribe lo siguiente: "Vengo
de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10
días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En
el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido
de aquí y no sabemos como. No tenemos comida. Estamos
débiles. ¿Cuándo nos van a buscar a arriba?. Por favor, no
podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?". Cuando termina,
utiliza el mismo método para devolver el papel. El hombre lo
lee e indica que ha entendido su problema. Antes de irse, este
arroja cuatro panes al otro lado del río y Parrado lo recibe.
Unas horas después llega un hombre a caballo al lugar dónde
están Canessa y Parrado. Brevemente le explican su aventura al
arriero, este les da pan y luego los lleva a la cabaña, donde
comen sin cansancio. Allí, junto al tercer jinete, los nativos les
explican que la persona que los había descubierto fue a llevar
la carta a los carabineros. A la tarde llega al lugar un grupo de
carabineros y Sergio Catalán, el arriero que los descubrió. El
jefe de arrieros pide a Santiago tres helicópteros para el recate
de los demás sobrevivientes. Aquel día los muchachos que
todavía quedaban en el avión sintonizaron la radio y lo primero
que escucharon fue la noticia que un arriero había hallado a
dos sobrevivientes del avión uruguayo perdido el 13 de Octubre
pasado.
• Viernes 22: Cuando los dos se despiertan en la cabaña
•
de los arrieros, se encuentran entre la niebla, lo que los
desilusiona ya que en esas condiciones el rescate no
podría llevarse a cabo. Después de desayunarse se
encuentran con una multitud de periodistas de todas
partes del mundo. Ellos responden con gusto a todas
sus preguntas, salvo las que se basaban en la
alimentación, para las cuales trataban de evadirse. Mas
tarde llegan los helicópteros a Los Maitenes (lugar
dónde se hallaban). Parrado decide ir en uno de ellos
para indicar el camino. El viaje hacia los restos del
Fairchild fue duro, pero consiguieron con gran esfuerzo
superar la montaña que daba al valle donde se
encontraba el avión. Allí descubrieron a los 14
sobrevivientes restantes, que agitaban sus brazos
saludando a los helicópteros y agradeciendo a las
montañas por el rescate. Finalmente aquel día, 6 de los
sobrevivientes que quedaban son rescatados. Los
demás quedan con equipo médico y andinistas ya que
es peligroso volver con los helicópteros aquel día.
Cuando las 6 personas bajan en Los Maitenes, todo es
alegría. Los sobrevivientes se abrazan entre si y se
revuelcan por el pasto, festejando su salvación. Horas
después son transportados al hospital de San Fernando
"San Juan de Dios".
Sábado 23: A las 10 de la mañana los helicópteros
vuelven a rescatar a los 8 sobrevivientes que quedaban
en el avión. De allí regresan hacia Los Maitenes, donde
la fiesta del día anterior se repite. Luego van al
regimiento de Colchagua y por último aterrizan en la
terraza del hospital del Servicio Nacional de Salud,
llamado "Posta Central" en Santiago.
El Choque:
• A las ocho y cinco de la mañana el F-227 despegó de
Carrasco. El viaje duraría cuatro horas y la última
media hora volaría sobre los Andes. La mayor
preocupación de los pilotos era que las montañas de
los Andes oscilan entre dos mil y seis mil metros,
(teniendo en cuenta que el pico mas alto de la
Cordillera, el Aconcagua, mide siete mil seiscientos
metros) y la mayor altura que podía alcanzar el
Fairchild era de seis mil ochocientos metros. Por lo
tanto tendría que atravesar los Andes por algún paso
donde las alturas fueran menores.
En el momento en el que el Fairchild llegó a la
cordillera, el auxiliar de vuelo Ovidio Martinez le dio la
noticia a los pasajeros de que era imposible atravesar
la cordillera, ya que las condiciones climatológicas no
se lo permitirían, con lo cual debieron aterrizar en
Mendoza, provincia de Argentina. Allí pasaron una
noche y al otro día a las 14:18 el Fairchild partió de
Mendoza rumbo a Santiago, comandado por el
copiloto Dante Lagurara.
El avión ascendió hasta llegar a los 6 mil metros de
altura. A medida que avanzaban, un manto de nubes
blancas aparecía bajo ellos, pero esto no era
problema, ya que la visibilidad era buena por encima
de las nubes. A las 15:21 Lagurara se comunicó con el
control de tránsito aéreo de Santiago para decirles
que sobrevolaban el paso Planchón. Minutos mas
tarde se volvió a comunicar para decirles que divisaba
Curicó. El avión giró en ángulo recto para tomar la
ruta anterior.
• Dando por buena la información recibida, la torre
de control autorizó para descender a los 3 mil
quinientos metros cuando se dirigía al aeropuerto
de Padahuel. Cuando el avión descendió penetró
en una nube y comenzó a dar sacudidas.
Lagurara conectó las señales de abrocharse los
cinturones y de no fumar ya que los pasajeros
estaban yendo de un lugar a otro y jugando con
un pelota de rugby. El navegante les dijo que el
avión se iba a sacudir un poco, por lo cual debían
permanecer sentados, aunque ya estaban por
aterrizar. Minutos después el avión empezó a
sacudirse de forma anormal y luego penetró en
una bolsa de aire que lo hizo descender varios
metros bruscamente. Algunos de los pasajeros se
veían nerviosos y otros para disimular el miedo
hacían chistes sobre su situación. Luego otra
bolsa de aire los hizo descender varios metros
mas hasta sacarlo de la nube. . El paisaje que se
veía por las ventanillas, no eran los valles de
Chile, sino, tan solo una inmensa montaña a
escasos tres metros del ala. Al ver esto varios de
los pasajeros comenzaron a rezar, otros se
miraban aterrorizados esperando el impacto
contra la montaña.
• El piloto forzó los motores intentando obtener
altura. El avión se elevó un poco, pero el ala
derecha tocó la ladera y se desprendió del
fuselaje. Al pasar por encima de este, arrancó la
cola del avión, dejando una salida en la parte
trasera de lo que quedaba del Fairchild. El
navegante, el ayudante de vuelo y tres chicos
más salieron despedidos por donde anteriormente
estaba la cola. Segundos después el ala izquierda
se partió y una de las aspas de la hélice rasgó el
fuselaje.
Se oyeron largos gritos de terror. En lugar de
deshacerse, el avión siguió unos segundos mas
sin alas ni la cola hasta aterrizar sobre su vientre
en la nieve a lo ancho de un gran valle. En ese
momento dos pasajeros mas salieron despedidos
por la parte trasera.
La fuerza de desaceleración hizo que la base de
los asientos se rompiera y que estos aplastaran
violentamente a los pasajeros contra la parte
delantera del avión. La distancia entre el punto de
impacto y el lugar donde el Fairchild se detuvo era
de cinco kilómetros. Y la altura del lugar, donde
estaban los 32 supervivientes que hasta el
momento quedaban, era de tres mil quinientos
metros sobre el nivel del mar.
Supervivencia
• En cuanto se encontraron en el medio de los Andes, los
sobrevivientes entendieron que debían mantenerse con vida
unos a otros hasta que fuesen rescatados. La necesidad más
urgente era el agua. En el avión no había ningún tipo de
liquido para saciar la sed y era difícil fundir suficiente cantidad
de nieve para todos los pasajeros. Fue Adolfo Strauch quien
descubrió que en la parte trasera del respaldo de todos los
asientos, había una bandeja metálica de unos 30 por 70
centímetros. Lo que hizo fue doblarle los lados hacia arriba y
hacerle un agujero en el medio. Hecho esto, la cubrió
parcialmente con nieve y la colocó de cara al sol. A los pocos
minutos el sol calentó la chapa y la nieve comenzó a fundirse
formando un chorrito de agua que caía por el orificio. Como
todos los asientos tenían una de estas chapas en su respaldo,
rápidamente comenzaron a funcionar mas "convertidores de
nieve en agua".
Para comenzar a organizarse, se dividieron en diferentes
grupos. El grupo médico estaba formado por Gustavo Zerbino,
Roberto Canessa y Liliana Methol. Los dos primeros eran
estudiantes de primer y segundo año de medicina,
respectivamente. A pesar de su poca experiencia en la
medicina eran los únicos que brindaban seguridad dentro del
grupo. Liliana, a pesar de no saber de medicina ayudaba a
Canessa y a Zerbino, haciendo de enfermera y cuidando a los
heridos.
Otro de los grupos estaba a cargo de la vivienda. Este debía
ordenar el avión, tendiendo las mantas de los asientos al sol y
acomodando los almohadones en forma de colchón, a lo largo
del fuselaje.
El tercer equipo era el de los convertidores de nieve en agua y
estaba formado por los mas heridos del grupo. Como en las
cercanías del avión, la nieve estaba manchada de sangre,
aceite y orines, debían ir a buscar nieve mas limpia unos
metros mas allá del avión.
La única comida de la que disponían era la que
llevaban ellos para comer durante el viaje y
algunas cosas que habían comprado en Mendoza.
Como en total eran 29 personas las que hasta el
momento estaban vivas, decidieron que debían
racionar los alimentos y hacerlos durar hasta que
fuesen rescatados. De esto se encargaba el
capitán del equipo Marcelo Pérez.
Durante los primeros días a cada uno le
correspondió la medida de una tapa de
desodorante cargada con vino, una cucharada de
mermelada y una tableta de chocolate.
Juntando algunos de los hierros que estaban en
el avión Canessa y Maspons construyeron dos
camas colgantes, que serían usadas por los mas
heridos. Gracias a esto había mas lugar en el
suelo, pero los heridos que utilizaban las camas
sentían mas frío ya que no recibían el calor de los
cuerpos de sus compañeros, por lo tanto, le
fueron confeccionadas mas mantas para
protegerse.
Carlos Páez, era quien se encargaba
voluntariamente de tapiar el boquete de entrada
al avión. Un día lo dejó tan bien, que tuvo que
volver a pararse y abrir un hueco por que había
empezado a faltar el aire en el interior del
fuselaje. El mismo, era quien tenía asignado el
trabajo de pasar un frasco durante las noches,
para que los demás pudiesen orinar y luego tirar
el desecho por un pequeño agujero que daba al
exterior.
La vestimenta estaba provista de varias prendas
superpuestas, la mayoría llevaba varios buzos,
tres pantalones, tres pares de medias, un par de
almohadones atados a las botas de rugby (para
no hundirse en la nieve) y como no tenían
guantes se los confeccionaron con medias.
Durante el día, cuando el cielo estaba despejado,
el sol se reflejaba en la nieve y encandilaba a los
que permanecían en el exterior. Usando partes del
avión y la tapa de una carpeta que encontraron
en la cabina, Fito Strauch armó rudimentarios
anteojos de sol con los que podrían evitar la
ceguera durante el día.
Rescate :
• Luego de que Sergio Catalán halla leído el mensaje
Parrado se fue a donde estaba Canessa para comer los
panes que el arriero les había lanzado por encima del
Río. Poco tiempo después llegó un hombre a caballo al
lugar dónde estaban Canessa y Parrado. Brevemente le
explicaron su aventura al arriero quien les dio queso y
luego los llevó a una cabaña en Los Maitenes donde los
dos sobrevivientes comieron sin pausa. Allí, junto a un
tercer jinete, los nativos les explicaron que la persona
que los había descubierto había salido por la mañana
para llevar la carta al puesto de carabineros mas
cercano.
Horas mas tarde Sergio Catalán arribó a Los Maitenes
junto a un grupo de carabineros, quienes escucharon
con atención la historia de los dos sobrevivientes.
Cuando Canessa y Parrado terminaron de hablar, el jefe
de carabineros mandó a pedir tres helicópteros a
Santiago, para el rescate de los demás sobrevivientes.
Al día siguiente, viernes 22 de Diciembre, había neblina.
Poco antes del mediodía, mientras desayunaban,
Canessa y Parrado, escucharon un ruido extraño en la
lejanía. Se oía como una muchedumbre. Al asomarse,
los dos sobrevivientes notaron a una multitud de
periodistas que se acercaban hacia ellos haciendo
preguntas. Esto sorprendió de sobremanera a Canessa y
a Parrado ya que nunca habían imaginado el apetito
sensacionalista de la prensa mundial, pero igualmente
se sentían contentos de responder a sus preguntas.
Los helicópteros llegaron a los Maitenes
aproximadamente después de las 10 am. Tres horas
después había bastante visibilidad por lo que los pilotos
decidieron partir hacia el Fairchild (dos de los tres
helicópteros).
•
A las 13 salieron los dos helicópteros con: Carlos García
(comandante), Jorge Massa (comandante), dos mecánicos,
un asistente sanitario, tres miembros del S.A.R. y Parrado
para indicar el lugar del avión. Ya en viaje, Parrado
reconocía todo lo que veía hacia abajo. Una vez
adentrados en las montañas el helicóptero se encontró
frente a una enorme ladera. Cuando García pregunto hacia
donde iban ahora, Parrado contestó - Hacia arriba -. Al
escuchar esta respuesta García quedó anonado ya que le
parecía imposible que dos personas en situación de
sobrevivientes, hubiesen podido descender por aquella
montaña.
A medida que ascendían el aire se hacía mas ligero y había
mas torbellinos. El helicóptero se sacudía peligrosamente y
comenzó a vibrar cada vez mas fuerte. Cuando
conquistaron la cima el altímetro marcó 4500 metros. En
repetidas oportunidades el helicóptero fue rechazado por
las corrientes de viento al intentar sobrepasar la montaña.
Estuvieron a punto de estrellarse contra la ladera pero el
piloto lo intento por una parte mas baja y lo logró.
Una vez del otro lado, Parrado vio a través del valle un
pico que reconoció, pero no divisaba al Fairchild. Entre
gritos comunico al piloto que descienda. Segundos
después encontró el aparato en la nieve y alrededor a sus
compañeros con los brazos abiertos hacia el cielo. Los dos
helicópteros comenzaron a descender hasta que los restos
del Fairchild se hicieron visibles.
Aquella mañana los catorce sobrevivientes que habían
quedado en el avión se habían enterado de su suerte a
través de una radio a transistores que escuchaban todas
los días. Después de oír las noticias gritaron a las
montañas que estaban salvados y agradecieron a Dios por
la merecedora noticia. La moral cambió de un momento a
otra dentro del grupo. Varios se prepararon para el
rescate, cambiándose de ropa, peinándose y lavándose
como fuera posible. Otros planearon lo que harían después
de que los helicópteros llegasen. Nada pasó sino hasta
después del mediodía. Cerca de la una vieron volar en el
nordeste a los helicópteros.
• Los que se encontraban en el exterior comenzaron a hacer
señas, a gritar y a llorar. Se abrazaban emocionados y
agradecían al cielo por su salvación. Cuando uno de los
helicópteros pasó por encima de sus cabezas, los
sobrevivientes pudieron ver a Nando que se asomaba por
uno de los lados. También pudieron ver que desde el otro
helicóptero estaban haciendo fotografías y filmando.
Finalmente, después de un cuarto de hora uno de los
helicópteros tocó la nieve. Arrojaron un paquete por la
puerta y a continuación bajaron dos hombres. El primero
de ellos era un andinista y el segundo, un asistente
sanitario. Los dos extraños fueron saludados
compulsivamente por la mayoría de los sobrevivientes. Dos
de los jóvenes caminaron hacia el helicóptero en el cual se
encontraba Parrado y subieron. Como García creyó que la
máquina no soportaría mucho mas peso se elevó y dejó
tiempo para que el piloto del otro helicóptero (Massa) haga
la misma maniobra dejando a dos andinistas mas. Aquel día
fueron rescatados Daniel Fernández, Alvaro Mangino (en el
primer helicóptero); Carlos Páez, Pedro Algorta, Eduardo
Strauch e Inciarte (en el segundo helicóptero). Dejaron
abajo a los demás sobrevivientes a cargo de los tres
andinistas y el ayudante sanitario y de allí partieron hacia
Los Maitenes.
Al bajar de los helicópteros en Los Maitenes todo era
alegría. Los sobrevivientes se abrazaban unos a otros
revolcándose por el pasto como si fueran chicos. Cuando
pasó esta primera hora de entusiasmo los sobrevivientes se
decidieron a comer todo lo que estuviese a su alcance. Los
examinó el equipo médico y se descubrió que todos sufrían
de desnutrición y falta de vitaminas, pero ninguno se
hallaba en estado crítico. En consecuencia los ocho
supervivientes recuperados de la montaña podían esperar
en los Maitenes mientras los helicópteros recogían a los
demás. Pero aquella tarde se decidió que las condiciones
atmosféricas no eran favorables para volver al lugar, por lo
tanto el rescate de los demás sobrevivientes se realizaría al
día siguiente y los que ya estaban rescatados serían
trasladados al Hospital de San Fernando.
• Mientras tanto, en el lugar del accidente los sobrevivientes
le fueron contando a los andinistas como habían vivido en
tan reducido espacio. Los visitantes examinaron a los ocho
supervivientes, atendiendo primero a su salud y luego a
sus estómagos hambrientos. Alrededor de las cuatro de la
tarde se hizo evidente que los helicópteros no volverían
aquel día. De repente la elevada moral de los
sobrevivientes dio paso al triste pensamiento de pasar una
noche mas en el avión. Los andinistas al darse cuenta de
esto hicieron todo lo posible para levantarle los ánimos al
grupo. Cayó la noche y los sobrevivientes invitaron a los
cuatro chilenos a quedarse en el avión, pero los visitantes
se mostraron reacios y armaron una carpa a unos metros
del avión. Los ocho muchachos se sintieron ofendidos
cuando rechazaron su hospitalidad y le dijeron a los
chilenos que si al menos uno no pasaba la noche en el
avión, a medianoche arrancarían las estacas de la carpa.
Eligieron a uno de los andinistas ya que al día siguiente
sería su cumpleaños.
Aquella noche nadie durmió y se la pasaron hablando
sobre la vida de los andinistas y la aventura que los
sobrevivientes habían pasado.
A la mañana siguiente se desayunaron con té y galletas.
Sobre las diez de la mañana aparecieron los tres
helicópteros. Describieron círculos por encima de los restos
del Fairchild por algunos minutos y por fin descendieron.
Uno por uno los sobrevivientes fueron acercandose para
subirse. Una vez que las tres máquinas se encontraron
cargadas, los pilotos decidieron elevarse y emprender el
viaje de vuelta hacia los Maitenes
Sobrevivientes:
• Fernando Parrado:
•
En 1972 Trabajaba junto a su padre vendiendo tuercas y
tornillos. Era Estudiante de ingeniería mecánica y estaba
graduado del Stella Maris. Jugaba de segunda línea para el
club "Old Christians". En el avión lo acompañaban su hermana
y su madre. Ambas murieron. En los andes cumplió los 21
años. Fue quien, junto a Roberto Canessa, cruzó los andes y
salvo a sus compañeros. En la actualidad es empresario,
productor de TV. Todos los domingos conduce un programa de
automovilismo para la televisión uruguaya. Varias veces al año
da conferencias a grandes empresas sobre toma de decisiones
y liderazgo. Está casado con Veronique Van Wassenhove y
tiene dos hijas, Verónica y María Cecilia.
Roberto Canessa:
En Enero de 1972 había cumplido 19 años. Estaba graduado
del Stella Maris y cursaba el segundo año de Facultad de
Medicina. Jugaba para el club "Old Christians". Su novia en
aquel momento era Laura Surraco. Luego del accidente debió
suspender sus estudios por seis meses. En la actualidad es
médico cardiólogo y director especializado en eco cardiografía
infantil en el Hospital Italiano. Por su labor y dedicación
obtuvo varias becas y premios en muchos países del mundo.
Actuó en política y en Mayo de 1994 fundó el partido Azul. Ese
mismo año obtuvo la candidatura a la presidencia de la
Republica del Uruguay pero perdió. Actualmente está casado
con Laura Surraco y tiene tres hijos adolescentes: Hilario,
Roberto Martín y Laura Ines.
• Roy Harley:
•
En la fecha del accidente tenía 20 años y era estudiante
de ingeniería mecánica. Se había graduado en el Stella
Maris y Jugaba para el club Old Christians. Durante la
avalancha fue el único que no quedó tapado por la
nieve y quien rapidamente comenzó a desenterrar a
sus compañeros. Durante el accidente también intentó
activar la radio del avión para mandar un mensaje de
auxilio, pero no lo consiguió debido a desperfectos del
equipo.
Actualmente esta casado con Cecilia Surraco (hermana
de la esposa de Canessa). Tiene tres hijos, Carolina,
María Eloisa y Alejandro. Es Ingeniero industrial.
Antonio Vizintin Brandi:
En el momento del accidente tenía 19 años. Era
Graduado del Stella Maris y Jugador del "Old
Christians". Ese mismo año había ingresado a la
facultad de derecho. Luego del accidente trabajó
durante varios años en una inmobiliaria de la familia y
ejerció como rematador público. En 1980 se
desempeñó como sub-director de Zona Francas y en
1981 ingresó a una fábrica de envases plásticos en
donde ejerció la gerencia general durante trece años.
Poco después con un socio fundo "Pizza Quick", una
conocida cadena de pizzerías en Uruguay. Actualmente
tiene una importadora de productos químicos, "Antonio
Vizintin Representaciones". En 1991 enviudó de
Graciela Gercar y ahora está casado con Josefina
Serrsato. Tiene dos hijos Lucía y Patricio.
• Carlitos Páez Vilaró:
Cumplió 19 años en la cordillera. Era estudiante
de agricultura y formaba parte de un grupo muy
unido de amigos con Bobby François, Gustavo
Nicolich, Diego Storm, Roy Harley, Gilberto
Regules (no viajó) y Rafael Echevarren.
Ahora tiene dos hijos, María Elena de los Andes y
Carlos Diego. Es publicista, ejecutivo de cuentas
de bates Uruguay y conferencista motivacional.
En Octubre de 2003 lanzó a la venta su libro
autobiográfico llamado "Después del dia diez"
donde cuenta su aventura en la cordillera y otras
tragedias y milagros que sucedieron tras esta.
• Gustavo Zerbino:
Había cumplido los 19 años y era estudiante de
primer año de medicina. Jugaba para el club "Old
Christians".
Tiene cuatro hijos varones, Gustavo, Sebastian,
Lucas y Martín. Es Administrador de empresas,
director de Cibeles S.A, presidente de la compañía
farmacéutica Merck en Uruguay y tesorero del
Club Old Christians
• Javier Methol:
•
Para la fecha del accidente tenía 36 años.
Estaba casado con Liliana Navarro y era
primo de uno de los "old christians" que
también iba en el avión (Panchito Abal).
Viajaba a Chile para tomarse unas cortas
vacaciones con su esposa con quien
habian cumplido 12 años de casados.
Habiendo perdido a su esposa Liliana,
cuando volvió de los andes se encargó de
cuidar a sus cuatro hijos. Tiempo
después se casó con Ana Maria de
Amorrorto y tuvo otros cuatro hijos. Fue
empresario de una industria tabacalera
de Uruguay y ahora esta jubilado.
Adolfo Strauch:
Antes del accidente había cumplido los 24
años. Era estudiante de Agronomía y
estaba graduado del Stella Maris. En la
actualidad es ingeniero agrónomo y está
Casado con Paula Valdés y tiene tres
hijos: Diego, Alexandra y Catalina.
• Eduardo Strauch:
En ese momento tenía 25 años y estudiaba
arquitectura. Se había graduado en el colegio
Stella Maris. Ahora esta Casado con Laura Braga
con quien tuvo cinco hijos, Olivia, Eduardo
Federico, Sofia, Camila y Pedro. Es arquitecto.
• José Luis Inciarte:
Antes del accidente había cumplido 24 Años.
Estudiaba agronomía y era graduado del Stella
Maris.
Hoy es ingeniero agrónomo y empresario
agropecuario, ha dirigido y administrado
establecimientos de orientación lechera, agrícola,
ganadera y forestales desde 1966 hasta el
presente. Director de Conaprole (1987-1997), la
mayor compañía exportadora láctea de América
Latina; Director de la Asociación de Productores
de Leche entre 1984 y 1987 y de Cooperativas
regionales en el interior del Uruguay. Actualmente
representa a la empresa Neoplástica de Brasil
para la fabricación de film de Pet para envases
termoformables. También dedica gran parte de su
tiempo actual a las Artes, incursionando en la
pintura al óleo. Varias de sus obras estan basadas
en lo sucedido en la Cordillera de los Andes. Está
casado con quien fuera su novia durante el
accidente, Soledad, y tienen 3 hijos. En la
montaña, llevaba una libretita en la que escribió
todo lo que haría en su vida, si sobreviviera; hoy
con gran orgullo se lo escucha decir, qué todo lo
que escribió en aquella libretita, lo cumplió.
• Roberto François:
•
En aquel momento tenía 20 años se
había graduado en el Stella Maris y
era estudiante de agricultura.
Actualmente esta Casado con
Graciana Manini. Hijos: Roberto,
Federico, Sofía, Josefina y Milagros.
Es técnico agropecuario.
Daniel Fernández:
Antes del accidente había cumplido
26 años. Era estudiante de
agronomía. Viajó con sus primos
Eduardo Strauch, Adolfo Strauch y
Daniel Shaw. Ahora está casado con
Amalia Ruiz. Tiene tres hijos,
Milagros, Santiago e Ignacio. Es
ingeniero agrónomo y propietario
de AT SRL empresa de informática.
• Pedro Algorta:
Había cumplido 21 años. Era estudiante de
ciencias económicas, compañero de Felipe
Maquirrain. Estaba graduado del Stella Maris.
Luego del accidente terminó sus estudios en
Estados Unidos. Actualmente esta casado con
María Noel y con ella tiene dos hijas mujeres y un
varón. Es Master en business administration en
USA. Trabajó en las cervecerías Quilmes de
Argentina y ahora vive en Buenos Aires.
• Álvaro Mangino:
En 1972 tenia 19 años. Jugaba al rugby para el
"Carrasco Polo" (equipo oponente al old
christians). Era amigo de Gustavo Zerbino.
Luego del accidente trabajó durante diez años
como Técnico Agropecuario en el Uruguay y a
partir de 1985 se instaló en Río de Janeiro Brasil,
donde fundó y dirigió la empresa DTK en el área
de la Computación hasta 1993. A partir de esa
fecha, la Compañía Eurocable le propuso fundar
la filial de dicha empresa en Brasil y se instaló en
la ciudad de Porto Alegre hasta el año 2001.
Actualmente es Director de dicha empresa en la
casa matriz de la ciudad de Montevideo, Uruguay
y es uno de los directivos del Old Christians Club.
Está casado con quien fuera su novia durante el
accidente, Margarita, y tienen 4 hijos. Por
decisión personal, se mantuvo sin efectuar
ningún tipo de comentarios acerca del accidente,
hasta hace unos pocos años.
• Ramon Sabella:
•
En aquel momento tenía 21 años.
Era estudiante de agronomía y
compañero de Rafael Echevarren en
preparatorio. Actualmente es
empresario industrial y tiene una
empresa de auto elevadores
eléctricos. Es soltero.
Alfredo Delgado:
Antes del accidente había cumplido
24 años. Era estudiante de derecho
y amigo de Numa Turcatti y
compañero de clase de Gastón
Costemalle (ambos muertos en el
accidente). Actualmente es
escribano, está casado con Susana
Sartori y tiene cuatro hijos: María
Federíca, Alfredo, Joaquín y
Agustina.
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El milagro de los Andes