Nombre: María Bravo Torres
Curso: 3º I.T.I.A.
Índice
1. Introducción
2. Individuos en la colmena
3. Orientación y comunicación en las abejas
4. Conclusiones
5. Bibliografía
Introducción
Las abejas, al igual que otros insectos, son individuos sociales por
naturaleza, de forma que son capaces de percibir todo cuanto ocurre a su
alrededor y de comunicarse entre ellos, con el fin de transmitirse la
información que poseen del ambiente que les rodea.
Además, también tienen capacidad para orientarse, y una forma fácil de ver
esta capacidad de orientación de las abejas, es que son capaces de
encontrar su nido, aún cuando son transportadas a dos, tres e incluso
cuatro kilómetros de su colmena, y soltadas en medio de una gran ciudad.
Que tengan esta capacidad, se debe al hecho de que las abejas han
educado sus órganos de los sentidos (vista, olfato, gusto, etc.), para que
les ayuden en esta tarea de comunicarse y orientarse.
Introducción
La organizada actividad social de las abejas es, en contra de lo que
pudiera parecer, absolutamente automática, y se basa en el principio
estímulo-respuesta, con lo que consiguen una perfecta coordinación.
Los estímulos percibidos en el interior de la colmena, donde la oscuridad
es total, son fundamentalmente químicos, mecánicos y térmicos, y cuando
estos estímulos se transmiten de unos individuos de la colmena a otros, se
produce el fenómeno de la comunicación.
Otro elemento fundamental en la comunicación social de las abejas es el
“comportamiento de patrullaje”, adquirido evolutivamente, y por el cual
las abejas están en continuo movimiento por el nido, exponiéndose a los
diferentes ambientes y situaciones biológicas, y respondiendo a las
mismas, siempre que su estado fisiológico se lo permita.
Introducción
Cuando un apicultor se refiere a sus colmenas en forma colectiva, lo hace
desde un concepto intuitivo de colectividad; al hablar de los componentes
de un apiario, habla lógicamente del conocimiento de la biología de las
abejas, cuya naturaleza social hace que el individuo, en sí mismo, carezca
de valor en favor de la colectividad de las abejas; es decir, que no importa
una abeja, sino toda la colmena.
Por todo ello, se dice que la colmena es un superorganismo.
Este superorganismo se comporta con sinergia, que es el efecto
producido por la interacción entre los componentes de un sistema que
hace que el todo sea más que la suma de las partes individuales.
Introducción
La colmena es un
superorganismo
Individuos de la colmena
Dentro de cada colmena, podemos encontrarnos con tres tipos diferentes
de individuos o castas, cada uno de los cuales realiza una determinada
función, necesaria para el adecuado funcionamiento de toda la unidad.
Además, se transmiten entre ellos la información relevante; estos tres
individuos son:
1) Abeja reina.
2) Abeja obrera.
3) Zángano.
Abeja reina
La abeja reina es la única hembra fértil de toda la colmena y, por lo tanto,
es la “madre” del resto de los individuos.
Puede vivir varios años y, durante ellos, es atendida, alimentada y aseada
por una “corte real” de abejas jóvenes, que le proporcionan jalea real en
abundancia.
Dependiendo de las condiciones climáticas, suele comenzar a poner
huevos en primavera, aunque esta actividad está condicionada por la
información que recibe desde el exterior (como el flujo de flujo de néctar, la
recolección de polen, la duración del día, la temperatura, etc.).
La puesta de huevos no es continuada, pero, cuando la realiza, lo hace de
forma ordenada, utilizando solamente los centros de los panales y dejando
libre la periferia.
Abeja reina
El huevo después del tercer día se transforma en una pequeña larva que
es alimentada por las abejas nodrizas. Después de aproximadamente una
semana (dependiendo de la especie), la larva es sellada en su celda por
las abejas nodrizas, produciéndose el estadío de ninfa o pupa. En
aproximadamente otra semana, la ninfa emerge como una abeja adulta.
La reina no abandona la colmena, salvo durante los vuelos de
fecundación, o cuando se produce un enjambre para dar lugar a una
nueva colonia.
Las reinas no son criadas en las típicas celdas horizontales del panal,
sino que sus celdas son construidas para ser de mayor tamaño y en
posición vertical; además, a diferencia del resto de individuos de la
colmena, se alimentan de jalea real.
Abeja reina
Justo después de emerger de sus celdas, a menudo, las abejas reina
producen un sonido, el cual se cree que es un reto a otras abejas reina
para batallar, aspecto que nos muestra la comunicación de estos
individuos.
La forma que tienen las abejas reina de regular las actividades de la
colmena es a través de las feromonas que liberan, ya que la feromona
real, por ejemplo, sirve para modificar el comportamiento de las obreras,
de modo que éstas alimentan a las nuevas larvas como obreras y no
como reinas en condiciones normales, y también inhibe la puesta de
huevos por parte de las obreras.
Abeja reina
Abejas
reina
Obreras
Las obreras tienen períodos de vida mucho más breves, de menos de
tres meses en promedio, aunque las obreras nacidas al final del verano
viven varios meses.
Las abejas obreras son hembras infértiles, que realizan diversas
funciones dentro y fuera de la colmena. En realidad, a lo largo de su vida,
realizan distintas tareas según su edad y condición fisiológica.
Los diez primeros días permanecen en el interior de la colmena
realizando diferentes funciones: limpieza, alimentación de las crías, etc.
Posteriormente, entre los 10 y 20 días, se modifican sus glándulas
alimenticias y se hacen cargo del néctar, aprietan, reúnen y almacenan el
polen que traen las pecoreadoras, etc.
Finalmente, a partir del día 20, se dedican a la recolección y al pecoreo.
Obreras
Las abejas con aguijón pueden clavárselo a un enemigo para defenderse,
aunque estas abejas mueren poco después de clavar el aguijón.
Muchas abejas obreras también producen feromonas, que les sirven para
comunicarse con otras abejas y para transmitirse información.
Obrera acudiendo a una flor
Aguijón de una abeja
Zángano
Son las abejas macho de la colonia.
Los zánganos no recolectan néctar ni polen, sino que su principal
propósito es fecundar a la nueva reina. La copulación ocurre en pleno
vuelo, tras una serie de bailes nupciales y de movimientos mediante los
cuales, abeja reina y zángano se comunican.
El proceso tiene lugar de la siguiente forma: la abeja reina, que está
preparada para copular, sale de la colmena, asciende a gran altura, y
empieza una especie de danza, realizando unos movimientos ondulatorios,
de forma que un grupo de zánganos sale detrás de ella, y empiezan a
perseguirla. Conforme pasa el tiempo, y se van alejando y ganando altura,
algunos zánganos se pierden y debilitan, de forma que sólo uno es el que
resiste lo suficiente como para conseguir fecundar a la reina.
Zángano
Aparte de este mecanismo de comunicación, se cree que los zánganos no
realizan ningún otro tipo de baile o danza, aunque sí son capaces de
interpretar las danzas del resto de abejas.
Tras finalizar la época de enjambrazón, las obreras dejan de alimentar a
los zánganos y los empujan fuera de la colmena, impidiéndoles que
vuelvan a entrar, por lo que terminan muriéndose.
Zángano
Orientación y comunicación en las abejas
Las abejas tienen desarrollados varios de sus sentidos, como el del olfato
o la vista; sin embargo, el sentido más característico de una abeja es el de
la orientación.
Cuando la abeja obrera sale por primera vez de la colmena, realiza unos
vuelos de orientación cada vez más largos, pudiendo alcanzar hasta varios
kilómetros en todas las direcciones. De igual forma, cuando una abeja
descubre un campo de flores, describe una danza característica sobre la
colmena para informar a las demás abejas de su descubrimiento.
Todos estos mecanismos, les sirven a las abejas para transmitirse la
información del medio.
Orientación y comunicación en las abejas
Los vuelos de orientación le sirven a la abeja para saber donde está y
cual es el camino de vuelta a la colmena.
Orientación de la colmena
Las abejas, como consecuencia de su capacidad de orientación, son
capaces de construir la colmena también con una determinada orientación,
teniendo en cuenta:
-La vegetación del medio.
-La disponibilidad de agua: ya que las necesidades medias de agua son
45 cc/colmena y día en invierno, y 1000 cc de agua/colmena y día en
verano.
-La dirección del viento: suelen situar las colmenas en dirección sur,
sureste o suroeste, en función de los vientos dominantes. Intentan evitar
disponer las colmenas hacia donde sople un viento excesivo.
-Además, las disponen horizontalmente respecto al suelo, con una cierta
inclinación hacia la piquera.
Normalmente, la separación entre apiarios será entre 3 y 4 km, y estarán
agrupados en filas.
Orientación de las abejas
A lo largo de la historia, se han hecho muchos estudios, algunos de ellos
muy significativos, acerca de la capacidad de orientación que poseen las
abejas.
Durante años, los científicos no comprendían como una abeja era capaz
de encontrar el camino a casa en medio del bosque, o como le transmitía
la información acerca de la existencia de alimento al resto de los
individuos de la colmena.
Una de las personas que más avances hizo en este campo fue el científico
e investigador austriaco Karl von Frisch.
Karl von Frisch
Orientación de las abejas
Karl von Frisch llegó a descubrir que las abejas se orientan, es decir, que
pueden detectar la dirección deseada, de tres formas diferentes:
-Mediante el sol: concretamente, por el ángulo de inclinación del sol,
aunque la abeja puede orientarse con precisión, cuando éste queda oculto
por una nube.
-Por la polarización: mediante el plano de vibración de la luz polarizada.
-Mediante el campo magnético de la Tierra (Magnetorrecepción): donde se
utiliza el sol como brújula principal.
Los experimentos llevados a cabo por este científico en el siglo XX,
consistieron primero en observar el comportamiento de las abejas, y
comprobar como, aunque hubiese varias colmenas en una zona, las
abejas iban hacia sus respectivas colmenas sin dudar ni un segundo.
Orientación de las abejas
Posteriormente, cogió a una de las abejas, la marcó en el abdomen, y la
soltó a una distancia relativamente amplia de su colmena, comprobando
como, aún así, era capaz de encontrar el camino de vuelta a casa.
A partir de estas comprobaciones se derivaron una serie de estudios
acerca de cómo hacían las abejas para orientarse.
Orientación de las abejas
Dentro de esta capacidad de orientarse, juega un papel esencial la
magnetorrecepción, y es que una de las señales naturales del medio
ambiente es el campo geomagnético (la tierra se comporta como un
enorme imán).
Los diferentes mecanismos de detección del campo magnético en
animales son poco conocidos, pero en la abeja es donde más se ha
estudiado, demostrando que es capaz de detectar el campo geomagnético
y que ejecuta sus danzas ajustándolas con la dirección de dicho campo.
Aunque no se sabe con exactitud, se cree que la magnetita puede ser el
sensor magnético responsable de la magnetorrecepción en estos insectos.
Orientación de las abejas
Como ejemplo de esta magnetorrecepción, cuando un enjambre deja la
colmena original por cualquier razón, construyen los nuevos panales en la
misma dirección magnética de la colmena anterior, y se considera que son
necesarios campos magnéticos muy fuertes para destruir esa orientación
geomagnética de los panales.
Campo
magnético de
la Tierra
Comunicación: El lenguaje de las abejas
Las diferentes especies de abejas tienen adaptaciones propias del
lenguaje, pero los aspectos generales de la comunicación son los mismos.
La mayoría de la información esencial para la organización de la colmena
proviene de secreciones químicas, las feromonas, segregadas por la
reina, pero también por las obreras. Se trata de sustancias mensajeras
que circulan de una a otra a través de la boca y de las antenas, y de las
que las abejas sacan una gran cantidad de información.
Estas feromonas sirven para identificar lugares, emitir señales de alarma,
controlar las reservas de comida, equilibrar la población regulando la
puesta de la reina... pero, además, las abejas poseen entre ellas un
lenguaje codificado muy preciso, el del baile, que es una de sus formas de
comunicarse.
Comunicación: El lenguaje de las abejas
Desde muy antiguo, los observadores de las abejas apreciaron la relación
existente entre las danzas realizadas por las abejas en el interior de la
colmena y el flujo de néctar, polen o propóleos que llegaba a la colmena.
Estas observaciones empezaron a dar sus frutos cuando, en 1788,
Spitzner publicó las conclusiones de sus estudios sobre los movimientos
rítmicos que realizaban las obreras, a los que denominó “danza de las
abejas”.
A pesar de estos avances, sus observaciones fueron olvidadas hasta que
Karl von Frisch aclaró los dos tipos diferentes de bailes y movimientos que
las pecoreadoras ejecutan, uno para excitar a salir a las abejas que están
en la colmena: el baile en círculo; y el segundo, el baile con meneo o
zangoloteo, que se trata de una comunicación más completa, en la que
se transmite información precisa en cuanto a distancia, dirección, sentido,
atracción, tipo y sabor del alimento.
Comunicación: El lenguaje de las abejas
Para descubrir el significado de los bailes realizados por las abejas, Karl
von Frisch hizo un experimento en el que empleó colmenas de cristal y
entrenó a las abejas para buscar el alimento en determinados puntos; con
su estudio comprobó que, cuando las abejas regresaban a la colmena,
realizaban diferentes bailes para transmitirle la información al resto de los
individuos.
Por todos estos descubrimientos, en 1973, Karl R. von Frisch, Konrad
Lorenz y Nikolaas Tinbergen ganaron el Premio Nobel de Fisiología o
Medicina.
Comunicación: El lenguaje de las abejas
El mecanismo básico de comunicación consiste en que, las pecoreadoras,
al regreso a la colmena, cuando traen néctar o polen, excitan a otras
pecoreadoras, a las que reclutan para que sigan su ejemplo hacia esa
fuente de alimento.
Para ello, se posan sobre el panal y comienzan su baile; al cabo de poco
tiempo será seguida por un grupo de abejas del interior, también
pecoreadoras que, tocándola con las antenas, repiten el baile de la
danzarina, produciéndose un torbellino de abejas que siguen a la
pecoreadora y aprenden su baile y la información que ésta les comunica.
Al cabo de unos minutos, las abejas saldrán a recoger el néctar a la
fuente, buscándola en todas las direcciones.
Para transmitir la información, las abejas emplean dos tipos de bailes,
fundamentalmente:
-Danza en círculo
-Danza en semicírculo
Danza en círculo
Las pecoreadoras realizan este baile cuando la fuente de alimento se
encuentra en un radio de acción inferior a 100 m de la colmena (algunos
autores hablan de 25 m en lugar de 100 m).
Para realizar el baile, la abeja se pone en una zona transitada por el resto
de individuos, a fin de que la vean con claridad.
El baile consiste en que la obrera exploradora da numerosas vueltas en
círculo, alternando una vuelta en el sentido de las agujas del reloj con otra
en sentido contrario.
Danza en círculo
A medida que las abejas van recibiendo el mensaje, salen de la colmena y
se dirigen a la fuente de alimento. Cuando la encuentran, vuelven a la
colmena, cargadas del polen o néctar, y repiten el mismo baile, para
excitar al resto de las obreras.
La duración e intensidad del baile determinan la abundancia de la fuente
de alimento.
Por otra parte, el olor de la flor se impregna en el cuerpo de la abeja que
danza, y se transmite durante el baile por la colmena, de forma que llega,
a través del sentido del olfato, al resto de las abejas, lo que les facilita la
tarea de encontrar la fuente de alimento posteriormente, ya que
almacenan en la memoria la información, y la recuerdan cuando van en
busca del alimento.
Danza en semicírculo
También llamada “danza en ocho”, “baile con meneo”, o “baile con
zangoloteo”.
Las abejas la realizan cuando la fuente de alimento se encuentra a una
distancia mayor de 100 m de la colmena (el radio de acción es superior a
100 m).
Puesto que, en este caso, la distancia es bastante considerable, las
abejas, además de indicar la distancia, también deben dar información de
la dirección y el sentido de la fuente de alimento.
La danza consiste en un baile en el que se describe un ocho, y en el que
el tramo recto del ocho forma un ángulo con respecto a la vertical de la
gravedad; este ángulo reproduce, exactamente, el formado por la flor y el
sol, tomando como vértice la colmena.
Danza en semicírculo
Primero las abejas describen un semicírculo estrecho; después, cambian
bruscamente de dirección, y van en línea recta hacia el punto de origen,
pasando a describir otro semicírculo al lado opuesto al anterior, hasta
cerrar el círculo completo, para volver a circular en línea recta.
Danza en semicírculo
Además, durante el recorrido recto del ocho, la abeja realiza vibraciones
de coleteo y paseos, que serán tanto más rápidos, cuanto más cerca esté
el alimento.
Vibraciones
hechas con el
abdomen
Danza en semicírculo
Al igual que en la danza en círculo, cuanto mayor sea la rapidez con la que
se mueven las abejas, mayor es la cercanía a la fuente de alimento.
Tras realizar varios estudios, se ha llegado a la conclusión de que:
-Distancias de 100 m: las abejas hacen de 9 o 10 recorridos en 15
segundos.
-A 200 m: ocho recorridos en 15 segundos.
-Para 500 m: se reducen a 6 recorridos en 15 segundos.
-A distancias de 1.000 m: descienden a 4 ó 5 en 15 segundos.
-Para 5.000 m: solo 2 recorridos en 15 segundos.
-Para 10.000 m o más de distancia: realizan un solo recorrido en los 15
segundos.
La distancia máxima de pecorea de las abejas suele ser de 1,5 km,
aunque en caso de necesidad, por falta de recursos próximos, pueden
llegar a 3 kilómetros.
Danza en semicírculo
Como se señaló anteriormente, con esta danza se indica también la
dirección y el sentido hacia donde hay que dirigirse a por el alimento.
Para esta indicación, es fundamental que las abejas puedan determinar la
posición del sol, incluso en días nublados, de ahí la importancia de la
capacidad de orientación en las abejas, pues, con el sol cubierto, son
capaces de percibir el plano de vibración de la luz polarizada que pasa a
través de las nubes.
Además, el hecho de que las abejas perciban el campo gravitatorio de la
tierra, permite que tomen de referencia la línea vertical del panal, que se
asimila con la posición de la colmena con respecto al sol.
Danza en semicírculo
Por tanto, la dirección hacia la fuente de recolección se determina por el
ángulo que forma el recorrido recto del ocho con respecto a la vertical.
En este caso, las abejas nos muestran su capacidad de transformar
posiciones tridimensionales del exterior de la colmena en referencias
bidimensionales, sobre el panal, en el interior de la colmena.
Por otra parte, el ángulo formado por la situación del sol y la de la fuente
de alimento, teniendo como vértice la posición de la colmena, es el mismo
que el formado por el recorrido recto del ocho y la vertical del panal.
El sentido se determina también con referencia a la posición del sol, de
forma que, si el recorrido recto se realiza hacia arriba (antigravitacional),
indica que la fuente de alimento está hacia el sol, mientras que si el tramo
recto lo recorren hacia abajo (con la gravedad), indica que la flor se
encuentra en contra del sol.
Danza en semicírculo
Danza en semicírculo
Si la fuente de alimento estuviera detrás de la colmena y en el mismo eje
que el sol, la danza sería la siguiente.
Alimento
Alimento
Sol
Sol
Danza en semicírculo
Así sería la danza si la fuente de alimento estuviera a la derecha de la
colmena en un ángulo de 40º respecto al sol.
Alimento
Sol
Danza en semicírculo
Como curiosidad en esta danza, se puede decir que, si en el trayecto
hacia la fuente de alimento existe un obstáculo elevado, tal como una
montaña, que las abejas no pueden superar en línea recta, lo que hacen
es dar un rodeo.
Sin embargo, en el baile que realizan en el interior de la colmena a su
llegada, muestran una trayectoria recta, pero con el tiempo empleado para
conseguir llegar a la fuente del alimento rodeando el obstáculo.
Danza en hoz
Existen ciertas subespecies de abejas dentro de la especie Apis mellífera,
que han desarrollado dialectos específicos, como es el caso de Apis
mellifera ligustica.
Este grupo de abejas son capaces de ejecutar un tercer tipo de danza: la
danza en hoz.
Por tanto, estas abejas usan tres tipos de danzas para comunicarse:
-La danza en círculo: para indicar distancias entre 0 y 10 m a la fuente de
alimento.
-La danza en hoz: para distancias entre 10 y 100 m a la fuente de
alimento.
-La danza en ocho: para distancias mayores a 100 m.
Danza en hoz
La danza en hoz podría describirse como una danza en semicírculo, pero
más aplastada; en realidad, lo que ocurre es que la danza va cambiando
de forma en función de la distancia, pasando de ser circular a tener forma
de ocho.
Las danzas de las abejas
Otras danzas: Danza del tremor
En ocasiones, cuando la pecoreadora llega a la colmena, no es atendida
por las abejas del interior, por lo que, para llamar la atención del resto de
los individuos, comienza a hacer unas vibraciones.
Esta danza puede durar varios minutos y es una forma de aumentar el
número de recibidoras de néctar cuando el flujo exterior se incrementa.
Otras danzas: Danza del tremor
Además, el tiempo que tardan las abejas almaceneras en recoger el néctar
que las abejas pecoreadoras traen a la colmena, tiene bastante
importancia en la actividad de éstas.
Si una pecoreadora es rápidamente aligerada de su carga cuando llega a
la colmena, más rápidamente saldrá a buscar nueva carga.
Según Lindauer:
-Tiempo de entrega de 60 segundos………..Recogida activa
-Entre 60 segundos y tres minutos…………..La actividad desciende
-Tiempos superiores a los tres minutos……La recogida prácticamente
cesa, indicando que ya no es necesario el aporte de ese recurso.
Otras danzas: Danza de alarma
Cuando alguna de las sustancias traídas por las pecoreadoras con el
néctar es tóxica, y se distribuye por la colmena, las abejas se excitan y
comienzan una danza en espiral que excita a sus compañeras.
De esta forma, en poco tiempo, toda la colonia se encuentra realizando la
danza en espiral y se interrumpen todas las tareas, entre ellas la de la
pecorea; así, se evita que las abejas traigan más sustancia tóxica a la
colmena, que podría acabar con la vida de algunos individuos.
Danza en espiral,
en señal de alarma
Otras danzas: Danza de limpieza
Esta danza la realizan las abejas que desean acicalarse, para llamar la
atención de sus compañeras.
Consiste en mover el cuerpo de un lado a otro, y levantar y bajar las patas
anteriores, como dando patadas a cámara lenta.
Con este movimiento la abeja estimula a las abejas vecinas a quitarle las
partículas o parásitos que puedan estar sobre ella.
La abeja atraída por el baile se convierte en la limpiadora; para ello, toca
con sus mandíbulas en la base de las alas de la abeja que quiere ser
limpiada, mientras ésta deja de danzar, y extiende sus alas y dobla su
abdomen, facilitando la tarea de la limpieza.
Este comportamiento de limpieza parece ser genético.
Conclusiones
Las abejas poseen un sistema de orientación y comunicación propio,
muy peculiar, y único en el mundo de los insectos, que ha sido objeto de
estudio durante muchos años.
Este lenguaje permite la comunicación entre obreras indicando las
distancias y direcciones del lugar donde se halla la fuente de alimentos,
usando el sol como referente.
Los trabajos pioneros de Spitzner, Karl von Frisch, Lindauer y otros,
inspiraron el descubrimiento, en diversos animales, de sistemas
sensoriales de otra manera inimaginables, como los detectores infrarrojos
en las culebras cazadoras nocturnas, los sónares ultrasónicos en delfines
y murciélagos, la audición infrasónica en pájaros, o la sensibilidad al
campo magnético en una amplia variedad de animales; y, sin duda, otros
sistemas están aún por descubrir.
Conclusiones
En las abejas, parte de la singularidad de su sistema de comunicación
radica en la simplicidad de los animales que lo poseen.
A día de hoy, aún no se conoce el verdadero origen de estas danzas
ejecutadas por las abejas, ni porqué las realizan de esta manera y no de
otra forma y, por ello, se sigue trabajando en esta materia, con el fin de
poder responder algún día a los muchos interrogantes que existen.
Conclusiones
Quizás, parte del desconocimiento que tenemos en la actualidad con
respecto a muchos de los insectos, o seres vivos en general, que se
encuentran en la naturaleza, se debe al hecho de que los humanos
tenemos la costumbre de pensar que aquello que nosotros no somos
capaces de realizar, probablemente un individuo más pequeño, simple y,
menos evolucionado, no será capaz de hacerlo, aunque esto no siempre
es así.
La lección es melancólica: “somos ciegos a nuestra propia
ceguera, y debiéramos tratar de no proyectar nuestras propias
incapacidades hacia el resto del reino animal”
(Gould 1980).
Bibliografía
-Karl von Frisch (1999). La Vida de las Abejas. Editorial Hemisferio Sur.
-Federico M. Mendizábal (2005). Abejas. Editorial: Albatros
-Eduardo del Pozo y Roberto Schopflocher (2004). Cría de Abejas.
Editorial: Albatros
-Fedro Carlos Guillén (2006). Karl von Frisch: el señor de las abejas.
Editorial: Pax México
-Cecie Starr y Ralph Taggart (2004). Biología: la unidad y diversidad de la
vida. Editorial: Thompson
-Roger A. Morse, Ted Hooper (1992). Enciclopedia ilustrada de Apicultura.
Editorial: El Ateneo
Bibliografía
-Jean Prost (1985). Apicultura. Editorial: Mundiprensa
-Dra. Ana Quero (Dpto. de Biología de Organismos y Sistemas.
Universidad de Oviedo). Actividades de las abejas: la comunicación (13
páginas)
-www.anatomía de la abeja y tiemposidereo.blogspot.com
-www.dipualba.es
-www.solociencia.com
-www.ifibyne.fcen.uva.ar
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Orientación de las abejas