Medios para vigilar el propio
proceso de maduración.
Objetivo específico:
Los formadores deciden vigilar atentamente
su propio proceso de maduración afectiva
con la finalidad de ofrecer un mejor servicio
en la formación sacerdotal
Punto de partida
Una virtud cristiana clásica: la Vigilancia.
Es reconocer la presencia amorosa del
Señor en nuestras características
personales.
En lo positivo, para agradecer”.
En lo negativo para reconocer la
asistencia de su gracia.
Percibir el paso del Señor en
nuestras propias reacciones
y actitudes.
identificar y reconocer estos rasgos
para llevarlos
de las tinieblas del desconocimiento
a la luz de la percepción objetiva.
La actitud espiritual
de permanecer vigilantes
tiene su traducción en el ámbito afectivo
Tres estrategias
La apertura
La anticipación
El humorismo.
La apertura
Disponibilidad actual para percibir los
propios impulsos, como algo que brota
de mi interior y por tanto me pertenece
profundamente.
Es incompatible con el temor.
No nos gusta vernos con esa reacción.
La corrección fraterna y el perdón
Recibir la percepción que los hermanos
tienen de mi comportamiento.
A través del perdón nos abrimos a la
gracia de Dios.
Es normal una disposición para recibir
correcciones y confrontaciones.
Estamos a la vista de todos.
Cuatro niveles
1º Rechazo de las correcciones.
Tiene miedo.
Tiende a negarlo.
Sufre la corrección fraterna, algo que
tiene que soportar e incluso ofensivo.
Recurre a los mecanismos de defensa:
no reconoce puntualmente la situación.
Similar al Puerco espín.
Es incompatible con el temor.
2º Apertura para recibir correcciones.
Toma nota, pone atención, agradece.
La corrección agradecida como una
oportunidad.
Como un acontecimiento positivo y una
providencia de Dios.
Similar a la contestadora telefónica
3º Disponibilidad para pedir correcciones
Da el paso a pedir positivamente las
correcciones.
Es como el que disfruta del baño por las
ventajas que le trae.
Es semejante a un radar.
4º Capacidad para corregirse a sí mismo
Aprende a base de ensayo y error.
Ya le son familiares los síntomas.
Es capaz de identificarlos.
Semejante al ciego que ha identificado un
obstáculo
El perdón.
Es una característica esencial del cristiano.
Se da en relación con Dios y con los
hermanos.
¿Soy responsable de mis propias
tendencias?... Cuatro niveles:
1º La necesidad psíquica.
No somos responsables de las necesidades
psíquicas que están al fondo de nuestros
impulsos y reacciones afectivas.
Conviene reconocerlas.
Son abrazadas por la gracia de Dios a
través del sacramento de la reconciliación,
pero no son cambiadas ni suprimidas,
Son como una espina clavada en la carne.
2º La historia de su gratificación
La continua gratificación ha creado un
automatismo. Un hábito.
Es similar a las grageas, aparentemente
dulces
3º El análisis de esta historia.
Es la historia de nuestros impulsos.
Hacer un análisis. Ser más consciente.
Memoria racional y de memoria afectiva.
Se reconoce. La memoria está ligada al
arrepentimiento. La gracia del perdón, que toca
y transforma nuestra memoria de una memoria
dolorida en una memoria agradecida.
Semejante al sismógrafo
4º La gratificación actual .
La realizada en el presente, por comodidad,
o costumbre.
Soy responsable de lo que hago o no hago
para impedir la gratificación.
Busco una solución o permanezco en el
área de confort. Reconozco mi debilidad
para mantenerla o para superarla.
Se acerca el remedio a la tentación. Dios
nos da la fuerza para vencer la tentación.
La anticipación
Requiere un entrenamiento previo.
Es hacer algo para que no se repita el mismo
esquema.
Dejar intervenir a la razón.
Preparar una respuesta mejor ante el propio
impulso, una respuesta más adulta, más
coherente con las propias opciones.
Requiere inteligencia, agilidad y creatividad.
Es similar a la banda sonora de las
películas.
Habitualmente suena la melodía de la
siguiente escena con unos segundos de
anticipación.
El sujeto establece un comportamiento
coherente con sus valores, mediatizando
el impulso.
El impulso es una oportunidad para el bien.
El formador que es «amigo de todos».
Siente simpatías y antipatías, las
reconoce y reacciona de acuerdo a los
valores que ha elegido
El humorismo
Ver el propio impulso y las propias
reacciones con buen humor y con
cariño, como Dios nos mira.
Tres medios fundamentales
• La oración personal
• El cuidado de la salud
• La amistad sacerdotal
La oración personal
Facilita el equilibrio en la vida afectiva.
Establece un objeto amoroso.
Crea un vínculo profundo.
Centrada en la Palabra de Dios
«Oración mental». No gira en torno a los
sentimientos del momento, o a las situaciones.
Una riqueza de contenidos que provienen del
Evangelio y le otorgan una visión de la realidad.
En su adhesión a la verdad entran en juego
también los sentimientos, Una verdad amada,
contemplada, sentida.
Unifica las potencias o capacidades.
Oración perseverante
Es un hábito.
El sacerdote tiene un tiempo determinado
para orar, o varios tiempos a lo largo del
día.
Una perseverante manifestación de los
afectos. «afectándose mucho».
Propicia la estabilidad afectiva
Oración gratuita
También la hace cuando no hay que
preparar nada.
Sabe «estar» gratuitamente con el Señor,
correspondiendo a su amor.
Sabe que ha recibido mucho más de lo que
nunca podrá dar. Da a Dios la primacía.
Un profundo sentimiento de pertenencia.
Oración de abandono
Está inmerso en una misión que le
sobrepasa
Dar a Dios su lugar de Dios
Permite que el Señor lo abrace.
Reafirma la confianza básica.
Oración desde el yo real
Ora desde las condiciones reales de su
personalidad.
Vuelve a emprender el camino hacia la santidad.
Descentrado de sí mismo, se sabe acogido y
perdonado por Dios.
Crea un sustrato de reconciliación.
Afronta mejor otras realidades que necesitan ser
miradas con misericordia.
Oración Vinculada
al Pueblo de Dios
Por el pueblo y con el pueblo.
Habla a Dios de su pueblo.
Establece la comunión.
El buen cuidado de la salud, una
asignatura pendiente:
• Un descanso reparador y suficiente. El
descuido del descanso es una característica de
la sociedad consumista. Su rostro tecnológico.
No llevar nada para los momentos de insomnio
y aprender a dormir. La ascética del descanso,
frente a la dificultad para dormir.
• Una práctica deportiva habitual. Hacer
deporte con los seminaristas.
• Una alimentación balanceada. Incluye la
moderación en el alcohol.
• Momentos suficientes de expansión y
de gozo. Hacer una opción por disfrutar
de la vida y de sus circunstancias,
además de aprender de ellas. El amor
providencial de Dios lo facilita. Programar
momentos de disfrute, tanto en el plano
individual como en el equipo formativo.
La amistad sacerdotal
La amistad es una necesidad especialmente
sentida por las personas célibes.
El celibato no es un camino de soledad, es
ante todo una forma de amor.
La renuncia a un amor exclusivo conduce al
sacerdote a amar a muchos. Amplía su
objeto amoroso encontrando muchos
referentes para la caridad pastoral.
• La amistad entre los presbíteros. Hermanos
en el presbiterio, establece un trato de igualdad
y de intimidad. La intima fraternidad sacramental
(P.O. 8).
• La amistad con los fieles. Amistad pastoral y
espiritual. A diversos niveles y con sintonías
irrepetibles. Amistades sean cultivadas
intencionalmente.
• La amistad con el obispo. Honesta amistad
con el obispo.
• Ser ángeles unos de los otros.
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