Secretaría general para la formación y los estudios ofm
Miercoles 21 de mayo de 2014, DÍA DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
Tema: La Nueva Evangelización interpela la Orden Franciscana
FORMACIÓN Y MISIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN FRANCISCANA
ORDEN DE FRAILES MENORES
I CONGRESO INTERNACIONAL DE LA SECRETARIA GENERAL PARA LA
MISIÓN Y LA EVANGELIZACIÓN
“VADE, REPARA DOMUM MEAM”
Identidad y novedad en la misión evangelizadora de la Orden Franciscana
Sassone, Roma, 18-28 de mayo de 2014
Loado seas mi Señor,
por el P. Giacomo Bini ofm,
cristiano y franciscano, padre y hermano,
misionero y formador, ministro y profeta,
santo en la santidad de Cristo,
nuestra Pascua.
Alabado seas mi Señor,
por el bienaventurado Fray Giacomo.
¡Aleluya!
En anexo se les entrega una reflexión sobre el tema
“formar para la misión”,
a partir de la Ratio Formationis Franciscanae OFM;
que es fruto de esta colaboración que hemos venido madurando
en estos últimos años entre la SGME y la SGFE;
convencidos que es importante seguir trabajando en esta línea en la
Orden, para seguir las huellas de Nuestro Señor Jesucristo,
según la Vida y Regla de los Frailes Menores,
revelada a San Francisco, ante los retos y desafíos
que nos presenta el siglo XXI,
tanto a la misión evangelizadora como a la formación.
Quisiera subrayar que cuanto diré,
no pretende decirles
qué es lo que tienen que
hacer ustedes,
como animadores
de la misión evangelizadora.
Se trata más bien se trata de ofrecer núcleos
en los que trabajar juntos, ustedes y nosotros,
los evangelizadores y los formadores;
para seguir caminando como “portadores del Evangelio”,
en una dinámica de escucha a Dios, a la Iglesia,
a los frailes, y a los hombres y mujeres,
nuestros hermanos.
FORMACIÓN Y MISIÓN
PARA LA EVANGELIZACIÓN FRANCISCANA
Pueden parecer obvias
o demasiado simples,
pero se las ofrecemos con la convicción
profunda de que son accciones que
intentan responden a algunos desafíos
actuales, ante los cuales creemos que
sólo es válida una respuesta de trabajo
de colaboración fraterna y creativa
entre la evangelización misionera y la
formación en la Orden.
1. Dejarse evangelizar
para evangelizar.
El Evangelio es buena noticia que nos
cambia, y nos cambia de por vida; por eso
nos lleva toda la vida dejarnos evangelizar.
Dejarnos evangelizar es condición
imprescindible para poder evangelizar.
Evangelizarnos nos situa como
“discípulos-misioneros” (Evangelii Gaudium 120).
2. Dejarse formar
para formar.
La formación persigue la configuración total con
Cristo, algo que requiere transformar todo lo que
somos durante toda la vida. Formarnos
permanentemente es condición para poder activar
con honestidad la formación inicial. Asumir
vitalmente la formación permanente como algo
cotidiano en nuestros hermanos y en nuestras
fraternidades es todavía un trabajo que tiene que
alcanzar el corazón y la vida.
(Vita Consecrata n. 65)
3. Formar para
la misión evangelizadora.
La Orden Franciscana no se autoalimenta con la
formación. La razón de ser de la Orden es evangelizar, por
eso la formación no puede estar orientada a poder cubrir
las necesidades de personal de nuestras casas,
pastorales, misiones o provincias... Nuestra formación
tiene que tener como objetivo prioritario la misión, como
eje vertebrador de las “prioridades ofm”. La formación tiene
que alentar y suscitar, acompañar y sostener el corazón
misionero de cada hermano y de toda Fraternidad.
(mandato 1. Cap.Gen. 2009)
4. La misión
para la formación.
La misión evangelizadora tiene una importante labor
formativa, tanto a nivel de formación permanente como
inicial. Las experiencias evangelizadoras y misioneras, han
de servir de catalizador vocacional de nuestra respuesta al
Señor, pues nos evalúan en cuanto a la calidad
evangélica de nuestra vida. La evangelización real nos
interpela en nuestra realidad personal y fraterna, y esto es
sano y necesario para animar en nosotros una Orden
Franciscana “en salida misionera” en una Iglesia “en salida
misionera” (Evangelii Gaudium 20)
5. Una misión “formada”.
La misión evangelizadora
tiene que estar dentro de un
proyecto de vida que incluya
un programa de formación permanente que más allá del
“aggiornamento” pastoral, sea una auténtica dinámica de
conversión evangélica, desde la experiencia real de
evangelizarnos/evangelizar en nuestro aquí y ahora, personal y
fraterno, eclesial y social. La debilidad de algunos caminos
evangelizadores y de no pocas iniciativas misioneras está en la
carencia de una adecuada formación permanente e incial que
acompañe los procesos personales y fraternos de los
evangelizadores y misioneros, a nivel personal y comunitario
(“Primerear,involucrarse, acompañar, fructifica y festejar”.
Evangelii Gaudium 24)
6. Una formación “en misión”.
La formación tiene que estar ensayando
continuamente aquello que intenta transmitir. La asimilación de un
carisma tiene que ser una transmisión vital de nuestra identidad. La
misión evangelizadora tiene que ser experimentada realmente, tanto
en la formación permanente e inicial, porque es parte irrenunciable de
nuestra vocación. La formación ha de crear una cultura simultanea de
conversión hacia dentro y de anuncio hacia fuera, porque no hay
configuración con Cristo sin compartir la alegría del Evagelio que
profesamos como vida y regla.
(Metodología de Emaús, Cap. Gen. 2006)
7. Acompañar formativamente procesos de
evangelización, en tres espacios:
(“Primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar”.
Evangelii Gaudium 24)
 La
persona: superando una exaltación de la
autonomía en una sólida madurez creyente y libre.
 Fraternidad: educando a colaborar, a trabajar en
equipos, a compartir vida y misión.
 Iglesia: generando una cultura real de comunión,
para ser testimonios vivos de comunión
8. Acompañar formativamente procesos de evangelización,
en tres niveles:
(La misión que se encarna en los límites humanos...
Evangelii Gaudium 40-45)
 Humano:
humanizando nuestra formación y misión,
promoviendo el desarrollo de todo hombre y de todo
el hombre, desde una inmersión evangélica.
 Cristiano: generando respuestas vitales probadas en
la dificultad desde la fe, la esperanza y la caridad
evangélicas, desde el espíritu de las
bienaventuranzas.
 Franciscano: desde la “forma de vida del Evangelio”,
como “Fraternidad contemplativa en misión” en la
Iglesia, caminando en experiencias interculturales,
internacionales e intergeneracionales.
9. Dejarnos acompañar formativamente
en tres acentos pedagógicos:
(Sí al desafío de una espiritualidad misionera...
Evangelii Gaudium 78)



Integrar las “prioridades ofm”: favorecer una sana integración y
vertebración de aquello que es vital a nuestra vocación
(contemplación-fraternidad-minoridad-misión/evangelización,
formación), en un equilibrio evangélico.
Integrar las dimensiones personales: promover una integración
personal madura y creyente durante todas las etapas y ciclos
vitales, pues la Vida Religiosa es consagración de toda la vida
por toda la vida.
Integrar equipos de acción fraterna (gobierno,
evangelización/misión, formadores): la coordinación y la
articulación de las distintas responsabilidades en orden a dar un
horizonte de sentido evangélico y evangelizador a nuestros
hermanos y fraternidades.
10.Acompañar las experiencias de evangelización y misión
en la formación:
(Sí a las relaciones que genera Jesucristo...
Evangelii Gaudium 87)



Las experiencias evangélicas no forman mecánicamente, necesitan
ser interiorizadas vocacionalmente y a esto debería ayudar la
formación.
La formación queda incompleta si se cierra en sí misma, pues esta
llamada a guiar hacia la acción evangelizadora. Pues si no somos
introducidos en la experiencia concreta de la vida, la misión queda
desencarnada, a esta pedagogía de la experiencia deberían ayudar
los agentes de evangelización y misión.
Las experiencias evangelizadoras y la formación están llamadas a
acomparñase recíprocamente y contemporáneamamente; pues no
hay un antes y un después, ni un prepararse previamente para solo
llevar a cabo en el futuro... la formación franciscana ha de ser
práctica evangelizadora y la práctica evangelizadora debe
formarnos.
Un sueño: para pasar de lo bueno a lo mejor:
(Todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio...
Evangelii Gaudium 111)
Pasar de una formación
y evangelización
misionera de “conservación”,
a una formación y misión evangelizadora
de “conversión” (Fr. Giacomo Bini ofm).
Un sueño: para pasar de lo bueno a lo mejor:
(Todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio...
Evangelii Gaudium 111)
Pasar de una formación
y evangelización
misionera “pasiva”,
una formación y misión evangelizadora
“apasionada” por Dios y por el hombre
(Fr. José R. Carballo ofm).
Un sueño: para pasar de lo bueno a lo mejor:
(Todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio...
Evangelii Gaudium 111)
Pasar de una formación
y evangelización
misionera “parada”
a una formación y
misión evangelizadora
en “intimidad itinerante”
(Papa Francisco, Evangelii Gaudium 23),
Un sueño: para pasar de lo bueno a lo mejor:
(Todo el Pueblo de Dios anuncia el Evangelio...
Evangelii Gaudium 111)
Pasar de anunciarnos
a nosotros mismos
para anunciar y anunciar
“a Cristo y éste, pobre y crucificado”
(S. Francisco de Asís).
“Por supuesto que todos
estamos llamados a crecer como evangelizadores.
Procuramos al mismo tiempo una mejor formación,
una profundización de nuestro amor
y un testimonio más claro del Evangelio.
En ese sentido, todos tenemos que dejar
que los demás nos evangelicen constantemente;
pero eso no significa
que debamos postergar la misión evangelizadora,
sino que encontremos el modo de comunicar a Jesús
que corresponda a la situación en que nos hallemos.”
Papa Francisco, Evangelii gaudium, n. 121.
“Ite, nuntiate...
(Mt 28,10)
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“en misión”.