DISCERNIMIENTO
DISTINCIONES ULTERIORES
Lo visto … (breve resumen)
• Hemos visto que discernir consiste en “separar”
• Y en este esfuerzo por separar, hemos hecho ya algunas “distinciones”
• 1) En un primer nivel - externo (por observación externa, percepción)
• Vimos necesario distinguir entre lo que es de Dios y lo que no es de Dios
• Lo de Dios es claro, limpio, transparente, natural, franco, abierto, … y
produce satisfacción
• Lo que no es de Dios es turbio, sinuoso, artificial, oscuro, enredado,
secreto, … y produce insatisfacción
• Y al distinguir, la decisión la tomamos según el criterio siguiente:
• Si hay satisfacción (buen ánimo), a Dios le gusta  elegir
• Si hay insatisfacción (mal ánimo), a Dios no le gusta  rechazar
• Pero si nos limitamos a ver los que nos produce satisfacción, nos podemos
equivocar al elegir
• Pues hay satisfacciones que no son de Dios e insatisfacciones que son de Dios
• Es necesario profundizar el discernimiento
• 2) En un segundo nivel - interno (por observación interna, por examen)
• Vimos necesario distinguir si estamos en consolación o en desolación
• Consolación es sintonía con lo de Dios, paz, alegría interna, …
• Desolación es tristeza, turbación, inquietud, tentaciones, miedo, …
• Y al distinguir, la decisión la tomamos según el criterio siguiente:
• Si estamos en consolación, es de Dios  elegir
• Si estamos en desolación, no es de Dios  rechazar
• Sin embargo … estas distinciones NO son suficientes para poder decidir
“correctamente” en todos los casos
• Hay situaciones en que esta regla NO funciona - veamos …
LOS ESPÍRITUS
• Si “somos movidos” en consolación, o “somos movidos” en desolación,
significa que: “hay alguien/algo” que nos mueve
•
• Por tanto, en el camino del discernimiento, hay un tercer elemento que es
necesario reconocer y distinguir, para poder decidir
• Aquello que “nos mueve” en consolación o en desolación
• Y aquello que nos mueve son los “Espíritus”
• Para poder discernir, es necesario reconocer que hay DOS “fuerzas espirituales”
que actúan en mí:
• El Buen Espíritu y el Mal Espíritu
• Se trata de dos fuerzas reales y activas (y por tanto, sensibles)
• Que actúan en nosotros a manera de dos “imanes espirituales”, que nos atraen
hacia sus propios fines
• El Buen Espíritu es aquella fuerza espiritual positiva y externa, que nos
atrae hacia Dios y sus cosas
• Busca atraernos hacia los caminos de Dios, a fin de que elijamos lo bueno y
regresemos a él (que es el fin)
• Ignacio se refiere a esta fuerza como “de Dios y de sus ángeles”
• El Mal Espíritu es aquella fuerza espiritual negativa y externa, que nos
separa de Dios y de sus cosas
• Busca atraernos hacia aquellos caminos que nos alejan de Dios, a fin de que
elijamos mal y NO volvamos a Dios
• Ignacio se refiere a esta fuerza como “el enemigo de nuestra naturaleza
humana” o, simplemente, “el enemigo”
Recordemos que siempre hay una “fuerza interna”, que sale de mi propia libertad
(libre albedrío), y que me hace capaz (al momento de elegir) de hacer o no hacer
caso a las sugerencias opuestas de estas dos fuerzas
FUERZAS CONTRARIAS
• Estas dos fuerzas espirituales son opuestas, contrarias entre sí
• Tienen objetivos distintos y su modo de “atraernos” es diverso
• No sólo están en fuerte oposición, sino en lucha permanente
• Es la “guerra espiritual cósmica”; la lucha entre el bien y el mal
• Y el “botín” somos cada uno de nosotros
• Pues tanto el ME como el BE nos quieren de su parte
• En esta guerra espiritual, cada fuerza tratará de ganarnos “para su causa”
• El BE para procurar que volvamos a Dios y vivamos para siempre
• El ME para procurar que nos separemos de Dios y muramos para siempre
• Pero lo único que estas dos fuerzas pueden hacer es atraernos
• No pueden forzarnos ni obligarnos; sólo nos atraen, … sugiriéndonos
• A la sugerencia del Mal Espíritu se le llama “tentación”
NUESTRA LIBERTAD
• Cada fuerza nos presenta su sugerencia como la “mejor opción”, y
lo hace de la forma más atractiva posible
• Nos sugieren tan sutilmente, que usualmente creemos que sus sugerencias
(que se expresan en pensamientos) “son nuestras ideas”
• Podemos seguir sus sugerencias o rechazarlas
• Y lo podemos hacer porque siempre, y por sobre todo, mantenemos nuestra
libertad
• Nunca estas fuerzas espirituales nos pueden obligar a decir/hacer algo
• Siempre mantenemos la capacidad para seguir o no una sugerencia
• Somos nosotros, en el ejercicio de nuestra libertad, quienes decidimos
seguir una sugerencia o rechazarla
• Y gracias a nuestra libertad, podremos, finalmente, tomar una decisión
• Pero la atracción de estas dos fuerzas es “muy fuerte”
• Y con frecuencia nos dejamos llevar por una de ellas
• Lo ideal es dejarse llevar por el Buen Espíritu (por Dios o sus ángeles)
• Pero a menudo, y sin darnos cuenta …
• Nos dejamos llevar por las sugerencias del Mal Espíritu
• ¿Y cómo influyen estos dos Espíritus en nosotros?
• A través de nuestras consolaciones y desolaciones
• “Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen
Espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos
tomar camino para acertar” (EE318 – R5b)
• Consolaciones y desolaciones son los VEHÍCULOS que usan los Espíritus
para sugerirnos sus alternativas
• Estos movimientos los podemos percibir a través de pensamientos/sentimientos
• El BE y el ME nos SIEMBRAN pensamientos y sentimientos
• Los pensamientos son claves: por eso dice Ignacio (EE32) que:
• Hay tres pensamientos en mí
• Uno proprio (mío)
• Que sale de mi propia libertad y querer (yo lo genero)
• Y otros dos que vienen de fuera (NO SON propiamente míos; son sembrados):
• Uno que viene del BE (cuando estoy en consolación)
• Y el otro del ME (cuando estoy en desolación)
• Ejemplos de pensamientos que pueden ser del ME:
• Es inútil
• Ya estoy viejo para cambiar
• ¿Qué tiene de malo?
• Nadie se va a enterar
• Lo haré sólo una vez
• Es poco …
• Si otros lo hacen … ¿por qué yo no?
• Tengo derecho
• Lo vi claro en la oración; ya no volveré a tener otra consolación igual
• No me entienden, no es justo, …
• Nuestra libertad se juega en “nuestros pensamientos” (reflexión)
• Que siempre son previos a la toma de una decisión
• ¿Y los sentimientos?
• Nosotros NO decidimos sobre nuestros sentimientos; simplemente
“sentimos”
• Pero detrás de nuestros sentimientos también están: el BE o el ME
• Los sentimientos que nos generan el BE/ME nos predisponen, en favor o
en contra, de las alternativas que estamos considerando
• Luego, tenemos que descubrir quién está detrás de cada sentimiento
• No debemos actuar instintiva o visceralmente
• Antes de decidir, hay que EXAMINARNOS
• Finalmente notemos que el modo de atraernos es diverso
• El BE nos invita a elegir la mejor alternativa, sin importar los efectos que
conlleva
• El ME nos invita a elegir en función de los efectos, para no elegir la mejor
Una persona muy querida
está cometiendo una
infidelidad: ¿qué hago?
Medios
¿?
Alternativa A
(hacerle ver)
Pros
- ayudarlo
- ayudar a su
familia
- mi consecuencia
- mi tranquilidad
…
Contras
- perder su
amistad y
gollerías
- ser excluido
- que hable mal
de mí
- malestares
- ...
BE

La mejor
Dios provee
ME

Asegúrate
Alternativa B
(apoyarlo)
Pros
- su amistad
- las comodidades anexas
- mantenerme
en el grupo
-…
Felices los que elijen sin importar perder
Contras
- inconsecuencia
- descrédito ante
la familia
- incomodidad
moral
-…
• En sus Ejercicios Espirituales, Ignacio nos propone un ejercicio
para que descubramos y aprendamos cómo actúan los Espíritus
• Este ejercicio se llama “las dos banderas”
• La primera bandera representa el objetivo y las estrategias del ME
• Su objetivo: desviarnos (engañarnos) para que NO lleguemos a Dios
• Y su estrategia: apelar a nuestros deseos de seguridad, comodidad, bienestar,
aplausos, control, …
• Por tanto, siempre tratará de hacernos elegir la alternativa que nos dé:
a) Más riquezas (comodidad, seguridad, bienestar, …)
b) Más honores (fama, reconocimiento, aplausos, …)
c) Más poder (autoridad, dominio, control, …)
• El ME nos sugerirá elegir estas alternativa, convenciéndonos de que eso es lo
mejor para nosotros
• NOTA: lo que elijo son alternativas que me producen efectos
• Yo NO elijo efectos (como por ejemplo: riquezas, honores, poder)
• La otra bandera representa el objetivo y las estrategias del BE (Cristo,
nuestro Señor)
• Su objetivo es que lleguemos a Dios (que vivamos)
• Y su estrategia: llevarnos a elegir el modo de proceder de Jesús (sencillo,
natural, transparente, …); lo que él hubiese elegido, y es:
a) Estar dispuestos a perderlo todo; a no tener
b) Estar dispuestos a vivir humillaciones y menosprecios
c) Estar dispuestos a vivir la humildad; a pasar desapercibidos …
• Y debemos estar dispuestos a todo esto con tal de elegir siempre el mejor
medio, para mantenernos del lado de la verdad, de la justicia, del bien
• Pues más importante deberá ser para nosotros Dios (verdad, justicia, bien)
• Que cualquiera de los pros (satisfacción material, reconocimiento o poder)
que podamos obtener
• El ejercicio nos invita a descubrir cómo el ME siempre procurará hacernos
elegir “su” alternativa, sugiriéndonos que es mejor “asegurarnos” (estar
cómodos) que “confiar en Dios”
• Debemos aprender a “no dejarnos engañar”, al momento de elegir
EL ME Y BE ME “MUEVEN”
INTERIORMENTE
• Los dos Espíritus (BE y ME) me pueden mover en “consolación”
• Pero el BE me mueve a “verdadera” consolación
• Aquella de Dios y de sus ángeles, en donde no hay engaño alguno
• Mientras que el ME me mueve a una “FALSA consolación”
• Aparente, efímera, artificial, fugaz, …
• Los pensamientos y sentimientos del ME no son realmente consolación
• Como veremos, sólo “me hace creer” que son consolación, porque hace que
nos fijemos en los efectos (a los pros)
• Dificultad (que veremos más adelante)
• El problema es que nosotros podemos tomar las falsas consolaciones del ME
como “verdaderas” consolaciones”
• Esto exige profundizar el discernimiento
• El BE y el ME también me pueden moverme en “desolación”
• El ME me mueve a “verdadera desolación”
• El ME me mueve en desolación para que no avance en dirección a Dios
• Me quita la paz, me inquieta, me perturba, …
• Para que no cambie y me quede en el mal que estoy haciendo
• El BE me puede mover a una especie de “desolación”
• Pero la “desolación” del BE no es propiamente desolación
• Se llama remordimiento de conciencia
• Y lo hace para que me sienta mal y deje de seguir en el pecado
• El “remordimiento de conciencia” está orientado a que dejemos de hacer el
mal que estamos haciendo
LAS ETAPAS ESPIRITUALES
• Los Espíritus actuarán de manera distinta en razón del grado de
avance espiritual del individuo
• Y se puede decir que en el camino espiritual hay 3 etapas:
• 1. Una primera etapa que es la de “pecador” (no hay conciencia o no me
importa el daño que hago)
• En esta etapa se va de mal en peor (de pecado en pecado)
• 2. Una segunda etapa que es de “conversión”
• La persona “se da cuenta” y decide orientar su vida hacia Dios
• En este etapa se pasa de mal a bien
• 3. Y una tercera etapa que es de “seguimiento” (de trabajar por el Señor)
• En esta etapa se va de bien en mejor
• Etapa es más delicada, pues el ME nos engaña con más agudeza
• Hay que estar más prevenido
COMPORTAMIENTO DE LOS
ESPÍRITUS
• En la primera etapa, de “pecador” (cuando se va de mal en peor):
• El BE produce desolaciones (remordimiento de conciencia), para que
salgamos de la vida de pecado
• Mientras que el ME produce falsas consolaciones, para que nos quedemos
en el pecado y no nos orientemos hacia Dios
• «A las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, comúnmente el
Enemigo acostumbra proponerles placeres aparentes, haciéndolas imaginar
deleites y placeres sensuales, a fin de mantenerlas y aumentarlas en sus vicios
y pecados
• En estas personas, el Buen Espíritu actúa de modo contrario, hincándoles y
remordiéndoles las conciencias con el sensato juicio de la razón» (EE 314 - R1)
• En la segunda etapa, de conversión (cuando se deja el mal):
• El BE produce consolaciones, para que sigamos adelante en el camino de
conversión
• Y el ME produce desolaciones, para que abandonemos el camino de
conversión y regresemos al pecado
• «A las personas que van limpiándose de sus pecados, y que van mejorando
cada vez más en servicio de Dios nuestro Señor, el modo que usan los
espíritus es inverso al de la primera regla
• En este caso, es propio del Mal Espíritu molestar, entristecer y poner
impedimentos, inquietando a la persona con falsas razones para que no siga
adelante
• Y es propio del Buen Espíritu dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas,
inspiraciones y tranquilidad, facilitando y quitando todo impedimento para que
continúe en su buen obrar» (EE 315 – R2)
DISCERNIMIENTO EN LA SEGUNDA
ETAPA es de mociones
• Cuando estamos “volviéndonos a Dios” (segunda etapa), el
discernimiento es bastante sencillo, y es sólo de “mociones”
• Bastará saber si estamos en consolación o en desolación
• Pues en esta etapa:
• Las consolaciones SIEMPRE son del BE
• Y las desolaciones SIEMPRE son del ME
• Luego, hay que decidir (tomar una decisión) siempre que estamos en
consolación
• Pues estamos siendo guiados y aconsejados por el BE
• Y sabemos que nunca hay que tomar decisiones cuando estamos en desolación
• Pues estamos siendo aconsejados por el ME, y nunca hay que hacerle caso
DISCERNIMIENTO EN LA TERCERA
ETAPA es de espíritus
• En la tercera etapa, de “seguimiento” (se va de bien en mejor):
• Las cosas se complican …
• No bastará discernir si estamos en consolación o desolación …
• Porque el ME va a usar ahora de FALSAS consolaciones para engañarnos
• ¿Cómo saber si la consolación que siento es verdadero o falsa?
• Necesito saber quién la genera; saber qué espíritu está detrás …
• En esta tercera etapa de crecimiento espiritual (seguimiento) …
• Cuando la persona quiere ser cada vez mejor y avanzar por los caminos de Dios
• Cuando quiere asumir un mayor compromiso; cuando quiere trabajar con él;
cuando quiere seguirlo mejor …
• Es necesario discernir qué espíritu me genera la tal consolación; hay que
hacer un discernimiento de Espíritus
• La razón es que quien está caminando (de bien en mejor) por el camino
del seguimiento de Jesús
• Ya sabe que NO debe decidir en desolación
• Pues ya sabe que en la desolación aconseja siempre el ME
• Y el ME ya sabe que no lo puede hacer cambiar de idea con desolaciones,
ya que no les hará caso
• Por tanto, al no poder usar de la desolación para distraer al discípulo y
separarlo del seguimiento de Jesús
• El ME “cambiará de táctica”
• Esta nueva táctica la veremos en la siguiente sección
NOTA acerca del
‘Discernimiento en común’
• En nuestros ‘primeros pasos’ en el mundo del discernimiento
• Es posible percibir que también un grupo (pareja, familia, amigos, colegas,
equipo, …) puede estar o no movido por Dios
• Todo grupo puede tener:
• Una actitud: constructiva o destructiva
• Puede buscar: la claridad o la oscuridad
• Y en el ambiente o clima del grupo (y en las decisiones que toma), es posible
notar si éste está o no movido por Dios
• En todo grupo, el aporte individual es esencial
• Una intervención personal que desune (pesimista, negativa, …), sale de una
desolación personal
• En cambio, una intervención personal que une y construye (optimista,
esperanzadora, …) sale de una consolación personal
• Debemos examinar nuestra intervenciones en un grupo
• Pues de nuestras consolaciones / desolaciones salen nuestros pensamientos y
sentimientos
• Que expresamos con palabras y/o gestos (en lo que decimos y hacemos)
• Y analizar si colaboramos o no en la búsqueda del bien
• Y si el grupo no discierne, podemos contagiarlo de consolación o desolación
• Lo ideal es percibir lo que Dios quiere o no quiere, “antes” de hablar o de
hacer
• Es decir, a nivel de pensamientos y sentimientos
• Y si queremos colaborar o no a que un grupo encuentre la voluntad de Dios
…
• Debemos preguntarnos ¿qué estado espiritual (consolación o desolación) nos
mueve a hablar o hacer de esa manera?
• Y quién (BE o ME) está detrás de este estado espiritual …
a.m.d.g.
Compañía de Jesús - Provincia del Perú
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