Narciso y Faetón
Megan Osterhout
14 noviembre 2005
Mitología: Faetón
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Hijo de Apolo y Climene, una ninfa.
Se burlaban de Faetón por la ilegitimidad de
su parentesco.
Suplicaba a su padre, Apolo, quien le
prometió darle lo que quisiera para probar
su paternidad.
Faetón le pidió que le permitiera conducir el
carro de su padre.
Apolo, sabiendo que fue un trabajo que se
podía exclusivamente por él, le rogaba a su
hijo que no le pidiera hacerlo.
•Faetón insistió que quería manejar el carro; Apolo, en haber
prometido cumplir con su deseo se lo permitió, diciéndole que
no manejaras muy cerca al mundo porque lo quemara.
•Faetón no hizo causa a las advertencias de su padre y,
buscando la fama de acercarse a la tierra, manejó el carro
hacia ella, sin embargo no podía controlar a los caballos.
•Zeus tiró un rayo hacia Faetón para que no le abrasara más a
la tierra, y murió Faetón en su caída.
Mitología: Narciso
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Hijo de Cephissus (dios del rio) y la ninfa Leiriope.
Joven distinguido por su belleza.
Se pronosticaron que iba a tener una vida muy
larga si nunca se contemplara su propia imagen.
Rechazó al amor de varios amantes, en particular el
de Ameneias y la ninfa Eco, quienes les pidieron a
los dioses que le castigaran.
Entonces, inclinándose para beber agua de una
fuente, se vio su imagen en el espejo del agua.
Se enamoró de su propia imagen y, intentando
alcanzar a tocarlo, se cayó en el agua donde se
ahogó.
En el lugar donde se murió, se brotó una flor bella
que se nombró por él.
John William Waterhouse, 1903
Caravaggio, 1590
A Faetón
Juan de Arguijo (15671623)
Pudo quitarte el nuevo atrevimiento,
bello hijo del Sol, la dulce vida;
la memoria no pudo, que extendida
dejó la fama de tan alto intento.
Glorioso aunque infelice pensamiento
desculpó la carrera mal regida;
y del paterno carro la caída
subió tu nombre a más ilustre asiento.
En tal demanda al mundo aseguraste
que de Apolo eras hijo, pues pudiste
alcanzar dél la empresa a que spiraste.
Término ponga a su lamento triste
Climene, si la gloria que ganaste
excede al bien que por osar perdiste.
Nicolas-Andre Monsiau
Faetón: Juan
de Arguijo (1567-1623)
¡Valedme, cielos! que es
de vuestros claustros desdoro
que a ellos los celos se atrevan,
o perdonadme si rompo
de la carrera la línea,
alterando el roden todo
del día; que he de seguirla,
o morir en su socorro.
Mas, ¿qué es esto? Los caballos
desbocados y furiosos,
viéndose abatir al suelo,
soberbios extrañan otro
nuevo camino... Y no, ¡ay triste!,
en esto resulta solo
el desmán, sino en que ya
la cercanía del solio
de la ardiente luz de tantos
desmandados rayos rojos
montes y mares abrasa.
Peter Paul Rubens, 1605
A Faetón
Juan de Arguijo (1567-1623) Faetón: ¡Valedme, cielos! que es
de vuestros claustros desdoro
que a ellos los celos se atrevan,
Pudo quitarte el nuevo atrevimiento,
bello hijo del Sol, la dulce vida;
o perdonadme si rompo
la memoria no pudo, que extendida
de la carrera la línea,
dejó la fama de tan alto intento.
alterando el roden todo
del día; que he de seguirla,
Glorioso aunque infelice pensamiento
o morir en su socorro.
desculpó la carrera mal regida;
Mas, ¿qué es esto? Los caballos
y del paterno carro la caída
subió tu nombre a más ilustre asiento. desbocados y furiosos,
viéndose abatir al suelo,
En tal demanda al mundo aseguraste
soberbios extrañan otro
que de Apolo eras hijo, pues pudiste
nuevo camino... Y no, ¡ay triste!,
alcanzar dél la empresa a que spiraste.
en esto resulta solo
el desmán, sino en que ya
Término ponga a su lamento triste
la cercanía del solio
Climene, si la gloria que ganaste
de la ardiente luz de tantos
excede al bien que por osar perdiste.
desmandados rayos rojos
montes y mares abrasa.
A Narciso
(Juan de Arguijo (1567-1623)
Crece el insano ardor, crece el engaño
del que en las aguas vio su imagen bella;
y él, sola causa en su mortal querella,
busca el remedio y acrecienta el daño.
Vuelve a verse en la fuente, ¡caso extraño!
del agua sale el fuego; mas en ella
templarlo piensa, y la enemiga estrella
sus ojos cierra al fácil desengaño.
Fallecieron las fuerzas y el sentido
al ciego amante amado, que a su suerte
la costosa beldad cayó rendida.
Y ahora, en flor purpúrea convertido,
l'agua, que fue principio de su muerte,
hace que crezca, y prueba a darle vida.
"La caída de Faetón"
de Jan van Eyck (1530-1535)
“Narciso”
de Jan Cossiers
(Amberes, 1600-1671)
Narciso y Faetón en la
iconografía
¿Cuáles son las otras manifestaciones de la iconografía de
Narciso? ¿De Faetón?
“El metamorfosis de Narciso” Salvador Dalí, 1937
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Narciso y Faetón