Novecentismo y
vanguardias
Renovación teatral:
Valle-Inclán y Lorca
La situación internacional
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La Gran Guerra (1914-1918) revela el gran horror de la civilización
europea y deja Europa en una quiebra económica.
En 1917 estalla la revolución bolchevique en Rusia.
Las suspicacias y las tensiones entre los estados eran notables: el
comercio internacional no progresaba, el ritmo de expansión
económica no era el de principios de siglo; buena parte de la
producción se financiaba a través de créditos, a lo que se sumaban las
deudas de guerra y las reparaciones. Además, los sueldos eran bajos y
había un elevado número de parados.
La situación en España
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España se mantuvo neutral en la Primera Guerra Mundial. Subieron
las exportaciones, pero el crecimiento no sirvió para extender el
consumo interno ni para mejorar la situación social.
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Se intensificaron las luchas sociales. Los bajos salarios y el paro
acentuaron el malestar social.
El régimen de la Restauración era incapaz de dar respuesta a estos
problemas.
En 1923 hay un golpe de estado y se instaura la dictadura de Primo
de Rivero, que tampoco solucionó estos problemas.
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Las vanguardias
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A pesar de esa situación, en el campo del
arte y de la cultura, el primer tercio del siglo
XX es particularmente fértil. Se produce
una explosión de creatividad.
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La vanguardia se aprecia más en la pintura, donde
la invención de la fotografía llevó al artista a
liberarse de la servidumbre de retratar con
apariencia de realidad el exterior.
Estos movimientos renovadores del arte y la
literatura fueron: el expresionismo, el futurismo, el
cubismo, el dadaísmo y el surrealismo. Todos se
suceden a un ritmo vertiginoso.
Las vanguardias
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Se caracterizan por su afán de experimentación, de
desarrollar un arte nuevo, así como su hostilidad
hacia la tradición y la negación de todo valor del
pasado artístico.
Son provocadores: desprecian al gran público y a la
burguesía, a la que buscan escandalizar.
Los vanguardistas son vitalistas y activos, polémicos
y apasionados.
Estos movimientos suelen darse a conocer en las
revistas literarias mediante proclamas o manifiestos.
El expresionismo
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Tuvo éxito principalmente en
Alemania
Acentúa rasgos ya presentes en el
naturalismo y en el impresionismo.
Rechaza que el arte sea una mera representación externa
de la realidad, porque ha de revelar la realidad interior del
artista.
Abundan los personajes extraños, las descripciones
intensas y a menudos simbólicas, las caricaturas, los
movimientos grotescos, los rasgos distorsionados, la
expresión cruda de ambientes y personajes.
Destacan autores como el austriaco Georg Tak, el
dramaturgo alemán Bertolt Brecht o el checo Franz Kafka.
El futurismo
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Defiende que el arte se debe al futuro y rechaza
radicalmente el pasado. Su principal defensor es el
italiano Marinetti.
 La mayor relevancia de este movimiento
es su aportación teórica. Exaltaban la
acción y la violencia.
 Proponen liberar el lenguaje de ataduras
y cambiar la mitología literaria al
sustituirla por el elogio de objetos o
innovaciones de la vida moderna:
máquinas, automóvil, etc.
El cubismo
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Su principal escritor fue el francés
Guillaume Apollinaire.
Propone la fragmentación de la
realidad para reelaborarla
creativamente, la superposición de
planos y el desdoblamiento del punto
de vista.
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Los escritores atienden a
aspectos visuales, como se ve en
los caligramas de Apollinaire.
El dadaísmo
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Surge en Zurich. Su principal animador es Tristan Tzara.
Se caracteriza por la propensión al absurdo, la exaltación de
lo ilógico y lo azaroso, el regreso de la pureza infantil y la
búsqueda del primitivismo.
Recurren a la incoherencia. Atacan los principios de la
razón.
Se reivindica la espontaneidad, la ocurrencia imprevista, la
sorpresa. Con ello se ensanchan las fronteras del hecho
artístico.
 Al margen de las vanguardias, también una
serie de novelistas renovaran la narrativa a
principios del siglo XX: Marcel Proust, James
Joyce, André Gide, Franz Kafka, Thomas
Mann, William Faulkner, John Dos Passos.
Novecentismo
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Se conoce como novecentismo al movimiento
cultural que, en la segunda década del siglo XX,
se desarrolla en España y se opone a cuanto se
considera propio del siglo anterior. Expresan su
cansancio por las formas antiguas y preconizan
una literatura diferente.
Son intelectuales, profesionales sólidamente
formados y con estancias en el extranjero.
Rasgos del novecentismo
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A) Racionalismo: prefieren el rigor intelectual, el análisis
frío y objetivo de las circunstancias y la claridad expositiva.
B) Antirromanticismo: se rechaza lo sentimental y lo
pasional y se prefiere lo clásico.
C) Defensa del arte puro. El arte ha de tener entidad en sí
mismo. El arte tiene que limitarse a proporcionar placer
estético y no ha de ser vehículo de preocupaciones
religiosas o políticas ni de emociones privadas.
D) Aristocratismo intelectual: los textos de estos autores
se dirigen a entendidos. La literatura se concibe para
minorías selectas.
E) Estilo cuidado: hay una extrema preocupación por la
concepción y estructura de las obras y por su lenguaje.
Vanguardias en España:
creacionismo
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Propugnado por el poeta chileno Vicente Huidobro.
Considera que el poeta no ha de imitar la naturaleza, sino
que debe crear él mismo nuevas realidades.
Se prescinde de lo anecdótico y descriptivo.
El poeta recurre a la imagen en ilógica asociación que
rompa con lo esperable y verosímil.
Influyó decisivamente en Juan Larrea y Gerardo Diego.
Vanguardias en España: ultraísmo
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Recoge elementos de diversas vanguardias con la intención de
encontrar caminos diferentes al modernismo.
De las vanguardias toma el anhelo de experimentación formal y
temática y la hostilidad a la tradición.
Exhiben los objetos desde perspectivas no acostumbradas y
establecen inesperadas relaciones entre ellos.
La poesía se convierte en una actividad inmanente y autónoma. La
belleza se encuentra en el poema en sí. El poema es el objeto bello.
Convierten el arte en un juego intrascendente y divertido, alejado de
responsabilidades morales.
Usan verso libre, supresión del adjetivo y empleo de neologismos.
Cobra especial importancia la metáfora. Su sentido se capta mediante
la intuición, no la razón.
El ensayo
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El carácter intelectual de estos autores le llevó a usar
preferentemente el ensayo por su carácter flexible y
divulgativo.
José Ortega y Gasset. Destaca su ensayo La deshumanización
del arte. Para él el arte divide al publico en los que
entienden y los que no entienden. Eso explica el carácter
minoritario y antipopular del ate nuevo, que es intelectual,
antirromántico y antirrealista. El arte solo debe causar
placer en sí mismo.
 Otros dos ensayistas destacados del
momento fueron Eugenio D’Ors, por sus
glosas, y el político Manuel Azaña, que llegó a
ser presidente de la II República.
La prosa
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Una intención estilística renovadora en la órbita
del novecentismo se advierte en tres autores:
Miró: Pérez de Ayala y Gómez de la Serna.
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Gabriel Miró. Tras una primera etapa de
influencia modernista, escribe novelas en un
estilo personal.
Su prosa es elaboradísima, en busca de la
perfección formal. En ella lo importante son
las prolijas descripciones de sensaciones
ambientes, a las que sirve de marco una
acción mínima.
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La prosa
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Ramón Pérez de Ayala. Destacan sus
novelas de los años veinte, obras
intelectuales en las que se disminuye la
acción porque lo importante son las
reflexiones sobre temas diversos. Acerca
así la novela al ensayo.
 Ramón Gómez de la Serna. Lo más
característico de su producción son las
gregerías. Se trata de imágenes líricohumorísticas que, de modo ingenioso,
establecen relaciones insólitas y faltas de
lógica entre dos objetos y conceptos.
 También intentó renovar el teatro.
Poesía: Juan Ramón Jiménez
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(1881-1956). Casado con Zenobia Camprubí, ganador del Premio
Nobel de Literatura en 1956, llevó una vida social apartada. Su
carácter y su tipo de poesía, cada vez más intelectual, le labraron una
fama de escritor solitario y exquisito encerrado en su torre de marfil.
Su hipersensibilidad favoreció la alta calidad de su obra, pero
contribuyó a aislarle de sus contemporáneos.
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Pronto concibió su creación poética como parte
de un único libro. Es una poesía en sucesión, una
obra en marcha, siempre a la búsqueda de la
perfección absoluta.
El propio escritor estableció tres etapas en su
producción: a) época sensitiva; b) época
intelectual; c) época suficiente o verdadera.
Juan Ramón Jiménez
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La primera etapa de su poesía llega hasta 1915. Su poesía se sitúa en la
órbita del modernismo intimista y simbolista, pero progresivamente, va
introduciendo otros elementos que preludian una poesía más personal:
búsqueda de lo cotidiano y de la vida sencilla, descubrimiento del paisaje
e identificación con la naturaleza, delicada ironía.
La época intelectual se inicia con Diario de un poeta recién casado (1917),
libro capital de la lírica contemporánea. Abre la poesía a las innovaciones
vanguardistas: verso libre, poemas en prosa, enumeraciones caóticas,
collage, desaparición de la anécdota que lleva a la poesía esencial o
poesía pura. Los libros siguientes prosiguen el proceso de
intelectualización y abstracción. Su poesía se va volviendo cada vez más
depurada y estilizada, y su comprensión para el lector se hace más difícil.
La tercera etapa comienza con La estación total (1946), donde la índole
metafísica es cada vez mayor. Son los años del exilio y se acentúa
progresivamente el carácter metafísico.
En prosa, destaca su obra Platero y yo. También escribió numerosos
textos de reflexión teórica, muy valiosos para comprender su concepción
de la poesía y su evolución literaria e ideológica.
Teatro
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El teatro en la época era el principal medio de entretenimiento. Había
numerosos autores y obras. Mucha gente vivía de este negocio. El
teatro era principalmente comercial, con obras de Benavente o
modernistas.
Destacan autores como Carlos Arniches, que escribió sainetes de
ambiente madrileño donde crea el lenguaje castizo, o los hermanos
Quintero, que llevaban a escena una falsa y superficial Andalucía, o
Muñoz Seca, famoso por su parodia de los dramas históricos
neorrománticos La venganza de Don Mendo.
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Sin embargo, había una serie de autores preocupados
por la renovación de la escena española.
Destaca Jacinto Grau, especialmente su obra El señor
de Pigmalión (1921), que incluye elementos
vanguardistas: gusto por mezclar tradiciones literarias,
uso de la farsa, utilización de muñecos.
Ramón María del Valle-Inclán
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El primer renovador de la escena española. Miembro de
la bohemia finisecular, fue uno de los adalides del
modernismo. Excéntrico y de apariencia estrafalaria,
Valle es un hombre que literaturiza su existencia y dedica
su vida a la literatura.
Siempre se declaró antiburgués. Al principio
añoraba una sociedad arcaica y milenaria, lo
que le hizo ser partidario del carlismo, pero la
dureza de la realidad le llevaron a posiciones
ideológicas más a la izquierda.
Su obra es extensa y variada y se puede
dividir en cuatro periodos.
Valle-Inclán: etapa decadentista
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Se extiende hasta 1906 y destaca por la
práctica de la prosa modernista.
Su obra más relevante de este periodo son
las Sonatas, subtituladas Memorias del
marqués de Bradomín.
Esta estructurada como una composición musical en
cuatro tiempos. La obra liga simbólicamente cada estación
del año y el marco geográfico con la edad del protagonista.
Bradomín es un don Juan, un dandi aristocrático.
La obra destaca por su esmerado lenguaje y el cuidado
estilo. Es la obra más brillante del modernismo español.
Valle-Inclán: etapa del primitivismo y
etapa del distanciamiento artificioso
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Etapa primitivista: en cinco años escribe tres obras importantes:
Águila de Blasón, Romance de Lobos y la trilogía La guerra carlista.
Destaca en esta época la crueldad, la violencia y la barbarie, la
destrucción y las pasiones desbordadas. El estilo es bronco y
desgarbado.
Valle-Inclán encuentra en el carlismo un sentimiento popular
antiburgués, el romántico encanto de las causas perdidas, el sabor de
la leyenda y el aura de las antiguas gestas heroicas.
Son novelas fragmentarias, de estructura episódica, capítulos breves,
que atienden al estilo y el lenguaje por encima de todo.
Etapa de distanciamiento artificioso: Valle empieza a experimentar
con el teatro, y se va encaminando hacia lo grotesco y los personajes
caricaturescos.
Valle-Inclán: los esperpentos
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Divinas palabras (1919) es la obra de
transición. Reaparece Galicia, pero como
un mundo miserable donde todos los
personajes se mueven por la avaricia o la
lujuria.
La obra clave que da el cambio es Luces de bohemia (1920). Aparece
aquí la estética del esperpento, que mezcla lo cómico y lo serio, lo
sublime y lo vulgar. Los personajes se conciben como títeres. Se usa
el tono de la farsa y aparece la intención satírica, burlesca y paródica.
Es una actitud distanciada, una estilización estética, una
muñequización de los personajes y una parodia de mitos y tópicos
literarios. Con ellos Valle criticaba la realidad de su tiempo, que le
parecía grotesca.
En esta época también escribió novelas, como Tirano banderas y El
ruedo ibérico, cercanas a los esperpentos.
Luces de bohemia
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Publicada en 1920 en la revista España, y cuatro años más tarde en
libro con variantes.
Contiene quince escenas. La doce primeras se estructuran en torno a
la idea de un viaje de los dos protagonistas, Max Estrella y Latino de
Hispalis, por el Madrid nocturno. Contienen una estructura circular:
en la escena I Max sale de casa hablando de la muerte y en la XII
vuelve a ella para morir. En esas escenas Max toma progresivamente
conciencia de la realidad social española. Las otras tres escenas son el
epílogo tras la muerte de Max.
 Los protagonistas son Max Estrella y don Latino. Max
se inspira en un escritor real, Alejandro Sawa. Es un
poeta ciego que se encuentra en la miseria y marginado
como escritor. Es un bohemio de concepción
airstócrata, anarquista del arte y antiburgués. Latino es
el cínico lazarillo de Max, carente de rasgo de nobleza.
Luces de bohemia
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En la obra hay un constante desfile de personajes, una dispersión de la
acción y una variedad de escenarios, con un ritmo casi cinematográfico.
La mayoría de los personajes están caracterizados de forma
esperpéntica. Se asimilan los comportamientos humanos a los de los
monigotes del teatro de guiñol.
Es la primera obra donde Valle-Inclán incluye el término esperpento. El
esperpento es una categoría estética que nos ofrece la vida humana y la
sociedad desde una óptica deformante.
El autor hablaba de tres miradas a la realidad: desde abajo, que muestra
a los personajes como héroes superiores; como de nuestra propia
naturaleza, que los presenta como iguales; desde arriba, que los
empequeñece y los ridiculiza. Con esa última mirada se degrada y
deforma al ser humano hasta hacerlo grotesco. Eso es lo que hace el
esperpento. De ello deriva la intención crítica social, al reflejar el
absurdo de la realidad.
Luces de bohemia
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La vida bohemia de la que había participado
Valle-Inclán, esa particular forma de entender la
vida y el arte, había desaparecido hacia 1920 y
decide componer esta elegía.
Si Cervantes desmitifica la sociedad española de su tiempo con la
figura de don Quijote como caballero andante lleno de ideales
anacrónicos, que tras su viaje recupera el juicio y muere, ValleInclán caricaturiza la España de 1920 paseando por el Madrid
nocturno a otra figura también llena de ideales y anacrónica, un
escritor bohemio fuera de época, que, también, después de un viaje,
comprende la sinrazón de su vida anterior y muere.
La intención ridiculizadora y caricaturesca en la obra refuerzan el
carácter crítico de este drama, hacen explícito su propósito de
denuncia y compromiso.
El teatro de Lorca
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Durante los años veinte se suceden intentos de renovación dramática,
pero las agrupaciones teatrales independientes, siempre con dificultades
económicas, fue efímera.
Con el advenimiento de la Segunda República, se propició desde
instancias gubernamentales el acercamiento de la cultura a otros medios
sociales. Se fundan las Misiones Pedagógicas para llevar la cultura al pueblo.
Entre otras cosas, se llevó teatro al pueblo gracias a grupos teatrales
surgidos del ámbitos universitario. Uno de esos grupos fue La Barraca,
impulsado por Federico García Lorca.
 Además de poeta, Lorca fue un gran autor
dramático. Experimentó con diversas formas
teatrales.
 Su teatro se desarrolla en dos vías diferentes: a)
el teatro vanguardista próximo al surrealismo,
donde destacan El público y Así que pasen
cinco años; b) el teatro realista.
El teatro de Lorca
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Su teatro realista es más convencional estéticamente. En él el tema
general es la marginación social de las mujeres.
Bodas de sangre y Yerma son dos tragedias de sabor clásico, en las que
Lorca mezcla la prosa y el verso, utiliza coros como en la tragedia
griega, maneja elementos simbolistas y alegóricos y emplea recursos
para lograr una gran intensidad dramática.
La casa de Bernarda Alba es obra cumbre de su arte dramático. En ella
aparecen temas habituales de su obra: la libertad frente a la autoridad,
las pulsiones eróticas y los instintos naturales enfrentados a normas
morales y sociales, la esterilidad y la fecundidad, la frustración vital o la
condición sometida de la mujer. Es una reflexión sobre el poder, sobre
cómo se interiorizan los mecanismos de poder en la vida privada.
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Novecentismo y vanguardias