Qué decir de las mayorías que sufren pobreza,
por culpa de unos cuantos desquiciados desalmados,
aves rapiñas de trajes caros.
Que los autoritarios, demagogos,
especuladores, banqueros
y otras malas hierbas,
en el desierto de sus codicias
y obsesiones de poder,
se deshidraten,
hasta hacerse arena
de la indiferencia y el vacío.
Entre acojonado e indignado,
prefiero ser una tenaz hormiga,
para, con millones más,
derribar los muros
que cercenan la libertad,
y con muchos y muchas más,
construir un convivir sin miedos,
ajeno a superiores e inferiores.
Que los anhelos de justicia social,
encadenen nuestras luchas
de los más sobre los menos.
Ah, y que estas fiestas sirvan,
para que se evaporen los malos momentos
y arraiguen los buenos rollos.
LFFF - 2011
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