Oración por fortaleza espiritual
Lc 22:39-46
“La fuerza no proviene de la capacidad
corporal, sino de una voluntad férrea”
Mahatma Gandhi (1869-1948)
Estadista y pensador pacifista hindú
Introducción
El triatlón es un deporte individual y de
resistencia, que reúne tres disciplinas
deportivas: natación, ciclismo y trote.
Se caracteriza por ser uno de los
deportes más duros que existen en el
panorama competitivo internacional
actual. Los deportistas que lo
practican mantienen un severo
calendario de entrenamientos para
poder hacer frente a las exigentes
condiciones de las pruebas, tanto
físicas como sicológicas.
El triatlón empieza, según la
leyenda popular, por una apuesta entre
marines americanos, en el año 1978, en
la isla de Hawaii, para decidir qué
deporte, y por tanto, qué deportista
sería el más duro y completo en su
conjunto, un nadador, un atleta, o un
ciclista. Esto daría origen al actual
Ironman de Hawai. Sin embargo, hay
otras fuentes que citan carreras
realizadas muchas décadas antes de
este hecho, que podrían considerarse
como un precedente del triatlón actual.
La Unión Internacional de Triatlón fue fundada en 1989
como órgano rector internacional de este deporte, con el principal
objetivo de fomentar este deporte, así como regularlo. Algunos
creen que el Ironman de Hawai debe ser reconocido oficialmente
como el Campeonato Mundial de este deporte en su conjunto. El
triatlón hizo su aparición en los Juegos Olímpicos de Sydney, en
el año 2000, con la distancia olímpica (1500 metros de natación,
40 km de ciclismo y 10 km de trote).
Así como hay disciplinas
deportivas que demandan una fortaleza
física extraordinaria –verdaderos
hombres de hierro—, también las
disciplinas espirituales requieren de
una gran fortaleza espiritual. En la vida
del creyente existen situaciones que
demandan de una extraordinaria
condición espiritual para poder
enfrentarlas y salir victoriosas.
Mientras la exigencia es mayor, así lo
debe ser la fortaleza espiritual.
Jesucristo, en el huerto de Getsemaní y a unas cuantas horas
de enfrentar la cruz del Calvario, requería de una extraordinaria fuerza
espiritual; así, Jesús acudió a su más grande recurso espiritual: la
oración. En esa oración, el Señor nos da tres importantes principios
que debemos considerar para obtener el poder de lo alto para
enfrentar una situación difícil.
“Oramos por fortaleza espiritual:”
I. Solicitando la protección contra la tentación,
Lc 22:40
“Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación”.
¿Es lo mismo un hombre fuerte
que un hombre de fortaleza?
Un hombre fuerte hace ejercicio todos
los días para mantener su cuerpo en forma,
pero... el hombre de fortaleza se pone
de rodillas en oración para mantener su
alma en forma.
Un hombre fuerte no le teme a nada,
pero... el hombre de fortaleza muestra
valor en medio de su temor.
Un hombre fuerte no permite que nadie
obtenga algo mejor que él, pero... el
hombre de fortaleza da lo mejor de él a
todos los demás.
Un hombre fuerte camina con mucha
seguridad, pero... el hombre de
fortaleza sabe que Dios le levantará
cuando él haya caído.
Un hombre fuerte viste su cuerpo con
ropa atlética que revela su musculatura,
pero... el hombre de fortaleza se viste
de gracia, misericordia y confianza que
revelan su fe en Dios.
Un hombre fuerte tiene auto confianza y
sabe que es suficientemente fuerte para la
jornada, pero... el hombre de fortaleza
tiene fe en Jesucristo y sabe que la fuerza
del Señor se manifestará en su jornada.
“Oramos por fortaleza espiritual:”
II. Sometiendo la petición a la voluntad de Dios,
Lc 22:41-42
“Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto
de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero
no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
“Oramos por fortaleza espiritual:”
III. Soportando la presión de la prueba,
Lc 22:44
“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como
grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.
Una muy buena marca para correr
un maratón –poco más de 42
kilómetros— es de 2 hrs. 10
minutos para varones, y 2 hrs. 28
minutos para damas. ¡Eso es un
esfuerzo tremendo y una agonía
mortal!
Pero Lindsay “Zoe” Koplowitz
impuso un tiempo extraordinario
de 36 horas con 9 minutos.
Esta mujer es una verdadera
campeona, pues padece de
esclerosis múltiple y diabetes. Ha
corrido y completado un total de 21
maratones en la ciudad de Nueva
York y ¡lo ha hecho en muletas!
Eso sí es una verdadera agonía.
Conclusión
Los ontomólogos –aquellos biólogos
que se dedican al estudio de los
insectos— sostienen que estos
animalitos, dado su tamaño, son los
seres más fuertes del reino animal.
Dicen, por ejemplo, que un tipo de
mosca puede jalar un peso equivalente
a 170 veces más que su propio peso.
Una abeja puede arrastrar un objeto
3,000 veces más pesado que ella y un
escarabajo puede levantar 850 veces su
peso.
Si un hombre pudiera hacer lo
mismo sería capaz de levantar 60
toneladas, lo cual sería una hazaña
increíble. El mayor peso que haya
levantado un ser humano es 2,850
kilos. Fue realizado el 12 de junio de
1957 por un atleta norteamericano
llamado Paul Anderson.
El Señor Jesucristo cargó sobre sus hombros el peso
del pecado de toda la humanidad. Para llevar a cabo tal proeza
necesitó una extraordinaria fortaleza espiritual. Para conseguir
esta fortaleza se disciplinó en la lectura de la Palabra de Dios,
en el ayuno, pero sobre todo, en la oración. La oración era la
fuente de su fortaleza espiritual, y gracias a ella pudo tener una
vida en conformidad a la voluntad de su Padre.
Nosotros, al igual que nuestro Señor, debemos acudir a Dios
en oración para obtener la fortaleza espiritual requerida para nuestra
vida diaria. Cuando oramos por fortaleza espiritual solicitamos la
protección contra la tentación, sometemos nuestras peticiones a la
voluntad de Dios y soportamos las presiones de la prueba. La
fortaleza espiritual se requiere todos los días y la única manera de
obtenerla es a través de la oración.
Yo te exhorto a que
practiquemos con más ahínco la
oración y obtengamos así la
fortaleza espiritual.
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La_oracin_por_fortaleza_espiritual_-_Lc_22.39