Cada uno debe
encontrar y
seguir su propio
camino
Existen caminos trazados
por el Señor, que nosotros
recorremos sin darnos
cuenta de que forman parte
del Plan Divino.
Los momentos más importantes de
nuestro camino se producen en las
encrucijadas, cuando se presentan
varias opciones, y tenemos que
decidirnos por alguna de ellas.
Tomes el camino que tomes, no
puedes equivocarte. Si te
decides por un camino, es
porque en ese sendero, y no en
el otro, se encuentran las
experiencias que necesitas vivir.
Solo se trata de eso, de vivir
determinadas experiencias, por
eso no hay equivocación posible.
Al miedo no se le puede vencer,
hay que convivir con él. No es
cuestión de derrotarlo, sino de
atravesarlo, de pasar a través de él.
Si consentimos que el miedo nos
paralice, que nos impida hacer lo
que tenemos que hacer, entonces
nos atrapa y nos inmoviliza.
El auténtico Amor, con mayúsculas, lo es todo
o nada. Es expansión del espíritu, es grandeza
sin límites, inabarcable, indescriptible, no hay
nada que lo sujete. Ni siquiera el corazón
humano lo puede contener, porque es más,
mucho más de lo que podamos sentir o
imaginar desde nuestro actual estado de
conciencia…Y no tiene edad, y no esta
sometido a los vaivenes del espacio o del
tiempo. Cuando se ama, cuando el amor es
verdadero, lo es para siempre…Porque el
Amor ES, no hay nada fuera de él. Por eso
Dios es infinito Amor.
Las lágrimas están hechas de
una mezcla de agua y sal, que
actúan sobre nuestro cuerpo y
nuestro espíritu, como un
autentico bálsamo para curar las
heridas del alma.
Todos llevamos dentro luz
y oscuridad, y todos
hacemos algún papel en la
vida de los que nos
rodean…Y a veces nos
toca hacer de personaje
malvado y lo hacemos.
¡Hacemos nuestro papel!
La vida es el juego de Dios en el que todos
participamos. Como todo juego no puede
hacerse sin adversarios; lo cual no quiere
decir enemigos. No tenemos por qué odiar
a nuestros adversarios, ni considerarlos
enemigos…Simplemente, están haciendo
un papel. Y cada cual lo hace lo mejor que
puede…El problema es cuando nos lo
tomamos en serio, y olvidamos que solo se
trata de eso, de un juego. Que sólo estamos
jugando el juego de Dios.
¿Se llevará el
tiempo mis
palabras?
¿Las leerá alguien
alguna vez?
¿Que pensaran de
mí quien las lea?
Citas del libro
“El juego de
Dios” de Rosa
Villada.
Fotografías de la
Peregrinación al
Santuario de
Cortes
Marzo 2008
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