8El
que ayer era mi pueblo, se ha levantado
como enemigo; de sobre el vestido quitasteis
las capas atrevidamente a los que pasaban,
como adversarios de guerra. 9A las mujeres
de mi pueblo echasteis fuera de las casas
que eran su delicia; a sus niños quitasteis mi
perpetua alabanza. 10Levantaos y andad,
porque no es este el lugar de reposo, pues
está contaminado, corrompido grandemente.
8Sois
vosotros los que contra mi pueblo como
enemigos os alzáis. Al irreprochable le arrancáis
el manto; al que pasa confiado le infligís los
desastres de la guerra.
10Levantaos
y marchad, porque no es éste
vuestro
descanso;
por
cuanto
está
contaminado, el enemigo lo devastará, y eso
con espantosa devastación.
1¡Ay
de mí! porque estoy como cuando han
recogido los frutos del verano, como cuando han
rebuscado después de la vendimia, y no queda
racimo para comer; mi alma deseó los primeros
frutos. 2Faltó el misericordioso de la tierra, y
ninguno hay recto entre los hombres; todos
acechan por sangre; cada cual arma red a su
hermano. 3Para completar la maldad con sus
manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por
recompensa; y el grande habla el antojo de su
alma, y lo confirman.
4El
mejor de ellos es como el espino; el más
recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el
que anunciaron tus atalayas; ahora será su
confusión. 5No creáis en amigo, ni confiéis en
príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no
abras tu boca. 6Porque el hijo deshonra al padre,
la hija se levanta contra la madre, la nuera contra
su suegra, y los enemigos del hombre son los de
su casa. 7Mas yo a Jehová miraré, esperaré al
Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.
18Porque
por ahí andan muchos, de los cuales
os dije muchas veces, y aun ahora lo digo
llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios
es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que
sólo piensan en lo terrenal.
4¡Oh
almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra
Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice en
vano: El Espíritu que él ha hecho morar en
nosotros nos anhela celosamente?
9Tu
mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus
adversarios serán destruidos. 10Acontecerá en aquel
día, dice Jehová, que haré matar tus caballos de en
medio de ti, y haré destruir tus carros. 11Haré también
destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus
fortalezas. 12Asimismo destruiré de tu mano las
hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. 13Y haré
destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de
ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos.
14Arrancaré tus imágenes de Asera de en medio de ti, y
destruiré tus ciudades; 15y con ira y con furor haré
venganza en las naciones que no obedecieron.
13Tus
riquezas y tus tesoros entregaré a la
rapiña sin ningún precio, por todos tus
pecados, y en todo tu territorio. 14Y te haré
servir a tus enemigos en tierra que no
conoces; porque fuego se ha encendido en
mi furor, y arderá sobre vosotros.
6¿Quién
permanecerá delante de su ira? ¿y quién
quedará en pie en el ardor de su enojo? Su ira se
derrama como fuego, y por él se hienden las peñas.
7Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y
conoce a los que en él confían. 8Mas con inundación
impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas
perseguirán a sus enemigos. 9¿Qué pensáis contra
Jehová? El hará consumación; no tomará venganza
dos veces de sus enemigos. 10Aunque sean como
espinos entretejidos, y estén empapados en su
embriaguez, serán consumidos como hojarasca
completamente seca. 11De ti salió el que imaginó mal
contra Jehová, un consejero perverso.
24Luego
el fin, cuando entregue el reino al
Dios y Padre, cuando haya suprimido todo
dominio, toda autoridad y potencia. 25Porque
preciso es que él reine hasta que haya
puesto a todos sus enemigos debajo de sus
pies. 26Y el postrer enemigo que será
destruido es la muerte.
13Jehová
saldrá como gigante, y como hombre de
guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará
sobre sus enemigos. 14Desde el siglo he callado, he
guardado silencio, y me he detenido; daré voces
como la que está de parto; asolaré y devoraré
juntamente. 15Convertiré en soledad montes y
collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré
en islas, y secaré los estanques. 16Y guiaré a los
ciegos por camino que no sabían, les haré andar por
sendas que no habían conocido; delante de ellos
cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en
llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
21Si
anduviereis conmigo en oposición, y no me
quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete
veces más plagas según vuestros pecados.
22Enviaré también contra vosotros bestias fieras
que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan
vuestro ganado, y os reduzcan en número, y
vuestros caminos sean desiertos. 23Y si con
estas cosas no fuereis corregidos, sino que
anduviereis conmigo en oposición, 24yo también
procederé en contra de vosotros, y os heriré aún
siete veces por vuestros pecados.
Parábola de las diez minas
26Pues
yo os digo que a todo el que tiene, se
le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene
se le quitará. 27Y también a aquellos mis
enemigos que no querían que yo reinase
sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos
delante de mí.
30El
que no es conmigo, contra mí es; y el
que conmigo no recoge, desparrama.
40Porque
el que no es contra nosotros, por
nosotros es.
21Y
a vosotros también, que erais en otro tiempo
extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo
malas obras, ahora os ha reconciliado 22en su
cuerpo de carne, por medio de la muerte, para
presentaros santos y sin mancha e irreprensibles
delante de él; 23si en verdad permanecéis
fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la
esperanza del evangelio que habéis oído, el cual
se predica en toda la creación que está debajo del
cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.
8Mas
Dios muestra su amor para con
nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. 9Pues mucho más,
estando ya justificados en su sangre, por él
seremos salvos de la ira. 10Porque si siendo
enemigos, fuimos reconciliados con Dios por
la muerte de su Hijo, mucho más, estando
reconciliados, seremos salvos por su vida.
40Él,
respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos
callaran, las piedras clamarían.41Y cuando llegó
cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,
42diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo
menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas
ahora está encubierto de tus ojos. 43Porque
vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te
rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas
partes te estrecharán, 44y te derribarán a tierra, y
a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra
sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo
de tu visitación.
19De
cierto, oh Dios, harás morir al impío;
Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.
20Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus
enemigos toman en vano tu nombre. 21¿No odio,
oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me
enardezco contra tus enemigos? 22Los aborrezco
por completo; Los tengo por enemigos.
23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos; 24Y ve si
hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el
camino eterno.
1Jehová
dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado
de tus pies. 2Jehová enviará desde Sion la
vara de tu poder; Domina en medio de tus
enemigos. 3Tu pueblo se te ofrecerá
voluntariamente en el día de tu poder, En la
hermosura de la santidad. Desde el seno de la
aurora. Tienes tú el rocío de tu juventud.
23Y
se cumplió la Escritura que dice: Abraham
creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y
fue llamado amigo de Dios. 24Vosotros veis,
pues, que el hombre es justificado por las
obras, y no solamente por la fe. 25Asimismo
también Rahab la ramera, ¿no fue justificada
por obras, cuando recibió a los mensajeros y
los envió por otro camino? 26Porque como el
cuerpo sin espíritu está muerto, así también la
fe sin obras está muerta.
13Nadie
tiene mayor amor que este, que uno
ponga su vida por sus amigos. 14Vosotros sois
mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no
sabe lo que hace su señor; pero os he llamado
amigos, porque todas las cosas que oí de mi
Padre, os las he dado a conocer.
8Finalmente,
sed todos de un mismo sentir,
compasivos,
amándoos
fraternalmente,
misericordiosos, amigables; 9no devolviendo
mal por mal, ni maldición por maldición, sino
por el contrario, bendiciendo, sabiendo que
fuisteis llamados para que heredaseis
bendición.
Descargar

Diapositiva 1