La verdad es que los romanos
no se aseaban demasiado ni
lavaban la ropa tan a menudo
como creemos o, al menos,
como sería deseable. Si a
esto añadimos que se
lavaban los dientes con
orines y solían comer la
repugnante salsa de pescado
“garum” podemos hacernos
una idea de la pestilente
atmósfera que se desprendía
y respiraba en las
multitudes.
Sólo las casas de los ricos
disponían de algo parecido a
un baño, aunque muchos
otros poseían una bañera
portátil
que instalaban en la
habitación contigua a la
cocina para disponer de
agua caliente con más
comodidad.
Quienes optaban por bañarse
en público acudían a las
termas, espacios para el
baño y la conversación que
disponían de vestuarios, sala
de calor seco, sala de agua
caliente ,sala de agua fría,
sala de agua templada
,piscina al aire libre,
gimnasio, servicio de
masajes, biblioteca,…
El pueblo egipcio era limpio si lo
comparamos con cualquier otra
civilización antigua. Ellos fueron
conscientes de la importancia de la
higiene, práctica llevada a cabo
diariamente. Sabemos que utilizaban
el natrón como desinfectante y que
muchas de sus costumbres religiosas
estaban relacionadas con la sanidad.
Quizá un fácil acceso al agua del Nilo
junto a temperaturas elevadas sean ya
un paso para seguir una serie de
normas de limpieza personal.
Las personas no solían bañarse todos los días como lo
hacemos nosotros en la actualidad. Bañarse solo una o dos
veces en la vida era mas que suficiente. Solo en caso de
matrimonios, enfermedades o alguna ocasión muy especial
conllevaba a tal sacrificio. Eran como gatos. Repelentes al
agua. De hecho los doctores de aquella época decían que el
agua era dañina para la salud. Por lo tanto recomendaban
hacer baños en seco, es decir, pasarse un trapo seco por el
cuerpo.
Hasta hace muy poco tiempo los
europeos eran conocidos en México
por su falta de baño y los olores
que desprendían.
No había agua corriente el las casas,
en el agua en la que se bañaban la
utilizaban muchas veces, por ejemplo
de la misma familia, el padre de
familia era el primero en bañarse,
luego los otros hombres de la casa por
orden de edad y después las mujeres,
también en orden de edad. Al final los
niños, y los bebes los últimos. Cuando
se llegaba a ellos ya se podía perder
un bebe dentro del agua de lo sucia
que podía estar.
A pesar de la modestia en la que
vivían muchos griegos, estos tenían
un especial cuidado por su higiene
personal.
Desde el periodo arcaico, desde niños
aprendían a nadar y se bañaban en ríos
y en el mar..
Durante la época clásica, las
casas comenzaron a tener
cuartos de aseo y pequeñas
bañeras, hechas de barro,
piedra o ladrillos. Estas se
llenaban con agua caliente y
se vaciaban a mano.
Así vemos como la higiene diaria se limita a
lavarse solo algunas partes del cuerpo,
como las extremidades o la cara, siempre en
seco. De esta forma prolifera el uso de
diversos perfumes y aromas, que como todo
en esta época es un símbolo de distinción
social, las clases más altas usaban olores
exclusivos, mientras que los más pobres
debían conformarse con otros más sencillos,
como puede ser la mezcla entre aceite y
hollín.
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