III. LA LLAMADA DEL
DEBER
-El deber hasta Kant
-El deber desde Hume
-Nietzsche
-La autonomía del superhombre
El deber hasta Kant
• La ética de Kant es racional, es decir, que lo que ha de mover al
•
•
•
•
•
hombre es su razón y no su instinto
Para Kant la ley determina lo que es bueno y, por lo tanto, hay que
adherirse a la ley por puro respeto a ella
La moral de Kant no sólo debe someterse a la ley si no que, otra
condición indispensable es que sea universalizable, es decir, que se
pueda convertir en ley para todos
El deber de unos para con otros es lo que nos permite vivir en
sociedad como seres racionales y no como animales instintivos
(Ayllón)
Hay unos derechos porque hay unos deberes: se pueden exigir
unos derechos porque el ser humano está internamente obligado
Deberes = aquellas posibilidades de la libertad vividas como
obligatorias
El deber desde Hume
• La realidad de Hume está basada en hechos empíricos
• Valores = hechos no empíricos, por tanto, negación de los mismos
• Ejemplo: “tengo una deuda, pero no por tenerla, estoy obligado a
cumplirla o pagarla”. No se puede pasar del “ser” al “deber ser”
• Según Ayllon, ética de Hume va contra la funcionalidad del ser
humano (el ser humano en tanto que objeto de la realidad, tiene una
función. Esto supone que su conducta debe tener un fundamento;
no pueden ser actos indiferentes)
• Postulados de Hume heredados por los positivistas y por los
neopositivistas (problemas éticos = pseudoproblemas: ej. “robar
dinero es malo”. Robar dinero es un hecho real, pero que sea malo
es sólo un sentimiento)
• La ética se convierte en el estudio de lo meramente sentimental
NIETZSCHE
• “Dios ha muerto” = muerte del deber y victoria de la autonomía
•
•
•
•
•
•
absoluta
Moral = construcción ideológica para dominar a los demás (invento
de los débiles para sojuzgar a los fuertes)
Eterno retorno (el mundo no tiene sentido y está condenado a
repetirse, influencia de Heráclito “panta rei”)
Superhombre:
1. acaba con el deber
2. está por encima del bien y del mal
3. construye nuevos valores
LA AUTONOMÍA DEL
SUPERHOMBRE
• Nacimiento de las filosofías sospechosas: se centran en relevar a la
razón de su función rectora y confían a otras instancias las riendas
de los destinos humanos
• Superhombre: hombre que levanta el deber
• ANTECEDENTES LITERARIOS: Gorgias, Platón (habla sobre la
dominación que deben ejercer las clases fuertes sobre las débiles);
Macbeth, Shakespeare (Macbeth mata al rey para hacerse con la
corona de Escocia. MORALEJA: “los actos VS la naturaleza
engendran disturbios VS la naturaleza”); Crimen y castigo,
Dostoiewski (la conciencia del protagonista, Raskolnikov, estaba
tranquila porque estaba estropeada)
• POSTERIORES: Lobo de mar, Jack London (el protagonista, Lobo
Larsen, considera que los valores morales son un pegote cultural
LA AUTONOMÍA DEL
SUPERHOMBRE
adherido a la personalidad por medio de la educación recibida)
• Según Ayllon: “lo mismo que el sueño de la razón produce
individuos necesariamente frustrados, el sueño de la autonomía
produce individuos frustrados y sociedades ingovernables”
• Sociedad actual:
- se pretende acabar con el deber y sustituirlo por el individualismo
- se desprecia la abnegación y se estimulan los deseos inmediatos
- más importancia a las normas indoloras y a una moral sin
obligación ni sanción
- Según Lipovetsky: sociedad actual (perdida del autocontrol y
potenciación del individualismo; estimulación del ego, vida libre y
cumplimiento inmediato de los deseos)
LA AUTONOMÍA DEL
SUPERHOMBRE
• Lipovetsky: 1. la autonomía absoluta es inviable en una sociedad
(por eso la cárcel está llena de individuos que llevaron la autonomía
hasta sus límites); 2. la autonomía es una condición que hay que
proteger pero no hay que poner el peso de la moralidad en ella
• Conclusión: según Ayllon, la ética debe ser formal y material porque
la formalidad requiere el contenido material de las acciones éticas.
• “La vida humana tiene rasgos que son necesarios e inevitables en
cualquier sociedad y su presencia requieren unos deberes de los
cuales no se puede escapar”
Descargar

III. LA LLAMADA DEL DEBER