CAPITULO VI
SISTEMAS RACIONALES
DE LA MORAL
Lic. Rocío POMASUNCO
HUAYTALLA
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
Kant distingue dos
principales puntos:
◦ Lo que viene de la razón.
◦ Lo que proviene de la
voluntad.
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a) Lo que viene de la razón.
 Esta idea de la ley moral y del bien no se puede deducir
de la experiencia; la ley moral no dice lo que es sino lo
que debe ser.
No puede provenir de la experiencia por varias razones:
◦ La experiencia humana moral es concreta, particular,
es decir "a posteriori"; la ley moral es universal y
necesaria, es decir "a priori".
◦ Las leyes naturales nada ordenan ni mandan:
únicamente se limitan a describir lo que ocurre. La ley
moral se expresa siempre en forma de orden, de
imperativos.
No enuncia lo que ocurre sino lo que debe ocurrir.
◦ Antes de la experiencia, de los hechos o acciones, ya
tenemos previamente una noción de lo bueno y de lo
malo; se trata de un juicio "a priori": haz el bien y
evita el mal, la idea del bien y del mal es anterior, no
lo extraemos de la experiencia.( Obviamente da por
supuesto que el sujeto solo persigue el bien).
◦ Consecuencia: la distinción entre el Ser y el Deber Ser
muestra la imposibilidad de que extraigamos la ley
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moral de la experiencia.
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Entonces, si no puede fundamentarse en la
experiencia,¿cual podría ser el fundamento
de
la
ley
moral?.
Si no puede ser la experiencia, no queda otro
recurso
que
la
razón.
La razón por si misma es independiente de
todo acontecer, es la que orienta y guía el
acontecer humano, su comportamiento, su
conducta; y se llega a la conclusión de que es
lo
mismo
conocimiento
racional
y
conocimiento "a priori".
Aquí parece que razón equivale a consciencia
y lo que conocemos hoy por inconsciente
quedará
reflejado
en
sus
últimas
proposiciones que el denomina postulados.
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b) Lo que proviene de la voluntad: los
imperativos.
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La voluntad es buena en si misma, no por lo que haga,
no porque alcanza el fin que se proponga; es decir:
◦ La buena voluntad es autónoma,: la voluntad se da
a si mismo leyes, que Kant llama imperativos: en
ellos está el deber moral del hombre. Y estos
imperativos son absolutos.
◦ Kant rechaza toda heteronomia, y llega a decir que
si la voluntad se mueve por inclinaciones o por el fin
u objeto deja de ser autónoma y se convierte en
heterónoma.
◦ La voluntad es el único legislador moral que se
puede admitir, la autonomía de la voluntad consiste
en
que
ella
es
por
si
misma
la
ley.
La ley que la voluntad se dicta a si misma, Kant la
llama
imperativo
Categórico.
No condicionado por nada, no puede ser hipotético,
es necesariamente absoluto; es el deber por el
deber.
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Kant no ofrece reglas de conducta que
nos permitan vivir honestamente, no da
normas de ninguna clase, sino criterios
racionales para determinar la validez de
todas las reglas, de todas las normas.
Y llega a la conclusión de que el criterio
supremo de la moral, la única orientación
válida de toda conducta humana, la única
que se le puede llamar ética, es el deber
por el deber.
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Freud se enfrentó a esa concepción al
descubrir el principio del placer y enterrar
2 milenios de prejuicios.
Se da en su "Filosofía.." profundiza sobre el
tema y la posibilidad de estar bien en el
mal contrariando el pensamiento de esa
época que culmina con los postulados
Kantianos.
Para que esta moral, que podemos
denominar Kantiana, sea universal tiene que
apoyarse en imperativos, que provienen de la
voluntad, no solamente de la razón: estos
imperativos tienen que ser categóricos, no
hipotéticos.
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La Teología Moral es una ciencia teológica que
trata de profundizar con las luces de la razón y
la fe en las enseñanzas morales de Cristo y de
su Iglesia con el fin de presentarlas de modo
sistemático y organizado.
Para estudiar la moralidad de determinadas
conductas concretas, es preciso situar al
hombre redimido en este contexto y conocer
así los fundamentos de la moralidad: el fin
último del hombre; su vocación a vivir unido a
Cristo, luchando por identificarse con Él; la ley
moral, a través de la cual nuestro Padre Dios
nos quiere conducir libre y amorosamente
hacia la felicidad; la percepción de la voluntad
divina a través de la conciencia, etc.
6.2. El cristianismo y la moral teológica
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La Moral Cristiana nace y se nutre de la fe en
Jesús de Nazaret confesado como Cristo y
aceptado como la norma incondicional de la
praxis cristiana. Las expresiones de ese
peculiar aliento ético son múltiples y variadas:
en el creyente actúa la sensibilidad ética
nueva que se encauza a través del
discernimiento
histórico-salvífico
;
las
decisiones brotan de la opción fundamental
de la conversión y se concretan en actitudes
coherentes con la intencionalidad básica de la
caridad.
El cristianismo percibe y practica en los
valores direcciones particulares que se
traducen en preferencias éticas a construir el
reino de Dios. El resultado de estas
peculiaridades es la constitución de un
universo moral nuevo: el de la moral vivida
de los cristianos y el de la moralropohuayta
formulada de
la reflexión teológica.
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El cristianismo no es esencialmente una
moral. No pertenece ni siquiera al tipo de
religiones que, como el budismo, funcionan a
modo de "sabidurías morales". El cristianismo
es fundamentalmente un ámbito de sentido
trascendente (fe) y de celebración religiosa
(simbólica sacramental).
Sin embargo, al cristianismo le corresponde
como un elemento imprescindible el realizar
una praxis histórica en coherencia con la fe y
la celebración cultural. De otro modo sería
una realidad alienada y alienante.
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Fin de la Presentación
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