Hacia el Domingo 2º ORDINARIO
HACIA EL DOMINGO 2º ORDINARIO
Para Orar Cada Día
el Evangelio del Domingo Próximo
Del Lunes 13 al Domingo 19 de enero 2014
Hacia el Domingo 2º Ordinario
Orar en el Corazón del Mundo: Por el desarrollo económico de
los pueblos en la dignidad de las personas.
 Una manera de vivir el bautismo (2/3)
Orar en la Casa
Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo
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Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche
editado por Christ Source de Vie, Toulouse
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Evangelio de Jesucristo según san Juan
Capítulo 1, versículos 29 al 34
“Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es
el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me
refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que
me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía,
pero he venido a bautizar con agua para que él fuera
manifestado a Israel». Y Juan dio este testimonio:
2
«He visto al Espíritu descender del cielo en forma de
paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero
el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel
sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer
sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo". Yo
lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de
Dios».
3
LUN 13
MAR 14
Juan y Jesús
¿Podemos meditar estas palabras sin colocarlas en el contexto del
Juan el profeta
principio del evangelio de san Juan? Si puedo, tomo tiempo para
leer una parte del primer capítulo (Jn 1,1-34) que pone en
presencia uno del otro a Juan Bautista y a Jesús. En el pasaje que
se nos propone, asistimos a un encuentro entre ellos, y Juan
confiesa que no conocía a Jesús. ¿Acaso no es su primo? Sin duda,
pero todavía tiene que descubrirlo de otro modo, con el corazón,
como debemos hacerlo nosotros mismos. Para dejarme guiar en
este descubrimiento, puedo orar con las palabras que usó el
evangelista san Juan: Señor, tú eres el Verbo, la vida, la luz, el
Cordero de Dios… enséñame a conocerte con el corazón.
Se dice de Juan Bautista que él es el último de los
profetas. Profeta es aquel que “ve” antes que los demás
(verbo utilizado en cuatro ocasiones), y que comprende
el sentido de las cosas. Entonces, ¿qué ve Juan Bautista?
Ve a Jesús que viene hacia él, y vio al Espíritu descender
y posarse sobre él cuando lo bautizó. Inspirado por el
Espíritu, comprende que Jesús viene de Dios. Por el
bautismo, cada cristiano ha recibido el Espíritu Santo y
se vuelve a su manera un profeta. Enséñame, Señor, a
“ver” los signos de tu presencia en mí y a mi alrededor.
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5
MIÉ 15
JUE 16
Jesús Cordero de Dios
“Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo”. A fuerza de oírla en la liturgia, esta frase ya no
nos sorprende. Pero ¿en verdad nos damos cuenta del
peso de estas palabras? Jesús es el hombre de los dolores
que cargó con nuestros sufrimientos, la oveja muda de la
que habla el profeta Isaías (53,3-7), y el cordero pascual
(Ex 12,1-28). Iluminado por el Espíritu, Juan ve que Jesús
es aquel de quien habla la Escritura. Al pronunciar estas
palabras en la Eucaristía, pediré al Señor la gracia de
entrar mucho más en este misterio del Cordero que toma
sobre sí el mal para librarnos de él.
6
Juan el enviado
Apeguémonos a la manera en la que Juan Bautista
descubre quién es Jesús. Él nos hace parte de ella cuando
dice: “El que me envió a bautizar con agua me dijo…” Se
sabe enviado por Dios y escucha su palabra. Hay una
estrecha relación entre su escucha de Dios y el
conocimiento interior que tiene de Jesús. ¿No sucedería lo
mismo con nosotros, los bautizados? Señor, tú que me
envías a anunciar la buena nueva, enséñame a ponerme
cada vez más a la escucha de tu Palabra.
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VIE 17
SÁB 18
Juan el testigo
Si Juan Bautista es un enviado, también es un testigo. Esto
se nos dice a lo largo del primer capítulo de san Juan. Vino
para dar testimonio a otro. Y sabemos hasta dónde va a
conducirlo este testimonio, pues morirá mártir –que es la
traducción griega de la palabra “testigo”. A nosotros
también nos pide Jesús que seamos testigos, en nuestras
relaciones familiares, de vecinos, de amigos. Y esto nos
lleva algunas veces a tomar riesgos. Señor, pon en mí tu
Espíritu de fuerza para ser un testigo audaz.
Jesús Hijo de Dios
Al ver a Jesús y al dejarse iluminar por el Espíritu, Juan
Bautista penetra el misterio de Dios. Se atreve a decir de
Jesús. “Este es el Hijo de Dios”. Su convicción profunda
está dictada por una proximidad con Aquel que lo envió a
bautizar. Entro en mí y me pregunto quién es Jesús para
mí y qué palabras uso para hablar de él a quienes me
rodean. Espíritu de Jesús, concédeme las palabras que
alcancen los corazones de hoy.
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8
DOM 19
Enviado en misión
Hoy es domingo. Es el día en que se nos invita a la mesa del Señor
para compartir su Palabra y su Pan. ¿Acaso no es un lugar
privilegiado para profundizar en Iglesia nuestro conocimiento de
Jesús y nuestra intimidad con él? A imagen de Juan Bautista, y
siguiendo su ejemplo, nos situamos entre Jesús – a quien
aprendemos a conocer- y nuestros hermanos – a quienes somos
enviados. En la primera lectura de este día (Is 49, 5-6) se nos dan
palabras de luz para este envío en misión: “yo te destino a ser la luz
de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la
tierra”. Dejemos brillar esta luz en nosotros y no dudemos en
“meditarla” en el transcurso del día para saborearla y alimentarnos
de ella.
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Orar en el Corazón del Mundo
con el Papa Francisco
Oremos para que se promueva
un
auténtico
desarrollo
económico, respetuoso de la
dignidad de todos los hombres y
de todos los pueblos.
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Una manera de
vivir el bautismo
(2/3)
ORAR EN LA CASA
Recuerdo mi identidad de “hijo de Dios”. Lo soy desde
ahora, no gracias a mis esfuerzos sino gratuitamente, sin
haberlo merecido. Me doy cuenta de este don precioso
que se me hace y veo cómo puedo transformar toda mi
vida si me atrevo a hacerme cercano, incluso amigo, de los
pobres, de quienes sufren, de los humildes, de la gente
despreciada… como lo hizo Jesús.
Veamos nuestras identificaciones. Descubramos cómo se
encuentra mencionada nuestra identidad: nombre,
apellido, fecha y lugar de nacimiento, foto. Esto expresa
bien quiénes somos y, sin embargo, no venimos de
ninguna parte. Estamos situados en una filiación: hijo o
hija de… Si esto no nos da de qué hablar, hablemos de
nuestros padres y abuelos, de nuestro origen.
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13
ORAR EN LA CASA
Luego tomemos tiempo para hacer una identificación de
Jesús. ¿Qué pondríamos en ella? Luego veamos cómo San
Juan nos dice quién es Jesús al escuchar el evangelio de
este domingo. Guardemos un momento de silencio para
saborear la expresión: “Él es el Hijo de Dios”.
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“Él es el Hijo de Dios”
San Juan 1, 34
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Juan Bautista, consciente de su identidad, no se
considera el Mesías: sabe mantener su lugar.
Probablemente a causa de esta conciencia muy clara que
tiene de sí mismo es capaz de reconocer en Jesús al Hijo
de Dios. Para proclamar este acto de fe, se apoya en las
palabras de quien lo envió a bautizar con agua. El día de
hoy, la construcción de nuestra identidad requiere
tiempo. Tan solo progresivamente descubrimos quiénes
somos en la relación con los demás. Nuestra tentación
algunas veces es tomarnos por Mesías o por alguien que
no somos en verdad.
La verdad se hace poco a poco. Al revelarnos quién es él,
Jesús nos revela también quiénes somos nosotros. Él, el
Hijo único del Padre, nos invita a ser hijos a su manera y
entonces hermanos y hermanas unos de otros. Por ello
somos bautizados en el Espíritu Santo. Esta semana,
abramos los ojos y veamos a quienes nos rodean para
recibirlos como regalos. Nos sorprenderá cómo esto
transforma
nuestra
existencia.
Reconoceremos
furtivamente en ellos el rostro de Cristo.
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