JESUCRISTO
REY DEL UNIVERSO
24 de noviembre 2013
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios
Padre todopoderoso
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que
quisiste fundar todas las cosas
en tu Hijo muy amado, Rey del
universo, haz que toda la
creación, liberada de la
esclavitud del pecado, sirva a tu
majestad y te glorifique sin fin.
Por Jesucristo Nuestro Señor
Lectura del segundo libro de
Samuel
En aquellos días, todas las tribus
de Israel fueron a Hebrón a ver a
David y le dijeron:
-- Hueso tuyo y carne tuya somos;
ya hace tiempo, cuando todavía
Saúl era nuestro rey, eras tú
quien dirigías las entradas y
salidas de Israel. Además el
Señor te ha prometido: "Tú serás
el pastor de mi pueblo Israel, tú
serás el jefe de Israel.”
Todos los ancianos de Israel
fueron a Hebrón a ver al rey, y el
rey David hizo con ellos un pacto
en Hebrón, en presencia del
Señor, y ellos ungieron a David
como rey de Israel. Palabra de
Dios. Te alabamos Señor
Vamos alegres a la casa del
Señor
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén
Vamos alegres a la casa del
Señor
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de
justicia,
en el palacio de David
Vamos alegres a la casa del
Señor
Lectura de la segunda carta del
Apóstol San Pablo a los
Colosenses
Hermanos:
Damos gracias a Dios Padre, que
nos ha hecho capaces de
compartir la herencia del pueblo
santo en la luz. Él nos ha sacado
del dominio de las tinieblas, y nos
ha trasladado al reino de su Hijo
querido, por cuya sangre hemos
recibido la redención, el perdón de
los pecados. Él es imagen de Dios
invisible, primogénito de toda
criatura; porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e
invisibles, tronos, dominaciones,
principados, potestades; todo fue
creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se
mantiene en él. Él es también la
cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él
es el principio, el primogénito de
entre los muertos, y así es el
primero en todo. Porque en él
quiso Dios que residiera toda la
plenitud. Y por él quiso reconciliar
consigo todos los seres: los del
cielo y los de la tierra, haciendo la
paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor
Lectura del Santo Evangelio según
San Lucas
En aquel tiempo, las autoridades
hacían muecas a Jesús, diciendo:
-- A otros ha salvado; que se
salve a sí mismo, si él es el
Mesías de Dios, el
Elegido.
Se burlaban de él también los
soldados, ofreciéndole vinagre y
diciendo:
-- Si eres tú el rey de los judíos,
sálvate a ti mismo.
Había encima un letrero en
escritura griega, latina y hebrea:
"Éste es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores
crucificados lo insultaba, diciendo:
--¿No eres tú el Mesías? Sálvate a
ti mismo y a nosotros.
Pero el otro lo increpaba:
-- ¿Ni siquiera temes tú a Dios,
estando en el mismo suplicio? Y lo
nuestro es justo, porque recibimos
el pago de lo que hicimos; en
cambio, éste no ha faltado en
nada.
Y decía:
-- Jesús, acuérdate de mí cuando
llegues a tu reino.
Jesús le respondió:
-- Te lo aseguro: hoy estarás
conmigo en el paraíso.
Palabra del Señor
Jesucristo
Rey del Universo
CREDO
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Jesucristo hoy se revela como el
Único que nos puede ofrecer la
verdadera salvación. Pidámosle,
como el buen ladrón.
-Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Por el Papa, los obispos, los
sacerdotes y consagrados.
-Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Por los pueblos que sufren la
guerra, el hambre y el terrorismo.
-Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Por los enfermos, los moribundos,
los que sufren la soledad, la
marginación, la mendicidad yla
explotación.
--Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Para que en la familia y desde
todas las instancias sociales y
políticas se defienda la vida
humana desde su comienzo hasta
su fina natural.
-Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Por las parroquias, las
comunidades laicas, los que
ofrecen su tiempo en el
voluntariado y los que están al
servicio de los más necesitados.
-Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Por los que no creen, los que caen
en la tentación, los que sufren
adicciones y los que han perdido la
esperanza.
-Señor, acuérdate de nosotros
cuando llegues a tu reino.
Señor. Haz que te ofrezcamos
nuestra vida con generosidad para
que puedas reinar en ella mientras
esperamos la llegada de tu reinado
eterno. Te lo pedimos a ti, que
vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS
OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, el sacrificio
de la reconciliación de los
hombres pidiéndote
humildemente que tu Hijo
conceda a todos los pueblos el
don de la paz y la unidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque
consagraste Sacerdote eterno y
Rey del universo a tu único Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
ungiéndolo con óleo de alegría,
para que ofreciéndose a si mismo,
como víctima perfecta y
pacificadora en el altar de la cruz,
consumara el misterio de la
redención humana y, sometiendo a
su poder la creación entera,
entregara a tu majestad infinita un
reino eterno y universal: el reino de
la verdad y la vida, el reino de la
santidad y la gracia, el reino de la
justicia, el amor y la paz.
Por eso, con los ángeles y
arcángeles y con todos los coros
celestiales catamos sin cesar el
himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
Aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra; y
reunida aquí en el domingo, día en
que Cristo ha vencido a la muerte y
nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal;
y con el Papa Francisco, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
Jesucristo
Rey del Universo
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Después de recibir el alimento de la
inmortalidad, te pedimos. Señor
que quienes nos gloriamos de
obedecer los mandatos de Cristo,
Rey del universo, podamos vivir
eternamente con él en el reino del
cielo
. Por Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
Jesucristo
Rey del Universo
Descargar

XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)