24 Domingo del Tiempo ordinario
15 de septiembre de 2013
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios
Padre todopoderoso
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, creador y dueño de
todas las cosas, míranos, y para
que sintamos el efecto de tu
amor, concédenos servirte de
todo corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que contigo vive y reina en
la unidad del Espíritu Santo y es
Dios por los siglos de los siglos.
Amen.
Lectura del libro del Éxodo
En aquellos días, el Señor dijo a
Moisés:-”Anda, baja del monte, que
se ha pervertido tu pueblo, el que tú
sacaste de Egipto. Pronto se han
desviado del camino que yo les
había señalado. Se han hecho un
novillo de metal, se postran ante él,
le ofrecen sacrificios y proclaman:
Este es tu Dios, Israel, el que te
sacó de Egipto”.
Y el Señor añadió a Moisés: “Veo
que este pueblo es un pueblo de
dura cerviz. Por eso, déjame: mi
ira se va a encender contra ellos
hasta consumirlos. Y de ti haré un
gran pueblo”.
Entonces Moisés suplicó al Señor,
su Dios: “¿Por qué, Señor, se va
a encender tu ira contra tu pueblo
que tu sacaste de Egipto con
gran poder y mano robusta?
Acuérdate de tus siervos,
Abrahán, Isaac e Israel, a quienes
juraste por ti mismo, diciendo:
Multiplicaré vuestra descendencia
como las estrellas del cielo, y toda
esta tierra de que he hablado se
la daré a vuestra descendencia
para que la posea por siempre.
Y el Señor se arrepintió de la
amenaza que había pronunciado
contra su pueblo.
Palabra de Dios
Me pondré en camino adonde
está mi padre
Misericordia, Dios mío, por tu
bondad, por tu inmensa compasión
borra mi culpa; lava del todo mi
delito, limpia mi pecado.
Me pondré en camino adonde
está mi padre
Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu
firme; no me arrojes lejos de tu
rostro, no me quites tu santo
espíritu.
Me pondré en camino adonde
está mi padre
Señor, me abrirás los labios, y mi
boca proclamará tu alabanza. Mi
sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Me pondré en camino adonde
está mi padre
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a su derecha
Me pondré en camino adonde
está mi padre
Lectura de la primera carta del
apóstol san Pablo a Timoteo
Querido hermano: Doy gracias a
Cristo Jesús, nuestro Señor, que
me hizo capaz, se fió de mi y me
confió este ministerio. Eso que yo
antes era un blasfemo, un
perseguidor y un insolente. Pero
Dios tuvo compasión de mi,
porque yo no era creyente y no
sabía lo que hacía. El Señor
derrochó su gracia en mi,
dándome la fe y el amor en Cristo
Jesús. Podéis fiaros y aceptar sin
reserva lo que os digo: que Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a
los pecadores, y yo soy el primero.
Y por eso se compadeció de mi;
para que en mi, el primero,
mostrara Cristo Jesús toda su
paciencia, y pudiera ser modelo
de todos los que creerán en él y
tendrán vida eterna. Al Rey de los
siglos, inmortal, invisible, único
Dios, honor y gloria por los siglos
de los siglos. Amén.
Palabra de Dios
Lectura del Santo Evangelio según
San Lucas
En aquel tiempo, solían acercarse
a Jesús los publicanos y los
pecadores a escucharle. Y los
fariseos y los escribas
murmuraban entre ellos: “Este
acoge a los pecadores y come
con ellos”. Jesús les dijo esta
parábola:
“Si uno de vosotros tiene cien
ovejas y se le pierde una, ¿no deja
las noventa y nueve en el campo y
va tras la descarriada, hasta que la
encuentra? Y, cuando la
encuentra, se la carga sobre los
hombres, muy contento; y, al llegar
a casa, reúne a los amigos y a los
vecinos para decirles:
¡Felicitadme!, he
encontrado la oveja que se me
había perdido.
Os digo que así también habrá
más alegría en el cielo por un solo
pecador que se convierta que por
noventa y nueve justos que no
necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas
y se le pierde una, ¿no enciende
una lámpara y barre la casa y
busca con cuidado, hasta que la
encuentra? Y cuando la encuentra,
reúne a las amigas y a las vecinas
para decirles: ¡Felicitadme!, he
encontrado la moneda que se me
había perdido”. Os digo que la
misma alegría habrá entre los
ángeles de Dios por un solo
pecador que se convierta.
También les dijo:
-”Un hombre tenía dos hijos; el
menor de ellos dijo a su padre:
Padre, dame la parte que me toca de
la fortuna. El padre les repartió los
bienes.
No muchos días después, el hijo
menor, juntando todo lo suyo,
emigró a un país lejano, y allí
derrochó su fortuna viviendo
perdidamente. Cuando lo había
gastado todo, vino por aquella
tierra un hambre terrible, y empezó
él a pasar necesidad. Fue
entonces y tanto le insistió a un
habitante de aquel país que lo
mandó a sus campos a guardar
cerdos. Le entraban ganas de
llenarse el estómago de las
algarrobas que comían los cerdos;
y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre
tienen abundancia de pan; mientras
yo aquí me muero de hambre. Me
pondré en camino adonde está mi
padre, y le diré: Padre, he pecado
contra el cielo y contra ti; ya no
merezco llamarme hijo tuyo:
trátame como a uno de tus
jornaleros”.
Se puso en camino adonde estaba su
padre; cuando todavía estaba lejos,
su padre lo vio y se conmovió: y
echando a correr, se le echó al cuello
y se puso a besarlo. Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y
contra ti; ya no merezco llamarme
hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad en seguida el mejor traje y
vestidlo; ponedle un anillo en la
mano y sandalias en los pies;
traed el ternero cebado y matadlo;
celebremos un banquete, porque
este hijo mío estaba muerto y ha
revivido; estaba perdido, y lo
hemos encontrado”.
Y empezaron el banquete. Su hijo
mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la
casa, oyó la música y el baile, y
llamando a uno de los mozos, le
preguntó qué pasaba. Éste le
contestó: “Ha vuelto tu hermano; y
tu padre ha matado el ternero
cebado, porque lo ha recobrado
con salud”.
Él se indignó y se negaba a entrar;
pero su padre salió e intentaba
persuadirlo. Y él replicó a su
padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo,
sin desobedecer nunca una orden
tuya, a mí nunca me has dado un
cabrito para tener un banquete con
mis amigos; y cuando ha venido ese
hijo tuyo que se ha comido tus
bienes con malas mujeres, le matas
el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y
todo lo mío es tuyo; deberías
alegrarte, porque este hermano tuyo
estaba muerto y ha revivido; estaba
perdido, y lo hemos encontrado”.
Palabra del Señor
HOMILÍA
CREDO
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo,
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Como Moisés que intercedió por el
pueblo, acerquémonos a la
presencia del Señor y oremos por
la Iglesia y por el mundo entero
diciendo:
-Padre, escúchanos.
Para que la Iglesia se abra al
mundo y salga al encuentro de los
que no conocen a Cristo.
Oremos.
-Padre, escúchanos.
Para que los que un día
abandonaron su fe vuelvan a la
comunidad y celebren a Jesucristo
con alegría y gozo.
Oremos.
-Padre, escúchanos.
Para que Dios derrame su gracia
en los que llama a consagrar su
vida a él y éstos le sirvan en los
más pobres y necesitados.
Oremos.
-Padre, escúchanos.
Para que Dios cree un corazón
puro en todos los que viven en
pecado, los renueve con su
Espíritu y les dé gracia.
Oremos.
-Padre, escúchanos.
Para que seamos capaces de
volver siempre con humildad a la
casa del Padre y vivir en su
misericordia.
Oremos.
-Padre, escúchanos.
Padre misericordioso, mira a tus
hijos que te suplican, acoge sus
oraciones, que están anhelantes
de tu amor. Por Jesucristo nuestro
Señor. Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS
OFRENDAS
Se propicio a nuestras súplicas,
Señor, y recibe con bondad las
ofrendas de tus siervos, para que
la oblación que ofrece cada uno en
honor de tu nombre sirva para la
salvación de todos. Por Jesucristo
nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias, Padre Santo,
siempre y en todo lugar,
por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por el, que es tu Palabra,
hiciste todas las cosas;
tú nos lo enviaste para que,
hecho hombre por obra del Espíritu
Santo y nacido de María, la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
El, en cumplimiento de tu voluntad,
para destruir la muerte y
manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz,
y así adquirió para ti un pueblo
santo.
Por eso con los ángeles y los
santos proclamamos tu gloria,
diciendo:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.
Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra; y
reunida aquí en el domingo, día en
que Cristo ha vencido a la muerte y
nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal;
y con el Papa Francisco, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
La acción de este sacramento,
Señor, penetre en nuestro cuerpo y
nuestro espíritu, para que sea su
fuerza, no nuestro sentimiento,
quien mueva nuestra fe.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
Descargar

XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)