10Y
el que da semilla al que siembra, y pan al
que come, proveerá y multiplicará vuestra
sementera, y aumentará los frutos de vuestra
justicia, 11para que estéis enriquecidos en
todo para toda liberalidad, la cual produce
por medio de nosotros acción de gracias a
Dios. 12Porque la ministración de este
servicio no solamente suple lo que a los
santos falta, sino que también abunda en
muchas acciones de gracias a Dios;
13pues
por la experiencia de esta
ministración glorifican a Dios por la
obediencia que profesáis al evangelio de
Cristo, y por la liberalidad de vuestra
contribución para ellos y para todos;
14asimismo en la oración de ellos por
vosotros, a quienes aman a causa de la
superabundante gracia de Dios en vosotros.
15¡Gracias a Dios por su don inefable!
11Porque
como la tierra produce su
renuevo, y como el huerto hace brotar su
semilla, así Jehová el Señor hará brotar
justicia y alabanza delante de todas las
naciones.
4Juntándose
una gran multitud, y los que de cada
ciudad venían a él, les dijo por parábola: 5El
sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras
sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue
hollada, y las aves del cielo la comieron. 6Otra
parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó,
porque no tenía humedad. 7Otra parte cayó entre
espinos, y los espinos que nacieron juntamente
con ella, la ahogaron. 8Y otra parte cayó en buena
tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno.
Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que
tiene oídos para oír, oiga.
1Aquel
día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
2Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se
sentó, y toda la gente estaba en la playa. 3Y les habló
muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el
sembrador salió a sembrar. 4Y mientras sembraba, parte
de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y
la comieron. 5Parte cayó en pedregales, donde no había
mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad
de tierra; 6pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía
raíz, se secó. 7Y parte cayó entre espinos; y los espinos
crecieron, y la ahogaron. 8Pero parte cayó en buena
tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a
treinta por uno. 9El que tiene oídos para oír, oiga.
3Oíd:
He aquí, el sembrador salió a sembrar; 4y al
sembrar, aconteció que una parte cayó junto al
camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron.
5Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía
mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía
profundidad de tierra. 6Pero salido el sol, se
quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Otra parte
cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la
ahogaron, y no dio fruto. 8Pero otra parte cayó en
buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y
produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
9Y
sus discípulos le preguntaron, diciendo:
¿Qué significa esta parábola? 10Y él dijo: A
vosotros os es dado conocer los misterios
del reino de Dios; pero a los otros por
parábolas, para que viendo no vean, y
oyendo no entiendan. 11Esta es, pues, la
parábola:
10Entonces,
acercándose los discípulos, le
dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11El respondiendo, les dijo: Porque a
vosotros os es dado saber los misterios del
reino de los cielos; mas a ellos no les es
dado. 12Porque a cualquiera que tiene, se le
dará, y tendrá más; pero al que no tiene,
aun lo que tiene le será quitado. 13Por eso
les hablo por parábolas: porque viendo no
ven, y oyendo no oyen, ni entienden
10Cuando
estuvo solo, los que estaban cerca
de él con los doce le preguntaron sobre la
parábola. 11Y les dijo: A vosotros os es dado
saber el misterio del reino de Dios; mas a los
que están fuera, por parábolas todas las
cosas; 12para que viendo, vean y no perciban;
y oyendo, oigan y no entiendan; para que no
se conviertan, y les sean perdonados los
pecados. 13Y les dijo: ¿No sabéis esta
parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las
parábolas?
La semilla es la palabra de Dios. 12Y los de junto
al camino son los que oyen, y luego viene el
diablo y quita de su corazón la palabra, para que
no crean y se salven. 13Los de sobre la piedra son
los que habiendo oído, reciben la palabra con
gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún
tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
14La que cayó entre espinos, éstos son los que
oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes
y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan
fruto. 15Mas la que cayó en buena tierra, éstos son
los que con corazón bueno y recto retienen la
palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
18Oíd,
pues, vosotros la parábola del sembrador:
19Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende,
viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su
corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20Y
el que fue sembrado en pedregales, éste es el que
oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21pero no
tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al
venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra,
luego tropieza. 22El que fue sembrado entre espinos,
éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y
el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace
infructuosa. 23Mas el que fue sembrado en buena tierra,
éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y
produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
14El
sembrador es el que siembra la palabra. 15Y éstos son los
de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero
después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la
palabra que se sembró en sus corazones. 16Estos son asimismo
los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han
oído la palabra, al momento la reciben con gozo; 17pero no
tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque
cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la
palabra, luego tropiezan. 18Estos son los que fueron sembrados
entre espinos: los que oyen la palabra, 19pero los afanes de este
siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas,
entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 20Y éstos son
los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la
palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento
por uno.
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