17Y
al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a
la voz de tu mujer, y comiste del árbol de
que te mandé diciendo: No comerás de él;
maldita será la tierra por tu causa; con dolor
comerás de ella todos los días de tu vida.
18Espinos y cardos te producirá, y comerás
plantas del campo. 19Con el sudor de tu
rostro comerás el pan hasta que vuelvas a
la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues
polvo eres, y al polvo volverás.
6Mas
los impíos serán todos ellos como
espinos arrancados, Los cuales nadie
toma con la mano; 7Sino que el que quiere
tocarlos Se arma de hierro y de asta de
lanza, Y son del todo quemados en su
lugar.
5Espinos
y lazos hay en el camino del
perverso; El que guarda su alma se alejará
de ellos.
19El
camino del perezoso es como seto de
espinos; Mas la vereda de los rectos, como una
calzada.
30Pasé
junto al campo del hombre perezoso, Y junto
a la viña del hombre falto de entendimiento; 31Y he
aquí que por toda ella habían crecido los espinos,
Ortigas habían ya cubierto su faz, Y su cerca de
piedra estaba ya destruida. 32Miré, y lo puse en mi
corazón; Lo vi, y tomé consejo.
5El
sembrador salió a sembrar su semilla; y
mientras sembraba, una parte cayó junto al
camino, y fue hollada, y las aves del cielo la
comieron. 6Otra parte cayó sobre la piedra; y
nacida, se secó, porque no tenía humedad.
7Otra parte cayó entre espinos, y los espinos
que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.
8Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y
llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas
cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos
para oír, oiga.
11Esta
es, pues, la parábola: La semilla es la palabra
de Dios. 12Y los de junto al camino son los que oyen, y
luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra,
para que no crean y se salven. 13Los de sobre la
piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra
con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún
tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. 14La
que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero
yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas
y los placeres de la vida, y no llevan fruto. 15Mas la
que cayó en buena tierra, éstos son los que con
corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan
fruto con perseverancia.
18Estos
son los que fueron sembrados
entre espinos: los que oyen la palabra,
19pero los afanes de este siglo, y el engaño
de las riquezas, y las codicias de otras
cosas, entran y ahogan la palabra, y se
hace infructuosa.
7Porque
la tierra que bebe la lluvia que
muchas veces cae sobre ella, y produce
hierba provechosa a aquellos por los cuales
es labrada, recibe bendición de Dios; 8pero la
que produce espinos y abrojos es reprobada,
está próxima a ser maldecida, y su fin es el
ser quemada.
1Ahora
cantaré por mi amado el cantar de mi
amado a su viña. Tenía mi amado una viña en
una ladera fértil. 2La había cercado y
despedregado y plantado de vides escogidas;
había edificado en medio de ella una torre, y
hecho también en ella un lagar; y esperaba
que diese uvas, y dio uvas silvestres. 3Ahora,
pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá,
juzgad ahora entre mí y mi viña.
4¿Qué
más se podía hacer a mi viña, que yo
no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo
que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 5Os
mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:
Le quitaré su vallado, y será consumida;
aportillaré su cerca, y será hollada. 6Haré que
quede desierta; no será podada ni cavada, y
crecerán el cardo y los espinos; y aun a las
nubes mandaré que no derramen lluvia sobre
ella.
12Sembrad
para vosotros en justicia, segad
para vosotros en misericordia; haced para
vosotros barbecho; porque es el tiempo de
buscar a Jehová, hasta que venga y os
enseñe justicia. 13Habéis arado impiedad, y
segasteis iniquidad; comeréis fruto de
mentira, porque confiaste en tu camino y en
la multitud de tus valientes.
4Yo,
pues, te envío a hijos de duro rostro y
de empedernido corazón; y les dirás: Así ha
dicho Jehová el Señor. 5Acaso ellos
escuchen; pero si no escucharen, porque son
una casa rebelde, siempre conocerán que
hubo profeta entre ellos. 6Y tú, hijo de
hombre, no les temas, ni tengas miedo de
sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y
espinos, y moras con escorpiones; no tengas
miedo de sus palabras, ni temas delante de
ellos, porque son casa rebelde.
3Porque
así dice Jehová a todo varón de Judá
y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y
no sembréis entre espinos. 4Circuncidaos a
Jehová, y quitad el prepucio de vuestro
corazón, varones de Judá y moradores de
Jerusalén; no sea que mi ira salga como
fuego, y se encienda y no haya quien la
apague, por la maldad de vuestras obras.
22Mas
el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz,
paciencia,
benignidad,
bondad,
fe,
23mansedumbre,
templanza; contra tales
cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo
han crucificado la carne con sus pasiones y
deseos. 25Si vivimos por el Espíritu, andemos
también por el Espíritu. 26No nos hagamos
vanagloriosos, irritándonos unos a otros,
envidiándonos unos a otros.
EL FRUTO DEL ESPIRITU SANTO
AMOR
FE
GOZO
PAZ
TEMPLANZA
BONDAD
BENIGNIDAD
MANSEDUMBRE
PACIENCIA
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