DOMINGO 15º
DEL
TIEMPO ORDINARIO
Salió
el sembrador
a sembrar.
La Liturgia de este domingo nos invita
a reflexionar sobre la importancia de
la PALABRA DE DIOS y nos exhorta a ser
una "tierra buena“ que acoja la Palabra
y produzca frutos
abundantes
en la vida
de cada día.
En la 1ª Lectura, el Profeta compara la
Palabra de Dios con la LLUVIA.
No volverá, sin haber cumplido su misión.
En la 2ª Lectura,
Pablo enseña
que el tiempo
de la sementera
siempre es difícil,
se sufre con dolor
la espera,
mas no se trata de
un grito de muerte,
y sí del inicio de
una nueva vida que está llegando.
En el Evangelio,
con la Parábola
de la SEMILLA y
del SEMBRADOR,
vemos que el fruto
de la Palabra de Dios
depende
de la calidad
de la tierra.
Aquel día, salió Jesús de casa
y se sentó junto al lago.
Y acudió a él tanta gente
que tuvo que subirse a una barca;
se sentó, y la gente se quedó de pie
en la orilla.
Les habló
mucho rato
en parábolas:
Salió
el sembrador
a sembrar.
Al sembrar,
un poco cayó
al borde
del camino;
vinieron
los pájaros
y se lo comieron.
Otro poco cayó
en terreno pedregoso,
donde apenas tenía tierra,
y, como la tierra
no era profunda,
brotó en seguida;
pero, en cuanto salió el sol, se abrasó
y por falta de raíz se secó.
Otro poco cayó
entre zarzas,
que crecieron
y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra
buena y dio grano:
unos, ciento;
otros, sesenta;
otros, treinta.
El que
tenga oídos
que oiga.
Salmo 64
La semilla cayó en tierra buena
y dio fruto.
Tú cuidas la tierra y la riegas,
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dio va llena de agua.
La semilla cayó en tierra buena
y dio fruto.
Tú preparas los trigales:
riegas los surcos igualas los terrenos
tu llovizna los deja mullidos,
bendices su brotes.
La semilla cayó en tierra buena
y dio fruto.
Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se llenan de alegría.
La semilla cayó en tierra buena
y dio fruto.
Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses
que aclaman y cantan.
La semilla cayó en tierra buena
y dio fruto.
Aleluya
La semilla es la palabra de Dios,
el sembrado es Cristo;
quien lo encuentra, vive para siempre.
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