La iglesia
medieval
Andrea Mutolo
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1
El edicto de Milán
El César Galerio parece haber sido el principal
instigador de la persecución de Diocleciano, pero él
fue también el primero en reconocer públicamente su
fracaso y sacar las consecuencias.
Sucesor de Diocleciano en la suprema dignidad
imperial, llegó pronto el día en que se persuadió de
cuán grande había sido el error cometido; por eso,
sintiéndose enfermo Augusto Galerio publicó en
Sárdica el año 311 un edicto que constituía la
rectificación de toda su antigua política religiosa.
El edicto reconocía al cristianismo un derecho de
existencia legal.
2
3
• La tolerancia legal instaura por Galerio fue tan sólo un
primer paso, al que pronto siguieron otros: dos años
más tarde, a principios del 313, se promulgó la
legislación de libertad religiosa que ha pasado a la
historia con el nombre de Edicto de Milán.
• Este Edicto fue el resultado de las reuniones
celebradas en aquella ciudad por los emperadores
Constantino y Licinio en Milán en febrero del año 313
4
El principio que se acordó
fue el de la plena libertad
religiosa, en vez de la
simple tolerancia otorgada
al cristianismo por
Galerio: a todos los
súbditos, incluidos
expresamente los
cristianos, se les autorizaba
a seguir libremente la
religión que mejor les
pareciera.
5
• La orientación cristiana de Constantino se acentuó
con el paso del tiempo, especialmente a partir del año
324 en que comenzó a ser único soberano de la
totalidad del Imperio.
• Por otra parte, Constantino puso cada vez más de
manifiesto sus preferencias por el cristianismo y sus
deseos de favorecer a la Iglesia. Templos y basílicas se
edificaron en Roma y Constantinopla, sufragadas por
el fisco imperial.
6
• Con este fin convocó el concilio de
Nicea del 325, para restablecer la
unidad de la fe, perturbada por las
doctrinas heréticas de Arrio.
• Pero donde mejor se percibe la
inspiración cristiana que animaba
Constantino es en su legislación.
• Muerto Constantino no se
interrumpió por ello el avance del
cristianismo. Cualquiera que fuese
su actitud ante la Iglesia se
mostraron resueltamente contrarios
al paganismo.
7
• La cristianización de la
sociedad
• La conversión de
Constantino abrió a las
muchedumbres las puertas
de la Iglesia.
• El siglo IV presenció la
conversión al cristianismo
de las multitudes de los
hombres corrientes, del
Visión de Santa Elena, 1580. Santa Elena,
hombre
medio
que
en
todas
madre del emperador romano Constantino
(306-337 d.C.), está representaba dormida, las épocas y civilizaciones
sentada, con la cabeza reclinada sobre una
constituye la mayoría de la
mano; la historia sagrada le atribuye la
visión que la llevó a encontrar
población.
la verdadera Cruz.
8
• Esta transformación no se produjo de modo repentino
sino a través de un proceso que duró tiempo. La
cristianización había comenzado por las ciudades, y las
“iglesias” locales fueron durante los primeros siglos
comunidades urbanas, integradas casi exclusivamente po
personas procedente de los ambientes ciudadanos.
• No puede, por tanto, sorprender que la ciudad fuera el
medio social que llegó antes a estar plenamente
cristianizado.
9
El término “pagano”, en su
sentido religioso equivales a
idólatra o gentil que todavía
conserva, se acuño en una
época en que las urbes eran ya,
por regla general, cristianas,
mientras que la población
campesina, los aldeanos
habitantes del pagus (división
territorial del campo) –los
pagani- permanecían todavía
fuera de la Iglesia, aferrados a
sus tradiciones y cultos
ancestrales.
10
• De las comunidades cristianas a la sociedad cristiana
• La recepción de las muchedumbres en la Iglesia tuvo como
inevitable consecuencia una cierta pérdida de “calidad” del pueb
cristiano, en relación con el de épocas anteriores.
• En una sociedad cristianizada, al revés de lo que ocurría en la er
de las persecuciones, el hombre no llegaba a la Iglesia en virtud
una conversión personal, sino que nacía dentro de ella. 11
La difusión del
bautismo de infantes
alteró también otros
aspectos de la disciplina
sacramental.
Desapareció
gradualmente la
costumbre de
administrar los tan sólo
en las grandes
solemnidades –Pascua,
Pentecostés- y se
confirió a los recién
nacidos a lo largo de
todo el año.
12
• Durante los primeros siglo y
siguiendo las enseñanza de San
Pablo, se recomendaba vivamente a
los cristianos que no llevasen sus
disputas temporales ante los
tribunales civiles, sino que las
sometiesen a un juicio arbitral, en el
seno de su propia comunidad.
• Tal fue el origen de la jurisdicción
eclesiástica, que hizo del obispo el
juez ordinario de los cristianos. Esta
jurisdicción fue reconocida
oficialmente por Constantino, que
permitió a los tribunales episcopales
juzgar toda clase de pleitos y otorgó
pleno valor civil a sus sentencias.
13
Ambrosio fue nombrado gobernador de
todo el norte de Italia, con residencia en
Milán. Y sucedió que murió el
Arzobispo de Milán, y cuando se trató
de nombrarle sucesor, el pueblo se
dividió en dos bandos, unos por un
candidato y otros por el otro. Ambrosio
temeroso de que pudiera resultar un
tumulto y producirse violencia se fue a
la catedral donde estaban reunidos y
empezó a recomendarles que
procedieran con calma y en paz. Y de
pronto una voz entre el pueblo gritó:
"Ambrosio obispo, Ambrosio obispo".
Consideremos todavía un
aspecto más, pero muy
representativo, del tránsito de
la comunidad a la sociedad
cristiana: la cuestión de la
intervención popular en la
designación del obispo. La
disciplina tradicional recibida
de la Iglesia primitiva,
disponía que los obispos
fueran elegidos por el clero y
por el pueblo. La intervención
del pueblo se fue reduciendo
hasta convertirse en una
aclamación simbólica.
14
• La evangelización de los campos
• La conversión de los campos fue la gran
tarea pastoral que hubo de emprender la
Iglesia, a partir de la instauración del
Imperio cristiano.
• El culto de los mártires, y de los santos en
general, jugó entonces un papel muy
importante en la catequesis cristiana.
• Las masas rurales estaban formadas por
gentes simples y rudas, para las que los
santos –unos hombres de carne y hueso que
habían encarnado las virtudes cristianasconstituían la lección más práctica de la
pedagogía de la fe.
15
• El culto a las reliquias se
difundió mucho en esta época,
porque respondía plenamente a
las exigencias más íntimas de la
sensibilidad religiosa de los
hombres de entonces.
• Este proceso de cristianización
de las comunidades rurales fue
muy largo y pasaron siglos antes
de que el cristianismo llegase a
impregnar profundamente la
vida social.
16
• Estructura de la sociedad cristiana: clérigos y laicos
• El Imperio cristiano, a partir de Constantino, fue concediendo a
los clérigos una serie de excepciones a la ley común, que reciben
la denominación genérica de “privilegios clericales”: Los más
notables fueron el privilegio de fuero, las inmunidades fiscales,
pero quizá sea la disciplina sobre el celibato obligatorio,
promulgada en el siglo IV, la innovación más relevante que
17
produjo en el estatuto jurídico del clero.
Los orígenes monásticos
en Oriente
• La tradición ascética de la Iglesia
primitiva dio vida desde
principios del siglo IV al gran
movimiento monástico.
• La espiritualidad monástica tuvo
entonces como principales
maestros a Evagrio Póntico y a
Juan Casiano. El primero adaptó
para los monjes la doctrina
espiritual de los grandes maestros
alejandrinos, Clemente y
Orígenes.
18
En torno a San Antonio Abad (251356), se congregó un gran número
de discípulos que poblaron desiertos
como los de Nitria y Scete. Su modo
de vivir, que se llamó vida
anacorética, se caracterizaba sobre
todo por la soledad y el silencio. En
poco tiempo se contaron millares de
anacoretas que habitaban en cuevas
o cabañas, bien aislados o bien en
grupos de dos o tres, dedicados
plenamente a la oración, la
penitencia y el trabajo manual. Una
vez por semana, el día del Señor, los
solitarios accedían a la iglesia común
para asistir a los oficios divinos y
escuchar los consejos de los
ancianos.
19
• Mientras de este modo en el Bajo
Egipto, se iniciaba la vida anacorética,
San Pacomio, en la Tebaida, ponía los
fundamentos de otro género de vida
religiosa, la cenobítica. Pacomio (286346) aportó al monaquismo dos
novedades que tuvieron decisiva
influencia sobre su futuro desarrollo: la
vida común y la obediencia al superior
religioso.
• Frente a la soledad de los anacoretas, los
monjes pacomianos vivían juntos en
grandes monasterios, a veces verdaderos
pueblos, y formaban comunidades
numerosísimas.
20
• Además, en vez de la independencia propia de la
existencia de los solitarios, la vida cenobítica se hallaba
minuciosamente regulada, de acuerdo con una
disciplina casi castrenense.
• El monaquismo egipcio, en su doble forma
anacorética y cenobítica, constituyó el primer capítulo
de la historia de los monjes.
21
• El primer monacato occidental
• En la península italiana, las
corrientes ascéticas procedentes de
Oriente dejaron también sentir su
influjo desde mediados del siglo IV.
• La estancia en Roma de San
Ananstasio y, más tarde, el empuje
espiritual de San Jerónimo
provocaron la aparición en la
ciudad de comunidades femeninas
constituidas por damas patricias,
algunas de las cuales trasladaron
luego su residencia a Palestina.
San Jerónimo penitente,
El Greco
22
• En otras ciudades obispos
como Eusebio de Vercelli y
Ambrosio de Milán erigieron
monasterios, cuya observancia
fue una mezcla de tradiciones
locales e influencias recibidas
de Oriente.
• Pero el monacato en Italia y en
muchas otras regiones iba a
recibir un impulso decisivo
gracias a San Benito, que con
toda razón ha podido ser
llamado el Padre de los monjes
de Occidente.
23
San Benito (480-547) reunió su primera comunidad en l
soledad de Subiaco y la organizó inspirándose en
directrices análogos a las que eran propias de los
cenobios pacomianos.
• Mas tarde en la cima de un monte próximo a la villa de
Cassino realizó su segunda fundación Montecassino.
24
Abatia Monte Cassino
En Monte Cassino, la comunidad de vida era más
intensa, la dirección del abad más inmediata y la
existencia de los monjes, perfectamente regulada, se
dividía entre la oración litúrgica, la lectio divina y el
trabajo manual.
Al final de su vida, Sen Benito compuso una Regla con
destino a monjes casianenses que marchaban a fundar
nuevos monasterios.
25
• El día de Navidad del año 800
Carlomagno recibió la corona
imperial en la basílica de San
Pedro de Roma de manos del
papa León III.
• Carlomagno no vino a ser un
emperador romano más: fue el
emperador cristiano que dirigía
el Imperio romano; el carácter
cristiano era el rasgo que
especificaba y confería su acento
característico al poder imperial.
26
Pronto se hizo evidente que desaparecido el fundador,
el Imperio no podía subsistir por mucho tiempo. Algo
más sobrevivió el título de emperador, envuelto en un
halo de prestigio, y que los Papas atribuyeron a aquel
monarca que cumplía la función más característica del
oficio imperial: la protección de la Iglesia romana y de
los dominios pontificios en Italia.
27
Ludovico Pío
La decadencia carolingia
La obra política de Carlomagno no
consiguió perdurar. Tras la muerte de gran
emperador, que había ejercido una
autoridad indiscutida sobre la Cristiandad
occidental y sobre la propia Iglesia, se
inició un nuevo período histórico en el que
hicieron su aparición poderosos factores
de disgregación que acabaron por destruir
el Imperio carolingio.
• La pérdida de prestigio del poder imperial
se puso ya de manifiesto en tiempos del
sucesor de Carlos, su hijo Ludovico Pío.
28
• La sociedad feudal
• La barbarización de las costumbres,
la decadencia del poder público, la
creciente inseguridad derivada de
esa decadencia y de los peligros
internos y exteriores que
amenazaban a las clases más débiles
fueron factores principales del
proceso que difundió el sistema
feudal por la mayor parte del
Occidente europeo.
29
• El vacío dejado en la sociedad de
la Alta Edad Media pro el eclipse
de Roma hubo de llenarlo la casta
de guerreros profesionales que se
creó como consecuencias de las
invasiones germánicas.
• Esta casta militar nobiliaria se
transformó además durante los
primeros siglos de la Edad Media
en una clase de grandes
terratenientes, cuya potencia real
se fundaba primordialmente sobre
la tierra
30
Secularización de las
estructuras eclesiásticas
• Las pretensiones de señores laicos
de ejercer determinados derechos
sobre las iglesias comenzaron a
manifestarse en el tránsito de la
Antigüedad al Medioevo, cuando
los propietarios de grandes
dominios erigieron en sus tierras
iglesias y oratorios, para la cura
pastoral de una población
campesina.
31
Iglesia
románica,
adyacente al
Castillo
Ése fue el origen de las llamadas “iglesias propias”,
que subsistieron durante muchos siglos, y que los
fundadores y sus descendientes miraban como si
fueran bienes de su propiedad, nombrando el clérigo
que había de regirlas.
32
Las intromisiones del poder secular
en la vida de las iglesias alcanzaron
uno de sus momentos más agudos
en tiempos de Carlos Martel. Este
príncipe, que con su título de
Mayordomo de palacio ejercía la
suprema autoridad en la Francia
merovingia, realizó una
considerable secularización de
bienes eclesiásticos que expropió a
la Iglesia para donarlos a señores
laicos; y pero todavía, entregó
también obispados y abadías a sus
fieles vasallos, como recompensa
por los servicios que le prestaban.
33
El Siglo de Hierro del
Pontificado
En los años finales del
siglo IX comenzó un
largo período de
agudísima decadencia de
la Sede Romana, que los
historiadores conocen
bajo el nombre de
“Siglo oscuro” o “Siglo
de Hierro”.
34
El verdadero comienzo del siglo de hierro puede situarse en el
momento de la muerte del papa Formoso (891-96). Formoso
se había enemistado con la poderosa casa de los duques de
Spoleto, y el odio de éstos le persiguió hasta más allá de la
muerte y promovió la celebración del famoso “sínodo
cadavérico”, en que el cuerpo momificado de Formoso fue
desenterrado para ser juzgado y condenado en San Pedro por
un concilio romano. El pueblo de Roma, indignado ante el
atroz espectáculo, se levantó contra el papa Esteban VI (89697) que había presidido el sínodo y que fue reducido a presión
35
y asesinado.
Luego, durante
siglo y medio,
desfilaron en veloz
sucesión cerca de
40 Papas y
antipapas, muchos
de los cuales
tuvieron
pontificados
efímeros o
murieron de
muerte violenta,
sin dejar apenas
memoria.
36
La dynastie des
Saxons, 919-1024
• El Sacro Romano Imperio
• Extinguidas las últimas secuelas del pasado carolingio,
los duques de las diversas naciones germánicas
eligieron como rey de Alemania a Enrique I, duque de
Sajonia. De este modo, en el año 919, se restauraba la
realeza germánica en la persona de un príncipe. Se
ponían las bases de la estructura política que iba a ser
durante muchos siglos piedra angular de la Cristiandad
occidental.
37
El papa Juan XII y el
emperador Otón I
• La gran empresa iniciada por
Enrique fue proseguida y
rematada felizmente por su hijo
y sucesor Otón I (936-73). Este
monarca tuvo para la historia
europea una importancia
semejante a la que había tenido
Carlomagno siglo y medio
antes.
• El 2 de febrero 962 Juan XII
coronó solemnemente en San
Pedro a Otón I.
38
• Restableció los derechos soberanos contenidos en la
Constitución romana de Ludovico Pío del año 824, en
virtud de los cuales el emperador ejercía una función de
vigilancia sobre la administración de los territorios de la
Iglesia romana y, más todavía, controlaba las elecciones
pontificias, ya que ningún nuevo Papa habría de ser
consagrado hasta prestar juramento de fidelidad al
emperador.
39
La coronación de Otón I
significaba una renovatio Imperio y
también una translatio, transferencia
del Imperio de los reyes francos que
antes lo detentaron a sus nuevos
titulares, los reyes de Alemania.
• El monarca alemán, al ser elegido
por los príncipes, tomaba el título
de “rey de los romanos” y se
convertía en candidato único al
Imperio.
La corona imperial de Otón I
40
• La reforma de Cluny
• La secularización de los monasterios, a que
antes se ha hecho referencia, hizo imposible
el mantenimiento en ellos de una auténtica
vida religiosa.
• Muchas grandes abadías habían recídibo
entonces el privilegio de inmunidad, que las
liberaba de la jurisdicción de los condes,
junto con las tierras y gentes de su
pertenencia.
• En septiembre del año 909, el duque
Guillermo III de Aquitania concedió al abad
Bernon el lugar de Cluny en la diócesis de
Macon, para fundar un monasterio donde se
observaba la regla de San Benito y en el cual
el abad sería libremente elegido por los
41
monjes.
• Este monasterio, no tan sólo estaría
inmune de toda autoridad laical,
sino también de la jurisdicción del
obispo diocesano, y en dependencia
directa del Romano Pontífice.
• El éxito de Cluny movió a otros
monasterios a solicitar que se hiciera
extensiva a ellos la reforma,
sometiéndose al efecto a la potestad
de la abadía, que pronto se encontró
a la cabeza de un número de casas
religiosas en las cuales había sido
restaurada la observancia regular.
42
Así se constituyó la
Congregación cluniacense,
llamada también Orden de
Cluny, que se extendió por
todos los países del
Occidente europeo y que en
sus momentos de apogeo
llegó a reunir en conjunto
cerca de 1.200 monasterios.
En todos ellos se guardaba
una auténtica vida regular,
fundada en la observancia de
la Regla de San Benito.
43
Los monjes cluniacenses, sacerdotes muchos de ellos
tenían como principal ocupación el servicio del coro,
ya que la celebración del Oficio divino ocupaba la
mayor parte de la jornada del monje. El trabajo
manual, especialmente el cultivo de la tierra, fue
dejado en manos de trabajadores agrícolas
dependientes del dominio monástico.
44
• Se ha dicho que Cluny formó un verdadero “Imperio
monástico”, en el cual una nube de monasterios
dependían, en mayor o menor grado, de la abadía madre
El abad de Cluny extendía su autoridad sobre todos
ellos.
• El régimen centralizado hacía que el abad de Cluny
tuviese plena autoridad sobre miles de monjes.
45
• La Reforma Gregoriana
• A mediados del XI, se abre un período histórico que puede
considerarse como la flor y el fruto de la Edad Media europea.
• Si consideramos el histórico general dentro del cual se produjo
este hecho, podemos comprobar que en aquellos tiempos el
Occidente europeo, superaba la anarquía de los primeros siglos
del feudalismo, vivió dentro de un orden feudal, que se
acomodaba bien a la estructura y las exigencias de la sociedad
contemporánea.
• La gran época del feudalismo presenció el renacimiento de la
vida urbana
46
Otón III
• Los Papas pregregorianos
• La prematura muerte de Otón III (1002) había dejado otr
vez el Pontificado en manos de las facciones feudales
romanas.
• El enérgico monarca alemán Enrique III, por fin, hacia
mediados del siglo XI, dedica su atención a la triste
situación del Pontificado.
• Enrique III se arrogó la facultad de designar directamente
a los Papas que hubieran de ocupar la vacante pontificia.
Enrique, en 1046, designó como Papa Clemente II, que le
coronó emperador e inició la serie de los Papas germánico
que restauraron el honor y el prestigio del Pontificado.
47
En 1059, Nicolás II celebró su primer sínodo en Letrán
que promulgó un importante decreto regulando la
elección pontificia. Por primera vez, ésta fue reservada a
un reducido cuerpo de electores, el Colegio de
Cardenales. La intervención del clero y pueblo romanos
se fijó en una simple aclamación del Papa elegido. En
cuanto al emperador, se usó una fórmula
deliberadamente ambigua: al joven rey Enrique y a sus
sucesores les correspondía “el debido honor y
reverencia”.
48
• La lucha por la libertad de la Iglesia
• Los Papas gregorianos habían conseguido liberar la
elección pontificia de injerencias de los poderes
seculares, Se había dado un gran paso en el camino de la
libertad eclesiástica.
• No tan sólo la cabeza, sino todo el cuerpo de la Iglesia
se hallaba necesitado de reforma, y de modo muy
especial el clero, que sufría las consecuencias de algunos
males particularmente graves
49
• Las directrices de la
Reforma gregoriana
• En el año 1073, la
muerte de Alejandro II,
el cardenal Hidebrando
fue elegido Papa y se
llamó Gregorio VII. El
nuevo Papa era el alma
del movimiento de
reforma eclesiástica que,
desde hacía un cuarto de
siglo, impulsaba el
Pontificado.
50
• Los principios fundamentales de la
doctrina gregoriana se hallan
resumidos en los Dictatus Papae,
compuestos por Gregorio VII en
1075. Se trata de un conjunto de
27 proposiciones, que recogen las
tesis clásicas de los teóricos
defensores de la supremacía del
poder espiritual sobre el temporal.
• Los Dictatus proclamaban que la
supremacía en la Cristiandad
pertenecía al Pontificado romano,
que encarnaba en el mundo la
potestad espiritual.
51
• El Pontificado y las iglesias
particulares
• La Reforma gregoriana tuvo como
otro de sus rasgos esenciales la
centralización del gobierno
eclesiástico.
• La centralización romana tuvo en la
institución de los legados
pontificios su principal
instrumento. Los legados
aseguraban la comunicación entre
Roma y los reinos cristianos, hacían
llegar a todas partes las directrices
de la reforma eclesiástica y velaban
por su eficaz una ampliación. 52
• Una interesante faceta de la centralización gregoriana
fue la supresión de las liturgias propias de ciertas Iglesia
particulares y la introducción en su lugar de la liturgia
romana.
• El monacato cluniacense, entonces en todo su esplendo
contribuyó de modo notable a la reforma eclesiástica. L
incorporación a la Orden de Cluny de tantos
monasterios en distintos territorios cristianos fue un
camino para la restauración de la disciplina monacal.
53
• La cuestión de las Investiduras
• En tiempos de los Otones o durantes
el reinado de Enrique III había sido
evidente la preeminencia de la
potestad imperial. Pero el Pontificado
gregoriano, con su programa de
libertad eclesiástica no podía admitir
una tal subordinación.
• El sínodo romano del 1075 abordó
directamente el problema de la
investidura al prohibir a todos los
eclesiásticos de recibir, por cualquier
título, una iglesia de manos de un laico,
bajo pena de excomunión.
Un rey otorga la investidura a un obispo
54
• Gregorio VII y
Enrique IV
• La lucha entre
Gregorio VII y
Enrique IV se inició
abiertamente en 1075,
cuando Enrique
desafiando la
prohibición pontificia,
designó a Tetaldo para
la sede arzobispal de
Milán y nombró a otros
prelados para diversos
obispados alemanes e
italianos.
55
• Antes estos hechos, Gregorio
VII reaccionó con toda
energía y en el sínodo
cuaresmal romano de febrero
de 1076 excomulgó a
Enrique. Todos los obispos
partidarios de Enrique fueron
también suspensos y
excomulgados.
Ir a Canossa es una muy vieja • La penitencia de Enrique IV,
expresión que recuerda la
tres días esperando ante las
peregrinación del emperador
germano Enrique IV al castillo puestas de Canossa, es un
episodio famoso de la
de aquel nombre, para
implorar, del papa Gregorio
historia medieval.
VII, su santa absolución.
56
• El Concordato de Worms
• El problema de las investiduras en el
Imperio llegó por fin a una solución,
después de medio siglo de violencias,
excomuniones y polémicas
doctrinales.
• En Francia, en el año 1098, se llegó a
un acuerdo entre el papa Urbano II y
el rey Felipe I, en virtud del cual el
monarca y los grandes renunciaron a
la investidura por el báculo y el anillo,
reservándose la colación de las regalía
al nuevo prelado, previa prestación
por éste del juramento de fidelidad.
57
• La solución del problema de la
investidura en el Imperio tardó más
en llegar. Pascual II en 1111, propuso
una solución radical: la renuncia por
parte de los obispos a todas las
regalías anejas al cargo, a cambio de
la renuncia por el emperador a
cualquier intervención en los
nombramientos eclesiásticos.
• Mas esta propuesta revolucionaria,
que venía a despojar a los obispos
germánicos de su condición de
príncipes seculares, suscitó una
formidable protesta del episcopado y
hubo de ser prontamente retirada.
58
Ubicación de Worms
• El acuerdo llegó, por fin, en el
pontificado de Calixto II (1119-24)
y el 23 de septiembre de 1122 se
firmó el Concordato de Worms.
• Se establecía en él la norma de que
los prelados serían escogidos bajo
el procedimiento de elección
canónica, aunque el monarca
alemán tendría el derecho de
presenciar las elecciones. El
metropolitano había de investir al
nuevo obispo de sus poderes
espirituales. Al rey correspondía, en
cambio, la colación de las regalías.
59
• La sociedad cristiana
medieval
• La pacificación de las
costumbres
• De la Iglesia provinieron los
primeros intentos de
introducir en la sociedad
cristiana un orden que
permitiera la pacífica
convivencia entre las gentes.
Para ello disponía de unas
armas espirituales, las penas
canónicas, que era eficaces
frente a los hombres
creyentes.
60
• Los tres grandes “ordenes” –
clérigos, guerreros y
trabajadores- tenían
respectivamente por misión la
oración, el oficio de las armas y
el cultivo de la tierra.
• Los siglos difíciles de la anarquía
feudal habían acrecentado el
poder social de la nobleza, la
casta señorial de los guerreros
que detentaban la fuerza y
podían emplearla para amparar a
los que solicitaban su
protección, pero podían también
abusar de ella.
61
• La Iglesia fomentó la creación del
ideal de la caballería, que reservaba
la fuerza para la defensa de las
causas nobles y transformaba el
guerrero en el caballero cristiano.
• La caballería cristiana constituía un
“orden” de la sociedad y creaba
una relación de hermandad entre
todos los que habían profesado en
él y ejercían el oficio de las armas.
La Iglesia instituyó un rito de
ingreso en el “orden”, que
sacralizaba al caballero y la misión
que le tocaba cumplir.
62
Hugo de
Payens
• Las Órdenes militares
• Las primeras Órdenes militares fueron la del
Temple y la del Hospital.
• La primera tomó el nombre de la residencia que
tuvo en Jerusalén y que se hallaba emplazada sobre
el lugar donde se creía que estuvo el templo de
Salomón.
• Un caballero francés, Hugo de Payens, había
fundado con otros siete compañeros una
fraternidad en que hicieron profesión de los tres
votos religiosos.
• Esto ocurría en Jerusalén, el año 1119. El
florecimiento de la Orden se debió en buena parte
al favor de San Bernardo, que contribuyó a la
63
redacción de la Regla.
El prestigio alcanzado por ellos y los hospitalarios fue
tan grande que Alfonso I el Batallador, en su
testamento, legó a las dos Órdenes su reino de
Aragón. También en otros países, y sobre todo en
Francia, recibieron abundantes donaciones y fue
precisamente la gran riqueza que allí reunió la
principal causa de la ruina de la Orden del Temple.
64
Felipe el Hermoso, ansioso de adueñarse de sus
propiedades, montó el famoso proceso de los
templarios y arrancó del primer Papa aviñonés,
Clemente V, la disolución de la Orden, en el concilio
de Vienne (1312). El suplicio del gran maestre Jacobo
de Molay y de otros muchos caballeros falsamente
acusados de los peores crímenes, puso término a la
existencia de la Orden, cuando la pérdida de Tierra
Santa hacía menos necesarios sus servicios.
65
La Orden del
Hospital tuvo en su
primera época una
existencia paralela a la
del Temple. Nacida
como ésta en
Jerusalén, en torno a
un hospital para
peregrinos dedicado a
San Juan, los
hospitalarios se
convirtieron también
en Orden militar a
poco de hincarse las
Cruzada.
66
• Frente al avance turco por el Mediterráneo, los hospitalarios
fueron la vanguardia de la Cristiandad y cumplieron esta función
hasta muy entrada la Edad Moderna. La isla de Rodas fue un
tiempo su reducto y, tras la conquista `por los turcos, la Orden
prosiguió la isla de Malta, cedida por Carlos V para compensar l
pérdida de Rodas.
• Aquí los hospitalarios – los caballeros de Malta- mantuvieron
una soberanía independiente que perduró hasta finales del siglo
XVIII, cuando la isla fue ocupada por Napoleón, de camino
hacia la campaña de Egipto.
67
La religiosidad popular
Durante la época centrada en torno
a los siglo XI y XII, que pueden
considerarse como los “siglo
monásticos” por excelencia, la
religiosidad de los laicos estuvo
poderosamente influida por la
espiritualidad monacal.
• Los “siglo monásticos”
corresponden a los tiempos de una
sociedad europea de tipo agrario y
señorial, en la que los monasterios,
levantados en medio de los campos,
constituían desde todo punto de
vista grandes centros de vida.
68
A partir del siglo XIII, la
evolución de la sociedad
medieval señaló nuevos rumbos
a las preferencias populares.
Existía ahora una población
urbana cada vez más
considerable y en las ciudades se
establecieron también las nuevas
Órdenes religiosas, los
mendicantes, que pronto
ejercieron un poderoso atractivo
sobre los fieles.
69
Desfile de la Cofradía de Amigos
de los Nabos en la
plaza de la Catedral de Oviedo
• Cofradías y gremios
• En las ciudades medievales, donde una gran parte de la
población estaba constituida por gentes libres, pero de
modesta condición social, que vivían dedicadas al
pequeño comercio y al trabajo artesano, se desarrolló
profusamente un movimiento asociativo, inspirado por
motivaciones religiosas y que perseguía diversos fines.
• Cada cofradía solía tener su peculiar razón de ser, de
donde tomaba su título o nombre propio, como el culto
del Santísimo Sacramento, la atención de un hospital o
de un albergue de peregrinos, el socorro a los
moribundos.
70
• La inspiración cristiana penetró profundamente el
mundo medieval del trabajo, de manera análoga a como
había impregnado en la caballería. Bajo un aspecto, las
corporaciones profesionales se parecían a las cofradías y
establecían entre sus miembros vínculos de fraternidad
obligaciones religiosas.
• Pero sus miembros estaban ligados, además, por razón
del oficio o, a veces, por participar en una misma gran
obra.
71
• La corporación o gremio tenía sus estructuras interna y
jerarquizada, con categorías de aprendices, oficiales y
maestros, y cumplía en el orden laboral unas finalidades
propias. Pero ese gremio se hallaba bajo la advocación
de un santo y, gracias a las obligaciones espirituales y
caritativas.
72
• Indulgencias y peregrinaciones
• El cristiano medieval tenía la
obligación de confesarse al menos
una vez al año y en la confesión
auricular recibía la absolución
sacramental. El confesor imponía
al fiel una penitencia, que era a
veces muy onerosa, para quien
recibía la absolución, y con ella el
perdón de los pecados, alcanzase
también la remisión de las penas
temporales que han de
satisfacerse en esta vida o en la
otra.
73
• En un primer tiempo tan sólo
se concedieron indulgencias
“parciales”, pero llegó un
momento en que hizo su
aparición la indulgencia
“plenaria”. La indulgencia
plenaria nace en 1063 con papa
Alejandro II que la ofrece a los
guerreros que tomaban parte en
la cruzada internacional a la
península Ibérica. Luego, al
iniciarse las cruzadas a Tierra
Santa, los combatientes
cristianos recibieron también
esa indulgencia general.
74
• En 1300, Bonifacio VIII, en ocasión
del nuevo siglo, decretó el jubileo
con indulgencia plenaria para todos
los peregrinos que acudieran a
Roma.
• El cristiano de aquellos siglos sintió
el atractivo de la peregrinación y se
lanzó a los caminos para visitar los
grandes santuarios de la Cristiandad.
El Santo Sepulcro de Jerusalén, las
tumbas de los apóstoles Pedro y
Pablo en Roma y el sepulcro del
apóstol Santiago en Compostela
fueron los principales centros de
peregrinación de la Edad Media.
75
• El Císter y San Bernardo
• El viejo árbol monástico se
enriqueció durante este tiempo con
nuevas y vigorosas ramas, la más
importante de las cuales sería la
orden del Císter.
• El 21 de marzo de 1098 un grupo de
monjes benedictinos, dirigidos por el
abad Roberto, abandonaron el
monasterio de Molestes y se retiraron
al bosque Císter con el propósito de
crear una nueva abadía, donde se
observase estrictamente la Regla
benedictina.
76
• Al cabo de algunos años,
Citeaux dio vida a varios nuevos
monasterios, que siguieron su
misma observancia y para todos
el tercer abad, San Esteban
Harding, redactó la Charta
Caritatis, que dio origen a la
orden del Císter.
• Según la Charta, los monasterios
se integraban bajo un pie de
igualdad en la Orden,
conservando su existencia
autónoma en lo espiritual y lo
temporal, y eran gobernados por
sus respectivos abades.
77
• La Charta Caritatis procuró que los
monasterios constituyesen gran familia en
vez de una estructura centralizada y
jerárquica, como era la del “Imperio
monástico” cluniacense.
• La observancia cisterciense pretendió un
retorno a la primitiva simplicidad. Los
hábitos blancos, de lana, distinguían a los
mojes del Císter de los cluniacense negros.
Los monasterios habían de levantarse en
lugares solitarios, sostenerse con el fruto
de las tierras cultivadas por los mismos
monjes, sin constituir dominios señoriales
explotados con mano de obra libre o
servil.
78
• El Císter recibió un formidable impulso
con la llegada de San Bernardo. Hasta su
muerte en 1153, San Bernardo fue el
hombre más importante de Europa y
ejerció una enorme influencia sobre la
vida de la Iglesia y de la Cristiandad.
Movilizó a la Cristiandad entera para la
segunda Cruzada.
• El Císter experimentó un desarrollo en
vida de San Bernardo. Baste decir que la
que la docena de abadías de la orden
existentes a su llegada eran 343 a la hora
de su muerte y que esta cifra todavía
crecería hasta ser unas 700 a finales del
siglo XIII.
79
San Francisco de Asís
(Óleo de El Greco)
• San Francisco y los
franciscanos
• La Orden franciscana toma
el nombre de su fundador,
San Francisco, uno de los
santos más populares de
todos los tiempos.
• Nacido en Asís en 1181 o
82, hijo de un burgués de la
ciudad, Francisco sintió
hacia los 25 años la llamada
divina, abandonó la familia y
todos sus bienes y se retiró a
la soledad.
80
• Hacia el año 1209 se le agregaron los primeros
compañeros, construyendo una fraternidad. La
predicación de los primero franciscanos tuvo un eco
extraordinario, y 10 años más tarde, en 1219, 5.000
hermanos se reunían en tordo a Francisco.
• Una segunda Orden de mujeres, fundada por Santa
Clara, y tercera Orden para laicos en el mundo fueron
nuevas pruebas de la fecundidad franciscana.
81
El desarrollo de la
Orden fue muy rápido:
antes de un siglo se
hallaba extendida por
todas las tierras de
Europa y contaba con
unas 1.500 casas y
alrededor de 45.000
religiosos. Una pléyade
se santo salió entre sus
filas y la escuela
franciscana prestó una
considerable
contribución a la
ciencia teológica.
82
La historia de la Orden
franciscana se
caracterizó durante
mucho tiempo por la
coincidencia de dos
rasgos en apariencia
contradictorios: por una
parte, el grandísimo
desarrollo que alcanzó y,
por otra, las disensiones
internas entre las dos
tendencias que se
formaron, a propósito
de la cuestión de la
pobreza.
83
La discordia interna surgió en
torno a la práctica de la
pobreza, entre franciscanos
defensores de una
interpretación literal de la
Regla, y los partidarios de la
observancia mitigada,
introducida por el primer
sucesor de San Francisco, fray
Elías de Cortona. Mientras
San Buenaventura fue maestro
general (1257-74), consiguió
una pacificación de la Orden y
un equilibrio entre las dos
tendencias.
84
• Santo Domingo y la Orden de
predicadores
• La fundación de los dominicos
tuvo su origen en la
predicación contra la herejía
albigense, iniciada por
Domingo de Guzmán en el
medio de Francia, a partir del
año 1207. Domingo, que había
nacido en Caleruela hacia el
año 1170 y era canónigo de la
catedral de Osma, comenzó la
acción misionera en unión de
Santo Domingo de Guzmán su obispo Diego y de algunos
y Santa Catalina de Siena
clérigos.
85
• Tras la muerte de Santo
Domingo en 1221, la Orden,
dirigida por su sucesor, el
beato Jordán de Sajonia, se
extendió por toda Europa, y
antes de un siglo contaba ya
con 18 provincias y 10.000
religiosos.
• Los dominicos, consecuentes
con su vocación originaria de
defensores de la fe, dieron
especial importancia a los
estudios y trabajaron desde
primera hora en las grandes
universidades.
86
• Las Cruzadas
• Las Cruzadas fueron las expediciones militares lanzadas por la
Cristianad contra los musulmanes, con el fin de conquistar o de
retener las tierras santificas por Cristo, y en especial el Sepulcro
del Señor.
• Las Cruzadas se consideran una empresa común de la
Cristiandad, porque de ordinario no fueron tarea bélica de uno u
otro reino, sino que en ellas participaron, en mayor o menor
grado, príncipes y pueblos de todo el Occidente cristiano. 87
• La idea de liberar los Santos
Lugares nació, como consecuencia
de la ocupación de Tierra Santa
por los turcos, que se mostraron
intolerantes con las cristiandades
locales e hicieron difícil el acceso a
Palestina a los peregrinos.
• Por ser empresa común de la
Cristiandad, el papel directivo de
las Cruzadas correspondió a los
Papas, que otorgaron gracias
espirituales extraordinarias a los
combatientes e impulsaron una y
otra vez a los príncipes, para que
organizasen nuevas expediciones.
88
El ciclo histórico de las Cruzadas se inició a finales del
siglo XI y duró casi 200 años. En 1095, en el sínodo de
Clermont, el Papa Urbano II convocó a cruzada y su
llamamiento encontró una ferviente acogida, que se
exteriorizó al grito de “Dios lo quiere”. La primera
cruzada fue un éxito y el 15 de julio de 1099 Jerusalén
cayó en manos cristianas.
89
El lorenés Godofredo
se hizo cargo del
gobierno de la ciudad
con el título de barón
del Santo Sepulcro,
que sus sucesores
mudaron por el de
reyes de Jerusalén.
Otros principados se
constituyeron en las
tierras conquistadas,
regidos también por
caballeros cruzados.
90
• La pérdida en 1144 del principado
cristiano de Edesa dio lugar a la
segunda cruzada. La predicación de
San Bernardo, que consagró todas sus
energías a la empresa, suscitó una
oleada de entusiasmo y al frente de la
expedición figuraron entre otros
príncipes el emperador alemán
Conrado III y el rey Luís VII de
Francia. Mas la cruzada (1147-8)
fracasó.
• El resultado fue que en octubre de
1187, a los 88 años de ser una ciudad
cristiana, Jerusalén cayó nuevamente
en poder del Islam.
91
• La perdida de Jerusalén produjo,
como puede presumirse, una gran
conmoción. La Cristiandad
occidental encabezada por los
tres grandes monarcas de
entonces, el emperador Federico
Barbaroja y los reyes Felipe
Augusto de Francia y Ricardo
Corazón de León, se puso en
movimiento. La tercera cruzada
fue, sin duda, la más universal de
todas. El emperador Barbarroja
murió en el camino a Tierra
Santa. Jerusalén no fue
recuperada
92
Las Cruzadas del siglo XIII
presentan ya los signos del
declinar de una gran empresa.
La cuarta cruzada se desvió de
sus verdaderos fines, tomó
Constantinopla, capital del
Imperio griego e instauró allí
un Imperio latino que
perduraría más de medio siglo
(1204-61). La quinta cruzada se
dirigió a Siria y Egipto y sus
resultados fueron
prácticamente nulos (1217-21).
93
Federico II
• Un carácter singular tuvo la VI
cruzada, que fue dirigida por
Federico II, un emperador
excomulgado por el Papa. Un trato
con el sultán de Egipto puso en
manos de Federico Jerusalén.
Permaneció tan solo 15 años en
manos de los cristianos y en agosto
de 1244 se perdió definitivamente.
• Las dos últimas cruzadas fueron
empresas plenamente francesas,
organizadas por el santo rey Luís
IX.
94
• La Inquisición
• La lucha contra la herejía dio
lugar al nacimiento de la
Inquisición, como instrumento
de defensa de la fe y represión
de la herejía. Desde el siglo XII
aparece una inquisición a nivel
episcopal: los obispos tenían el
deber de detectar los posibles
herejes existentes en sus
diócesis y entregarlos a la
autoridad secular, para que les
aplicase la pena pertinente.
95
Mas como la inquisición
episcopal resultaba
poco eficaz el Papa
Gregorio IX, en 1232,
creó la Inquisición
pontificia y la confió a
los mendicantes,
especialmente a la
Orden dominicana, que
desde entonces tuvo
como una de sus
misiones específicas la
lucha contra la herejía.
96
• Los Papas en AviñónLos Papas en Aviñón
• Los primeros años del siglo XIV, en los que puede situa
el comienzo de la Baja Edad Media, señalan también el
principio de una nueva época en la vida de la Iglesia.
• Podría incluso considerarse bajo muchos aspectos como
un periodo de decadencia.
• Esta crisis afecto de modo particular al Pontificado, cuy
prestigio sufrió tan rudas pruebas.
97
Aviñón
Palacio de
los Papas
Benedicto XI, sucesor de Bonifacio VIII, tuvo un
pontificado muy breve (1303-4). A su muerte, y tras
un largo cónclave, los cardenales se pusieron de
acuerdo para elegir a un no cardenal y designaron el
arzobispo de Burdeos, que tomó el nombre de
Clemente V (1305-14). El nuevo Papa rehusó
trasladarse a Italia, cuya situación incierta le causaba
temor, y decidió que su coronación tuviera lugar en
Lyon. Nunca llegaría a ir a Roma, ni tampoco sus
sucesores en mucho tiempo.
98
• Durante más de 70 años los
Papas residirían en Francia, y a
partir de 1309, en la ciudad de
Aviñón.
• La nota característica del
Pontificado de Aviñón fue la
preponderante influencia
francesa. Esta influencia se
hizo patente desde el primer
momento, cuando Felipe el
Hermoso impuso su voluntad
a Clemente V en la cuestión de
los templarios, y se mantuvo a
lo largo de todo el período
aviñonés.
99
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