13. CREO EN LA SANTA IGLESIA
CATÓLICA (II)
Los fieles de la Iglesia
“Son fieles cristianos quienes, incorporados
a Cristo por el bautismo, se integran en el
Pueblo de Dios y, hechos partícipes a su
modo por esta razón de la función
sacerdotal, profética y real de Cristo, cada
uno según su propia condición, son
llamados a desempeñar la misión que Dios
encomendó cumplir a la Iglesia en el
mundo” (CEC, 871).
Los fieles de la Iglesia
Igualdad radical
Por el bautismo .
Distinción funcional
Por la participación en el
sacerdocio de Cristo .
Los fieles de la Iglesia
Para edificar la Iglesia, el Espíritu Santo la ha
provisto de “dones jerárquicos y carismáticos”
(GS, 4).
Jerárquicos:
Porque hay unos miembros que, por don de
Dios, enseñan, santifican y gobiernan en
nombre de Cristo y con su autoridad (CEC, 873).
Carismáticos:
Porque el Espíritu Santo concede sus gracias o
carismas de modo diverso a los diferentes
miembros para la edificación de la Iglesia.
Los fieles de la Iglesia
Dios ha dispuesto cada uno de los miembros
del cuerpo como ha querido; si todos fueran
un solo miembro, ¿dónde quedaría el cuerpo?
(1Co 12,18).
Estos dones no hacen santos a quienes los
reciben. Lo que hace santos es el amor de
Dios, la caridad, que es el mayor don del
Espíritu Santo (Rm 5,5; 1Co 12,31 y 13,1 y ss.).
El Espíritu Santo concede esa caridad a todos
los fieles que no ponen obstáculo a su gracia,
pues todos están llamados a la santidad.
Jerarquía de la Iglesia
Cristo fundó la Iglesia como una sociedad
jerárquica : designó a Pedro como Cabeza
visible del Colegio de los Apóstoles y de toda la
Iglesia (CEC 880).
A Pedro lo sucede el Papa, que tiene potestad
plena, suprema y universal sobre toda la
Iglesia. A los Apóstoles los suceden los Obispos
(CEC 882).
Jerarquía de la Iglesia
Forman parte de la jerarquía los presbíteros y
diáconos, que colaboran con los Obispos por
medio de las funciones propias de cada uno.
Jerarquía de la Iglesia
La misión de la Iglesia es la que Jesús confió
a los Apóstoles: “Vayan y enseñen a todas
las naciones, bautizándolas...” (Mt 28, 19):
darnos los medios para que alcancemos la
salvación.
Jerarquía de la Iglesia
Para ello, la jerarquía tiene tres oficios, que
corresponden al Papa para toda la Iglesia y a
cada Obispo para la porción del Pueblo de
Dios que le haya sido confiada
Jerarquía de la Iglesia
• Oficio profético o de enseñar la fe o
Magisterio (CEC, 888-892).
• Oficio sacerdotal o de santificar (CEC, 893).
• Oficio pastoral o de regir o gobernar (CEC,
894-896).
Jerarquía de la Iglesia
Oficio profético o de enseñar la fe o
Magisterio: “El que a ustedes oye, a mí me
oye” (Lc 10, 16).
Infalibilidad (LG 25):
Papa, solemnemente
Cuerpo episcopal, en magisterio
supremo con el Papa, especialmente en
concilio ecuménico
Materia: fe y moral
Jerarquía de la Iglesia
OFICIO SACERDOTAL o de santificar:
Lo realiza principalmente por medio de los
Sacramentos
Jerarquía de la Iglesia
OFICIO PASTORAL o de regir o gobernar:
Leyes jurisdicción.
OFICIO SACERDOTAL o de santificar: Los
fieles laicos, para llevar a cabo la misión de
la Iglesia, participan del triple oficio
Los fieles laicos
Están llamados por Dios —en virtud del
Bautismo y la Confirmación— a buscar la
santidad y ejercer el apostolado en medio del
mundo.
Tratan y ordenan según Dios los asuntos
temporales, las actividades y profesiones, la
vida familiar y social (LG 31; CEC, 898-900).
Los fieles laicos
Para llevar a cabo la misión de la Iglesia
según su vocación, han recibido en el
Bautismo una participación específica en el
triple oficio:
Santificar, ofreciendo a Dios —uniéndose al
Sacrificio de la Misa— sus actividades, con el
sacerdocio real o común, o alma sacerdotal.
Los fieles laicos
Para llevar a cabo la misión de la Iglesia
según su vocación, han recibido en el
Bautismo una participación específica en el
triple oficio:
Enseñar, con su labor apostólica.
Para ello es preciso poner empeño en
adquirir una sólida formación doctrinal
Los fieles laicos
Para llevar a cabo la misión de la Iglesia
según su vocación, han recibido en el
Bautismo una participación específica en el
triple oficio:
Gobernar, porque están llamados a procurar
que Cristo Reine (1Co 15,25), luchando
contra el pecado e informando, desde
dentro, a la sociedad entera con el espíritu
cristiano.
La vida consagrada de los
religiosos
Se llama vida consagrada (o, más comúnmente,
vida religiosa) al estado de vida estable reconocido
por la Iglesia, que se caracteriza por la profesión
pública y formal de los “consejos evangélicos” de
pobreza, castidad y obediencia.
Por el Bautismo, todos debemos vivir, entre otras,
esas virtudes de acuerdo con nuestra situación.
Pero los religiosos se comprometen a vivirlas de un
modo particular, en consonancia con el
apartamiento del mundo que es propio de su
vocación.
La vida consagrada de los
religiosos
Es propio de los religiosos el “abandono del
mundo”: la búsqueda de la santidad
independientemente de las realidades seculares de
la vida terrena, para dar testimonio de la vida
futura.
A veces también se ocupan de esas realidades
(trabajo en hospitales, escuelas, asilos, etc.) para
ejercer la caridad y para sustentarse.
La comunión de los santos
“Hasta que el Señor venga hay tres estados en la
Iglesia: unos peregrinan en la tierra; otros, ya
difuntos, se purifican; mientras otros están
glorificados, contemplando claramente a Dios
mismo, uno y trino, tal cual es” (CEC, 954).
Como todos los miembros de la Iglesia forman un
solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los
otros... Esa comunicación de bienes sobrenaturales
se llama “comunión de los santos” (CEC, 947-948).
La comunión de los santos
Gracias a la comunión de los santos, la Iglesia
cuenta con el tesoro infinito de los méritos de
Cristo; también con los de la Virgen María y, en
otro orden, con los de los santos. Los aplica a las
almas, por ejemplo, mediante las indulgencias.
Podemos ayudar a los demás y a las almas del
purgatorio mediante la oración, la penitencia y las
obras buenas.
Podemos recibir su ayuda, y la recibimos de hecho.
El perdón de los pecados
El Credo relaciona "el perdón de los pecados" con
la profesión de fe en el Espíritu Santo. En efecto,
Cristo resucitado confió a los apóstoles el poder de
perdonar los pecados cuando les dio el Espíritu
Santo (CEC, 984; Jn 20,22-23).
•Por voluntad de Cristo, la Iglesia posee el poder
de perdonar los pecados de los bautizados y ella lo
ejerce de forma habitual en el sacramento de la
Penitencia (CEC, 986).
El perdón de los pecados
No hay ninguna falta por grave que sea que la
Iglesia no pueda perdonar. No hay nadie, tan
perverso y tan culpable, que no deba esperar con
confianza su perdón siempre que su
arrepentimiento sea sincero. Cristo, que ha muerto
por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia,
estén siempre abiertas las puertas del perdón a
cualquiera que vuelva del pecado (cf Mt 18, 21-22)
(CEC, 982).
“Común denominador” de los
católicos
Todos los católicos estamos firmemente unidos
con un “mínimo común denominador”
•fe
•moral
“Común denominador” de los
católicos
En todo lo demás, cada uno es libre de opinar
como quiera, y ser católico no implica que haya
que coincidir con los demás:“numerador
diversísimo”
•ciencia
•arte
•política
•economía
•etc.
“Común denominador” de los
católicos
la caridad exige respecto en lo opinable
•defender la doctrina
•Naturalidad
•No criticar
•No aprovecharse