LA REFORMA DEL PLAN DE
ESTUDIOS DE
PROPEDÉUTICO
¿UNA TAREA PENDIENTE
Y ADEMÁS URGENTE?
El contexto previo
• Un plan de estudios viejo y sin soporte
teórico en el establecimiento de sus
contenidos (no está documentado).
• Sujeto a modificaciones menores, más
bien aditivas.
• Indefinición institucional acerca de su
“pertenencia” o administración.
• Sujeto a disputa por parte de los DEIS.
• Mantiene (al igual que la Preparatoria) una
baja eficiencia terminal.
• Sin propuesta educativa (paradigma).
• Su carga horaria y de asignaturas es
agobiante para los y las estudiantes.
• Continúa la indefinición acerca de a
función que cumple en la formación
(igualador, compensador, orientador de la
vocación, 1er año de la licenciatura,
mecanismo de selección… y lo que se nos
ocurra ahora mismo).
• Mantenidos en una suerte de limbo al no
pertenecer a la educación media superior,
pero tampoco a la superior.
• Sin revisión profunda de su estructura,
contenidos, objetivos, propósitos, perfil de
ingreso o de egreso.
• Ajeno a las evaluaciones, salvo honrosas
excepciones por parte de áreas, proyectos
o personas que en algún momento se
preocuparon por documentar (Docencia
Alternativa, Química, Agronomía, Prof.
Anaya Roa y demás). Sin embargo, nada
sistemático, permanente y amplio.
El contexto actual
• Todo lo anterior, pero con más años de
abandono.
• Con la creación de nuevas carreras en las
que, probablemente, los conocimientos
requeridos por la licenciatura ya no sean
cubiertos por el propedéutico tradicional.
• Ante un mundo que cambió
significativamente en lo económico, lo
social, lo tecnológico, lo político y los
puntos críticos para que, como especie,
tengamos viabilidad.
• En un máximo de dos años tendremos un
nuevo perfil de ingreso (competencias,
como resultado del Sistema Nacional de
Bachillerato).
• Relevo generacional.
• Impartición del ciclo propedéutico en
Centros y Unidades regionales. (Otro
asunto pendiente por trabajar en la
Preparatoria Agrícola).
• Proyecto de crecimiento nacional que, en
principio, se basa en la creación de más
propedéuticos. Puyacatengo con un grupo
más y otro para Oaxaca en este año, pero
con una proyección de mediano y largo
plazo.
• Los organismos que han colaborado con
los distintos DEIS, en sus procesos de
certificación, les hacen ver la conveniencia
de tener sus propios propedéuticos que
estén en consonancia con la formación en
el nivel superior (con todas las ventajas y
muy pocas desventajas).
• Con la posibilidad de que los DEIS
quieran incorporarse al crecimiento por la
vía del ciclo propedéutico.
Para seguir preocupándose:
• Puyacatengo (ahora URUSSE), inició
documentando su experiencia y entregó
reporte de la 1ª generación y,
seguramente, lo hará con las
subsiguientes. ¡Nosotros no lo hacemos!
• Centros y Unidades solicitan participar en
la reestructuración, como terceros
involucrados en el nivel educativo.
Un punto para reflexionar:
Los académicos y académicas de los
Centros Regionales saben que deben
ganar su derecho a participar y ser
reconocidos como interlocutores válidos.
Sin duda, eso lo harán con trabajo. De
hecho, lo hacen ya.
¿Si la academia de la Unidad Central no
hace su tarea, cómo reivindicará su
“derecho” para dar lineamientos, regular,
sancionar, etcétera?
¿Cuánto tiempo pasará antes de que
ellos, y no nosotros, sean el referente de
buenas prácticas en materia de diseño,
evaluación, generación de información
para la toma de decisiones y presentación
de resultados?
¿Qué argumentos podremos esgrimir para
ser tomados en cuenta?
Y sin embargo, para bien o para
mal, tenemos una historia:
• 1995. Reestructuración del Plan de
Estudios de la Preparatoria Agrícola (con
sus aciertos y sus errores).
• 2002. Dos propuestas para el
propedéutico que se anularon
mutuamente.
• 2008. Propuesta del Plan de Estudios de
Propedéutico.
Lo que podríamos aprender de
esas experiencias:
• Es evidente que la reestructuración y la
evaluación de un plan de estudios tiene
una parte técnica (mapa curricular,
estructuras conceptuales, programas,
carga horaria, etcétera) pero, de fondo, lo
que se pone en juego son concepciones
de lo que es o “debe ser” la educación,
posturas políticas, supuestos ideológicos,
incertidumbres, temores y quizá hasta
nuestras neurosis.
• La evasión de lo anterior ha provocado
que “la receta” no brinde los resultados
esperados y el obstáculo que
pretendíamos evitar, nos haga tropezar
una y otra vez.
• Tener un marco teórico, objetivos, mapas
curriculares, etcétera, no significa que
hayamos completado una
reestructuración. Es necesario trabajar
todo aquello que permite la
instrumentación del Plan de Estudios
como fue concebido.
Condiciones que debe cumplir un
proceso de este tipo en la P.A.:
•
•
•
•
•
•
Público
Participativo
Transparente
Ubicado en contexto
Riguroso en lo metodológico
… y otras
Las otras:
• Nos respetamos poco
• Somos renuentes a modificar nuestra
forma de interactuar
• Tenemos un discurso que, con frecuencia,
es contradictorio con las acciones
• Desconfiamos de las y los otros
• No siempre actuamos con lealtad
Las propuestas:
• Comenzar por dirimir todo aquello que nos
confronta, a fin de llegar a los “pactos” o
acuerdos mínimos que hagan de la tarea
un proyecto compartido, si no por todos, al
menos por un amplio grupo de profesoras
y profesores.
• Dejarnos ayudar por un(a) facilitador(a) o
equipo con oficio.
¿Cómo lo hacemos?
•
•
Tendríamos que iniciar por definir qué
queremos y necesitamos.
Específicamente se proponen dos foros
con toda la formalidad que el caso
requiere:
a) ¿Cuál es la función del Propedéutico?
b) Recuperar la experiencia de los procesos
anteriores (Propedéutico y Preparatoria).
- ¿Integralidad o suma de saberes?
- ¿Reestructuración del plan sin
“reestructuración” de prácticas docentes?
- Reestructurar, ¿en beneficio de quién?
- Las malas prácticas que enmascaramos.
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