Texto: Juan A. Vázquez
Hay ideas con valor, pero ahora ya
sabemos que hay también valor en las
ideas y quizá por eso cotizan al alza las
ideas, se buscan ideas, se ha
comenzado a poner precio a las ideas
en las que se encierra valor.
El caso es que faltan y sobran ideas
a la vez. Sobran ideas agotadas,
verdades vulgares llamadas tópicos,
invocaciones retóricas. Y falta
pensamiento renovado, proyectos
movilizadores, concepciones
motivadoras, capaces de abrir nuevas
dimensiones al conocimiento, el
pensamiento y la acción.
Por eso necesitamos lugares, clima,
gentes de pensamiento, de
investigación, de cultura, de ideas
renovadas, de ciencia que rompa las
fronteras del conocimiento
Lo que parece es que las ideas están en
un sitio y los recursos en otro y por eso
hay que juntarlos, hay que juntar el
dinero y las ideas, hay que buscar las
ideas con valor y poner precio al valor
de las ideas. Lo que parece es que las
ideas y el poder están en lugares
distintos y por eso hay que unirlos: hay
que promover la alianza inteligente
entre políticos e intelectuales para dar
poder a las ideas y tener ideas con
poder; hay que propiciar el reencuentro
de los políticos con las ideas y de los
intelectuales con el poder.
La calle está llena de ideas, la gente
tiene ideas, los jóvenes han tenido que
buscarse la vida con ideas, en los
laboratorios, en las aulas, hay ideas. Las
universidades son lugares de ideas con
valor que tienen ante si todavía el desafío
de dar valor a sus ideas. Lo que tenemos
que saber es que está lleno de
innovadores que buscan dar valor a sus
ideas.
Lo que tenemos que hacer es financiar
las mejores ideas de capital-riesgo que
se encuentren. Lo que tenemos que
pensar es que algunas de las mejores
empresas se crearon precisamente en
tiempos de crisis.
Lo que más necesitamos son ideas,
innovaciones, que impulsen nuestra
regeneración. Lo que debe preocuparnos es
saber que nuestra economía presenta una
baja tasa de innovaciones, que la
estructura de apoyo a la ciencia, la
tecnología, las ideas y la innovación es aun
muy débil en nuestro país. Hemos sido muy
arriesgados en lo especulativo y muy poco
atrevidos en la innovación. Y eso es lo que
tenemos que cambiar.
Decía Víctor Hugo que “no hay nada más
poderoso que una idea a la que le ha
llegado su tiempo” y quizá una de las más
poderosas ideas de este tiempo es que
sepamos reconocer las ideas con valor y
que no dejemos de apreciar el valor de las
ideas.
Descargar

El valor de las ideas