Jesús es la Presencia del Espíritu, el Viento y el Fuego de Dios.
Por Él podemos llamar a Dios Abbá, que es lo que caracteriza a Jesús
y a quienes tienen su Espíritu.
Texto: José Enrique Galarreta.
Presentación: M. Asun Gutiérrez. Música: Gure Aita. Orfeón Donostiarra.
Abbá significa a la vez toda la confianza y toda la responsabilidad.
Abbá significa que he aceptado ser hijo
y por tanto estar en las cosas de mi Padre:
construir el Reino.
Abbá significa
que no tengo nada que temer
y mucho que trabajar.
Abbá significa
que no me preocupan mis pecados,
que ya están perdonados,
sino cómo voy a responder
al perdón que ya tengo.
Abbá significa que no tengo que hablar a Dios a ver si me contesta,
sino que tengo que responder a Dios, que ya me ha hablado.
Abbá significa que no me preocupa mi salvación,
que corre a cargo de mi Padre, sino que me preocupan –como a mi Padrelos hijos que no viven como hijos, los hijos convertidos en esclavos.
Abbá significa que quiero que mi Padre cuente conmigo,
que tengo necesidad de agradecimiento,
porque me siento demasiado querido.
Nadie puede decir Abbá,
llamar a Dios “mamá”,
más que por el Espíritu de Jesús.
Jesús es la Presencia del Espíritu, el Viento
y el Fuego de Dios.
Por Él podemos llamar a Dios Abbá,
que es lo que caracteriza a Jesús
y a quienes tienen su Espíritu.
Abbá significa a la vez toda la confianza y toda la responsabilidad.
Abbá significa que he aceptado ser hijo y por tanto estar en las cosas
de mi Padre: construir el Reino.
Abbá significa que no tengo nada que temer y mucho que trabajar.
Abbá significa que no me preocupan mis pecados, que ya están perdonados,
sino cómo voy a responder al perdón que ya tengo.
Abbá significa que no tengo que hablar a Dios a ver si me contesta,
sino que tengo que responder a Dios, que ya me ha hablado.
Abbá significa que no me preocupa mi salvación,
que corre a cargo de mi Padre, sino que me preocupan –como a mi Padre- los
hijos que no viven como hijos, los hijos convertidos en esclavos.
Abbá significa que quiero que mi Padre cuente conmigo, que tengo necesidad
de agradecimiento, porque me siento demasiado querido.
Nadie puede decir Abbá, llamar a Dios “mamá”,
más que por el Espíritu de Jesús.
José E. Galarreta
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