Lentamente
le invade una
soledad
angustiosa :
Dios guarda
silencio,
sus amigos
duermen,
los olivos son
testigos mudos
de su agonía.
Ha llegado la
hora de
encontrarse
frente a frente
con su destino
salvador.
Solo EL puede
cumplir la
misión como
Dios y como
hombre,
una tarea
inmensa que
abruma su
alma :
" ME
MUERO DE
TRISTEZA"
y los olivos se
estremecieron
al oir el
gemido de
Jesús.
Cayeron sobre sus
hombros todos los
pecados de la
Humanidad, sudó gotas
de sangre agobiado por
un sacrificio inutil para
aquellos que no quieren
salvarse.
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