No sólo la Iglesia católica descubrió el BARROCO, esto es, el
poder del arte para impresionar y abrumar. Los reyes y príncipes
de la Europa del siglo XVII desearon igualmente ostentar su
poderío, aparecer como seres de otra condición, destinados a
gobernar por derecho divino sobre el común de los mortales.
Esto ha de aplicarse muy en
particular al gobernante más
poderoso de fines del XVII, el
rey Luis XIV de Francia,
en cuyo programa político se
insertó deliberadamente la
ostentación y la magnificencia
de la realeza.
Uno de sus palacios, el de VERSALLES, construido entre
1660 y 1680, se convirtió en el símbolo mismo de su inmenso
poder.
El enorme conjunto presenta una concepción racional y unitaria, marcada por
la jerarquía de las construcciones y la centralización.
Jardines
Palacio
separa
Ciudad
cortesana
Ejes radiales
Eje longitudinal
Ejes transversales
Palacio Luis XIII
1ª ampliación Luis XIV
2ª ampliación de Luis XIV
3ª ampliación de Luis XIV
A partir de un “pequeño” pabellón de caza creado por Luis XIII en
1623, Luis XIV en sucesivas ampliaciones convirtió Versalles en
el máximo exponente de grandiosidad barroca. Su barroquismo
reside más en sus dilatadas proporciones que en los detalles
ornamentales.
Tras las primeras ampliaciones, se conforma la Plaza
de Armas. Fachadas de ladrillo unificadas también
mediante la utilización de la pizarra y las mansardas.
Cuando Luis XIV decide trasladar definitivamente la corte a
Versalles, se añaden las dos alas laterales para dar prioridad
visual al jardín.
La fachada que da al jardín está construida
siguiendo el modelo italiano:
Un ático rematado por una serie de figuras escultóricas
para atenuar la horizontalidad del conjunto
Un piso noble de doble altura que
juega con entrantes y salientes para
romper la monotonía.
Un primer piso de sillares almohadillados
Los jardines de Versalles, obra de arte
comparable (superior incluso) al Palacio,
ocupan una gigantesca superficie y se
muestran perfectamente racionalizados,
asilvestrándose sólo a medida que nos
alejamos del edificio.
El jardín de Le Nôtre es una manifestación
más del poder absoluto del monarca francés:
la naturaleza sometida, geometrizada, a los
pies del rey Sol.
Setos recortados, fuentes, estanques, canales… todo, además,
en una dimensión gigantesca.
Del interior del palacio destaca, ante todo, la gran Sala de los
Espejos, de 75 metros de longitud.
Bóvedas con pinturas de
acciones de Luis XIV
17 ventanas y 17 espejos que dan
sensación de mayor amplitud.
Sala cargada de historia
puesto que en ella:
1871. Guillermo I es proclamado
emperador de Alemania tras la derrota
francesa en la guerra franco-prusiana.
1919. Firma del Tratado de Versalles,
que pone fin a la I Guerra Mundial.
También destacan la habitación del
rey y la Cámara de la Reina, que se
conserva tal y como la dejó María
Antonieta al abandonar Versalles en
1789.
Por último, destacamos la Capilla,
lugar donde acudían a misa
diariamente Luis XIV, Luis XV y
Luis XVI, y sorprende la Ópera, un
espacio donde los monarcas
disfrutaban de conciertos para su
entretenimiento.
Construcciones complementarias al Palacio son el Petit Trianon.
Y el Grand Trianon
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