HUMANISMO DEGRADANTE
Y GLORIFICANTE
El arte del siglo XIV y el fin del
mundo medieval
El proceso de laicización. El poder
de los príncipes
• “…De hecho fueron los príncipes los que reemplazaron
a la Iglesia en la conducción de los grandes programas
artísticos y los que instalaron en sus cortes la
vanguardia de la creación y de la
investigación…”Duby.1993.198
• SI bien las cortes principales seguían siendo del Papa,
el Rey de Francia y el Emperador “…el siglo XIV fue
precisamente el momento en que, en la concepción del
poder pontificio, imperial o real, los valores profanos
comenzaron a imponerse sobre los religiosos,
reduciendo la función sacerdotal y ampliando, por el
contrario, la del imperium (noción civil de poder)…” Duby
1993.198.
Los valores de las cortes
• “…Valores de poder, de majestad, que se
desprendían del derecho romano de los
“legistas”, formados en las universidades, en las
facultades de leyes y en los clásicos latinos
gracias a otros servidores intelectuales
formados en las escuelas de arte de las
universidades. Aún más resplandecientes, los
valores de la caballería y de la cortesía, que
llevaban en sí y propagaban la amplia corriente
de hábitos y ritos sociales surgidos de la Edad
Media feudal…” Duby.1993.199
El papel de la burguesía en el siglo
XIV
• “…Estos valores universitarios y caballerescos,
fueron adoptados por algunos grandes hombres
de negocio y constituían en la sociedad urbana,
sobre todo en Italia, la única élite susceptible en
aquella época, fuera de la Iglesia y de las
cortes, de un mecenazgo verdaderamente
creador. Las burguesías participaban aún muy
poco en la conducción de la acción artística. Su
intervención se situaba casi siempre en los más
bajos niveles de la creación, en el terreno de la
producción vulgarizada…” Duby.1993.199
Arte cortesano y humanista. No
arte burgués
• “…Es imprudente decir que en el siglo XIV
existe un arte burgués, e incluso, en el arte,
valores burgueses. El banquero o el gran
comerciante se hacen mecenas sólo cuando se
elevan por encima de la burguesía, estrechan
sus lazos con el círculo del príncipe al que
sirven, o bien, muy excepcionalmente, y sólo en
algunas grandes ciudades de Italia,
concediendo a la comuna, la majestad, el
imperio de los príncipes y también los atributos
de la nobleza cortesana…” Duby.1993.199
La obra de arte como objeto de
apropiación individual.
• “…Esta no se origina más en la voluntad de una
comunidad sino en la de una persona (…)
Privada o pública, lleva siempre en sí la huella o
el signo de que fue creada por alguien. La
proliferación del símbolo heráldico, la invasión
progresiva de la imagen piadosa por el donante
que la ofrece para su propia salvación y la de
sus allegados, y en estas efigies la búsqueda de
las semejanzas, constituyen otras tantas
manifestaciones del control del mecenas sobre
la obra que ha surgido de él…” Duby 1993.200.
La obra de arte. De la
materialización del dogma a la de
un temperamento.
La libertad del artista
• “…Siempre el donante, que buscaba la
singularidad y quería poner de manifiesto, por
medio de detalles particulares del tema los
rasgos de su personalidad. A veces era el
temperamento del artista. Los mecenas no
pertenecían todos a la iglesia, como antaño. No
eran, por lo tanto siempre intelectuales (…) De
este modo se abría un campo más amplio que
antes a las iniciativas del ejecutante y a su
propia sensibilidad…” Duby 1993.200
La obra de arte. De la
materialización del dogma a la de
un temperamento.
La obra como cuerpo doctrinario
• “…Este fue el caso de todas las imágenes
de propaganda y especialmente de
numerosas pinturas ejecutadas bajo
influencia de la orden dominica…” Duby
1993.201
El arte del siglo XIV.
De la pedagogía a los valores
culturales
• “…Las nuevas formas de mecenazgo favorecieron
mucho menos que antes la intervención directa de los
profesionales del pensamiento. En la mayoría de los
casos lo que se puede descubrir es una simple
coincidencia entre lo que el artista ha hecho y una
concepción del mundo en determinado niveles mentales
de acuerdo a la situación social del donante (…) Se
preocupa menos por instruir, por exponer dogmas o
concepciones intelectuales. Es más que nada el reflejo
de modelos culturales propuestos como signos y
justificación de su superioridad social, a un mayor
número de hombres que tienen orígenes sociales
diferentes y que se consideran miembros de una élite…”
Duby 1993.201.
Descargar

HUMANISMO DEGRADANTE Y GLORIFICANTE