BENEDICTO XVI
19 ABRIL
EN EL 5º
ANIVERSARIO
DE SU ELECCION
AL PONTIFICADO
… que no todos conocen
Cuando no imaginaba nada
de cuanto iba a suceder después.
Cuando todos tenían el cabello rubio y el
maestro usaba unos anteojos que le daban
aspecto severo …
…
… cuando la mochila
no pesaba sobre mi espalda …
… cuando las niñas parecían melindrosas y
los chicos sonreían a la vida que se abría
como un bellísimo sendero de montaña.
… cuando en la foto de grupo estaba en
segunda fila … y luego me hicieron un
primer plano …
… cuando la clase parecía un aula magna y los
más pequeños estaban en primera fila …
… y cuando por primera vez me
encontré con el Señor, y … no
imaginaba que debería ser su vicario.
… cuando podía vivir amistades
serenas
y gozar de la naturaleza …
… cuando ya más grande podía tomar
opciones de vida significativas y
amistades constructivas …
… cuando era obligatorio usar el uniforme del
régimen político …
… y cuando finalmente
mi uniforme expresaba
que pertenecía a la
Iglesia…
… cuando las sienes
empezaban a ser
blancas y “florecía
sabiduría y ciencia”
…
… la vida, se
deslizó
rápidamente,
con pinceladas
blancas sobre
mi cabello
… todo me rodeaba
como un torbellino de
invierno y Dios,
permanecía siempre
como fuerte apoyo a mi
ser Pastor.
Y luego,
después de un
sereno camino de
maduración y de
profundas opciones
de vida … cuando la
mano di Dios se
posó sobre mi
cabeza …
… pero mi “saber, mi sentir de Dios” lo
compartía con la juventud … porción
elegida para quien ha entendido el Libro
y la Palabra.
… decidí que mi vida debía transformarse de
melodía en sinfonía basada en acordes de un
canto de Amor: “el canto de la viña”.
… Lazos formados, por la sangre y la fe …
compartir aunque dentro de espacios
estrechos.
… en mi tierra
la vida era
canto
y alabanza
y además
oración.
… y con la grey que Dios me había dado
pasaba los días proclamando a “Dios”
en toda circunstancia.
… luego, algo cambió …
… otras, la vida,
las calles, los
rostros … otro el
modo de ver a
Dios, el siempre
amado.
… mi trabajo, en el corazón de la
Iglesia, era expresión de absoluta
fidelidad.
… yo vivía todo como
gracia y don ...
… y casi una sombra entre la gente,
era mi caminar …
Siguiendo a mi Pastor y Padre.
y entretanto Dios iba esbozando el día
del último llamado:
TRABAJADOR EN LA VIÑA DEL SEÑOR
PARECÍA DECIR BASTA Y EN CAMBIO LA FULGURACIÓN CONTINUÓ
CON UN RITMO MÁS FRENÉTICO E IMPELENTE.
ACEPTO
EN EL 5º AÑO DE SU PONTIFICADO
La hora de Jesús quiere llegar a ser nuestra
hora y lo será, si nosotros, nos dejamos amar
5º ANIVERSARIO
2005-2010
Sor Alba Vernazza fma
con afecto y veneración
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