El cuerpo en la
vejez
Una mirada psicogerontològica
El término vejez alude generalmente
a la temida degradación del cuerpo.
El envejecimiento es un proceso
involutivo edad-dependiente en el
que predomina la degradación sobre
la síntesis orgánico-funcional, en los
distintos órganos y tejidos
corporales.
Son varios los mecanismos
implicados en este proceso:
- reducción de la capacidad proliferativa
celular,
- liberación de radicales libres,
- secreción de antihormonas,
- alteraciones o errores genéticos,
- metabólicos,
- inmunitarios,
- neuro-endocrinos, etc.
Las consecuencias del envejecimiento se
pueden apreciar en el tejido conjuntivo y
en la función de todos los órganos y
sistemas, aunque las manifestaciones
clínicas predominan en unos u otros de
acuerdo con diversos factores
individuales.
Un Adulto Mayor sano conserva,
aunque mermados, sus órganos y
funciones, con suficiente capacidad
para disfrutar de una existencia
autónoma, placentera y con
satisfactoria calidad de vida
Al hacer referencia a los
fenómenos físicos del
envejecimiento, siempre hay que
tener en cuenta las relaciones de la
fisiología con la psicología de la
vejez.
Al ocuparse de los fenómenos del
envejecimiento, hay que contemplar
la necesidad que tienen los Adultos
Mayores de ir adaptándose, tanto
física como psíquicamente, a una
disminución global del
funcionamiento biológico.
Las
modificaciones
orgánicas llevan
a la formación
de un concepto
distinto del
propio yo.
Al comienzo de la vida, cada uno se crea
una imagen de si mismo que tiene relación
importante con la idea de lo corporal, de
modo que todas las modificaciones
biológicas que implican el hecho de
envejecer acarrean una alteración de la
imagen del cuerpo, por lo tanto es lógico
que se produzcan procesos de perdida o
disminución del autoestima.
Algunos especialistas afirman que el
envejecer no es sinónimo de degradación
orgánica, y acentúan la importancia de
factores emocionales.
De modo que el deterioro físico es
originado, en considerable medida,
por os factores de carácter
psíquico y emocional.
Otros definen el envejecimiento
como fenómeno psicobiológico
normal, inherente a la propia
naturaleza de la vida misma.
Existe una declinación general de la
fuerza vital que se va produciendo
durante el envejecimiento y que
culmina con las muerte.
Las investigaciones
psicológicas
contemporáneas
demuestran que es
fundamental conocer
todo lo posible acerca
de la psique en la cual
las circunstancia físicas
descriptas provocan
determinadas
reacciones.
Cambios físicos
Se pueden precisar las modificaciones
siguientes, que atañen a diversas funciones
del organismo:
1. La agudeza sensorial es la
capacidad de percibir estímulos
provenientes de los sentidos del
tacto, gusto, audición, vista y
olfato. A medida que las personas
envejecen se produce una
disminución de la agudeza
sensorial, sobre todo a causa de las
modificaciones en el sistema
nervioso.
2. La vista pierde agudeza, es decir,
que el Adulto Mayor necesita más
iluminación para ver que el joven;
su foco tiene menos capacidad de
acomodación, y también
disminuye la capacidad de
amoldarse a los cambios entre luz
y oscuridad. Pueden producirse
cambios también en relación a la
apreciación de los colores.
3. La audición, en caso de edad muy
avanzada, se pierde con frecuencia.
Después de los 55 años la pérdida es
mayor en los hombre que en las
mujeres. En general, a partir de los
65 años no se perciben los sonidos
que sobrepasen los 10.000ciclos por
segundo. Todo esto es motivado por
la rigidez de la membrana basilar, la
atrofia y la desaparición de las
células ciliadas del órgano de Corti.
4. Respeto del gusto, se ha
comprobado que después de
los 70 años, comienzan a
reducirse considerablemente
las papilas gustativas.
5. También disminuye la cantidad
de receptores táctiles, y no
importa cuales sean los
estímulos, a partir de los 55/60
años.
6. Se ha comprobado
clínicamente también la
disminución de la sensibilidad
al dolor.
7. Las vísceras de los Adultos
Mayores también padecen
procesos de disfunción, así
como su sistema de
coordinación psicomotriz, a
causa de la degeneración de los
tejidos nervioso y conjuntivo.
8. Se observan así mismo una
disminución de la fuerza y la
resistencia, con sus síntomas de
debilidad y de fatiga, y, por lo
tanto, disminuyen las
capacidades atléticas y
deportivas.
9. Las enfermedades
características de la vejez,
como la arterioesclerosis
cerebral y las afecciones
cerebrales seniles, de tanto
incidencia en la Salud Mental,
provienen de la degeneración
del tejido nervioso.
10. Por supuesto, se presenta
también la declinación de la
potencia sexual y
reproductora, que tiene
grandes repercusiones en la
organización emocional y
afectiva de las personas de
edad.
“El conflicto que en gran medida
impide aceptar el envejecimiento, es
el desfasaje que el Adulto Mayor
enfrenta entre lo que siente que
puede y lo que puede en realidad”
Envejecer es un proceso que, a lo
largo de la vida, requiere de un
arduo trabajo psíquico de
elaboración, basado en resignificaciones a nivel de lo
subjetivo.
El cuerpo es un lugar de inscripción de
lo inconciente y es una representación
simbólica que el sujeto deberá construir,
también simbólicamente a través de su
historia, y que por ser sede pulsional
estará permanentemente abierto a resignificaciones.
La mirada de los otros devuelve al
viejo su nueva representación
corporal, ayudándolo a transformar
la representación de su cuerpo
joven, en el trabajo de un duelo
que debe elaborar.
“Mover el
cuerpo, sentirlo,
preservarlo y
cuidarlo, ayudan
a re-conocerlo”
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