“Agazapado tras el frondoso follaje, el
aborigen miraba con asombro aquel
objeto que flotaba sobre el mar y que a
cada instante se hacía más y más grande.
A bordo de la nao, en tanto, el Almirante
rebozaba de gozo y de admiración al ver
la belleza del paisaje que se abría y
ampliaba ante sus ojos.”
 Cólon a bordo de su nave y un indígena ve
que esta se acerca a la costa. Relato
ficiticio, pero descriptivo de los personajes
en el lugar y en el tiempo en que ocurre, el
momento del Descubrimiento de América.



“Alcanzó a cerrar otra vez los párpados,
aunque ahora sabía que no iba a despertarse,
que estaba despierto, que el sueño
maravilloso había sido el otro, absurdo como
todos los sueños; un sueño en el que había
andado por extrañas avenidas de una ciudad
asombrosa, con luces verdes y rojas que
ardían sin llama ni humo, con un enorme
insecto de metal que zumbaba bajo sus
piernas. En la mentira infinita de ese sueño
también lo habían alzado del suelo, también
alguien se le había acercado con un cuchillo
en la mano, a él tendido boca arriba, a él
boca arriba con los ojos cerrados entre las
hogueras.”
Párrafo final de “La noche boca arriba”,
de Julio Cortázar.


“Ya en aquel tiempo los que habían podido escapar
de una muerte horrorosa estaban en sus hogares,
salvos de los peligros de la guerra y del mar; y
solamente Odiseo, que tan gran necesidad sentía
de restituirse a su patria y ver a su consorte,
hallábase detenido en hueca gruta por Calipso, la
ninfa veneranda, la divina entre las deidades, que
anhelaba tomarlo por esposo.
“Con el transcurso de los años llegó por fin la época
en que los dioses habían decretado que volviese a
su patria, a Ítaca, aunque no por eso debía poner fin
a sus trabajos, ni siquiera después de juntarse con los
suyos. Y todos los dioses le compadecían, a
excepción
de
Poseidón,
que
permaneció
constantemente irritado contra el divinal Odiseo
hasta que el héroe no arribó a su tierra.
“Pocos días después, en el Armería, al ir pasando el río,
nos volvimos a encontrar con Petronilo Flores. Dimos
marcha atrás, pero ya era tarde. Fue como si nos
fusilaran. Pedro Zamora pasó por delante haciendo
galopar aquel macho barcino y chaparrito que era el
mejor animal que yo había conocido. Y detrás de él,
nosotros, en manada, agachados sobre el pescuezo de
los caballos. De todos modos la matazón fue grande. No
me di cuenta de pronto porque me hundí en el río debajo
de mi caballo muerto, y la corriente nos arrastró a los dos,
lejos, hasta un remanso bajito de agua y lleno de arena.
Aquél fue el último agarre que tuvimos con las fuerzas de
Petronilo Flores. Después ya no peleamos. Para decir
mejor las cosas, ya teníamos algún tiempo sin pelear, sólo
de andar huyendo el bulto; por eso resolvimos
remontarnos los pocos que quedamos, echándonos al
cerro para escondernos de la persecución. Y acabamos
por ser unos grupitos tan ralos que ya nadie nos tenía
miedo. Ya nadie corría gritando: "¡Allí vienen los de
Zamora!" Había vuelto la paz al Llano Grande.”
 De “El llano en llamas”, de Juan Rulfo.



“Hasta la caída de la tarde no se despertó Gregorio de su
profundo sueño, similar a una pérdida de conocimiento.
Seguramente no se hubiese despertado mucho más
tarde, aun sin ser molestado, porque se sentía
suficientemente repuesto y descansado; sin embargo, le
parecía como si le hubiesen despertado unos pasos
fugaces y el ruido de la puerta que daba al vestíbulo al
ser cerrada con cuidado. El resplandor de las farolas
eléctricas de la calle se reflejaba pálidamente aquí y allí
en el techo de la habitación y en las partes altas de los
muebles, pero abajo, donde se encontraba Gregorio,
estaba oscuro. Tanteando todavía torpemente con sus
antenas, que ahora aprendía a valorar, se deslizó
lentamente hacia la puerta para ver lo que había
ocurrido allí. Su costado izquierdo parecía una única y
larga cicatriz que le daba desagradables tirones y le
obligaba realmente a cojear con sus dos filas de patas.
Por cierto, una de las patitas había resultado gravemente
herida durante los incidentes de la mañana –casi parecía
un milagro que sólo una hubiese resultado herida–, y se
arrastraba sin vida.”
“La metamorfosis”, de Kafka.


“Los Nazgül retornaron, y como ya el Señor Oscuro
empezaba a medrar y a desplegar fuerza, las voces
de los siervos, que sólo expresaban la voluntad y la
malicia del amo tenebroso, se cargaron de maldad
y de horror. Giraban sin cesar sobre la ciudad, como
buitres que esperan su ración de carne de hombres
condenados. Volaban fuera del alcance de la vista
y de las armas, pero siempre estaban presentes, y sus
voces siniestras desgarraban el aire. Y cada nuevo
grito era más intolerable para los hombres. Hasta los
más intrépidos terminaban arrojándose al suelo
cuando la amenaza oculta volaba sobre ellos, o si
permanecían de pie, las armas se les caían de las
manos temblorosas, y la mente invadida por las
tinieblas ya no pensaba en la guerra, sino tan sólo en
esconderse, en arrastrarse, y morir.”
Párrafo de “El regreso del Rey”, de Tolkien

Desde el principio de la noche, sin descanso, una
mujer ha estado velando, atendiendo a la muerta.
Por primera vez, sin embargo, la amortajada repara
en ella; tan acostumbrada está a verla así, grave y
solícita, junto a lechos de enfermos.
—Alicia, mi pobre hermana, ¡eres tú! ¡Rezas!

¿Dónde creerás que estoy? ¿Rindiendo cuentas al
Dios terrible a quien ofreces día a día la brutalidad
de tu marido, el incendio de tus aserraderos, y hasta
la pérdida de tu único hijo, aquel niño desobediente
y risueño que un árbol arrolló al caer y cuyo cuerpo
se dislocó entero cuando lo levantaron de entre el
fango y la hojarasca?
La Amortajada, María Luisa Bombal (fragmento)


Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a
nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme. Pero si
es así me pregunto qué estás haciendo en esta
cama que habías decidido abandonar por la otra
más vasta y más huyente. Ahora resulta que
duermes, que de cuando en cuando mueves una
pierna que va cambiando el dibujo de la sábana,
pareces enojada por alguna cosa, no demasiado
enojada, es como un cansancio amargo, tus labios
esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el
aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas
breves, y creo que si no estaría tan exasperado por
tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez
hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de
mi lado donde el deseo es posible y hasta
reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que
este amanecer donde empiezan a rodar los primeros
carros y los gallos abominablemente desnudan su
horrenda servidumbre.
El río, Julio Cortázar (fragmento)


En el epew -relato- del origen del Pueblo mapuche,
nuestros antepasados dicen que el primer Espíritu
Mapuche vino desde el Azul. Pero no de cualquier
Azul sino del Azul del Oriente. Y como en nuestra
Tierra no había nada que pintara ese Azul como el
expresado en el cielo profundo, intenso, dijeron que
el Azul existe en el Oriente y en el espíritu y el corazón
de cada uno de nosotros. Y que cuando el espíritu en la brevedad de su paso por este mundoabandona al cuerpo, se va hacia el Poniente a
llamar al Balsero de la muerte para que lo ayude a
cruzar el Río de las Lágrimas y llegar así a la isla -el
País- Azul en la que habitan los espíritus de nuestros
Antiguos.
Chiuailaf, Elicura: Recado confidencial a los chilenos
,

El viejo tomó de la mano al pequeño y juntos
se internaron en el negro túnel. Eran de los
primeros en llegar y el movimiento de la mina
no empezaba aún. De la galería, bastante
alta para permitir al minero erguir su elevada
talla, sólo se distinguía parte de la techumbre
cruzada por gruesos maderos. Las paredes
laterales permanecían
invisibles
en
la
oscuridad profunda que llenaba la vasta y
lóbrega excavación. A cuarenta metros del
pique se detuvieron ante una especie de
gruta excavada en la roca. Del techo
agrietado, de color de hollín, colgaba un
candil de hoja de lata cuyo macilento
resplandor daba a la estancia la apariencia
de una cripta enlutada y llena de sombras.

Baldomero Lillo, La compuerta número 12


¡Este debe ser un guardarropa gigantesco!murmuró Lucía mientras caminaba más y más
adentro. De pronto sintió algo que crujía bajo
sus pies. Se inclinó para tocar el suelo, pero en
lugar de sentir el contacto firme y liso de la
madera, tocó algo suave, pulverizado y
extremadamente frío. Un instante después
advirtió que lo que rozaba su cara ya no era
suave como la piel, sino duro, áspero e incluso
clavaba. ¿Cómo? ¡Parecen ramas de árboles!exclamó. Algo frío y suave caía sobre la niña.
Un momento después se dio cuenta de que se
encontraba en medio de un bosque; además
era de noche, había nieve bajo sus pies y
gruesos copos caían a través del aire.
C. S. Lewis, Las Crónicas de Narnia.
Hace
aproximadamente
mil
novecientos años reinaba en esta isla un
soberano, cuya memoria adoramos en
mayor grado. Este rey tenía un gran
corazón, un inextinguible amor al bien y
una inclinación fervorosa por hacer
felices a su reino y a su pueblo.
 Francis Bacon, La nueva Atlántida

Y de los cohetes salieron de prisa los
hombres armados con martillos, con las
bocas ahorcadas de clavos como
animales feroces de dientes de acero, y
dispuestos a dar a aquel mundo extraño
una forma familiar (…). Y cuando los
carpinteros terminaron su trabajo,
llegaron las mujeres con tiestos de flores
y cacerolas, y el ruido de las vajillas
cubrió el silencio de Marte…
 Ray Bradbury, Crónicas marcianas



“ Al despertar Gregorio Samsa, una mañana,
tras un sueño intranquilo, encontrose en su
cama convertido en un monstruoso insecto.
Hallábase echado sobre el duro caparazón de
su espalda y, al alzar un poco la cabeza, vio la
figura convexa de su vientre oscuro, surcado
por curvadas callosidades, cuya prominencia
apenas si podía aguantar la colcha, que
estaba visiblemente a punto de escurrirse
hasta
el
suelo.
Innumerables
patas,
lamentablemente escuálidas en comparación
con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían
a sus ojos el espectáculo de una agitación sin
consistencia”.
Franz Kafka, La metamorfosis .
Descargar

Identifica el tipo de mundo presente en cada ejemplo: