MÓDULO 3
Desarrollar la
PS-Caritas
parroquial
criterios y
orientaciones
prácticas
Comunidades que acogen
El término “parroquia”
(pará-oikìa) significa
literalmente “casa
cercana.” A través de
la parroquia la Iglesia
se hace próxima y
cada cristiano se hace
corresponsable con
ella. La parroquia se
hace puerta de acceso
a la Palabra, al pan de
la Eucaristía, a la
experiencia de una
comunidad que vive el
amor y la caridad.
Comunidades que sirven de manera
organizada
“El amor al prójimo enraizado en el
amor a Dios es, ante todo, una tarea
para cada fiel, pero lo es también
para toda la comunidad eclesial”
(DCE 20).
Como la catequesis y la liturgia, en
nuestras parroquias la acción
caritativa y social debe promoverse
de modo organizado, con atención y
medios suficientes. A continuación
presentamos 10 orientaciones
prácticas que pueden ayudarnos en
la tarea de poner en marcha y/o
potenciar una Caritas parroquial
(1)
Toda la comunidad es protagonista
• Un grupo que trabaja muy bien, desconectado de la
comunidad, no es Caritas.
• Hay que pensar permanentemente en modos y maneras de
implicar a la comunidad en algunas de las tareas, con
propuestas creativas, con campañas ocasionales, etc.
• Cada comunidad, pobre o rica, ha de asumir como propia la
tarea del servicio caritativo y social, parte de la razón de ser
de la Iglesia. Por eso los creyentes ponen lo que pueden y
tienen al servicio de esa tarea: tiempo, cualidades y medios
económicos. Y lo hacen con cariño.
• Las ayudas externas son bienvenidas e incluso necesarias
pero nunca pueden ser o convertirse en el elemento básico
del compromiso caritativo y social de la comunidad.
(2)
El liderazgo del párroco es imprescindible
• Sin el compromiso y empuje del sacerdote, no será
posible desarrollar una Caritas parroquial significativa.
¿Por qué?
• A nivel diocesano, el trabajo de concienciación y
acompañamiento del clero local es esencial. Y en esto,
el empuje del obispo es muy importante.
• Para empezar no es necesario que todos los curas se
sientan implicados en el desarrollo de la Caritas
diocesana. Se puede comenzar con un grupo pequeño
y crecer naturalmente a partir de experiencias de
concretas de colaboración y de trabajo.
(3)
El grupo de Caritas es el motor
• Aunque la protagonista es la comunidad, este, como cualquier
otro ministerio requiere de personas con un carisma
específico, sensibilidad adecuada y disponibilidad suficiente.
• El grupo se va constituyendo en la experiencia y desarrollo de
los distintos servicios. Pero es imprescindible contar desde el
principio con un mínimo de personas motivadas, con
capacidad para contagiar a otras.
• Un grupo incapaz de inspirar a gente nueva, es un grupo que
no está suficientemente abierto al conjunto de la comunidad.
• Un grupo incapaz de integrar a gente de diversas edades
debería buscar modos eficaces para comprometer a otros
sectores de la comunidad.
(4)
Una buena acogida a las personas es
esencial
• La meta: que ninguna persona de bien y
necesitada salga de la parroquia sintiendo que
no ha sido escuchada con la empatía y el
cariño que podría esperar del mismo Cristo.
• Es importante trabajar el tema de la acogida
(la entrevista) y hacerlo acompañados por
personas que nos ayuden a mejorar en este
aspecto fundamental.
(5)
No hay Caritas sin experiencia de
relación cercana con los pobres
• La teoría no es suficiente. No sería bueno
iniciar la Caritas parroquial con un curso de
formación y ya está.
• Mejor empezar con una experiencia concreta
de servicio a un grupo de personas débiles y
crecer en el desarrollo de esa experiencia
identificando luego otras necesidades.
(6)
Un pequeño análisis de situación y
necesidades puede ayudar mucho
• A veces un servicio comienza de manera
espontánea, sin un estudio ni un análisis de las
necesidades del entorno. Y a veces surgen así
servicios muy importantes de la comunidad
cristiana al mundo.
• Pero en otras ocasiones una reflexión sencilla
pero seria de los problemas sociales en nuestro
entorno, cuando se realiza de manera adecuada,
es un buen punto de partida para empezar a
trabajar.
(7)
Dejar espacio para la formación, la
programación y la revisión
• La formación, entendida como reflexión y profundización
de la experiencia en marcha, como deseo de enraizar lo
que hacemos en el ser y el actuar de la comunidad
cristiana, es un elemento imprescindible.
• El grupo de Caritas se reúne para revisar su
funcionamiento, mejorando lo que no va bien, y asegurar la
formación permanente de sus miembros.
• Una asamblea anual con un tema de formación y un
objetivo de revisión y programación, ha sido, en la
experiencia de muchas Caritas parroquiales, un
instrumento poderoso para fortalecer la identidad del
grupo y su contribución al conjunto de la comunidad.
(8)
Fomentar en todo momento la
corresponsabilidad de los usuarios
• Huir del paternalismo como de la peste. La gratuidad no se
puede entender como dar todo sin que nada cueste.
• Aunque algunas situaciones concretas requieren criterios
flexibles y no se puede generalizar, en principio es
contraproducente dar servicios que no supongan algún tipo
de compromiso o corresponsabilidad por parte del usuario.
• Todas las personas pueden colaborar para mejorar su
situación. Se deben buscar modos y maneras de concretar
esa colaboración. La aportación puede ser económica o de
otro tipo pero es siempre necesaria. En toda situación hay
que potenciar la iniciativa y el protagonismo de las
personas y grupos con los que trabajamos.
(9)
Siempre atentos a la dimensión
política de las necesidades detectadas
• La búsqueda de la incidencia social y política no debe
ser la excepción sino la norma de la filosofía de
cualquier intervención caritativo-social.
• Ello supone un interés permanente por conocer el
funcionamiento y las iniciativas de la administración
local, así como por informar a esa administración de las
necesidades detectadas y de lo desde la Iglesia se está
intentando hacer.
• Para ello es importante cuidar y alimentar relación y
comunicación fluídas con las autoridades y con otras
organizaciones activas en el ámbito de la acción social.
(10)
Trabajar unidos a Cristo
• El único protagonista es Cristo. Nosotros solo
somos pobres instrumentos suyos, “siervos
inútiles.”
• Desde esta convicción, la oración ha de ser un
elemento ordinario en la vida y el funcionamiento
del grupo de Caritas.
• Además de la oración habitual, el grupo debería
asegurar como mínimo un retiro anual para
alimentar nuestro compromiso caritativo y social
en la fuente de agua viva que es Cristo.
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